Creación de un nuevo espacio público en un barrio residencial, conectando los itinerarios peatonales y recreativos existentes que unen los núcleos de Revilla y Muriedas-Maliaño.
El ámbito presentaba una pronunciada pendiente orientada al noroeste, lo que le otorga una gran visibilidad desde las vías peatonales y el tráfico rodado. En el centro del parque se ha creado una pequeña zona estancial a distintos niveles que invita a los peatones a detenerse y disfrutar del espacio durante su recorrido. Una serie de pasos de piedra atraviesa la pradera y anima a los niños a explorar el parque.
El límite norte, junto al principal recorrido peatonal, se ha tratado con césped y plantación ornamental para crear una entrada acogedora al parque. Los bordes colindantes con las propiedades privadas se han plantado con un seto de especies autóctonas que sirve de telón de fondo para una pradera de flores silvestres y arbolado nativo, favoreciendo la biodiversidad y la presencia de fauna local.
Completado en 2023.