Los parques son mucho más que espacios verdes: son infraestructuras vivas que mejoran la calidad ambiental y el bienestar de las personas. Favorecen la biodiversidad, ayudan a regular la temperatura, contribuyen a la gestión sostenible del agua de lluvia y ofrecen lugares para el encuentro, el juego, el deporte y el descanso. Un parque bien diseñado invita a disfrutar de la naturaleza, creando espacios capaces de evolucionar con el tiempo y responder tanto a las necesidades de las personas como a las del medio natural.