Capítulo 19
"El intercambio"
Capítulo 19
"El intercambio"
Ilustración: Hybrid-Kira (2023)
Recuerdo el día que supe que él había muerto.
Un agente de la Metrópoli tocó a nuestra puerta la mañana de un martes para darnos la noticia.
Mi madre no tuvo reacción alguna.
Ella no vió excusa para no mandarme a la escuela ese día.
Me encerré en los baños de la escuela.
Ahogándome en mis propias lágrimas.
De no ser porque un profesor me escuchó llorar, mi madre habría olvidado por completo que tenía un hijo.
Un hijo de Marcus Hopper.
- Tyler... respira. Tranquilo. -Un susurro al oído me hace consciente de mi respiración. Estaba hiperventilando. Pero no había sido un susurro; era Iker quien me hablaba desde su comunicador.
Se me han congelado las manos en la misma posición. Siento mis entrañas temblar desde dentro. Involuntarias lágrimas empapan el interior de mi casco.
- ... Papá... -Lo llamo con delicadeza, como intentando despertarlo de su apacible sueño. El torturado hombre cuelga suspendido de su ensangrentada bata de laboratorio, ensartada en los colmillos del Terror Blanco.
Su mano se mueve de forma voluntaria, y eso me es suficiente.
Para mí, él ha revivido.
Neyzan. Líder de los Vortex, y señor de la Guerra.
Los suyos le llaman su liberador. Nosotros, enemigo.
Un sádico tirano que ha sabido jugar bien sus cartas hasta este momento.
Lamborghini Aventador de mortal mirada de fuego, y piel gris ceniza de un cadáver andante.
Porta la marca Vortex escarificada en su frente como una orgullosa corona, un estandarte de piel y sangre, hecha a costa de sus víctimas inocentes.
Genocida, con delirio de divinidad y grandeza.
- Cuánto tiempo sin vernos de frente, y aún así, nunca olvidé tu rostro... -Neyzan habla deleitoso, dirigiendo sus palabras hacia Kassia como si de una vieja amiga se tratase- ... Espero que no te hayas olvidado de mí.-
- Guarda tus comentarios para otra ocasión. Estoy aquí para hacer negocios, nada más. -Con la seguridad de una reina en su trono, Kassia habla imperturbable a la cara del señor de los Vortex, quien no hace otra cosa además de seguir dando muestra de su arrogancia y falta de respeto-
- Claro. Por supuesto. Negocios. -Neyzan ríe para sí mismo, burlándose de la seriedad de Kassia. Una vez que ha tenido suficiente, cambia su gesto dramáticamente a una severa y atemorizante mirada, con ojos que queman como el metal caliente-... Entonces, negociemos. Yo ya te mostré que el viejo está vivo, ahora muéstrame la llave. -Neyzan voltea a ver al híbrido a su izquierda, el Lamborghini Veneno lo voltea a ver de reojo sin expresión alguna en sus facciones- ... Me tomé la libertad de traer conmigo a un experto, si no te importa.
El Veneno de piel tinta y ojos grises camina calmadamente en nuestra dirección, el escuadrón aumenta la guardia, y los Rangers alistan sus armas en dirección al Vortex de tatuajes blancos. Yo hice lo mismo.
- Líder Darius... Él ha traído a Killian al intercambio. -Tori informa a Darius desde su comunicador, suprimiendo un gruñido al hablar-
- ¿El ex-Científico?
- ... Afirmativo. -La voz de Tori tiembla, siendo incapaz de quitarle los ojos de encima al Vortex que se acercaba-
Darius mantiene la línea en silencio por unos segundos, tiempo suficiente para que el Vortex, Killian, haya ya recorrido la mitad del espacio que nos separa, deteniéndose justo en el centro de la intersección donde ambos bandos se han encontrado. Esperando pacientemente nuestro siguiente movimiento.
- ... Procedan de todas formas. No tenemos opción. -Darius suspira, sin poder hacer nada más que esperar, y escuchar-
El plan es hacer creer a los Vortex el mayor tiempo posible que Evan es el verdadero Tyler, y eso sólo se conseguirá si logramos trucar el proceso de autenticación de la llave.
El procedimiento en sí mismo no era difícil, pero requería de cierta coordinación;
Necesitamos la llave, un autenticador para cambiar los permisos de la misma, un replicador de señal para que yo pudiera cambiar los permisos a distancia sin perder mi coartada, y el chip de la General Kassia. Todo eso sin que los Vortex se den cuenta de los pasos extras, y de que no sospechen de la verdadera identidad de Evan.
Pero lo que ninguno de nosotros pudo predecir, era que un ex-Científico de Cilt, ahora Vortex, supervisara a detalle el procedimiento. Un híbrido que parecía conocer esa tecnología a la perfección, y que podría detectar cualquier anomalía en cuestión de segundos.
Neyzan era astuto, más de lo que nunca hubiera esperado de un híbrido como él. Pero nosotros seguiríamos el plan.
La General Kassia suspira, y avanza hacia enfrente hasta quedar a un par de metros de distancia de Killian. Ambos se retan con la mirada, esperando que alguno de los dos desviara los ojos hacia otro lado. Killian parece ceder, pero sólo para observar con ojos entrecerrados al humano que se resguardaba en el interior de Kassia.
- Tyler. -Kassia abre su puerta, y yo me mordí la lengua en el último segundo al recordar que ella realmente no me llamaba a mí, sino a Evan- Haz lo que te pedí hacer, por favor.
Evan sale despacio del interior de Kassia, despertando la curiosidad de Neyzan desde su lado de la intersección. El joven Cazador se encuentra de frente a los Vortex, manteniéndose resguardado detrás de la puerta de Kassia, usándola como un escudo. Evan se paralizó por unos segundos al ver al líder Vortex a los ojos, y alguien más en nuestro escuadrón pareció preocuparse.
- Vamos hermanito... tú puedes hacerlo. -Evan no podía escucharlo, pero Máverick lo apoyaba desde su posición en la formación, ansioso por que el chico saliera pronto de su trance nervioso-
Evan es capaz de regresar a la realidad por sí solo. Su entrenamiento como Cazador y aspirante a Guerrero lo ha hecho fuerte mentalmente. Evan lleva la llave consigo, colgada de una correa a su cuello. Toma el robusto cuerpo del autenticador con una mano, y con la otra hace pasar la llave por el arco lector sin quitarla de su cuello.
- "Llave de acceso para base subterránea número 9, sector Sur. Uso restringido." -El autenticador habla con una artificial voz femenina, mientras Evan teclea en él lo más rápido que puede. - "Está a punto de revocar el permiso de uso exclusivo de este refugio, ¿Está seguro de continuar?" -Evan se detiene por un momento, voltea a ver a la General para que ella le indicara si estaba segura de lo que hacía-
- Procede.
Evan sigue las órdenes, y continúa con la configuración de la llave.
- "Escaneo del chip de un miembro del Consejo de Líderes requerido"
Cautelosamente, y sin perder de vista a Killian en ningún momento, Evan camina fuera de la protección que le brindaba la puerta de Kassia. Se acerca sólo lo necesario para poder escanear su chip, implantado en la punta de su nariz, haciendo que el aparato generara un muy audible pitido en cuanto tuvo la mínima lectura del chip de la General. En cuanto el primer escaneo se había completado, Evan regresó de nuevo a su posición segura.
- "Escaneo del chip del Líder Científico requerido"
Siento mi propio pulso hacer eco en mis oídos. Preparo mi mano y mi mente para el momento en el que Evan me indique con su pie el exacto segundo en el que debería pasar el replicador sobre mi muñeca descubierta.
Como siguiendo el ritmo de una lenta canción, Evan marca el tiempo con su talón sobre el suelo.
Uno. Evan descubre su muñeca al recorrer hacia atrás la manga de su chamarra.
Dos. Toma el autenticador con su mano izquierda, y yo hago lo mismo, sujetando el replicador en un ángulo en el que los Vortex no podrían verlo.
Tres. Evan hace pasar su mano derecha sin chip por enmedio del aro del autenticador. Yo hago lo mejor posible por seguir el mismo movimiento que él, escaneando mi mano que sí tenía mi chip.
Un solo segundo pasa, pero la señal llega exitosamente desde el replicador al autenticador, el cuál hizo un "beep" idéntico al primero. Yo y el resto del escuadrón suspiramos de alivio, por ahora.
- "El permiso de uso exclusivo ha sido revocado con éxito"
En algún punto de Cilt, dentro del complejo subterráneo perteneciente a los Científicos, los controladores de misión festejan brevemente en el centro de mando. El regocijo ha viajado desde el micrófono de Darius hasta nuestros oídos, aunque el Líder supremo no festeja, se ha mantenido callado y atento a la situación que no dejaba de ser tensa.
Por un momento sentí que las cosas iban bien. Cumplí mi parte satisfactoriamente, y ahora el éxito de la misión no depende de mí. Trago una gran bocanada de aire, resistiendo unos últimos minutos más para traer a mi padre de vuelta a la seguridad, y de vuelta a mí. El aire que me faltaba lo he reemplazado por coraje, creciendo cada vez más impaciente a cada segundo que pasa.
- La llave está lista. Ahora entrégame a Marcus, y será toda tuya, tal como quedó acordado. -Kassia mantiene a Evan bajo su protección, mientras él hace lo posible por no aparentar mayor confianza de la que yo tendría en su lugar.
Killian ha mantenido la misma expresión fría e inexpresiva durante todo el proceso. Sus analíticos ojos grises intercalan la atención entre Evan y Kassia. El ex-Científico voltea su cuerpo hacia el señor de la guerra sin darle completamente la espalda al escuadrón. Ambos machos híbridos intercambian miradas intensas.
El líder Vortex parece entender el mensaje, asintiendo para sí mismo. Pasa la lengua sobre sus afilados dientes, dejándolos presentables para la cínica y despreocupada sonrisa que ahora nos ha dedicado, observándonos en silencio por unos instantes más. Neyzan suspira, visiblemente decepcionado de nuestro breve momento de alivio.
- ¿A caso crees que soy estúpido, Kassia? -La ilusión de un trabajo bien hecho pronto se esfuma frente a mis ojos. Todos en el escuadrón parecen titubear ante la queja de Neyzan, cuya paciencia estaba siendo tentada más allá de límites seguros- ...Ese no es el hijo de Marcus, ¿Cierto?
Intenté tragar saliva, pero el nudo en la garganta apenas me permite respirar. Evan se encorva y busca refugio metiendo la mitad de su cuerpo al interior de Kassia, tomando discretamente su arco y preparando una flecha en él sin que los Vortex pudieran verlo, Adara y Máverick igualmente prepararon las armas, mientras Neyzan cuestiona a nuestra Líder.
- Vienes aquí, a mi territorio, ¿Y aún así te sientes con la seguridad de poder engañarme? Dime, ¿Cómo voy a estar seguro ahora de que esa llave siquiera funciona? Si ni siquiera llevas contigo al portador del chip.
Dheera gruñe hacia nosotros al escuchar las quejas de su líder, rehusandose a soltar a mi padre, levantándose un poco más del suelo, listo para arrastrar a Marcus de vuelta a la oscuridad de ser necesario. Mientras tanto, Killian no tiene interés en mantenerse en primera fila del conflicto, y regresa al lado de Neyzan, sin darle la menor importancia a la discusión que se llevaba a cabo entre ambos líderes.
- La llave funciona, eso es lo que importa. El proceso de autenticación no se puede falsificar, y tu "experto" debería saberlo. -Kassia mantiene la calma ante toda circunstancia, pese a que nos adentramos cada vez más a la boca del lobo-
- ¿Y esperas que confíe en tu palabra después de haber intentado engañarme? ... No, yo necesito garantías, y para ello necesito que el muchacho esté aquí, el verdadero Tyler Hopper, y sea él quien verifique los permisos.
- Ni lo pienses.
Kassia pliega sus retrovisores hacia su cuerpo como advertencia al atrevimiento de Neyzan. Los híbridos del escuadrón se preparan para responder a cualquier hostilidad, y sus Rangers humanos apuntan sus lanzas hacia enfrente. Siento a Iker gruñir agresivamente hacia el bando enemigo. Veo a Dheera sujetando el cuerpo de mi padre. Aprieto el puño con el que sostengo mi lanza, haciéndola temblar por la fuerza que le era aplicada.
- En ningún momento acordamos que Tyler debería estar presente en el intercambio. No puedes exigir algo así ahora que ya estamos aquí. -Kassia hizo lo posible por mantener su temple, pero sus palabras estaban irremediablemente manchadas de rabia- ... Yo, y este escuadrón, no te dejaremos ir hasta que nos entregues a Marcus.
- Entonces me temo que estamos condenados a quedarnos aquí hasta el fin de los tiempos, o hasta que el muchacho se digne a aparecer, lo que suceda primero. -Neyzan exclamó con sarcasmo, sintiéndose confiado con sus propias palabras y lo que estas pudieran ocasionar- Tú no puedes darte el lujo de regresar a Cilt sin el viejo, y yo no me voy sin esa llave. Así que nos espera una larga, larga noche. -Voltea hacia el lado de Dheera, acercándose a inspeccionar al demacrado hombre, casi pegando su asquerosa sonrisa directamente en la cara de mi padre- ... Sólo espero que el viejo resista la espera. Sería una pena haber llegado hasta acá para traer de vuelta un cadáver.
- ¡Ya déjalo ir de una maldita vez!
La sonrisa de Neyzan se esfuma, se aleja de Marcus para tomar de nuevo su lugar como cabecilla del trío, y frunce su gesto al voltear de nuevo hacia el escuadrón, buscando la fuente del desesperado e iracundo grito.
Mis amigos se voltean a ver entre ellos, confundidos. El centro de mando empieza a llenarse de voces frenéticas, mientras Darius les pide silencio y calma. Escucho a Kassia respirar con nerviosismo, volteando hacia atrás con disimulo.
Pero yo no volvería a ocultarme detrás de una armadura ajena, ni dejaría que mi ausencia causara más problemas de los que había causado ya. No permitiré que mi anonimato ponga en riesgo la seguridad de todo el escuadrón, y la vida de mi padre. Ya había tenido suficiente de este juego de pretender ser alguien que no soy.
- ¿Sí?... -Neyzan entrecierra sus ojos, observándonos a todos y cada uno de nosotros en busca de aquél que ha osado levantar la voz en su presencia. Aunque en vez de mostrarse indignado, se le notaba curioso- ... Parece que no todo está perdido. Al menos uno de tus soldados parece comprender la seriedad del asunto. -Neyzan avanzó unos metros hacia enfrente. Todo el escuadrón retrocedió a la par de él. Todos, excepto Kassia- Me gustaría conocer a ese valiente guerrero de frente, aquí y ahora.
Nadie se atrevió a dar una respuesta a su petición. Eso parece molestar a Neyzan. Una mirada y un gesto sutil de cabeza es suficiente para ordenar a Dheera que sacuda violentamente al científico en el aire, haciéndolo exclamar de dolor, hasta que este se desmayara de nuevo, sucumbiendo al maltrato físico.
No lo soporto más.
Ignoro por completo las voces de mis amigos, quienes me exigen que no lo haga. Desabrocho los arneses que me mantienen atado a la montura, obligando a Iker a mantenerse quieto para no hacerme caer. Bajo de un salto a tierra firme con lanza en mano. Mis débiles piernas me hacen aterrizar con una rodilla en el suelo, incapaz de mantenerme de pie a la primera. Respiro entrecortadamente, siento mi cuerpo temblar a cada bocanada de aire que tomo. Mi enojo empuja cada uno de mis pasos hacia adelante, con destino al frente de la formación.
Kassia ha ordenado a Evan ponerse a salvo. El joven Cazador busca mis ojos en la inexpresiva carátula de mi casco, para después correr al final de la formación, resguardándose en el interior de Zenda. Kassia no tiene de otra además de dar la cara de nuevo, y aceptar las consecuencias de las acciones a las que nos han empujado.
Una vez que me reúno al lado de mi Líder, me mantengo quieto para ver al señor de la guerra frente a mí, siendo su presencia mucho más intimidante ahora que no había nada que se interpusiera entre ambos. Su mirada es de confusión e intriga, él igualmente parece tomar un momento para observarme, detenidamente.
- ¿Y bien? Muestra la cara si es que tienes algo más que decir, guerrero. -Como un miembro de la realeza esperando a ser entretenido por sus sirvientes, Neyzan observa, expectante, al desarrollo de la acción que sucedía frente a él-
Tomo mi lanza con puño firme. Dheera gruñe al presentir mi hostilidad. El pensamiento de lanzarla y que esta se clavara en su ojo cruzó por mi cabeza, e hizo que la piel se me erize por debajo de la armadura. En vez de ello, tomé fuerza y la clavé en una grieta del pavimento. Con manos temblorosas, desacoplo mi casco del resto de la armadura. Tomo mis últimas bocanadas de aire en el seguro anonimato, siendo consciente de que ya nunca volvería a ocultarme, siendo obligado por mí mismo a revelar finalmente a Neyzan lo que yacía debajo del casco. El tirano líder entrecierra los ojos y ladea la cabeza al verme, con una mirada que parecía haber visto un rostro familiar en mí. Presiono el casco contra mi pecho, sintiendo mi sudor y lágrimas secarse con el tajante viento de la tarde.
- ... Dije. Que dejes ir a mi padre, de una maldita vez.
No fue necesario alzar la voz. Él ha entendido todas y cada una de mis palabras. Neyzan mantiene su despreocupado gesto hacia mí. Sus ojos de fuego me observan de forma serena, diferentes a la invasiva mirada que me había dedicado segundos antes de revelar mi cara. Se ha dado el lujo de tomarse un tiempo para sí mismo, antes de dignarse a decir cualquier cosa.
- Sólo mírate. Eres todo un hombre ahora. -Su falso halago y sarcástico tono me repugnan. Me hizo olvidar por un momento que estaba hablando directamente con el híbrido más sanguinario que la historia ha presenciado, en favor a hacerme pensar que conversaba con no más que un idiota pretencioso, que quería hacerme sentir como alguien conocido para él-
- Tú no me conoces... Y yo no te conozco a ti. -Fuera mi respuesta una aclaración, o una advertencia, eso no importaba demasiado a los ojos de Neyzan, pues mi comentario sólo lo hizo reír para sí mismo, tomando mi seriedad como no más que un chiste-
- Oh, pero lo harás... Te prometo que me conocerás, pronto. -Neyzan desvía su sádica sonrisa hacia Kassia momentáneamente, haciéndola gruñir de nuevo- ...Aunque es muy conveniente que estés aquí. Verás, hay un intercambio que concluir, y curiosamente parece que tú eres el único que puede terminar esto, de una vez por todas. Así que, si fueras tan amable de...
No estoy dispuesto a esperar ni un segundo más de lo necesario. Sin que nadie me lo tuviera que ordenar, tomo el dispositivo autenticador que Evan había dejado antes de irse, y escaneo la llave de nuevo, seguido por mi chip. Esta vez el aparato no tuvo el segundo de retraso que nos costó el engaño de unos momentos atrás, pues ahora sí estaba recibiendo una señal real. El ex-científico levantó la mirada al reconocer el pitido característico del aparato, y por primera vez en lo que llevamos de intercambio, se veía genuinamente interesado en ver el siguiente movimiento de Neyzan, quien se mostraba un tanto irritado al ver que yo no le dejaría terminar su monólogo.
- Ya está hecho.- Kassia fue la primera en hablar. Ambos líderes se vieron fijamente a los ojos con rabia contenida en sus miradas. -Ahora cumple con tu parte del trato-
Neyzan aprieta la mandíbula, desvía su mirada por un momento, perdiéndose en sus pensamientos. Asiente ligeramente al mismo tiempo que su exhalación levanta una nube de polvo directamente del pavimento. De un segundo a otro, sonríe sutilmente sin dirigirle de nuevo la mirada a la lideresa, manteniendo su mirada baja.
- ... Entrégale al viejo. Ya no me sirve. -
Dheera obedeció las órdenes sin cuestionar ni titubear. No parpadeó ni una sola vez mientras arrastraba a Marcus sobre la erosionada calle. Ni una sola emoción ni señal de vida consciente salieron de sus anormalmente dilatadas pupilas, las cuales parecían ver hacia todos lados al mismo tiempo. Nada escapa de la mirada asesina del Terror Blanco.
Arrastró el debilitado cuerpo de mi padre por cinco metros de pavimento agrietado.
Se detuvo en seco en cuanto el escuadrón reaccionó a su cercanía.
Observó, sin fijar la vista en ninguno de nosotros. Abrió sus mandíbulas.
Soltó a mi padre, inadvertida y grotescamente, haciendo que su cabeza se estrellara en el suelo, sobresaltando a todos al presenciar tal brutalidad.
Dheera protegió el cuerpo del hombre por unos segundos más, completamente ignorante de nuestra urgencia de tenerlo de vuelta.
El Terror Blanco parece terminar con su encomienda, y retrocede en reversa lentamente, hasta posicionarse de vuelta al lado de su amo.
El prisionero de los Vortex ya no es prisionero, es ahora un hombre libre, yaciendo inmóvil en medio de los dos bandos.
En cuanto Dheera ha retrocedido lo suficiente, Saemus y Adara corren para auxiliar a Marcus, tal como estaba planeado. Kassia me detiene con su puerta, impidiendo que saliera de la formación pese a mi inicial intento de correr en su auxilio. Saemus toma delicadamente a mi padre de su bata, completamente hera harapos, y lo arrastra despacio hacia la formación. Adara baja de su posición como Ranger y mantiene la cabeza de Marcus erguida mientras era jalado por Saemus. Una vez que el escuadrón los ha resguardado en el interior de la formación, Kassia me permite moverme de mi lugar.
Mis piernas se movieron sin siquiera sentirlas. No sabía cómo había llegado al centro de la formación tan rápido. Me dejé caer de rodillas al lado de mi padre, físicamente incapaz de articular una sola palabra, ni hacer nada más que observar a Tori y Adara revisando sus heridas y su estado físico.
Sólo tomé su mano.
Un fino camino de sangre se había secado ya sobre su piel, oscurecida por la suciedad. La palma de su mano es callosa, áspera, ruda, muy diferente a la suave y protectora mano a la que me aferré siendo un niño. Incontables cicatrices cubren cada rincón de su cuerpo. Un penetrante olor a podredumbre, humedad y enfermedad sacaron a mis sentidos de la parálisis temporal. Levanté la mirada, atreviéndome a ver su rostro por primera vez en trece años.
Pero no reconocí al hombre debajo de la crecida barba, y el enmarañado cabello que le cubría por completo el rostro. Mi corazón se estremece, pues ahora estaba seguro de mi mayor temor; de que, efectivamente, había borrado su cara de mis recuerdos.
Contengo mis lágrimas mientras sujeto su cara con mis manos. Mi piel, casi alienígena al lado de la suya, es demasiado pálida y falta de cicatrices. Era difícil incluso para mí deducir que había parentesco alguno entre ambos.
El hombre duerme, completamente debilitado por la intempestad de los Vortex.
Tori ha desplegado su botiquín de primeros auxilios y se alista para recibir a Marcus en la camilla en su interior, mientras que Adara revisa manualmente sus signos vitales antes de asegurarlo al interior de Tori.
- Tyler, revisa la respuesta de las pupilas a la luz.-
No hay momento de explicaciones. Adara me tiende una pequeña linterna y confía en que yo pueda ser capaz de ayudarle. Mientras ella contiene el sangrado de las heridas que Dheera le ha causado al transportarlo, yo tomo la linterna e intento abrir lo más delicadamente posible los párpados de uno de sus ojos con dos de mis dedos.
Pero al prender la linterna, en lo que menos puse atención fue en la reacción de las pupilas, pues los ojos azules que ahora mismo veía, eran completamente ajenos a los míos.
- ... No... -Dejo caer la linterna al suelo, alarmando a Adara de mi reacción- ... No no no no no... -Cubro mi boca con una mano, arrastrándome en el suelo, retrocediendo en pánico y confusión-
- ¿Qué pasa?- Ojos completamente abiertos en preocupación, Adara toma rápidamente la linterna que dejé caer, abre el ojo del rehén recién rescatado, y frunce el ceño en confusión. Voltea a verme de nuevo, completamente enmudecida por lo que acababa de ver-
Ese hombre no es mi padre
No importaba cuánto tiempo hubiera pasado, no sería capaz de olvidar los ojos de mi padre, mis ojos. No podía olvidarlos, y esa era la única cosa de lo que estaba completamente seguro. Esos irises azulados no tenían nada en común con los ojos verdes que me vieron crecer.
Estaba en frente de un impostor.
... En frente de una trampa.
- ¡Este no es Marcus! -Adara grita con rabia y desesperación, sin importarle ya mantener el sereno perfil de Ranger. Nuestra coartada ya había sido comprometida de todas formas- ¡Es un engaño! ¡Ha querido hacer pasar a este hombre por Marcus!
Adara toma la mano del hombre y la levanta. Lo que parecían ser sus rangos tatuados en sus muñecas, no eran más que simples manchas de carbón, dibujadas directamente sobre su piel.
- ¡Maldito bastardo! -Iker ruge hacia los Vortex frente a nosotros. Está a punto de abandonar su posición en la formación para abalanzarse hacia Neyzan, pero Saemus lo detiene, justo antes de que perdiera el control-
He quedado aprisionado en mi cuerpo completamente paralizado, quedándome de rodillas en el aún tibio concreto. Mi cuerpo jala aire a su interior, pero no estoy respirando. La cara del hombre frente a mí es borrosa e indistinguible, al igual que los rostros de mis amigos.
- ¿Dónde está?... -La pregunta sale casi como un susurro de la boca de Kassia, pues ella se ha quedado sin aliento-... ¡¿Dónde está Marcus?! ¡¿Qué le has hecho?!
- Mi dulce Kassia... ¿En serio creíste que te daría de vuelta al viejo? Se nota que no has aprendido nada en todos estos años... Sigues siendo igual de ilusa y manipulable que siempre.
Neyzan no mostró ni una pizca de preocupación ante el hecho de que descubriéramos su juego sucio. Observa a Kassia fijamente, haciendo que ella dé un paso al frente de forma inquisidora, con voz entrecortada por su propia rabia.
- ¡Esto no fué lo que acordamos! Entrega a Marcus, ¡Ahora! -Kassia grita con una desesperación que nunca antes vi en ella. Estaba aterrada, y ya no era capaz de ocultarlo-
- Yo sólo hice lo mismo que hicieron ustedes. ¿Usar un señuelo para hacerse pasar por el chico de Marcus? Yo también puedo jugar ese juego...
Kassia se queda congelada en su lugar, incapaz de contestar a las acusaciones de Neyzan.
- Kassia, ¿Qué sucede? Informe de la situación. -La voz de Darius resuena en nuestros comunicadores, conciso, e intranquilo. Pero no hay respuesta. - ¡General!
La lideresa despierta de su shock al escuchar a Darius llamarla por su rango. Un grave y potente gruñido que retumba los huesos viajó desde su garganta hasta el suelo bajo sus ruedas, llegando a mis rodillas, y me hizo levantar la vista de nuevo hacia enfrente de la formación.
Kassia mantiene la posición. Imponente y fiera. Haciendo lo que un Líder debe hacer.
- ... El intercambio no puede llevarse a cabo. Esta vez has llegado muy lejos, Neyzan. Y lo vas a pagar. Yo personalmente me aseguraré de eso.
- Si tan inconforme estás con el humano... Entonces, devuélvelo.-
Neyzan negocia con la vida del hombre que usó como señuelo. El escuadrón enmudece al escucharlo reclamar de vuelta a su prisionero. Pero no importaba que aquél hombre no fuera Marcus Hopper, Kassia no lo devolvería a las fauces de la causa Vortex. Y Neyzan parecía saber eso muy bien.
Adara se apresuró a asegurar al herido hombre en la camilla dentro de Tori, y una vez que era seguro transportarlo, ella regresó a mi lado, ayudándome a levantarme del piso.
Me apoyé en su hombro, sintiendo que las fuerzas me faltaban para caminar.
- Tú sabes muy bien qué es lo que realmente quiero, y no es esa llave... Pero no es necesario que te lo diga. Como ya dije, eso tú ya lo sabes... -Neyzan avanza lentamente hacia enfrente, fijando sus ojos en su objetivo. Dheera lo sigue de cerca- ... Dámelo, y dejaré que tus soldados regresen a casa con sus familias, sanos y salvos. No habrá bajas que lamentar el día de hoy.
- ... Jamás-
Kassia toma una posición defensiva, aceptando el destino de las decisiones que ha tomado. Sus Guerreros y Cazadores respaldan su decisión al rugir con ferocidad hacia el enemigo.
El mensaje es claro.
Esto es guerra.
- Kassia, tienen que salir de ahí, ¡Ahora! -La desesperación crece en la voz de Darius. Personas frenéticas contactando a otros escuadrones se escuchan en nuestros comunicadores. Eran los controladores de misión en Cilt, haciendo hasta lo imposible para conseguirnos refuerzos-
Kassia no respondió a su comunicador. Los ópalos de sus ojos fueron devorados por los irises incandescentes de Neyzan. Retrocede, lenta y cuidadosamente, y el escuadrón replica sus movimientos. Ella abrió con sigilo una de sus puertas, y susurra mi nombre de una forma en la que sólo yo había sido capaz de entender.
Al darse cuenta que la General cuidaría de mí, Adara retrocede en la formación sin darle la espalda a los Vortex. Escala sigilosa y elegantemente de vuelta a la montura al lomo de Saemus, y asegura sus arneses. Iker seguía esperando por mí, intranquilo, pero mi amigo tendría que arreglárselas sin un Ranger a sus espaldas por ahora.
Doblo mi cuerpo hasta entrar al interior de Kassia, y ella cerró su puerta delicadamente al sentirme resguardado.
Un par de segundos pasaron para que pudiéramos darnos cuenta de que no estábamos sólos. Las sombras que salían entre los escombros y edificios abandonados empezaban a tomar formas definidas. Eran decenas de ellos. Nos observan con la misma mirada que un depredador dedica a su presa.
Neyzan tensó su mirada. Su falta de retrovisores hizo imposible leer sus sentimientos, pero sus intenciones eran más que claras; La cacería ha iniciado.
- Retirada.-
Uno a uno, cada elemento del escuadrón dio la media vuelta e inició la carrera de huída, corriendo a toda velocidad, escapando del peligro inminente. Los Guerreros de Cilt son formidables, pero saben reconocer una batalla perdida antes de que esta suceda.
Hoy nos toca correr. Correr por nuestras vidas.
Kassia y yo fuimos los últimos en seguir la formación.
Neyzan sólo nos observó correr, silencioso y calculador. Dheera lo observa ansiosamente, como un perro listo para correr detrás de una liebre, esperando fielmente a las órdenes de su amo para empezar la persecución. Killian resopló con disgusto, y dio la media vuelta, caminando de regreso a las fauces de la oscuridad.
El señor de los Vortex llenó sus pulmones de aire, y exhaló con un gesto de superioridad.
- Ya sabes qué hacer.-
Dheera jaló una torcida sonrisa en sus labios partidos. Dió un aullido terrorífico. Un mal augurio, de violencia y muerte. Los Vortex lo siguieron como un enjambre de avispas, persiguiendo nuestros pasos sin descanso.
Zenda lidera la formación. El escuadrón entero nos envuelve a mí y a Kassia. Ciro nos protege las espaldas. Darius hace resonar su voz en todas las frecuencias de radio disponibles, exigiendo respuesta a su desesperado SOS. Corremos por nuestras vidas por las abandonadas calles de Kiem mientras el sol empieza a abandonarnos.
Nuestra mejor oportunidad de supervivencia era llegar al búnker más cercano a Kiem, pero para llegar ahí, primero deberíamos perder a los Vortex que nos dan caza, mismos Vortex que se acercaban cada vez más a nosotros. Sus rugidos inculcando terror por donde pasan, empujándonos a continuar corriendo por las calles que ellos querían que tomáramos. Pero Zenda era más astuta que los trucos de intimidación de unos cuantos forasteros.
En vez de huir de ellos, la experimentada Guerrera decidió llevarnos directamente hacia el enemigo. El escuadrón confió ciegamente en ella al momento en que nos hizo girar bruscamente en una intersección. El entrenamiento de Iker había sido útil para que pudiera resistir las fuerzas G al momento que Kassia giró.
Al incorporarnos a la nueva calle vacía, Zenda aceleró el paso, e Iker y Ankor la siguieron de cerca en formación de punta de flecha, dejando atrás al resto de nosotros. Los Guerreros de Zenda apretaron la formación, corriendo piel con piel. Máverick se acostó sobre el lomo de Ankor, reduciendo su resistencia al aire. Evan se mantuvo oculto en el interior de Zenda, y se sostuvo de donde pudo.
El trío de híbridos siguió su carrera a ciegas, y casi como si lo hubieran predicho, un par de Vortex aparecieron perpendicularmente en el crucero próximo, justo frente a ellos. Pero para cuando los Vortex se dieron cuenta de la presencia de los Guerreros, ya era demasiado tarde para ellos. Zenda embistió a ambos híbridos con la fuerza de un ariete de hierro, repartiendo el impacto entre sus camaradas que cuidaban su espalda.
Los Vortex quedaron aturdidos por el tremendo golpe, y fueron a dar contra el suelo. El pequeño equipo de ataque se disolvió, y se encargaron de inhabilitar a ambos enemigos de forma efectiva. Ankor se acercó a uno de ellos, permitiendo que Máverick levantara su lanza en el aire, y con un furioso grito, clavó su lanza en la puerta del desafortunado Vortex, atravesándola de lado a lado. Iker se encargó de combatir al otro híbrido. Haciendo uso de las cuchillas acopladas a su casco, Iker cortó la cara y el cuerpo de su rival hasta que este huyó. Zenda jadeó y se sacudió para disipar el dolor del golpe en su cabeza, rugió para controlar su furia, y reanudó la carrera sin tener tiempo suficiente para recuperarse. Pronto el escuadrón volvió a reagruparse, y los Guerreros retomaron sus posiciones defensivas.
Un aire de esperanza nos acompañó por unos momentos, pues habíamos logrado burlar a los Vortex. Pero no podíamos confiarnos demasiado, pues la manada entera de Vortex liderados por Dheera aún nos seguía por detrás, y no se detuvieron ni por un momento al ver a dos de sus soldados heridos. Simplemente les pasaron por encima, dejándolos a su suerte, y continuaron con la persecución.
Tarde o temprano nos alcanzarían. Ellos eran más rápidos, conocían el terreno, y no cargaban pesadas armaduras que impidieran su movimiento. Debíamos actuar si queríamos evitar una tragedia.
Adara se yergue y desabrocha los arneses que la ataban a la montura de Saemus. Se da la vuelta hasta ver de frente al enemigo, y vuelve a asegurarse. Toma su confiable arco y saca una flecha de doble punta de su carcaj. Cierra sus ojos por unos instantes, tranquilizando su mente y su respiración, para después prepararla en su arco y tensarlo con fuerza, esperando el momento preciso para disparar. En su cara vi furia que ella nunca había expresado en mi presencia.
- ¡Disparando al enemigo!
La flecha sale disparada con un armónico y letal silbido, característico de las flechas de doble punta de Cilt. El aire vibró al liberarse la tensión de su arco. Un rugido de dolor en el bando contrario confirmó el impacto certero.
El silbido de las flechas es suficiente para inculcar terror en los Vortex, quienes han empezado a dispersarse y tomar rutas alternas para evitar ser el siguiente blanco.
Al escuchar esto, Máverick se une al ataque a distancia. Su montura especializada le permite girar sin necesidad de desacoplar ningún arnés. Guerrero y Cazadora disparan hacia los híbridos que han sido lo suficientemente osados como para mantener sus posiciones, entre ellos Dheera.
Fui testigo de la horda acercándose cada vez más. Adara grita en desesperación al ser capaz de acertar un tiro en la cabeza de Dheera, pero este no se inmutó en lo más mínimo, pues la flecha se había encajado en una de sus muchas insensibles cicatrices. El Terror Blanco parecía ser inmune al dolor, y eso lo hacía nuestro mayor peligro.
Mi corazón latió con dolorosa fuerza al encontrar la ballesta de Evan en el interior de Kassia. La oportunidad de proteger a mis camaradas estaba ahora en mis manos.
Jamás pensé que llegaría el día en el que tendría que tomar una decisión así.
Había querido jugar al juego de pretender ser un Guerrero. Pero ahora debía convertirme en uno si es que quería sobrevivir.
Mis brazos tiemblan ante el peso de la ballesta, y no soy capaz de mover un sólo músculo.
Observo a mi alrededor, veo a esos distinguidos Guerreros y Cazadores... veo a mis amigos. Veo que en sus ojos habitaba el mismo miedo que yo sentía.
Veo a Iker, intentando observar lo que sucedía detrás de él, aterrado de no tener a nadie que le cuidara la espalda. Mi querido amigo cruza miradas conmigo.
No importaba la cantidad de tragedia que ha tenido que superar ya, sus ojos no mentían al mostrar su incertidumbre; Ese temible pensamiento de que tal vez, no lo lograríamos.
Obligo a mis manos a dejar de temblar de una vez. Sujeto con fuerza la ballesta y la sostengo sobre mi hombro, buscando una posición en la cuál acomodarme para servir de defensa a los laterales de la formación. La posición de Kassia era vulnerable a sus costados, por lo que yo cuidaría que los Vortex no se acercaran inadvertidamente. Confío mi seguridad entera en mi Líder al apoyarme directamente sobre su puerta.
Al haberse dispersado los Vortex por las flechas de Adara y Máverick, los ataques laterales eran ahora la prioridad a defender. A este ritmo los Vortex estarán corriendo a nuestro mismo nivel en las calles paralelas a la nuestra, y debíamos evitar a toda costa que nos rebasen, y nos cierren el paso más adelante.
Centro mi atención a cualquier señal de Vortex alcanzando nuestra velocidad por la calle de al lado. Una ventana de no más de un segundo se abre cada vez que Kassia corre la distancia de una cuadra. Esa ventana era mi única oportunidad de observar si el enemigo se acercaba.
Llevo la mirilla de la ballesta frente a mi ojo. Observo cada una de las fotografías mentales que mis ojos toman de cada intersección que pasamos a alta velocidad. Las flechas de doble punta silban sobre mi cabeza mientras espero pacientemente a cualquier señal de peligro frente a mi.
La punta de una nariz de color anaranjado resalta de entre el panorama oscuro y gris de los derruidos edificios. Luego se convierte en un rostro. Después una cabeza entera. El Vortex nos alcanzaba rápidamente.
Mis dientes chanquean, la mandíbula me tiembla, pero no debía sucumbir al pánico. Aprieto la mordida y recuerdo la razón por la que debía hacerlo. Espero la siguiente oportunidad para disparar. Una ventana se acerca rápidamente. En cuanto veo que nuevo la piel de mi objetivo presiono el gatillo para liberar la corta y pesada flecha en el aire, pero el gatillo fué más duro de lo que esperé, y la flecha fue liberada con retraso, haciéndola impactar en un muro y rebotar de vuelta, por poco impactando en el cuerpo de Kassia.
Nunca había tenido la necesidad de disparar un arma en mi vida, pero una vez que jalo el gatillo por primera vez, me es más fácil respirar, e intentar de nuevo.
El Vortex debió escuchar el impacto fallido de la flecha, y bajó la velocidad hasta ya no estar empatado con nosotros. Tres ventanas más pasaron, y no había rastro del híbrido naranja, lo cuál me hizo dudar de que realmente se hubiera rezagado.
- ¡Túnel al frente! ¡500 metros! -Zenda grita en nuestros oídos, ignorando por completo que tenía un comunicador-
Adara y Máverick voltearon de nuevo hacia enfrente, y se apresuraron a regresar a sus posiciones originales. El túnel se veía estrecho y con poca altura, por lo que tendrían que apegarse lo más posible a sus compañeros híbridos si no querían ser aplastados por las paredes de roca.
Dos intersecciones más eran lo único que nos separa del túnel. Mis últimas dos oportunidades para hacer mi trabajo. No perdí el tiempo y recargé la ballesta, tomando de nuevo la posición para disparar. En esta ocasión mantengo ambos ojos abiertos, y espero el momento justo para jalar el gatillo. Un instinto interno ha jalado el gatillo por mí antes de que siquiera pudiera asomarme a la siguiente intersección, pero tal parecía que había sido una decisión calculada inconscientemente, pues el retraso de la flecha se había coordinado con la diminuta ventana de espacio. La flecha se coló diagonalmente entre los edificios, y en menos de lo que pude parpadear, esta se había incrustado cerca de la boca del Vortex, atravesando su mejilla por completo. Un grito de dolor y su posterior ausencia en la siguiente intersección confirmó el impacto.
Todo se oscureció a mi alrededor. Tuve que tocar de nuevo el interior de Kassia para asegurarme de que seguía ahí, y de que no había sido tragado por la oscuridad repentinamente. Una tenue luz azulada al final del túnel inspira a los híbridos a correr más rápido, pues ya estábamos cerca de alcanzar la frontera de la ciudad.
El camino se bifurca a pocos metros de terminado el túnel. El escuadrón se mantiene en una sola línea y nos preparamos para tomar el camino de la derecha.
Pero en cuanto escapamos de las fauces de la oscuridad, y la escasa luz del anochecer nos cobija de nuevo, dos Vortex nos caen encima, habiendo saltado desde la parte superior del túnel. Habían estado esperando a que saliéramos.
Uno de ellos cae justo a un lado de Kassia, y ella logra esquivarlo. El otro ha aterrizado directamente sobre Iker. Pude sentir la vibración de sus cuerpos al caer.
- ¡Iker! -
La mitad del escuadrón ha quedado atrás. Saco la ballesta y apunto sin pensarlo dos veces, pero al no estar cargada no pude hacer nada para ayudarlos. Otro par de Vortex salieron por el costado del túnel y empezaron a perseguirnos. No podíamos dar la vuelta y ayudarlos. Ahora ellos estaban solos.
Uno de los Vortex muerde a Iker en su casco viciosamente, intentando llegar a su cráneo. Mientras tanto, Ciro y Saemus se encontraban acorralados entre la salida del túnel y una masiva camioneta híbrida Raptor cubierta de cicatrices, y que portaba la marca Vortex en su frente. La camioneta intimida a ambos Cazadores con su tamaño. Ciro y Saemus rugen hacia el enemigo y abren sus puertas para aparentar ser más grandes, pero el gran Vortex no se inmuta, los empuja a regresar de vuelta al túnel, pero ellos defienden sus posiciones.
Iker no es capaz de quitarse a su atacante de encima. Este posa una rueda sobre la cabeza de Iker, aplastándolo contra el suelo con todo su peso sin remordimiento alguno. Los habían tomado por sorpresa, pero era claro que ninguno de los dos Vortex se veía interesado en matarlos, al menos no en ese momento.
Lo que al principio pareció ser un acto de piedad en ellos, pronto fue desmentido por el sonido de la manada de Vortex entrando por el otro extremo del túnel. Ellos querían que sus camaradas Vortex fueran testigos de la masacre de sus prisioneros.
Adara prepara una flecha en su arco. La Raptor reacciona y tensa su cuerpo, preparándose para saltar y atacar, incluso si eso significaba pasar por encima de Saemus. Pero la flecha no estaba dirigida al masivo híbrido. Adara dispara, y la flecha silva en el oído de la camioneta, detonando su fúrico ataque.
La flecha de doble punta se encaja en el ojo del Vortex que aprisionaba a Iker, cegando al objetivo. Iker se libera, y se abalanza con furia hacia la camioneta por la espalda, enterrando la navaja central de su casco directamente en la piel expuesta del lomo de la Raptor. Saemus aprovecha el momento de distracción para empujar a la camioneta desde abajo, desestabilizándola y haciéndola caer sobre su costado.
No había tiempo para asegurarse de neutralizar a ambos objetivos. Debían reunirse con el resto del escuadrón, y pronto. Antes de retomar el camino que los otros siguieron, Adara aseguró su lanza en el interior del túnel, apuntando su hoja peligrosamente hacia el interior, creando así una trampa con la esperanza de que fuera suficiente para entretener a la horda, y comprarles valiosos segundos de ventaja.
~
Kassia y yo somos los últimos en cruzar exitosamente el puente.
La tormenta de anoche ha aumentado el caudal del río, al punto en el que el puente apenas es capaz de sobresalir entre el embravecido oleaje.
Los minutos pasan, y no hay señales de mis amigos. Sus comunicadores han dejado de transmitir.
Caminé ansiosamente por la orilla del río, buscando el mejor ángulo para divisar la frontera de Kiem, con la esperanza de percibir cualquier indicio que me confirmara que estaban a salvo, y que ya venían en camino.
Pero no había respuesta.
Darius nos confirma que siguen en movimiento, aunque han tenido que tomar una ruta alterna hacia el puente. Ellos se encuentran ahora mismo dentro de un laberinto de edificios, jugando el juego macabro de los Vortex, corriendo a ciegas hasta poder encontrar la salvación.
Kassia y Zenda resguardan el puente, ambas analizando su estructura detenidamente, manteniendo un ojo atento al otro lado del río en todo momento. Se me hizo un nudo en el estómago cuando entendí que lo que discutían entre ellas, era la forma en la que tumbarían el puente, en caso de que los Vortex quisieran cruzar el río.
Nuestra Líder nunca dejaría atrás a sus soldados. Pero si aquello ponía en peligro el resto del escuadrón, ella estaba dispuesta a tomar una decisión difícil.
Era preferible que medio escuadrón se salvara, a que ninguno de nosotros volviera.
- ... Por favor... regresen... -Observo con angustia hacia el extremo contrario del puente. Negándome a mí mismo la posibilidad de que algo malo les hubiera pasado, y de que no volvería a verlos jamás. Mi corazón late tan lento, y tan debilitado por el miedo, que siento el tiempo extenderse dolorosamente- ... Por favor...
Esperamos pacientemente por nuestros compañeros rezagados. Pero la esperanza nos empieza a abandonar conforme pasa el tiempo.
Kassia y Zenda comparten miradas de resignación, aceptando la posibilidad de que ellos no lo habían logrado, y considerando nuevamente la opción de hacer colapsar el viejo puente.
Cada segundo que esperamos por ellos era un segundo que los Vortex toman de ventaja, y ambas lo sabían más que nadie.
Justo cuando se había llegado al consenso de cortar la única vía de acceso a la ciudad, un rugido que reconocí al instante viajó a través del aire, haciéndonos a todos levantar de nuevo la mirada.
- ¿Iker?
- ¿Pueden escucharme? ¡Estamos cerca de llegar al puente! Repito, ¡Ya vamos para allá! -El comunicador de Iker entra en rango de nuevo, permitiéndonos escucharlo al fin-
- Entendido, procedan con cuidado al cruzar el puente. Es muy inestable. -La General responde al llamado de Iker, haciéndose para atrás para no obstaculizar la llegada de los rezagados-
El trío de híbridos es liderado por Iker. Dos puntos amarillos y uno azul es lo único que podemos percibir desde nuestra posición actual. Por fortuna no había más híbridos siguiéndoles, pero eso no duraría para siempre, y ellos estaban conscientes de ello. Debían aprovechar todo el tiempo que tuvieran para ponerse a salvo al otro lado del río.
Iker cruzó primero. La corriente y los fuertes vientos no hacían más que aumentar, y el piso debajo de sus ruedas se volvía resbaladizo cada vez que una ola bañaba la superficie del puente. Mientras Iker combate con la tempestad, Ciro voltea hacia atrás nerviosamente, cuidando que los Vortex no estuvieran cerca.
- Crucen el puente. ¡Ahora! -Ciro les da la órden a Saemus y Adara, quienes no estaban muy seguros de ello al ver que Iker aún no llegaba al otro lado, pero algo en los instintos del viejo Porsche sabía que no había tiempo que perder- ¡Dije que crucen! ¡Ya!
La pareja de Cazadores obedece a Ciro sin cuestionarlo.
A diferencia de Iker, Saemus era bastante más grande y pesado, y sus movimientos no eran tan gráciles y precisos. El puente se tuerce y cruje violentamente ante la corriente de agua que deforma sus soportes desde el fondo, y Saemus debe cruzar despacio si no quería ser empujado por las olas. Adara se abraza a su fiel Camaro, confiando su vida en él.
Una vez que Saemus ya había alcanzado la mitad del camino, Iker finalmente ha llegado a tierra firme de nuevo. Deja caer su cuerpo al piso, jadeando por aire. Ni siquiera pudo apoyar su barbilla en el suelo, pues mis manos lo recibieron para mantener su cabeza en alto. No podía dejarlo sucumbir a su cansancio por completo, o de otra forma no volvería a levantarse.
Iker cierra sus ojos al intentar restablecer su respiración. Escondió la cara presionándola contra mi cuerpo, incapaz de pronunciar una sóla palabra entre las bocanadas de aire que eran desesperadamente succionadas hacia sus pulmones.
- Lo sé.. lo sé, tranquilo. Ya estás a salvo... Sólo respira. -Consuelo a mi amigo dejándolo reposar por un momento. Su cuerpo tiembla, y no estaba seguro de que sólo fuera por el cansancio. Mientras Iker se recupera, dirijo mi mirada hacia los que aún no cruzaban al otro lado-
Saemus pisa cuidadosamente por el mismo camino que tomó Iker antes que él. La preocupación en su mirada no mentía al mostrar su terror hacia el agua, y el hecho de tener que confiar su seguridad en un oxidado pasadizo de metal.
Una violenta sacudida del puente frena completamente su avance. Uno de los tirantes de metal se ha desprendido del puente, haciéndolo ladearse del lado contrario a la corriente del agua. El sonido del cable liberándose de su atadura ha puesto de nuevo en alerta a Iker, quien se levanta de nuevo sobre sus cuatro ruedas. Saemus ha sido capaz de estabilizarse a tiempo, pero se ha paralizado justo en donde ha quedado parado, clavando una de sus garras en el lado que ha quedado a flote del puente, con las pupilas en sus ojos dilatándose en pánico, incapaz de dar un paso más por miedo a colapsar el resto de la estructura.
- ¡Saemus, no te detengas! -Iker se apresura hasta llegar de nuevo a la salida del puente, pero Kassia lo detiene para evitar que se acercara demasiado. Revisa el estado de la estructura rápidamente con la vista antes de volver a gritar hacia Saemus- ¡El puente aún resistirá, pero tienes que darte prisa!
Tal vez Iker realmente sabía lo que estaba diciendo. Tal vez sólo lo decía para calmarlo y que siguiera caminando, aún sabiendo que el puente estaba a punto de venirse abajo. No estaba seguro de ninguna de ambas opciones. Lo único que sabía, era que estaba funcionando. Saemus avanzaba, lento pero seguro por la ladeada y resbaladiza superficie, usando su garra para sujetarse firmemente de la barandilla de metal que había quedado apuntando hacia el cielo.
Adara voltea hacia atrás, haciendo una señal a Ciro para que empezara a cruzar igualmente. El Porsche voltea hacia atrás una última vez, así como su sexto sentido le ha dicho que haga, y avanza con cautela sobre el puente, ignorando por completo las sacudidas que daba de vez en cuando a causa de la corriente.
- ¡Lo haces bien Saemus! ... Solo un poco más... -Ciro alienta a su camarada, tragándose su propio miedo por el bien de ambos. El experimentado Cazador se asegura de no dar un paso de más que no haya dado Saemus al otro extremo del puente-
Adara se asegura de darle las instrucciones necesarias a Ciro para que cruzara de la forma más rápida y segura. Cada agujero, cada deformación en el metal, y cada punto débil del puente, a todo le puso atención... A todo, excepto a la sombra blanca, que se escondió detrás de la silueta de Ciro hasta finalmente encontrarlo, y tomarlo por sorpresa.
- ¡Ciro, cuidado! ¡Detrás de tí! -Adara tensó una flecha en su arco, pero había tardado demasiado-
Dheera nos ha alcanzado. De entre todos los Vortex que nos han dado caza, el Terror Blanco de alguna forma nos encontró primero. Y estaba aquí para reclamar su derecho a la primera sangre.
Ignorando por completo la fragilidad del puente, Dheera corrió y se abalanzó hacia Ciro, mordiéndole en la espalda, retorciéndose para abrir grandes llagas en su piel, intentando arrastrarlo de vuelta hacia la ciudad, de vuelta al clan que ha de esperar con ansias el regreso de su sanguinario soldado.
El duelo desatado entre ambos híbridos hace temblar el puente hasta sus cimientos. Saemus se abraza al puente con su vida. La sacudida hace a Adara disparar en vano hacia el agua, y su arco le es arrancado de su mano por la tempestad. De no ser porque ella estaba amarrada a Saemus, ella hubiera sido arrastrada también. La pareja de Cazadores ha quedado atrapada, sin opción de llegar a salvo a la orilla, mientras Ciro lucha por su vida detrás de ellos.
Ciro logra zafarse del agarre de Dheera, y devuelve el ataque con la misma fuerza. Embiste al pálido híbrido en su costado, clavando la cuchilla de su casco directamente en la carne de su puerta, pero Dheera no reaccionó al dolor, incluso si la herida sangraba hasta el suelo.
Ciro nunca había enfrentado algo así. Su shock al comprender que el dolor no haría retroceder a su enemigo,le dio a Dheera la oportunidad perfecta para burlar los reflejos de Ciro con fría destreza, y le acierta una mordida justo detrás de su cabeza, intentando alcanzar su cuello.
Su armadura lo ha protegido de que Dheera le triturara el cuello, pero su descuido le ha hecho ceder el control total de su cuerpo, siendo incapaz de doblarse y defenderse.
Ciro, el temerario y experimentado Cazador, había sido dominado por el Terror Blanco. Y aquél trágico cuadro se queda grabado con fuego en la mente del escuadrón.
- No... ¡NO! ¡Ciro! -Iker se abalanza con todas sus fuerzas en dirección al puente, dispuesto a arriesgar su vida para evitar que Dheera se lleve con él a otra persona importante de su vida-
Kassia lo contiene con todas sus fuerzas para evitar que regresara al puente, el cual se tambaleaba peligrosamente. Ella junto con Zenda logran combatir la fuerza del determinado Guerrero. Saemus voltea su cuerpo de nuevo hacia Ciro, inspirado igualmente a regresar y ofrecer apoyo a aquél que siempre le cuidó la espalda. La pareja de Cazadores eran los únicos que podían ayudarlo ahora.
Ciro pareció darse cuenta de ello, al igual que Dheera. El Vortex mantuvo a su presa asegurada incluso después de ver las intenciones de los soldados de Cilt, que con furia regresan a apoyar a su compañero. Dheera se quedó quieto, mordiendo justo detrás de la cabeza de Ciro, sin hacer ni un sólo movimiento de más.
Simplemente observando a los Cazadores llegar... Esperando por ellos, intencionalmente.
- ¡No! ¡Alto! -Ciro gritó desesperadamente hacia sus camaradas, siendo incapaz de detener su marcha-
Algo en su infalible instinto lo hizo voltear hacia la ciudad. Y ahí, materializandose de entre las sombras, los ojos del señor de los Vortex brillan deleitosos al reconocer al híbrido atrapado entre las fauces de su leal soldado. Neyzan sonríe con cinismo, aproximándose lentamente hacia el puente sin que el resto del escuadrón pudiera verlo.
Ciro ve de nuevo a su escuadrón, a sus amigos.
Ve a Saemus luchar con el agua que arrasa las zonas inundadas del puente, todo para tener una minúscula posibilidad de salvar a su mentor.
Adara se ha quedado sin sus preciadas armas, pero saca su cuchillo como última alternativa, montando en el lomo de Saemus sin temor.
Observa a Iker, negándose a ser contenido por su propia Líder, con medio escuadrón evitando que regresara al campo de batalla.
La General lucha por mantener el órden en el escuadrón, el cuál ha caído presa del pánico. Escucha a la voz de Darius en su comunicador, creciendo en desesperación al no saber lo que sucedía, siendo su voz tan joven y llena de incertidumbre, como la primera vez que lo conoció.
Finalmente, Iker encuentra la forma de escapar del abrazo protector de su escuadrón, y se lanza a la batalla sin pensarlo dos veces, entrando de nuevo al puente, ignorando por completo las advertencias.
Pero Ciro no puede permitir que esto vaya a peor. No por él.
Junta toda la voluntad y fuerza que le queda en su interior, y una vez que estuvo listo, lo exterioriza con el rugido más poderoso que nunca había escuchado de él. La furia corre por su cuerpo como último recurso. Se sacude tan violentamente que ha obligado a Dheera a arrancarle el casco como única alternativa de mantenerlo quieto, liberando a su presa involuntariamente. Ciro tomó distancia con Dheera, mientras este se prepara para un enfrentamiento real.
Dheera intenta intimidar a Ciro con su aterrador aullido, pero Ciro no iba a huir de nuevo, no iba a permitir que nadie más pusiera en riesgo a su escuadrón. A sus amigos. A su familia.
Así que tomó impulso, y embistió.
Embistió hacia el punto de anclaje de los últimos tirantes que mantenían el puente a flote.
No había sido un error. No había fallado su única oportunidad de vengar a todos ellos que han sufrido a causa del Terror Blanco y la causa Vortex. No había sido presa de su propio estado de furia. Esa había sido su decisión consciente.
El impacto directo hizo que el debilitado metal quedara hecho trizas, liberando violentamente los gruesos cables al aire que se retuercen como serpientes de metal. Uno de ellos lo ha golpeado en la cara, haciéndolo gritar de dolor.
El puente empieza a colapsar. Dheera siente el piso desmoronarse debajo de sus ruedas, e instintivamente corre para ponerse a salvo, pero Ciro se lanza hacia él y clava sus propias garras en la blanca piel del Vortex, en un mortal abrazo del que Dheera no podría escapar. Ciro da una última sonrisa de tranquilidad y aceptación, con la cara ensangrentada por su fresca herida, observando a su escuadrón al otro lado. Ambos híbridos caen junto con el puente, siendo arrastrados por las negras aguas del río.
Saemus, Adara e Iker no tuvieron tiempo de siquiera reaccionar a lo que pasaba justo frente a ellos. El puente se viene abajo y ellos con él en un parpadeo. El estruendo hizo eco en los edificios cercanos al río, rebotando en mis oídos tantas veces, y al final, no fue suficiente para hacerme reaccionar inmediatamente. El colapso del puente desplazó el agua más allá de la línea de la orilla, haciendo a todos retroceder para no ser engullidos por el agua... todos excepto yo, que en negación absoluta empiezo a caminar en dirección a los escombros, ignorando por completo el agua que empezaba a cubrirme hasta las rodillas, escuchando mi propio corazón latir con fuerza.
Siento unas manos abrazar mi estómago desde atrás, jalándome insistentemente hacia la seguridad de tierra firme.
- ¡No Tyler, no lo hagas! Sólo harás que te lleve la corriente. -Evan hace su mejor esfuerzo para redireccionar mi avance con sus palabras, pero al final debe hacer uso de su fuerza para hacerme perder el equilibrio de mis piernas, y arrastrarme de nuevo con el resto del escuadrón, manteniéndome a salvo en contra de mi voluntad-
El muchacho que aparentaba delicadeza al hacerse pasar por un civil, fue capaz de arrastrar mi debilitado cuerpo varios metros por el suelo, y no se confió a soltarme de su abrazo protector hasta estar seguro de que no intentaría adentrarme de nuevo al agua.
Observo, incapacitado, mientras el resto de mis compañeros buscan frenéticamente la forma de rescatar a los elementos caídos, pues existía la posibilidad de que hubieran quedado atrapados entre los escombros al colapsar el puente, en vez de ser llevados por la corriente.
Al otro extremo del río, Neyzan se acerca todo lo posible a la zona de la catástrofe junto con lo que queda de su manada de Vortex. Busca con la mirada a Dheera, esperando verlo resurgir del agua y reunirse con él, hasta que él mismo se da cuenta de que su más leal seguidor ha sido arrastrado por la corriente. Al voltear a vernos, su cara se llena de rabia. Neyzan ordena a sus Vortex a seguirlo río arriba, y la horda corre a su lado sin cuestionar las indicaciones de su líder.
Se han ido. Por ahora.
Los Guerreros son capaces de improvisar una cuerda de salvamento entrelazando los arneses de seguridad de Rangers e híbridos. Aventaron la cuerda en dirección a los afilados picos de metal que sobresalen del agua, y después de un par de intentos, el ensamble de correas ha quedado anclado, listo para que alguien en el escuadrón la utilizara para acercarse con precaución a rescatar a nuestros compañeros.
Antes de que cualquier elemento del escuadrón se preparara para saltar al rescate, una ráfaga de agua y aire sale disparada a la superficie, tomando a todos por sorpresa. Iker fue capaz de asomar su cabeza fuera del agua por unos segundos para expulsar el agua que había inhalado, así como para tomar una desesperada bocanada de aire. Pero no hubo tiempo para relajarse, pues justo cuando logró reabastecerse de oxígeno, volvió a sumergirse completamente en el agua, esta vez intencionalmente.
Los segundos estaban contados. Máverick toma el riesgo de adentrarse al agua, confiando su vida en la improvisada cuerda que sus colegas crearon hace un momento. Las aguas turbulentas, y la falta de luz hace imposible divisar movimiento alguno, pero una mano humana salió a la superficie, e hizo a todos exclamar con urgencia para rescatarla. Máverick toma la desesperada mano, y con la fuerza de uno solo de sus brazos jala a Adara de vuelta a la superficie, ella se abraza débilmente a Máverick, mientras él la sujeta de los arneses que aún tenía puestos, haciendo el mejor intento por mantener su cara fuera del agua.
Ignoré por completo las advertencias previas, y me acerqué a recibir a Adara antes de que Máverick tocara tierra de nuevo. El Guerrero no dudó ni un segundo en mí, y acercó a Adara lo más posible a la orilla para que yo la recibiera. La tomé con firmeza y la cargué en mis brazos. Con paso seguro y cuidadoso salí del agua, y recosté a Adara sobre el césped, completamente debilitada, incapaz de respirar correctamente. Intento quitarle los arneses, pero mis dedos estaban congelados por el agua del río.
En ese momento recordé que yo igualmente cargaba conmigo un cuchillo en mi armadura, y no lo dudé ni por un segundo al cortar sus arneses de Ranger. Su cuerda de seguridad seguía ahí, aunque trozada por la mitad. Nada era capaz de romper una cuerda de seguridad de esa forma, nada, excepto la navaja de un Guerrero híbrido. Iker había tenido que cortar la cuerda de seguridad para rescatar a Adara. Y eso sólo significaba una cosa; Saemus ha quedado completamente enterrado en los escombros, y era más sencillo liberar a uno de ellos, en vez de intentar sacarlos a ambos al mismo tiempo.
Volteo a Adara sobre su costado, y valiéndome de la hoja de mi cuchillo hice palanca en las uniones de las piezas más grandes de su armadura como único método de liberarla de su coraza. El cuchillo empieza a doblarse, y justo antes de llegar a su punto crítico, el seguro interno de la armadura se rompe, y finalmente soy capaz de quitársela.
Inmediatamente después de quitarle la armadura, Adara es capaz de toser y respirar apropiadamente. Todo el peso extra del agua junto a su armadura la había sofocado, pero ahora que se había quedado sin armadura, finalmente podía respirar.
Pareció tranquilizarse al ver mi rostro, pero aquello sólo le duró un par de segundos.
Aún no era capaz de ponerse de pie, pero eso no la detuvo de intentarlo. Volteó alrededor suyo, buscando desesperadamente a su amado. Su rostro se llenó de horror al darse cuenta de que él seguía sumergido, y que los Guerreros seguían intentando sacarlo del agua.
Gritó su nombre con desgarradora impotencia. Yo la abracé con fuerza y la mantuve en el suelo junto conmigo, no para tranquilizarla, si no para restringir su movimiento. No servía de nada que intentara unirse al rescate, pues ellos ya estaban haciendo todo lo posible, sin mucho éxito. Mis brazos tiemblan por el esfuerzo y su sufrimiento, temiendo lo peor.
Iker sale a respirar una vez más, esta vez estando a punto de sucumbir él mismo al cansancio y al frío. Se sumerge de nuevo, coordinándose con los demás híbridos, quienes tiraron de la cuerda y lograron mover una gran pieza de metal hacia un lado. Largos segundos de silencio pasan, manteniendo la fuerza en la cuerda, siendo esta la última esperanza para el rescate.
Un gran cuerpo de color amarillo sale a la superficie, al fin.
Iker carga a Saemus sobre su lomo, usando el peso sobre él a su favor para que ninguno de los dos fuera arrastrado por la corriente. Adara intentó liberarse en cuanto los vio a los dos salir del agua, y lo logró. Se soltó de mi agarre y corrió en dirección a su amado Camaro, el cuál fue inmediatamente atendido por Tori en cuanto Iker lo acercó a tierra.
Yo igualmente me acerqué a auxiliar a mi amigo. Le quité el casco al ver que le estaba generando demasiada presión en su cabeza, y me abracé fuertemente a él, incapaz de creer lo estúpidamente afortunado que ha sido para burlar a la muerte más de una vez el mismo día.
Saemus estaba inconsciente, su cuerpo reposa sobre el suelo sin reacción alguna. Es momento de que Tori haga su magia para regresarlo de vuelta a la vida. Da instrucciones a Evan para que este inserte con cuidado un tubo en la garganta de Saemus, directamente hacia sus pulmones, y una vez que está en posición, ese tubo es conectado a una pequeña máquina que Tori carga en su interior. La pequeña bomba genera succión, y es capaz de drenar el agua de los pulmones de Saemus de forma brusca, pero efectiva. En cuanto el vacío se ha vuelto a generar en su interior, y al ver que Saemus ha intentado inhalar el tubo, Tori lo saca de inmediato de su vía respiratoria, y le permite al corpulento híbrido toser y recuperar el aliento. Gracias a ella, no hay una baja más que lamentar.
Pero no había tiempo para tomar un respiro, ni para pensar en un nuevo plan de acción. El escuadrón estaba exhausto, herido, y completamente incapacitado para soportar un segundo encuentro con los Vortex. Las posibilidades de sobrevivir a otra emboscada eran pocas, y ese número se reduce a cada minuto que esperamos aquí.
Perdimos a Ciro. Saemus estaba mal herido y no podría continuar el viaje sin asistencia, Tori ha de cuidar en su interior al impostor del intercambio, y los pocos elementos que quedaban de pie estaban exhaustos, incapaces de proteger al escuadrón por su cuenta.
La situación es crítica, y no era necesario que alguien lo dijera para que se convirtiera en verdad. Ya todos lo sabían en el interior;
Hemos perdido.
- Tenemos que rescatar a Ciro... -Apenas ha restablecido su respiración, e Iker no duda en ser el primero en alzar la voz, levantándose del suelo con ruedas temblorosas. Yo lo observo desde el suelo, sabiendo perfectamente que él ya no tendría la fuerza para mantenerse en pie por mucho más tiempo, y aún así, no se daría por vencido- ... No debe estar lejos, yo lo sé. Sólo debemos continuar río abajo y lo encontraremos...
Iker camina en dirección a la General Kassia, casi arrastrando una de sus ruedas, pero ella observa con quietud en dirección al orígen del río, ignorando por completo a su Guerrero.
- ... No. -Pero no es Kassia quien contesta su súplica, sino su devastado Líder híbrido a kilómetros de distancia. La derrota impregna la voz del Líder supremo, dejando a todos en un sepulcral silencio- ... Deben abandonar la zona lo antes posible. Diríjanse al búnker más próximo a Kiem, y esperen instrucciones... No pueden hacer nada por él. -Con el corazón destrozado, Darius da la orden de dejar atrás a su amigo, por el bien del resto del escuadrón-
Todos observan a Kassia en busca de confirmación hacia dicha orden. Una difícil decisión estaba por ser tomada, y debía ser pronto.
Ankor y Tori finalizan los preparativos para transportar a Saemus de forma segura. Ambos híbridos despliegan una plataforma a forma de camilla para Saemus, y una vez que logran asegurarlo, suman sus fuerzas para cargarlo entre ambos.
Los ojos de Kassia siguen el orígen del río, pensando en el siguiente paso a dar, para poner a salvo a todos los que quedan del escuadrón.
- ... Los Vortex han avanzado río arriba, a un paso por aguas poco profundas para cruzar el río. No tenemos tiempo que perder. Debemos ponernos a salvo.
La respuesta no tomó por sorpresa a Iker, aunque una clara desolación se dibujó en su expresión. No dice una palabra más, y regresa a la formación. Se dejó caer al suelo justo al lado de donde Adara y yo aseguramos a Saemus a la camilla, y una vez que Iker se acercó a nosotros, yo ya sabía lo que eso significaba.
Monté de nuevo en su lomo, asegurando una vez más mis arneses a su montura. Tiendo una mano a Adara, la cuál ella toma con escepticismo, pero al ver que Iker no oponía resistencia, escaló por su costado para sentarse detrás de mí en la montura, abrazándose a mi cuerpo al no tener otra forma de sujetarse, observando con preocupación a su amado, desde el asiento de otro Ranger.
Partimos en cuanto estuvimos listos para reanudar la carrera, dejando atrás muchas pertenencias que sólo generaban lastre en nuestra huída.
Avanzamos por el bosque nocturno al paso que los debilitados híbridos pueden permitirse. Nuestra vida depende de qué tan rápido lleguemos al búnker, y aún así, las fuerzas ya no les da para correr. Nos vemos obligados a caminar a la velocidad a la que Tori y Ankor cargaban a Saemus. Era el costo a pagar si no queríamos perder a un elemento más del escuadrón.
La caminata, relativamente silenciosa, es perturbada por el distante aullido de un híbrido desconocido. El escuadrón se pone en alerta sin detenerse a analizar la fuente del sonido. Intentamos acelerar el paso, pero no logramos mantener la velocidad por demasiado tiempo. Nuestros minutos estaban contados. Los Vortex han encontrado nuestro rastro, y han reanudado la caza oficialmente.
Volteamos a vernos entre nosotros, conscientes de que tal vez tendríamos que pelear de nuevo, y pronto. Cedí mis armas a Adara para que no se sintiera tan vulnerable, y que fuera capaz de protegerse llegado el momento. Ella temblaba, y no solo era por el frío y su ropa aún empapada. Yo tomé de nuevo la ballesta con la que me he defendido antes.
En la ausencia de Ciro, la General nos cuidaba las espaldas a todo el escuadrón. Pero ella empezó a quedarse atrás, poco a poco, hasta que se detuvo por completo a medio camino, sin decir ni una sóla palabra a su propio escuadrón.
- ¡Hey, alto! ¡Kassia se ha quedado atrás!-
El equipo frena abruptamente, nos reagrupamos con nuestra Líder y esperamos órdenes, mientras ella simplemente jadea, y cierra sus ojos sin ofrecer respuesta alguna. Se veía cansada, pero no lo suficiente como para haber forzado un descanso, no en una situación como esta.
- Kassia ¿Qué sucede? No pueden detenerse ahora. Están a medio camino de llegar al búnker. Deben continuar. -Darius ordenó con severidad. Pero no hay respuesta de parte de la Lideresa, quien al fin parece deshacerse de la tensión en su mirada, reemplazandola con unos ojos pacíficos, los cuales nos observaron, a todos y a cada uno de los elementos de su escuadrón- ... Kassia. ¿Estás escuchándome?
- ... Te escucho, Darius... -Su inusual mirada nos confunde, y logra ponernos nerviosos, sabiendo que los Vortex se acercaban más a cada segundo que pasamos aquí, y nuestra Líder parecía haber olvidado por un momento la delicadeza de la situación. No logro comprender la razón de sus acciones. Hasta que me he dado cuenta, de que esa pequeña sonrisa era de resignación, y aceptación. Y entonces lo entendí. Y sentí una parte de mí ser arrancada con rabia de mi pecho-
- ¿Qué estás esperando?... Acabo de dar una orden.- Su tono era fuerte, poniendo cada vez más en evidencia su preocupación- Los Vortex no tardarán en alcanzarlos... ¡Escúchame! -Darius se empieza a desesperar, pues no importaba qué tanto dijera por el comunicador, no era capaz de hacer entrar en razón a su pareja.
- ... Ustedes deben continuar sin mí. Enfrentaré a Neyzan para comprarles un poco de tiempo. Así podrán llegar al búnker a salvo.
- ¡No! -Zenda se abre camino desde la cabeza de la formación, exclamando su enojo hacia lo que acababa de escuchar. Se posiciona justo frente a Kassia, intentando intimidarla y hacerla cambiar de parecer, pero la General no modifica su gesto ni por un segundo, sin importar que su mentora estaba justo frente a ella, dispuesta a refutar las decisiones de su propia Líder- No tienes que hacer esto... ¡No así! Si piensas que dejaré que enfrentes a ese demonio tú sola, estás equivocada. ¡Déjame pelear a tu lado!
- No Zenda. Necesito que los guíes al búnker y que los protejas... Sabes que no hay otra opción. Es a mí a quien él quiere. Si le doy lo que quiere los dejará irse a salvo. De otra forma... nos matarán a todos.
- Debe haber otra forma, ¡Siempre la hay! Sólo hay que darnos prisa y llegaremos a tiempo al búnker... -La voz de la curtida Guerrera se debilita, y se rompe. Ella sabía perfectamente que no lograría hacerla cambiar de opinión- ... Por favor... No puedo permitir que lo hagas.
Kassia pega su nariz con la de Zenda, a quien por primera vez he visto derramar lágrimas. El escuadrón entero ha quedado en shock. Pero nadie más se atreve a cuestionar las decisiones tomadas, sólo quedaba continuar, y no malgastar el sacrificio de la General.
Nadie tenía duda alguna. Esta era la despedida.
- ... Toma mi lugar en el Consejo de Líderes. Mantén a todos a salvo... Y nunca pierdas la esperanza. -Ni una vida entera sería suficiente para Kassia para saber qué decirle a aquella híbrida, que la adoptó como su hija desde el momento en que Darius la presentó como su pareja. La Guerrera que le enseñó a pelear, y la que ha estado a su lado en todo momento. Asegurar su supervivencia, y la de todos sus fieles soldados, era lo único que podía hacer para agradecerle. Era lo que un Líder debe hacer-
- ... -Zenda aprieta los ojos, tragándose el doloroso sollozo que luchaba por escapar de su garganta. Deja libres las lágrimas que guardaba, las últimas que derramará por su Líder estando aún presente. Los ojos de Zenda se llenan de determinación y furia, al recordar su lugar como la protectora del escuadrón. La veterana Guerrera sigue fielmente una última orden de su Líder- ... Que así sea.
Zenda cierra sus ojos, y se despega con brusquedad del toque de la nariz de Kassia, dejando atrás a su Líder como le fue ordenado. Zenda debía ser fuerte y reprimir sus sentimientos si quería cumplir su misión de llevarnos a todos a la seguridad del búnker.
Kassia cruza miradas conmigo una última vez. El terrible sentimiento de no saber si la volvería a ver me invade, haciendo a mi mente grabar su mirada a la perfección en mis memorias, una mirada que sólo duró un par de segundos, antes de que nos diera la espalda, esperando de frente a que su destino llegara a ella.
No había tiempo para despedidas.
El cielo sin luna abraza a la Líder en su oscuridad.
Paz, antes de la tormenta.
Continuamos nuestro camino, con el corazón roto, y la única certeza de que le hemos fallado a nuestros Líderes. Adara se abraza con fuerza a mi cuerpo, ocultando su rostro en mi espalda. Siento sus tibias lágrimas colarse por mi cuello. Ahora nuestra única pista de lo que sucedería, sería escuchar a los Líderes en nuestros comunicadores.
- No... ¡No! ¡¿Pero qué están haciendo?!- Darius grita en desesperación, tanto que su voz había perdido todo rastro del estoico Líder, y ahora sólo podíamos escuchar a un híbrido aterrorizado, completamente incapaz de hacer algo para proteger a su pareja. Un hombre que no tenía de otra, además de ser espectador de la tormenta que caería sobre su ser más amado- ¿Kass?... ¡Kassia!-
Se desata el caos en el centro de mando de Cilt.
Los coordinadores de misión reúnen fuerzas para intentar sacar a su Líder de la sala, pues estaba a punto de tener un ataque de pánico en medio del centro de mando, y eso podría poner en riesgo a muchas personas y a él mismo, haciéndolo perder su juicio a causa de sus sentimientos.
- Mi Líder, tiene que salir de aquí, ¡Ahora! -
Darius forcejea contra quien se interpusiera en su camino, fuese humano o híbrido. Un par de humanos intentan quitarle la diadema con el micrófono que usaba para comunicarse con el escuadrón, pero a Darius solo le bastó sacudirse un poco para quitarse de encima a ambas personas, eficazmente evitando que le quitaran su único medio de comunicación con Kassia. Su agresividad y potencial de lastimar a alguien mantiene a todos a raya, relegándose a ser testigos de la acción que se desenvuelve, lejos de territorio Cilt.
- ¡¿Kassia, qué estás haciendo?! ¡Vuelve a Cilt!- Las lágrimas se apoderan finalmente de Darius, y en medio de su doloroso sollozo, intenta por todos sus medios hacer que su amada se arrepienta y regrese a la formación con los demás, sin éxito alguno.- Por favor... ¡Por favor no lo hagas! ¡No me hagas esto!-
- Tranquilo, mi amor... todo estará bien.
Darius levanta la vista al escuchar la divina voz de su amada. Su respiración se detiene al intentar captar cada una de sus palabras, como intentando sujetarse a su lejana presencia, y no dejarla ir. Su desesperado llanto se detiene, siendo reemplazado por una voz suplicante, llena de angustia y remordimiento.
- Kass... Por favor... -Darius es incapaz de decir cualquier otra cosa sin que un nudo en la garganta se lo impidiera. Las personas que antes habían intentado sacarlo a la fuerza de la sala, ahora se han solidarizado con su Líder supremo, horrorizados al saber la noticia, de que la General no regresaría a casa- ... Perdóname... Debí hacer que te quedaras... Por favor... No me dejes... No puedo hacer esto solo.
Kassia llora en silencio ante sus súplicas. Pero ella debía fingir ser fuerte, por su bien, y por el de su amado Darius.
- Tienes que ser fuerte, Darius... No abandones la esperanza. Aunque Neyzan tenga la oportunidad, no me matará. Le sirvo más viva, y lo sabes... Regresaré a ti, es una promesa.
- ... ¿Cuándo? -La voz de Darius se rompe, completamente incapaz de procesar y comprender lo que estaba sucediendo-
Kassia suspira profundamente, incapaz de responder a dicha pregunta. Levanta su mirada al oscuro cielo, secando sus lágrimas con el gélido y húmedo aire de la noche.
- ... Tú no apagues la chimenea, por si acaso... Mantén mi lado de la cama caliente... Así, cuando regrese, sentirás como si nunca me hubiese ido.
Él sabía, que ella no tenía idea si regresaría algún día.
Silenciosas lágrimas rodaron por sus mejillas sin que Darius pudiera pararlas, aunque una pequeña, rota, y nostálgica sonrisa se dibuja en sus labios, temblorosos de pronunciar cualquier otra palabra.
- Y... me aseguraré de conseguir los dulces que tanto te gustan... Estarán en el lugar de siempre, para que los tomes cuando quieras... -La voz se le corta, y no puede contener el dolor por más tiempo. Su corazón ha quedado hecho trizas al imaginar los espacios vacíos en su hogar, y su día a día sin ella- ... No puedo hacerlo.
- Sé valiente, mi amor... Cilt necesita a su Líder. Todos te necesitan. Protégelos. -A la distancia, las sombras de los Vortex se acercan rápidamente. Ni siquiera la presencia del enemigo era suficiente para apresurar la despedida de los amantes. Kassia cierra sus ojos, imaginando a su amado Darius frente a ella, así como el día que se despidieron- ... Es hora, y no quiero que escuches esto. Por favor, déjame ir, como lo prometiste. -Los Vortex se detienen al encontrarse de frente a Kassia, mantienen su distancia sin saber por qué ella esperaba tan tranquila y paciente, pensando que se trataba de una trampa. Kassia volteó de nuevo al cielo, estando su conciencia en paz- ... Te amo.
Kassia corta comunicaciones con el centro de mando.
La estática, y el silencio en la sala es lo único que acompaña a Darius en su dolor.
Paralizado ante la realización de que su amada no volvería, el roto Líder apoya su cabeza en el monitor, iluminando su rostro con un insensible y frío azul, mientras sus lágrimas se desvanecen pacíficamente en su piel.
Sus fieles seguidores se congregan a su alrededor, llorando el sacrificio de su Líder, algunos de ellos dejándose caer de rodillas al suelo al sentir que las fuerzas les faltaban. La conmoción es silenciosa, y aún así, era abrumadora para los sentidos.
Uno de los valientes colegas que momentos atrás intentó arrebatarle el micrófono a Darius, ahora se acerca con gentil precaución hacia su Líder, cuidando sus pasos y sus palabras, para no perturbar al herido La Ferrari, que yacía recostado en el piso, en absoluta quietud y silencio.
- ... Señor. - El humano se arrodilló a su lado, manteniendo la respetuosa distancia con su Líder. El cuadro frente a él lo obliga a contener las lágrimas en sus ojos, mientras toma valor para hablar- ... Sus órdenes, mi Líder. -
Darius abre sus ojos, enrojecidos por el llanto. Dedica una dolida mirada a todos los presentes en la sala de mando, observando la tristeza en sus rostros. Obliga a su expresión a volverse insensible. Debía ser fuerte. Fuerte, como su amada. Y manejar la adversidad como el Líder que es.
Con lágrimas aún corriendo sobre sus mejillas, Darius suspira, y retoma su posición, fuerte e inamovible como una muralla. Sacando a sus súbditos de su traumático estado.
- ... Contacten a todos los Guerreros y Cazadores que se encuentran fuera de Cilt. Aborten todas las misiones en tierras neutrales. Que todos regresen a casa... Den el toque de queda, y manténgalo activo hasta nuevo aviso. Cierren las puertas. Nadie sale de Cilt sin mi permiso.
Darius asiente de forma asertiva hacia sus colegas, haciéndolos correr de nuevo a sus estaciones de trabajo, sin cuestionar ni demorarse. Los controladores de misión se apresuran a contactar a todos y cada uno de los escuadrones con misiones activas en las tierras neutrales, haciéndoles llegar el comunicado exacto del Líder Darius, sin perder tiempo en explicaciones.
La alarma se activa en toda la ciudad. Los ciudadanos, completamente ignorantes de lo que sucedía en esos momentos, son intimidados por el desgarrador grito sintético de los altavoces, y huyen a la seguridad de sus casas, calmandose unos a otros, esperando que, sea lo que sea, pase pronto.
Demasiado roto como para salir a la superficie, y encontrarse de frente con el hecho de que no encontraría a su amada esperándolo para regresar a casa, Darius decide permanecer en el subterráneo, siendo un controlador de misión más, ayudando a sus fieles seguidores con la gran carga de trabajo. Pues no había nada más que él pudiera hacer, además de asegurarse de que otros regresaran a casa, sanos y salvos. Tratando de no imaginar lo que Kassia estaba apunto de enfrentar.
Mientras tanto, la General mantiene su posición.
Los lacayos de Neyzan la han rodeado por todos los ángulos, pero ella no se deja intimidar por ellos, incluso si hacían todo lo posible por inculcar terror con sus aullidos y risas nefastas.
Nadie se atreve a tocar a la Lideresa de Cilt, pues sabían muy bien, que ella era propiedad de Neyzan.
Al escuchar la conmoción en el camino frente a él, el señor de los Vortex se apresura para ver qué causaba el revuelo y la demora de sus tropas, y la razón por la que han desobedecido la simple órden de dar caza al escuadrón. Pero finalmente llega a la escena, empapado en agua de río y en su propio sudor, jadeando en cansancio y rabia, y lo que ve frente a él es más que suficiente para perdonar la desobediencia de sus híbridos, y olvidarse por completo de la despiadada persecución.
No hay ni una pizca de temor en Kassia. No tiene vergüenza al mirar a Neyzan a los ojos, y sonreír con ironía hacia él híbrido que ha causado tanto dolor y pérdida a sus seres queridos. Ella no le dejaría ver su sufrimiento. Su firme porte no se doblega ante los Vortex tan fácilmente. Este era su momento de enfrentarse a sus demonios.
- ... Admito que no es lo que esperaba, pero al mismo tiempo, no sé por qué no me sorprende.
Neyzan y sus súbditos ríen mientras recuperan el aire que la persecución les arrebató. Sus palabras desprenden una nube de aliento cálido cada vez que abre la boca, pues había tenido que cruzar el violento río nadando. Y por más que Neyzan estuviera a punto de congelarse, su sádica sonrisa se mantenía adherida a su rostro. Dedica unos momentos para regocijarse ante la vulnerabilidad de su enemiga, dándose el lujo de fingir ser amable con ella
- Me conoces bien... Supiste que esto terminaría así desde el momento que me viste, ¿No es así? -Kassia habla con tranquilidad, haciendo al líder Vortex cesar su risa-
- Predecible como siempre...Yo sabía que no tenías el valor para darme al muchacho cuando te lo pedí por las buenas, pero aún tenía la esperanza de que lo considerarías después de perder a uno de los tuyos... Y aún así, lograste decepcionarme. -Los acompañantes de Neyzan rodean a Kassia, haciéndola respirar profunda y rápidamente, mientras Neyzan se acerca a ella sin prisa, quedando ambos frente a frente, con meros centímetros de distancia entre ellos- ... Aunque con gusto tomaré tu rendición como un pago de buena fé... Sólo falta que me des al chico, y no volveré a ser un problema para tus queridos Guerreros. Es una promesa.
Kassia empieza a reír frívolamente, burlándose en la cara de Neyzan, lo cuál no le hace ninguna gracia a este. Los otros Vortex se voltean a ver entre ellos, mientras observan a la lideresa tomar una mortal decisión. Neyzan hace un gesto iracundo, esperando a que Kassia terminara su pequeña muestra de lo poco que le teme al señor de los Vortex. Para cuando se tranquiliza, todo queda en silencio, y sólo es audible su intensa respiración.
- ¿Rendirme? -Kassia dejó escapar una última risotada, antes de transformar todos sus sentimientos en furia pura, reflejándose en sus ojos al dilatar por completo sus pupilas, observando a Neyzan de forma amenazante- ... Muéstrame de qué estás hecho.
El Lamborghini gris, cuyos rencorosos ojos danzan como fuego en la oscuridad, se niega a regalarle un segundo más de piedad a Kassia. La observa con rabia contenida, apretando la mandíbula tan fuerte que podría romperse sus propios dientes.
- Entonces... Que así sea. Maldita traidora.-
La manada de híbridos se abalanza despiadadamente sobre Kassia, mordiendo y rasgando cualquier parte de su cuerpo a la que sus dientes tienen acceso. Ella ruge en dolor, sintiendo su piel ser desgarrada por cada ángulo, completamente asfixiada por la masa de híbridos encima de ella. Pero aquello sólo prendió la mecha de su furia.
Con un reverberante rugido que sacudió cada una de las células de sus enemigos, Kassia se quitó de encima a los lacayos de Neyzan, que ilusamente pensaron que atacar en grupo les serviría de algo. Kassia muerde la puerta de uno de ellos, pulverizando los huesos con la fuerza de su mandíbula, y la arrancó con un movimiento limpio. Aquél híbrido quedó mudo por unos instantes, incapaz de entender por qué ya no podía cerrar de nuevo su puerta. Después llegó el dolor, y la realización. El soldado herido se retira de la batalla, aullando de dolor y traumática brutalidad.
Los demás se alejan de Kassia inmediatamente. No eran estúpidos, se habían dado cuenta de que estaban lidiando con un oponente como ningún otro.
Neyzan podía ser el señor de la guerra, pero Kassia era la tempestad, cruel e imparcial, llevándose cada vida que se interpusiera entre ella y su destino, repartiendo la justicia que le fue arrebatada a su hombre, y a su pueblo.
- ¡No se queden ahí parados! ¡Ataquen! -Neyzan demanda desde una posición elevada en el terreno desde donde puede ver la acción llevarse a cabo, aunque para su infortunio, no sería un espectáculo agradable a su vista-
Los soldados Vortex se miran entre ellos, demasiado temerosos como para desobedecer las órdenes de su señor, y no lo suficientemente manipulables como para intentar de nuevo la misma estrategia.
Kassia escupe la ensangrentada puerta que hasta ese momento mantenía entre sus dientes. La sangre se escurre por su barbilla, mientras las dagas de sus ojos observan a sus oponentes, a todos al mismo tiempo.
Al fin, uno de ellos es el estúpido valiente que intenta atacar de nuevo, esta vez saltando directamente sobre la espalda de Kassia, clavando las garras en su piel para sujetarse a ella. En este punto de la batalla, ella es completamente insensible al dolor. Ignorando por completo que tenía un híbrido clavado a su espalda, se abalanza directamente sobre uno de los más grandes del grupo, golpeándolo en su costado usando su cabeza como si fuera un martillo, y haciéndolo volcar, exponiendo su garganta perfectamente alineada con sus afilados colmillos, mordiendo hasta asfixiarlo.
El Vortex a sus espaldas siguió apuñalandola con sus garras repetidamente, en un vago intento por desviar su atención para salvar a su compañero, pero ya era demasiado tarde. Kassia rodó sobre sí misma, aplastando a su enemigo con su propio peso, y haciendo uso de sus propias garras, le abrió el estómago.
Neyzan empieza a ponerse nervioso. Ha perdido a tres híbridos en un abrir y cerrar de ojos. Baja de su pedestal con cautela, observando cada movimiento durante la batalla, viendo a Kassia masacrar a sus soldados mientras estos gritan a su monarca por ayuda, pero el tirano líder no responde por ellos.
Kassia inhabilita a un cuarto híbrido al dislocarle la mandíbula cuando este la intentó sujetar por la fuerza, y que ella lo estampara contra un árbol. La batalla es sangrienta y despiadada, y lo que al principio parecía ser una pelea injusta para ella, terminó siendo la perdición para los pobres ilusos que subestimaron su fuerza.
Pero la General empezaba a cansarse.
Al percibir el más mínimo rastro de debilidad, los últimos dos Vortex capaces de pelear sujetaron a la lideresa de ambas puertas, mordiendo y sujetando con fuerza para que esta no pudiera moverse. Kassia era un huracán, se sacude con violencia para liberarse, pero sus fuerzas le empiezan a fallar. La inyección de adrenalina que la furia le dio estaba empezando a disiparse en la sangre que se colaba por sus heridas abiertas.
La triste luz del cielo nocturno es eclipsada por una sombra de ojos incandescentes, y después llegó el dolor. Aprovechándose de que Kassia había sido sujeta por sus peones, Neyzan descargó toda su furia en un golpe certero en la cabeza de la General, sacándola de la realidad por unos instantes. Los soldados Vortex han aprendido a alejarse de Neyzan cuando éste decide involucrarse en la batalla, pues el señor de los Vortex no distingue entre amigos o enemigos cuando sus dientes han probado sangre ajena.
Neyzan carga contra Kassia con brutal fuerza, empujándola directamente hacia los árboles sin oportunidad de defenderse. Su espalda impacta contra los robustos troncos, privandola del aire necesario para recuperar su energía.
Sin darle descanso y piedad, Neyzan muerde en el costado de Kassia, carga el cuerpo entero de la lideresa con no más que la fuerza de sus mandíbulas, y teniendo el control total y absoluto de ella, utiliza su propio peso para girar, y lanzarla al otro extremo de la zona del duelo.
Kassia rueda en la tierra, incapaz de detener el brutal impulso que la ha mandado a volar. Su cuerpo finalmente se detiene, quedando apoyada en el suelo sobre su costado. Una mala posición para recuperar el aliento, pero ella ya no podía mover un músculo más. Incapaz de regresar a una posición segura, y sintiendo el sofocante dolor de heridas internas, Kassia solloza en silencio, en dolor, furia, y pánico.
El líder Vortex se acerca despacio a su derrotado rival, disfrutando la vista frente a él.
Pero esto no se trataba sólamente de ganar. Se trataba de hacerla sufrir.
Sin perder el tiempo en pretenciosos monólogos, Neyzan decide terminar esto de una vez por todas. Toma impulso y se levanta sobre sus ruedas traseras, manteniendo su equilibrio el tiempo justo para mandar un mensaje a todo aquél que estuviera escuchando, rugiendo con ira primal, para que fueran testigos de lo que vendrá.
Toneladas de presión son descargadas de un solo golpe directamente en la puerta que protege el costado de la General. Sus huesos crujieron, y su rugido de dolor enmudeció al bosque.
Para después, quedar todo en un frío, y ensordecedor silencio.
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El deprimente silencio en el búnker es roto eventualmente por la voz de Zenda al teléfono. reportando la situación al centro de mando. Ankor ha encontrado refugio en la esquina más profunda del búnker, completamente alejado de los demás. Evan llora inconsolablemente en los brazos de Máverick, sin que este pueda hacer nada más para tranquilizarlo, además de arrullarlo y esperar a que su llanto lo canse.
Sentado en el suelo, observo con resentimiento al hombre que yace dormido frente a mí. Lo vigilo de la misma forma que un guardía a un prisionero, sin una sóla pizca de empatía. Esa camilla debería estar ocupada por mi padre, y no por este hombre que ni siquiera pertenece a los nuestros. Él descansa tan apaciblemente, completamente ignorante de lo mucho que ha costado su rescate.
Abrazo mis piernas con fuerza para no caerme a pedazos, ante la idea de que todo esto ha sido en vano.
- ... ¿Cómo? -Iker rompe el silencio, pero nadie tiene las fuerzas suficientes para levantar la vista del suelo- ... ¿Cómo es que hemos confundido a este hombre por Marcus? ... ¿Cómo es que dejamos que esto pasara?
Tori revisa al hombre con detenimiento, inspeccionando a detalle la ropa que tenía puesta antes de desvestirlo para curar sus heridas, destacando la bata de laboratorio con la que fue cubierto durante el intercambio.
- ... La General debió percibir el olor de Marcus en su bata de laboratorio, y por eso no lo pensó dos veces al aceptarlo, además de que se le parece físicamente... Pero eso no es todo. -Utilizando unas pinzas diseñadas especialmente para su uso, Tori saca del bolsillo de la bata un dispositivo electrónico que aunque rudimentario, era funcional. Hecho con componentes de diferentes aparatos, conectado a una batería, y a un pequeño motor que no hacía nada más que generar calor- ...Quien sea que diseñó esto, tiene un gran conocimiento de tecnología Cilt... Este aparato tiene el verdadero chip de Marcus, y es capaz de mantenerlo con la temperatura y energía exactos para seguir generando una señal... Este aparato generó las señales intermitentes que los Líderes vieron cuando decidieron incursionar en el rescate... Todo estuvo planeado desde un inicio.
El chip en el aparato aún tenía rastros de sangre, lo cual sólo significaba que alguien le había sacado el chip por la fuerza... o que él mismo fué obligado a sacarse su propio chip. De cualquier forma, el aparato estaba parcialmente roto, y no podíamos indagar mucho más con el poco equipo con el que contábamos en el búnker. No quedaba más que especular la profundidad con la que Neyzan planeó cada variable, y si este era uno de los finales que él visualizó.
Iker chasquea sus dientes por la ira al acercarse al prisionero, y analizar con detenimiento su apariencia, así como la ropa que había utilizado debajo de la bata de mi padre.
- ... Es un maldito cazador furtivo, yo lo sé... Todos se ven igual, y su piel está impregnada con el olor de los híbridos que cazó... ¿Por qué lo seguimos manteniendo con vida?... Si fuera por mí, él ya estaría muerto.
- ... Si fuera por tí, todos estaríamos muertos. -Adara se había mantenido callada, cuidando el descanso y recuperación de Saemus hasta este momento. Pero su posición neutral ante la situación había cambiado-
Iker voltea de frente a Adara, acercándose a ella con el cuerpo tenso, y aparentando ser más grande de lo que era, adoptando una posición defensiva.
- ¿Ves eso que está ahí, Adara? ¿Ves a Saemus?... ¡Eso se llama salvarle la vida, por un demonio! ¡Si yo no hubiera entrado al puente justo antes de que colapsara, él se habría ahogado entre los escombros! ¿Eso para ti demuestra que soy un peligro? ¡¿Acaso salvarlo no es suficiente para tí?!
- ¡Si no hubieras regresado al puente nada de esto habría pasado! ¡Ciro y Kassia estarían con nosotros ahora mismo! -Adara se levanta intempestivamente, y sosteniendo su brazo herido, se acerca a Iker con gran agresividad en sus palabras. Iker pliega su retrovisor y tensa su gesto, moviendo su cabeza de lado a lado en negación a lo que la Cazadora decía a gritos-
- ¡Pues si realmente te importaran tus amigos me apoyarías para ir a rescatarlos! Pero no. Veo que prefieres quedarte aquí, ¡Y no hacer NADA!
- Ellos sabían los riesgos de una misión así, pero lo que hiciste los hizo hacer sacrificios que no eran necesarios. Si sales del búnker, su sacrificio habrá sido en vano. ¡Así que compórtate como el Guerrero que eres!
- ¿Ahora sí soy un Guerrero? ¡Pensé que todo este tiempo me habías tratado como no más que un maldito exiliado!
- ¡Ya vasta! ¡Los dos! -He tenido suficiente. Me levanto de mi asiento y me interpongo entre Adara e Iker, y no dudo ni por un segundo en gritar a ambos, a lo que ellos se quedaron mudos. El búnker hace mi voz rebotar en sus redondas paredes, devolviendo el silencio a nuestros oídos. No puedo evitar mirar a mis propios amigos con disgusto al verlos pelear como animales- ¡Ya es suficiente! ¡No tiene caso buscar culpables, y no hay nada que podamos hacer! Ni por Kassia, ni por Ciro... Ni por mi padre. -Mi barbilla tiembla al pronunciar la simple palabra. Iker observa mi rostro cambiar con rapidez, llenando su propio gesto de preocupación y pena-
- Tyler...
- Sólo... -Tallo mi rostro con una de mis manos duramente, y con la misma mano, sujeto el cabello de mi nuca con fuerza, haciendo hasta lo imposible para evitar el irremediable llanto- ... Sólo... Déjenme en paz... -Cubro mi cara al darme la vuelta, y regresar a mi lugar de descanso, incapaz de seguir viéndolos a los ojos por más tiempo-
Al ver lo que la pelea había causado, Iker mira a Adara con una profunda decepción en su rostro, negando con su cabeza en desaprobación, para después seguirme de cerca hasta mi camilla, llamando mi nombre mientras yo continúo mi camino.
Adara se ha quedado parada en el mismo lugar, escuchando sus propios gritos una y otra vez en su cabeza sin parar, paralizada ante la situación que todos tratábamos de comprender y asimilar. Las lágrimas se apoderan de su rostro, abraza su cuerpo adolorido, y regresa a su espacio compartido con Saemus, quien duerme profundamente a causa de los sedantes que le han sido administrados.
Zenda nos mira con frialdad al ser interrumpida por nuestros gritos, pero no se atreve a imponer órden. Ella sabía que las tensiones entre el escuadrón eran altas, y que no todos los problemas se podían resolver pacíficamente. Sus soldados inexpertos no estaban listos para manejar una situación así, y ella era paciente y respetuosa hacia sus métodos para dejar salir la presión de una tragedia como esta. Una vez que la calma regresó al búnker, ella continúa su llamada hacia el centro de mando de Cilt.
- ... Sí, aquí estoy... -Zenda asiente hacia las instrucciones que le son dadas. Suspira pesadamente después de un largo silencio en la línea- ... ¿Cómo está mi hijo? ... -Sus ojos se llenan de una maternal preocupación, mantiene la mirada baja, mientras escucha al controlador de misión hablarle del estatus de Darius- ... Entiendo... De acuerdo... Gracias.
Zenda termina la llamada. Pega su cabeza contra la pared y cierra sus ojos por un momento, suspirando audiblemente. Y después de tranquilizar sus pensamientos, se dirige a los elementos del escuadrón que siguen despiertos.
- Hemos recibido órdenes de quedarnos aquí unos días, al menos hasta que Saemus recupere sus fuerzas, y que Cilt pueda mandar un escuadrón de apoyo. Por ahora descansen. No podemos hacer más.
Desesperanzado, derrotado, y completamente abrumado, me acuesto en mi camilla sin decir nada más. Iker ha sido cauteloso al acercarse, pues no estaba completamente seguro de que su presencia fuera bien aceptada por mí. Pero yo lo menos que quería en ese momento, era alejarlo de mí, incluso si lo que había hecho me había hecho enojar.
Dándole la espalda, le tiendo una mano, como seña de que podía acercarse.
Iker se acostó a mi lado, permitiéndome tocarlo mientras intento con todas mis fuerzas mantener el llanto. Él suspiró y empezó a relajarse, reconociendo poco a poco que realmente no había nada que pudiéramos hacer por nuestros amigos... mas que cuidarnos el uno al otro.
Sujeto mi cabello entre mis dedos, con fuerza, como queriendo arrancarlo de raíz.
Para poder sentir algo.
Lo que sea.
Que me haga olvidar, que en algún momento fuí tan estúpido.
Como para pensar, que en este momento, tendría a mi padre de vuelta.
Como para pensar, que yo podía salvarlo.
Hybrid-Kira (2023)