El nacimiento
Juan Ordoñez
Juan Ordoñez
Yo nací a los diecisiete años
un día cualquiera de agosto.
Conocí el mundo,
la maldad,
mis ojos se abrieron a la madrugada;
se llenó mi pecho de aire
y la boca de sabores.
Nacer me condenó a la muerte
al delirio
al pecado del deseo
a la decencia de la carne.
Yo nací un día cualquiera de agosto
porque unas manos vivas me trajeron,
me arrancaron al afuera,
con los pies sobre otros pies,
los dedos enredados a otros.
Nadie me enseñó a hablar
ni a caminar.
No fue necesario.
El día que nací lloré de alegría
por haber aparecido
existir
ante los ojos
de quien fue el dios que me creó.