Capítulo 18
"Rangers"
Capítulo 18
"Rangers"
Ilustración: Hybrid-Kira (2022)
—
"Todos los Rangers son Cazadores, pero no todos los Cazadores son Rangers"
—
Después de regañarnos por haber llegado tarde, Adara ha pasado el resto de la mañana dando lo mejor de ella misma por enseñarnos a Iker y a mi el arte de cómo ser un Ranger... o al menos, a aparentar serlo. En su opinión, nos tomaría varios años a un dueto como nosotros para aprender los verdaderos secretos detrás de la técnica requerida para tal prestigioso entrenamiento.
"Ranger" no es un rango real, no tiene un tatuaje especial, ni reconocimiento oficial por parte del Consejo. Es una categoría especial dentro del mismo rango de los Cazadores. Se les llama Rangers a todo dueto de Cazadores, conformado por un híbrido y un humano, que han completado un arduo entrenamiento especial y se han convertido en elementos de élite. A los Rangers humanos se les tiene permitido montar en el lomo de sus compañeros híbridos en vez de alojarse en el interior de su cabina, todo con el propósito de brindar protección extra a su compañero.
Adara y Saemus, Ciro y Marione, y seguramente la General Kassia, todos ellos son Rangers, la élite de los Cazadores. Al principio fue fácil para mí pensar que, aquí en Cilt, ver a un humano montando sobre el lomo de un híbrido era de lo más común. Por poco olvidé que el único escuadrón con el que he tenido contacto real ha sido con el escuadrón 15, el cual está conformado en su totalidad por Rangers. No era sorpresa el por qué los Líderes los consideran el mejor escuadrón de Cilt.
Si quería convertirme en Ranger, aunque sea solo para esta misión, necesitaba conocer el equipamiento y armas a la perfección, pero debido a nuestro limitado tiempo de preparación, Adara se reservó a explicar superficialmente para qué servía cada uno de los artilugios que tenía ahora mismo frente a mí; Arneses, armas, piezas individuales de armadura, equipo de supervivencia, y una enorme silla de montar. Hice mi mejor esfuerzo por memorizar la utilidad y funcionamiento de cada cosa pese a que Adara no esperaba que fuera a memorizarlo a la primera.
Ella se ve tranquila, incluso teniendo que convivir forzosamente con Iker por decreto de Kassia. Iker y Saemus platicaban tranquilamente a unos cuantos metros a espaldas de Adara, justo frente a mi línea de visión, su conversación parece serena y amable, e incluso he podido captar a mi amigo sonriendo de vez en cuando con los comentarios de Saemus. Era evidente que las tensiones previas entre ellos dos habían disminuído desde el día que Saemus fue a disculparse. Ver que Iker al menos estaba un poco más cómo en compañía de Saemus me hace sentir más tranquilo hacia con nuestra inminente misión.
- Tyler, !Hey¡ ¿Estás poniendo atención?- Adara chasquea los dedos justo frente a mi nariz, efectivamente trayéndome de vuelta a sus lecciones-
- Sí, sí, lo siento, uhm... Estabas diciéndome que tuviera cuidado al atar los arneses, porque el orden en que los asegure a la montura sí importa... -Bajo la vista de vuelta a los gruesos arneses que sostengo con mis manos, jugueteando nerviosamente con los seguros a sus extremos-
Adara suspira, relaja sus hombros por un momento y sonríe compasivamente hacia mí. Era como si se acabara de dar cuenta que no tenía caso tratarme como a uno más de sus alumnos, por lo que decidió adoptar un perfil más amistoso, siendo ella misma de nuevo. Voltea disimuladamente sobre su hombro, percatándose que tanto Saemus como Iker estaban demasiado distraídos como para escuchar nuestra conversación.
- Oye... Siento que algo te preocupa. Si te sientes así por tener que aprender todo esto en un solo día, no te preocupes, no lo necesitas memorizar a la perfección. -Adara voltea una vez más hacia su espalda, viendo a ambos híbridos platicando- O tal vez es por lo que sucedió en el Domo ayer... Si es por eso, te puedo asegurar que yo no buscaré problemas con Iker, ni dejaré que eso intervenga en el entrenamiento.
- No es eso... -Era una buena sorpresa escuchar la apertura de Adara a tolerar a Iker por el momento, pero aquello era la menor de mis preocupaciones en este momento- ... Iremos a tratar con el señor de la guerra en persona.Y si te soy sincero, no siento que nada de esto sirva para enfrentarme a él...
Adara aprieta los labios, pensativa por unos segundos. Deja en el suelo el arnés que ella misma sostenía para enseñarme a cómo asegurarlos uno con otro, y toma mi mano que hasta este momento me di cuenta de que estaba temblando. No he dejado de temblar desde que la junta del Consejo de ayer terminó.
- Tyler, seré honesta contigo... Puede que el éxito de esta misión no dependa de nosotros, pero si no hacemos bien nuestra parte, las cosas pueden complicarse rápidamente. Yo confío en que ustedes, tú e Iker, darán todo de su parte para que esto salga bien. Y espero que ustedes, igualmente, puedan confiar en mi juicio para guiarlos.
- Yo confío en ti... Es solo que no sé qué esperar, y no sé si haré bien mi parte allá afuera.
Levanta mi barbilla con su otra mano, evitando de forma efectiva que devolviera la vista al suelo.
- Es normal que tengas miedo, Tyler. Es tu primera misión, y es una situación bastante delicada. Si te sirve de consuelo, he tenido alumnos que se han desmayado del miedo en su primera misión de cacería, y ni siquiera habíamos salido del territorio de caza de Cilt. Lo harás bien, yo lo sé.
Sus palabras son reconfortantes, me regresan una pequeña sonrisa al rostro por un momento, y destensa los músculos de mi preocupada frente. Era un alivio tener a alguien como ella para poder hablar de lo que realmente me preocupaba.
- Bueno, parece que ya estás listo para hacerlo por tu cuenta. Iré con Saemus para prepararlo para el entrenamiento. Avísame cuando estén listos, ¿De acuerdo?
Adara se levanta del suelo y se destina a equipar a Saemus con la misma montura y arneses que yo debía ponerle a Iker. No fue hasta ese momento en el que me percaté de que Iker tenía sus ojos verdes clavados como dagas en nuestra dirección, pero específicamente en Adara. Iker observa con ojos entrecerrados como Adara se retira del área, y hace un sutil gesto pretencioso para demostrar su incomodidad. Adara, por su lado, no hizo ni un solo gesto, aunque podría apostar que se había dado cuenta de la forma en la que Iker la miraba.
No quería admitirlo, pero la forma en la que Iker se ha comportado con Adara desde el inicio del entrenamiento ha sido de lo más infantil, y aún teníamos todo un día por delante para entrenar, el cuál sería más llevadero de no ser por su berrinche de turno.
Iker se acerca a mí lentamente y sin decir nada. Empuja levemente la montura y la levanta unos cuantos centímetros del suelo con la punta de su nariz con tal de ayudarme a cargarla.
- Y... ¿De qué tanto hablaban? ¿Acaso colocar arneses involucra tanto contacto físico con otro humano?
- Ay Iker, no me digas que estás celoso.-
- ¡¿Qué?! Claro que no... -
Me agacho a levantar la montura, y no puedo evitar darle una seria mirada con una ceja arqueada. Era más que obvio que ni Iker ni Adara estaban conformes con tener que entrenar juntos, pero Iker no tenía filtro alguno, y a momentos se le olvidaba que Adara también es mi amiga. Eso no hacía la situación menos incómoda de lo que ya era.
- Pues pareciera que te molesta que ella y yo platiquemos. Sé que tú y Adara... bueno, no se llevan bien, pero ella está haciendo lo posible por dejar eso de lado y ayudarnos a ambos a cumplir nuestro rol en la misión con éxito. -Levanto la enorme montura de cuero sobre mi cabeza, la cual aprendí por las malas que es mucho más pesada de lo que esperé. Iker se apresura para ponerse detrás de mí y evitar que me caiga de espaldas por la inercia. Milagrosamente la montura queda en su lugar justo sobre el lomo de Iker, aunque en sentido contrario- ... Ella me dijo que confía en nosotros, eso te incluye a ti, Iker. Creo que sería buena idea considerar una tregua, aunque sea temporalmente... ¿No crees?
No hay respuesta de su parte, al menos no verbal. Iker suspiró dramáticamente y resopló por sus fosas nasales rítmicamente, una sutil aunque clara muestra de apoyo hacia mi proposición de paz.
Me tomó un poco más de tiempo de lo que esperé para colocar correctamente la montura a Iker, aunque para mi defensa él era un tanto quisquilloso a la hora de avisarme que tan apretados o flojos debían estar los arneses atados directamente a su cuerpo. Después de mucho esfuerzo, prueba y error, al fin todo parecía estar listo. Me coloqué mis arneses que me cubren desde el pecho hasta las piernas, y después de darle la señal a Adara y Saemus ambos se acercaron de vuelta a nosotros. Adara inspeccionó la colocación y ajuste de los arneses, y después de unas cuantas correcciones, por fin nos ha dado el visto bueno para proceder.
Tuve un poco de dificultad para descifrar la forma en la que podría subir al lomo de Iker, pero eso era algo que debería resolver por mi cuenta. Para fortuna mía, Iker no es precisamente un híbrido alto, y yo por primera vez había encontrado una virtud a mis torpes y largas piernas. Iker se acostó sobre su barriga para bajar un poco su altura y así ayudarme a subir. Me ayudé de los ondulados pliegues de la robusta piel de sus puertas para pisar e impulsarme hacia arriba, escalando directamente sobre su costado. Me abracé a la montura en posición horizontal hasta que por fin pude pasar la otra pierna al lado contrario por el que había subido, y poco a poco me incorporé nuevamente hasta estar en la posición en la cual la silla de montar está diseñada; Sentado con las piernas dobladas, apoyando las rodillas en un par de almohadillas especiales para evitar lesiones causadas por la misma posición y el movimiento.
La montura es menos cómoda de lo que pensé, aunque comparada con tener que sentarme directamente sobre sus vértebras en el interior de su cabina, prefiero mil veces montar como un Ranger, y creo que Iker pensaría lo mismo. Engancho mis arneses a la montura y me coloco el casco que Adara ha insistido tanto que use. Ella se acerca hacia mí por un costado de Iker, dando unas últimas indicaciones.
- Recuerda; Estar montado en un híbrido no es como montar a caballo. Como Ranger, tú no tienes control sobre la dirección que tu híbrido tomará. Tu trabajo no es ser un jinete, sino asistir a tu compañero para ayudarlo a ver cosas que él no pueda ver, y eliminar toda posibilidad de un ataque sorpresa. Por su parte, Iker se encargará de tomar las decisiones sobre dónde ir y qué tan rápido correr. Por ahora sólo quiero que den una vuelta a velocidad baja alrededor del campo de entrenamiento para que te acostumbres un poco al movimiento, Saemus y yo estaremos listos para cuando estén de vuelta, y podremos continuar el entrenamiento.
Adara retrocede un par de pasos para darle a Iker la libertad de incorporarse de nuevo en sus cuatro ruedas. Por más cuidadoso que ha sido mi amigo al levantarse del suelo, la sacudida es suficiente para obligarme a sostenerme de la misma montura por miedo a caer, incluso si tenía cuatro diferentes correas que me mantienen amarrado a la montura, y una correa más de seguridad la cual es casi imposible de desatar.
Es una sensación sin comparación alguna.
Además de la altura extra que se gana al estar montado en la parte más alta de un híbrido y de tener una perspectiva completamente diferente de mi alrededor, no fue hasta este momento en el que me di cuenta de la hazaña biológica que son los híbridos; capaces de cargar con su propio peso y tamaño, masivos a comparación de un simple humano, y todo eso con una fluidez tan natural que da escalofríos. Puedo sentir perfectamente todos los pequeños movimientos individuales que Iker tiene que hacer para ajustarse tanto a mi peso como a la montura.
Avanzamos a paso lento por el vasto y completamente vacío campo de entrenamiento durante al menos quince minutos. No es nada sencillo encontrar el ritmo al cual debo seguir el paso de Iker, pues a pesar de que su movimiento se basa puramente en la rotación de sus ruedas, eso no significa que el movimiento sea igual de suave como el de un no-híbrido. Iker pareció percibirlo inmediatamente, y por más que intentó ayudar, su consejo no sirvió de mucho para evitar los constantes tirones que sentía cada vez que Iker completaba la rotación de una sola de sus ruedas, y tiene cuatro.
- El balanceo es lo más difícil de dominar, no te agobies, mientras más rápido avancemos hay menos balanceo... -Iker parece pensar justo lo que acababa de decir por unos segundos, hasta que una loca idea brota de su mente- ¡Eso es!
- Iker... ni se te ocurra.- No era necesario que me lo dijera, yo lo conozco lo suficiente como para saber que estaba a punto de hacer algo estúpido, o algo que nos metería en problemas... o ambas cosas al mismo tiempo-
- ¡Debemos ir más rápido!
- Pero Iker, ¡Adara nos dijo que fuéramos despacio!
- Lo sé, lo sé, pero allá afuera no habrá tiempo para paseos, Ty, y no es como si tuviéramos mucho tiempo para prepararnos para esta misión.
- Pero...
- Ya sabes lo que dicen; A veces debes aprender a volar, antes de aprender a caminar... Anda, confía en lo que te digo.
Su tono, casi suplicante, me hace cuestionarme por un momento a quién debería obedecer realmente; a Iker, o a Adara. Después de todo, Iker está lejos de ser un novato. Todo lo contrario, fue en realidad la generación de Cazadores a la que Iker perteneció quienes inventaron y perfeccionaron las técnicas que los Rangers usan a día de hoy. Él y Aaron fueron de los primeros Cazadores y Rangers de Cilt. No sería tan mala idea confiar en su intuición.
- ... Bueno, tal vez...
- Muy bien, ¡Sujétate fuerte!
Pierdo de vista la línea del horizonte. Iker se ha levantado sobre sus ruedas traseras. Los arneses me mantienen en mi lugar, aunque por poco, pues pude sentir cómo la montura se recorrió hacia atrás unos cuantos centímetros, algo me decía que el arnés que sujeta la montura al estómago de Iker no estaba bien ajustado. Pero Iker no pareció darse cuenta de ello, y al momento que sus ruedas delanteras tocaron de nuevo el suelo, empezó a correr por el perímetro del campo de entrenamiento. Yo me abracé a la montura hasta tener la seguridad de que no me iba a caer. Veo a Adara a lo lejos, agita los brazos en el aire y grita incomprensiblemente hacia nosotros. No podía ver su rostro desde aquí, pero de algo estaba seguro; Adara estará furiosa para cuando Iker haya terminado su travesura.
Al menos una cosa era cierta, y es que mientras más rápido corremos, el balanceo se vuelve casi imperceptible. Los árboles que limitan el campo de entrenamiento pasan con rapidez por nuestra izquierda. Iker corre libremente, como nunca lo había visto antes. Se divierte, incluso sabiendo que su insubordinación tendría consecuencias, él lo disfruta igualmente.
- ¡Iker, estás loco! ¡Adara nos matará cuando terminemos el circuito!
- ¡No Ty, solo va a matarme a mí! ¡Así que será mejor que lo disfrutes mientras dure!
Adara me ha advertido de no soltarme de la agarradera acoplada a la montura, pero el inevitable y contagioso impulso de idiotez me sigue diciendo que lo haga de todas formas. Respeto mucho a Adara... pero ella no está aquí ahora mismo para decirme qué hacer, e igualmente, ella nunca sabría que la desobedecí a consciencia. Además, si mi mejor amigo decía que era seguro, no tengo razones para cuestionarlo.
Mantengo la espalda erguida, sintiendo al aire golpeándome con fuerza en la superficie de todo mi cuerpo, empujándome hacia atrás. Confío mi seguridad completa en Iker y en estos arneses. Extiendo ambos brazos al aire, entregándome completamente a este pequeño momento de libertad.
Siento que vuelo, siento que nada es imposible desde aquí. Sin darme cuenta, nos hemos convertido en una unidad. Nunca en mi vida me soñé haciendo algo ni lo más remotamente parecido a esto.
- ¿Todo bien allá arriba?
- ¡Esto es increíble! -Grito con todas mis fuerzas, y no solo era para que me escuchara. El momento era una oportunidad única para gritar a todo pulmón por el simple gusto de hacerlo. - ¡Más rápido! ¡Más rápido!
Iker gruñe en emoción, y aumenta la velocidad de su galope, obligándome a arquear la espalda y sujetarme con una mano de la montura, o de otra forma terminaría derribado sobre su lomo. Rompemos el frío viento de la mañana con gran velocidad ahora que hemos reducido nuestra resistencia al viento. No sé cómo debe sentirse Iker en este momento, pero yo sentí por primera vez que teníamos una oportunidad de victoria.
- ¡Lo estás haciendo muy bien! -Nos aproximamos rápidamente a una de las esquinas del campo de entrenamiento, pero Iker no redujo su velocidad- Muy bien Ty, es hora de aprender a tolerar las curvas cerradas, sujétate muy fuerte de la montura y no te sueltes, déjate llevar, e intenta compensar el empuje moviendo tu cuerpo hacia el lado contrario... ¿Listo?
El tramo recto se acorta segundo a segundo. Si la maniobra salía mal, y yo no era capaz de contrarrestar la inercia del giro, fácilmente podría lesionarme con los propios arneses. O en el caso de que Iker no pueda desacelerar lo suficientemente rápido, ambos nos iríamos a estampar en los árboles frente a nosotros. Pero ya no había tiempo para arrepentirse, ni para aprender por las buenas. Debe salir bien, y no hay otra opción.
Que este miedo que siento ahora mismo, me ayude a sobrevivir.
- ¡Ahora!
Iker abre sus puertas, envolviéndome en ellas como dos gigantescas alas doradas. De una en una, levanta y redirecciona sus ruedas para frenar y girar su cuerpo hacia la derecha, utilizando su propia inercia y peso para virar en la dirección en la que él ha decidido. Las puertas actúan como un gran y efectivo freno aerodinámico, reduciendo drásticamente la velocidad. El tirón hizo que los arneses en mi pecho presionaran mis costillas, pero no desesperé. Apoyando mi rodilla izquierda en su soporte sobre la montura, levanté el resto de mi cuerpo y lo empujé con todas mis fuerzas hacia la derecha. Mis piernas sintieron cómo no sólo estaba empujando mi propio peso, sino el mío y el de Iker en conjunto. Bajé mi centro de gravedad hasta estar casi acostado sobre su lomo. Siento las ruedas de Iker resbalar sobre el lodo, pero pronto recuperó el agarre con el suelo, y de un brinco reanudó la carrera, cerró sus puertas de un golpe, y dió una fuerte sacudida hacia la derecha con el único propósito de asegurarse que yo regresara a mi posición original en la montura.
Para cuando abrí los ojos de nuevo, ya estábamos corriendo en línea recta de nuevo, sin daño alguno, como si nada hubiera pasado. La maestría de Iker sigue intacta después de años de no tener a un compañero humano, y no hay mejor evidencia de ello que mi propia seguridad. Me incorporo de nuevo, recuperando el aliento, incapaz de procesar lo que acababa de suceder.
- ¡Iker, lo hicimos! Jaja, ¡Lo hicimooo..! -Mi pequeño festejo fue suficiente para hacer que la correa floja al fin cediera, provocando que la montura completa se deslizara hacia un lado hasta quedar a un costado de Iker, y no sobre su lomo como debería estar. Mi cabeza pasa a pocos centímetros del suelo mientras cuelgo de lado, amarrado con los arneses de la montura. Me sujeto de la correa de seguridad atada a mi estómago como último método para doblar mi cuerpo, y mantener mi cabeza lejos del suelo-
- ¡EEK! -Iker intenta frenar en cuanto sintió que algo andaba mal, exclamando con un chillido agudo en su voz mientras desaceleraba. Traba sus ruedas para que estas ya no giraran, y estas se deslizaron sobre el césped por unos cuantos metros más hasta finalmente detenerse. Se levantó más de lo normal sobre sus ruedas para intentar ganar un poco más de altura, pensando que mi cuerpo estaba arrastrándose en el suelo- ¡Tyler! oh Dios, ¡Tyler! ¡¿Estás bien?! -Iker grita en genuina desesperación y angustia, intentando mantenerse lo más quieto posible-
- ¡Estoy bien! Estoy bien... Tranquilo, no pasó nada. -Suelto la correa de seguridad, mis brazos se han rendido al intentar regresar a mi posición original. Intento flexionar mi cuerpo utilizando la poca fuerza de los músculos de mi abdomen, pero eso también falla. Me he resignado a colgar de cabeza hasta que alguien pueda auxiliarnos. Siento la sangre de mi cuerpo correr hacia mi cabeza, lo cual no era una sensación muy agradable, pero por más incómoda que fuera la situación, aún tenía oportunidad de fastidiar un poco a Iker- ... ¿Qué diablos fué ese ruido que hiciste?
- ¿Qué?... ¿Cuál?
- Cuando frenaste, hiciste un ruido muy gracioso, no finjas que no lo hiciste.- Esperaba que mi tono burlón al menos lo calmaría un poco, pero parecía que había producido el efecto contrario-
- ¿Pero qué estás diciendo? ¡Yo no hice ningún ruido!- Ya sea por la adrenalina del momento, o el pequeño susto que se llevó al pensar que me había accidentado, Iker no controla su nerviosismo y exclama como si de una seria acusación se tratara-
- ¡Claro que sí! Lo escuché muy claramente, estabas frenando y dijiste ¡EEK! ¿Qué clase de sonido es ese? -Empiezo a reír descontroladamente por la tontería que acababa de decir. Las manos me empiezan a temblar de nuevo de forma severa, tanto que no pude sostenerme más de la correa de seguridad. Mi cuerpo igualmente empieza a temblar incontrolablemente, y lo único que podía hacer, era reír nerviosamente mientras colgaba de cabeza, y ni siquiera sabía el por qué- Creo que de ahora en adelante no te llamaré Iker, ahora te diré "Eeks", al fin he encontrado un buen apodo para ti.
Iker relaja su respiración poco a poco, y empieza a reír conmigo. Ambos estábamos igual de agradecidos que nada realmente malo hubiera pasado, pero estaba de más decir que eso estuvo muy cerca de ser un accidente desagradable. Ni Iker ni yo queríamos admitirlo, pero por dentro estábamos muertos de miedo. Simplemente reímos para sacar el nerviosismo de nuestro sistema, pero desgraciadamente, el tiempo de nuestra travesura había llegado a su fin.
Adara monta sobre el lomo de Saemus, quien tuvo que correr a toda velocidad para alcanzarnos a Iker y a mí desde el otro extremo del campo de entrenamiento. La destreza de Adara se hace notar al ser capaz de bajar de un sólo salto de vuelta a tierra firme mientras Saemus seguía en movimiento. Estaba furiosa, marcha hacia nuestra dirección mientras se acomoda su gran melena rizada hacia atrás, preparándose para un más que temido enfrentamiento.
- ¡¿Pero qué diablos sucedió aquí?! Fui muy clara cuando les dije que fueran despacio, ¿No? ¡Pues fue por esto por lo que les advertí! Tyler pudo haberse accidentado, ¿Y tú solo te ríes?
Iker no dejó de reír, incluso después de que Adara le haya gritado en su cara. Le tomó unos cuantos segundos más para relajarse y voltear a ver a Adara a los ojos. Mientras tanto, podía presentir una tormenta inminente acercarse entre ellos dos.
- Oye, relájate un momento, ¿Sí? Tyler está bien. Esto es parte del entrenamiento, en mis tiempos de Cazador así entrenábamos a los novatos para crearles resistencia a las fuerzas G. Lo sabrías si hubieras sido parte de mi generación.
- Sí, claro, ¿Y dónde está esa generación ahora?
Un frío y tenso silencio se genera entre ambos, incluso Saemus pareció resentir el comentario de Adara, pues se ha quedado helado en su lugar, rehusandose a intervenir en la discusión. Iker se ha quedado mudo, puedo sentir su ritmo cardíaco acelerarse, al igual que su respiración.
- ... ¿Qué acabas de decir?
- Eso... no era lo que quería decir. Lo siento. Me refería a que... -Adara intenta parchar el acomodo de sus palabras, pero Iker no la dejaría retractarse tan fácilmente-
- ¡No! Tú sabías muy bien lo que querías decir. Anda, ¡Dilo!
- Oigan, no hagan esto más difícil... -Intento hacerlos entrar en razón, pero tanto Iker como Adara me ignoran por completo. Al ver que no lograría nada quedándome aquí, busco desesperadamente la forma de desatarme de los arneses lo más pronto posible, todo para evitar que el conflicto escale más allá de lo necesario-
- Estás poniendo palabras en mi boca que yo nunca he dicho. ¿Tan difícil es para ti admitir que pusiste su vida en riesgo?
- ¿Y crees que no lo sé? ¡¿Crees que el odio de todo Cilt hacia mí no es suficiente para recordarme todos los días que hice algo terrible?! ¡¿Crees que no me arrepiento de lo que hice, Adara?! ... ¿Crees que no lo extraño? Todos los días. -Iker grita desesperadamente, Saemus se prepara para someterlo de ser necesario, pero Adara frunce el ceño, y se mantiene en su misma posición sin retroceder ni un centímetro, visualmente confundida por lo que decía mi amigo-
- ... Yo no hablaba de Aaron.
Los gritos se detienen por un momento, y son reemplazados por agudas miradas de resentimiento e incomprensión. En mis esfuerzos por liberarme de mis ataduras, al fin he podido dar con la correa que me dejará libre, la desato de los arneses de mi abdomen, y caigo directamente al suelo de cabeza, aunque para fortuna mía el casco se ha llevado la mayoría del impacto. Me incorporo de nuevo, y con piernas temblorosas gateo hasta interponer mi cuerpo entre Iker y Adara, dando la espalda a mi amigo, quien respiraba fuertemente sobre mi nuca.
- Amigos... por favor. Es suficiente. No tenemos tiempo para esto. -Extiendo mi palma abierta hacia Adara, en un ademán para que se detuviera, al mismo tiempo que toco la punta de la nariz de Iker, igualmente para contenerlo.
- Tienes razón. Yo ya no tengo tiempo para esto. -Adara se da la vuelta sin decir nada más, y empieza a caminar en dirección a la Aldea de los Cazadores. Saemus suspira y sacude su cabeza hacia Iker en desaprobación, para después alcanzar a su novia en su retirada-
Iker y yo nos hemos quedado solos en el campo de entrenamiento, solos y con un amargo sentimiento el cual no era necesario discutir. Lo que se dijo, se dijo, y no hay arma que pueda dejar a alguien más aturdido que las palabras mismas. Ambos habían hablado de más, y en esta ocasión yo no tenía un bando claro al cuál apoyar.
Eventualmente, Saemus regresaría al campo de entrenamiento, solo, para continuar con nuestro entrenamiento de Ranger en lugar de Adara, de quien ninguno de los dos tuvo el valor de preguntar a dónde se había ido.
No era necesario.
---------------------------------------------------------
El día de nuestra partida empieza temprano. El equipo se reúne al pie de la montaña de la guarida de los Guerreros antes de que el sol despierte a la tierra, y al resto de los habitantes de las tierras neutrales.
Zenda, Tori, Ankor, Máverick, Evan, Ciro, Saemus, Adara, Iker y yo, somos los elementos de este escuadrón, cuidadosamente elegido por la General Kassia, quien nos guiará en nuestra misión para rescatar a mi padre.
Sabía que tendría que pasar desapercibido como Ranger, pero nunca pensé que eso incluía verme como uno. Máverick ha sido generoso conmigo y decidió prestarme una de las armaduras de Guerrero que ha usado durante su carrera como defensor de Cilt. La armadura de cuerpo completo hecha de kevlar negro era impresionante, compuesta por un sinfin de partes móviles individuales, me cubre desde el cuello hasta la punta de los pies, y por más avanzada y estilizada que parezca esta armadura, es necesaria la ayuda de Máverick para ponérmela correctamente. Mientras espero como un bien portado maniquí a que Máverick termine de colocarme la armadura, doy un vistazo al resto del escuadrón alrededor de nosotros.
Todos los híbridos ya estaban listos y en espera de ser cargados con suministros en los compartimentos del interior de sus cabinas. Tori era posiblemente la que cargaba con más cosas, pues siendo la única Médico del escuadrón ella debía estar preparada para cualquier situación. Adara y Evan estaban sentados en el piso uno frente al otro. Ella y yo no hemos hablado desde ayer, y me preguntaba hasta cuándo dejará de castigarnos con su silencio e indiferencia.
Un inadvertido golpe contundente en mi pecho me devuelve a la realidad. Máverick me ha dado un puñetazo en las placas pectorales de mi armadura mientras estaba distraído, haciendo que me sofocara y tosiera por un momento, aunque no me fue posible producir ni un solo ruido, ya sea por falta de aire, o por la sorpresa de recibir un golpe directo de la misma persona que me estaba ayudando en ese momento. Sorprendentemente, el impacto del golpe ha sido absorbido en su totalidad por la armadura, y no sentí ni la más mínima incomodidad ni dolor. Paso mi mano sobre mi pecho una vez que recuperé el aliento, y Máverick me da una sonrisa de satisfacción mientras cruzaba ambos brazos. Había sido una forma un tanto bruta para darme la bienvenida al escuadrón, y para prepararme físicamente para la misión, pero no todo era malo, al menos ahora sabía que mi armadura, además de ser bastante cómoda y con buena movilidad, realmente me protegería de los peligros de las tierras neutrales. El corpulento Guerrero retrocede un par de pasos para poder observarme de pies a cabeza, y su sonrisa no hace más que aumentar.
- Diablos chico. No sería mala idea que consideres alistarte a los Guerreros cuando regresemos. La armadura te favorece. -Maverick saca un pequeño paquete rectangular de uno de los muchos compartimentos de su propia armadura, le quita la envoltura hasta revelar que era una manta térmica plateada, la desdobla hasta que poco a poco forma con ella un flexible espejo de cuerpo completo, todo para que yo pudiera ver mi reflejo.
Frente a mí había un Guerrero de Cilt... no había forma de que ese chico fuera yo. Mi corazón no pudo evitar acelerarse, pues le gustaba lo que veía. La robusta armadura de cuerpo completo me hacía ver grande y fuerte, casi heróico, y estuvo a poco de hacerme olvidar que debajo de todo ese kevlar, yo seguía siendo el mismo chico escuálido de siempre. La fantasía de ser un Guerrero de Cilt por un día sería el sentimiento al que me aferraría durante toda la misión para mantenerme sereno, y no me quejaba en lo absoluto. Como Narciso en el espejo de agua, no podía, y no quería, apartar la vista de mi reflejo, por primera vez en mi vida.
- ¿Tyler? - Pude ver el reflejo de Iker acercarse desde atrás de mí. Al voltear a verlo él tenía la boca abierta. Él nunca ha sido discreto con su forma de expresarse, pero esa era de sus mejores cualidades. Al menos ahora sabía que yo no era el único que pensaba que me veía bien con la armadura- ... Okey, ¿Quién eres y qué hiciste con mi amigo?-
- Tú también te ves bien ,Eeks. -
- Nunca vas a dejar que lo olvide, ¿Verdad?- Iker rueda los ojos, pero no se queja de más al escuchar su nuevo apodo-
Iker estaba bien equipado con su propia armadura hecha del mismo material que la mía. Unas gruesas placas de kevlar estampadas con su rango de Guerrero protegen ambas puertas, toda la superficie inferior de su cuerpo está protegida por una cubierta parecida al plástico, pero de muy alta resistencia a rupturas, la cuál lo protegerá del posible roce con el suelo de ser necesario. La montura y los arneses estaban en posición y esta vez puse especial atención en ajustarlos bien, lo único que le faltaba a Iker era su casco, pero este se lo pondría justo antes de partir.
- Muy bien, ¡Atención a todos! No quiero holgazanerías mientras estén en mi rango de visión. -Zenda alza la voz, llamando efectivamente la atención de todos los presentes. Ella lleva una armadura austera, la cual a juzgar por las múltiples imperfecciones en su superficie, ha visto las suficientes batallas exitosas como para que Zenda confíe su seguridad en ella- Repasaremos el plan mientras nuestros compañeros humanos terminan de alistarse. Saldremos por la puerta Sur de la ciudad, después nos dirigiremos al Oeste tomando el paso entre las montañas, bajo ninguna circunstancia nos acercaremos al río, pues podemos convertirnos en blanco fácil para los Vortex, mantengan un perfil bajo, y cuiden mucho a sus compañeros...
Me dediqué a ponerme mis propios arneses mientras escuchaba a Zenda repasar el plan junto con los híbridos del escuadrón, cuando una corriente cálida de aire se filtra a mis tobillos. Al voltear hacia atrás, la General Kassia se encontraba justo detrás de mí.
- Gene... uhm, ¡Kassia! -Su repentina presencia casi me hace olvidar que no necesito formalidades con ella. A lo cuál ella simplemente sonrió-
- Veo que ya casi estás listo. Me gustaría platicar contigo por un momento, no te preocupes por no escuchar las indicaciones de Zenda, tú no necesitas saber nada de eso.
Sin decir otra cosa, Kassia camina hacia una zona alejada de todos, era claro que quería que la siguiera hasta allá, y que quería asegurarse de estar fuera del alcance auditivo del resto del equipo. Yo tomo la pequeña caminata como una invitación para aprender a caminar de forma un tanto más natural con mi recién adquirida armadura de Guerrero.
Al fin se detiene a unos veinte metros del asentamiento, dándome la espalda, observando en silencio a su ciudad, durmiente y pacífica. El aire matutino soplaba con fuerza, y los primeros rayos de sol se asomaban por encima de los picos más altos de las montañas. Ninguno de los dos dijo nada, era como si ambos tuviéramos la necesidad de ver el cielo en ese preciso momento, como si hubiéramos podido comunicarnos sin palabras por unos instantes. Su compañía es agradable, tranquilizadora y reconfortante. Kassia mantuvo el silencio todo el tiempo que consideró preciso para dar un último vistazo a Cilt, para después volver a verme. Me escaneó rápidamente de pies a cabeza para asegurarse de que todo estuviese en orden y sonrió con la calidez que solo ella era capaz de irradiar.
- ¿Cómo te sientes?
- Si te soy sincero... Estoy aterrado. Ni siquiera una bonita armadura como esta me hace sentir menos... vulnerable.
- Te comprendo. Solo un tonto se sentiría confiado en una situación así. No dejes que tu miedo sea un impedimento. Deja que te impulse a sobrevivir, pero no permitas que te paralice. Ten fe en que tu cuerpo sabrá que hacer. -Vuelve la vista hacia la ciudad, y al sol naciente. Su sonrisa se desvanece al quedarse expectante a lo que tenía frente a sus ojos, y dentro de su cabeza- ... Mantengo mi promesa hacia ti y tu padre. Te prometí que haría todo lo que esté a mi alcance para rescatarlo, y eso es lo que haré. Al fin pagaré la deuda de confianza que el Consejo ha tenido contigo desde el día que te trajimos aquí en contra de tu voluntad.
Me acerco a ella desde su costado, y poso mi mano sobre su lomo descubierto. Ella suspiró profundamente al sentir mi mano, aunque no quitó la vista del horizonte.
- No hay ninguna deuda que saldar. Si hay alguien aquí que debe algo, ese soy yo. Todos aquí han sido tan amables... Me recibieron con los brazos abiertos, y me ofrecieron su hogar. Me gustaría poder hacer algo para retribuir un poco de lo que he recibido, de alguna forma.
- ¿Realmente lo harías? -Kassia voltea su cuerpo hasta estar completamente de frente a mí. Sus hipnotizantes ojos morados azulados se fusionan con los míos por unos instantes. Una repentina ola de incertidumbre y angustia me invadió, y no sabía el por qué- ¿Estarías dispuesto a hacer algo por mí?
- Claro, lo que sea. -
- Necesito que me prometas una cosa, y sólo una. -Kassia rompe el contacto visual, cierra sus ojos por unos instantes, y pone especial énfasis a sus palabras- Sin importar lo que suceda en esta misión... Obedecerás a Darius cuando él te lo pida, sin importar lo que sea, quiero que confíes en su juicio en todo momento. Necesito que lo prometas, Tyler.
Era una extraña y redundante petición, sobre todo teniendo en cuenta que ya era mi obligación obedecer a Darius por el simple hecho de ser nuestro Líder. Pero si eso era importante para Kassia, y eso la haría sentir más segura sobre el resultado de la misión, yo no se lo cuestionaría.
Apoyo una rodilla en el suelo, expresando mi devoción hacia su petición y mi confianza hacia su autoridad. Ella me observó arrodillarme sin cambiar su gesto.
- Lo prometo, mi Líder. Seguiré las órdenes de Darius incondicionalmente.
Kassia hizo una pequeña reverencia hacia mí en gratitud. Su cara se ilumina de nuevo al sonreír tranquilamente hacia mí, viéndome como un Guerrero más a sus ojos.
- Que así sea.
Unos apresurados pasos a mis espaldas desvían mi atención, e instantáneamente reconocí que era Evan por su voz, tan juvenil y llena de entusiasmo como siempre.
- ¡Tyler! ¡Tyler! -Me levanto del suelo para recibirlo, pero él se abraza a mi estómago en cuanto tuvo la oportunidad. Sabiendo que no lograría zafarme de su agarre hasta que respondiera con el mismo nivel de afecto, le doy unas palmadas en la espalda, y acaricio su cabello cariñosamente-
- ¡Pero si es mi buen amigo Evan! ¿No deberías estar con Máverick ahora mismo? Ya casi nos vamos y tú ni siquiera te has puesto tu... armadura. -
Algo en él se ve diferente, pero no logro descifrarlo a la primera. Agito su cabello por unos instantes más, y mis manos obtuvieron un tono anaranjado artificial. Observo su rostro con detenimiento, y al fin pude darme cuenta de lo que se me hacía tan extraño; Su cabello estaba teñido de un brillante color pelirrojo, y su cara estaba salpicada de pecas falsas hechas con pintura, y... ¿Esa era mi sudadera?
Tomo a Evan de los hombros y volteo a ver a Kassia en busca de una explicación.
- Es parte del plan. Decidimos que sería mejor y más seguro si hacíamos pasar a alguien por ti para despistar al enemigo en caso de que las cosas se compliquen durante el camino. Ya que tú te estás haciendo pasar por un Guerrero, Evan se ofreció para ser... bueno, para ser tú, básicamente.
Volteo a ver de nuevo a Evan, quien sólo sonríe hacia mí, estaba realmente emocionado por ser el señuelo por alguna razón. Él podía ser muy joven aún para entender por completo la seriedad de la situación, pero confiaba en que sabía a lo que se estaba enfrentando al haber aceptado dicho rol. No puedo evitar sonreír con ternura hacia la versión más pequeña de mí mismo.
- ¿Estás seguro de querer hacer esto?
- ¡Será un honor tomar su lugar como usted mismo, señor Hopper! -
Evan hace un saludo militar de broma, y empieza a reírse como un niño, realmente emocionado por fingir ser yo. Después de presumir su nuevo estilo de cabello y pedirme ayuda para peinarse de la misma forma que yo, me toma de la mano y me lleva de vuelta con el escuadrón. Volteo hacia atrás para ver de nuevo a Kassia, pero ella simplemente asiente, dejándome libre de regresar con los demás. Antes de regresar la vista hacia mis compañeros, logro distinguir una gran silueta aproximándose tranquilamente desde el horizonte, con el sol a sus espaldas. El gran Líder Darius al fin se ha manifestado en la reunión, aunque se limita a hablar en privado con su amada, lejos de los oídos curiosos del resto de nosotros.
Alistamos los últimos preparativos. Ayudo a Iker a colocarse correctamente su casco y limpiar sus lentillas verdes de la suciedad que él no limpió al regresar de su última misión, yo igualmente me coloco mi casco, completando así mi armadura al cien por ciento. Uso su armadura como escalones para subir a la montura, y ahora con un poco más de destreza, he logrado tomar mi posición y enganchar todos los arneses correspondientes en su lugar. Al costado derecho de la montura hay algo nuevo, una aguda lanza de metal está sujetada con unos seguros especiales, de la misma forma que un hermoso arco de fibra de carbono junto a sus flechas han sido colocadas a mi alcance en caso de emergencia. Armas reales, para misiones reales.
Hacemos múltiples pruebas de comunicación entre nosotros, asegurándonos que los transmisores en el interior de cada casco estén funcionando correctamente. Repasamos las posiciones de formación: Zenda irá a la cabeza, como uno de los elementos más fuertes del escuadrón, ella romperá el viento para nosotros. En segunda fila le seguirán Ankor y Máverick como primera pareja de Rangers, y a su lado los seguirá Tori. Al centro irá Kassia, llevando consigo al Tyler falso, osease Evan. Todos en el escuadrón fingiremos estarlos protegiendo a ellos dos. Justo detrás iremos las otras dos parejas de Rangers; Adara y Saemus, e Iker y yo. Por último, el experimentado y confiable Ciro nos cuidará a todos en la retaguardia, aunque no por ser el último en la formación significa que sea lento. Todo lo contrario, Ciro nos perseguirá en todo momento para mantener una velocidad constante, y evitar que hayan rezagados, la posición al final de la formación se reserva siempre para el híbrido con mayor resistencia física.
Permanecemos en nuestras posiciones en espera de Kassia, quien ha seguido hablando con Darius por un largo tiempo ya, pero nadie de nosotros se atreve a interrumpir el diálogo de los Líderes.
- ¿Darius no vendrá con nosotros? ... Realmente pensé que nos acompañaría por ser una misión tan importante. Eso y también para acompañar a Kassia. -Pregunto hacia todo el escuadrón, ahora que todos podíamos escuchar la misma conversación gracias a nuestros comunicadores-
- Es precisamente por eso por lo que no puede venir con nosotros, la General ya nos acompañará, y dos Líderes nunca pueden ir juntos a la misma misión. -Iker contesta calmadamente, igualmente observando con disimulo a ambos Líderes-
- ¿Por qué no pueden ir dos Líderes a la misma misión? ... No lo comprendo.
- Porque en el caso de que todo se vaya al carajo y nos maten a todos, al menos habrá muerto un solo Líder, y no dos. Es así de simple. -Ankor contesta con cinismo, haciendo a todos en el escuadrón suspirar de inconformidad, y de obtener un bien merecido regaño de parte de Zenda. Aunque su argumento tenía sentido en cierta forma-
- Bueno, ESO, y también por una simple razón... Si el Líder Darius no viene con nosotros es porque mataría a Neyzan el mismo instante en que lo vuelva a ver, sin mencionar que Neyzan intentaría hacer lo mismo, y eso complicaría mucho las cosas. -Adara al fin se digna a hablar, aunque brevemente.
- Pues yo digo que no sería una mala idea deshacernos de una vez del maldito Neyzan, no obtenemos nada bueno dejándolo con vida, ¿O sí? -Iker responde abiertamente al grupo, efectivamente creando un arduo debate entre todo el escuadrón sobre el controversial tema-
Yo no pude mantener la suficiente atención en la conversación como para manifestar mi punto de vista. En vez de ello, dirijo toda mi atención a los Líderes híbridos.
El corazón se me encoje al ver a ambos despedirse. Puede que Darius no sea el híbrido más simpático ni expresivo hacia ninguno de nosotros, pero toda esa sensibilidad y buen corazón salía a relucir en presencia de su amada Kassia. Podía ver en la expresión de ambos que la despedida no era para nada sencilla. Mantienen sus narices pegadas una con la otra mientras conversan, a veces hay pequeñas pausas en las que ninguno de los dos dice nada, y simplemente acarician sus caras y se besan. Se sentía casi incorrecto espiar un momento tan íntimo entre ambos, pero ni siquiera Darius se veía incómodo al mostrar su cariño en público. Él sólo quería tener un momento con su pareja antes de que se fuera.
Cuando al fin el momento llega de separarse, y Kassia está a punto de darse la vuelta, Darius parece suplicar una última palabra. Kassia se acerca nuevamente a él y pegan de nuevo sus narices. Darius cierra sus ojos, mientras Kassia le da un delicado beso en la punta de su nariz. Él traga saliva con dificultad, y respira para no sucumbir a sus lágrimas. Los amantes se dan un último beso de despedida, largo y lleno de sentimiento de parte de los dos.
Necesito apartar la vista, o de otra forma el sentimiento me invadirá igualmente, y yo no podía darme el lujo de distraerme si quería jugar bien mi rol como Ranger. Respiro profundamente, y regreso mi mente a la misión.
Mientras me preparaba mentalmente para lo que se venía, escucho un peculiar rugido, grave y de tan baja frecuencia que hacía mis huesos vibrar, el cuál fue producido por Ciro en dirección a la ciudad. Ciro se mantiene atento, como esperando algo de vuelta. Su espera se prolonga demasiado, y vuelve a rugir hacia el área poblada de esta zona de la ciudad. Espera de nuevo. Antes de que tomara una gran bocanada de aire para intentar un nuevo rugido, alguien parece responder su llamado, pero este no es un híbrido. Un agudo silbato responde al rugido con un largo pitido, el cual lo hizo suspirar de alivio, y sonreír para sí mismo. Podría apostar que aquél silbido era de Marione, respondiendo a la llamada de despedida de su padre híbrido. Por más difícil que sea su relación a veces, era evidente lo mucho que se querían uno al otro, y pese a que Marione no ha asistido presencialmente a despedirse, al menos no ha dejado ir a Ciro sin desearle suerte, y eso era suficiente para él.
En cuanto menos lo esperé, Kassia ya ha tomado su lugar en el centro de la formación, permitiéndole a Evan alojarse en su interior en vez de tomar una posición como Ranger. Darius hace acto de presencia. Se ha tragado sus sentimientos y los ha reemplazado con su estoica expresión, aunque el ligero enrojecimiento de sus ojos delataba que había estado a punto de soltar lágrimas momentos atrás, pero él no se inmutaba. Se mezcló entre el escuadrón hasta llegar a la cabeza de la formación, en donde su madre lo esperaba pacientemente. Ambos chocan cabezas cariñosamente, y madre e hijo producen un sonido muy parecido a un grave ronroneo que retumba en nuestros oídos. Zenda le da un beso en la mejilla a su hijo, y lo aleja con un juguetón empujón con su propia nariz, a lo que Darius sonríe discretamente. El Líder híbrido cruza miradas con la General antes de alejarse, ambos se quedan viendo a los ojos por unos segundos, hasta que Darius asiente, respetuosa y sobriamente hacia su pareja, quien responde de la misma forma, y lo deja ir sin decir nada más. Darius llega al final de la formación, y se despide igualmente de Ciro, quien no puede evitar las cursilerías, y hace sonreír a su amigo recordándole que cuando regresara, el festejo correría por cuenta de Darius, y que debería aprovechar el tiempo en que no estarían para organizar el banquete de bienvenida.
Darius se posiciona en frente de todos, dando un último vistazo a cada uno de los integrantes de este escuadrón, incluyéndome a mí, me mira como a uno más de sus Guerreros, y eso me hace sentir un creciente cosquilleo en mi estómago. El engaño casi se sentía real. Todos voltean en dirección a su Líder supremo, manteniendo un respetuoso silencio que ni siquiera Ankor se atrevería a romper.
- Guerreros y Cazadores... Amigos y colegas míos. Ustedes representan lo mejor de esta ciudad. Puede que las circunstancias nos hayan empujado a este momento, pero será nuestra convicción la que definirá nuestro destino. No puedo acompañarlos en esta misión, pero yo me encargaré de ser su coordinador de misión remoto desde Cilt, nos mantendremos en comunicación constante durante todo el tiempo que estén en tierras neutrales. La General Kassia es a partir de ahora la máxima autoridad de este escuadrón, y todo lo que ella diga debe ser realizado de forma efectiva. Confío en que mi madre ha entrenado híbridos y humanos de buen corazón, y fieles a los principios que nos mantienen con vida, así que haganla sentirse orgullosa. -Zenda llena sus pulmones de aire, y levanta la barbilla de forma orgullosa mientras ve a su hijo frente a ella. Darius toma una posición firme, y con voz que retumba como un trueno rompiendo el silencio, procede a llenar de coraje a sus soldados- ¡Escuadrón! Se embarcarán en esta misión hacia las tierras neutrales, llevarán a cabo el intercambio con el líder de los Vortex, y regresarán a Cilt, sanos y salvos, y traerán a Marcus Hopper de vuelta a casa. ¡Que así sea!
- ¡Que así sea! -El escuadrón grita al unísono como una sola voz, llena de esperanza y valentía. El grito me ha erizado la piel.
- Les deseo la mejor de las suertes. Cuídense entre ustedes. Los estaremos esperando a su regreso. -Darius suspira profundamente, y asiente nuevamente hacia Kassia, dándole una última sonrisa, la cuál ella respondió de igual forma antes de iniciar formalmente la misión-
- ¡Avancemos! -Kassia ruge su palabra a todo pulmón, dando la espalda a su ciudad y a su amado. Zenda arranca, y con ella el resto del escuadrón. El trote se vuelve galope, y pronto nos encontrábamos corriendo a toda velocidad hacia la puerta Sur de la ciudad.
Darius se queda atrás, siendo testigo del escuadrón que pronto saldrá a tierras neutrales. Su poderoso rugido nos acompaña como un gran estruendo, avisando a todo ciudadano de Cilt que ya íbamos en camino. De repente, otras voces se unen a nuestra despedida; la ciudad entera se ha unido al rugido iniciado por su Líder, dándonos el empujón necesario para surcar ferozmente el bosque frente a nosotros. Cuando Darius ruge, la ciudad ruge con él. Cilt nos respalda, y con su coro nos deseaban buena suerte.
Las gigantescas puertas se abren sólo para nosotros. Los guardias de ambas torres de vigilancia nos gritan con emoción desde sus puestos, Máverick y Adara toman sus lanzas y las levantan en el aire para responder al saludo, yo no me quedo atrás y hago lo que ellos, sujetándome de la montura con una sola mano, agitando mi lanza por encima de mi cabeza.
Damos la espalda al sol en cuanto salimos de las fronteras de Cilt, pues nuestro destino se encuentra al Oeste. Nuestras largas sombras son la aguja que nos guiará hacia la ciudad abandonada de Kiem.
-... Resiste, papá. Ya vamos en camino.
~
Surcamos bosque, pradera, riachuelos y laderas en nuestro viaje por las tierras neutrales. A momentos fue necesario utilizar la carretera, aunque aquello se había reservado como última opción, pues a los Vortex les gusta cazar a los desafortunados viajeros que ingenuamente transitan por ahí. Por algo la carretera está completamente abandonada.
No importaba cuántas paradas y descansos tomáramos, nunca me serían suficientes para aliviar el dolor que le producía a mis piernas mantenerse en la misma posición por tanto tiempo, amortiguando las sacudidas de las imperfecciones del terreno directamente con mis rodillas no era algo que podía aguantar a largo plazo, pero debía resistir.
Darius nos ha hecho compañía de alguna forma u otra, pues él era el encargado de mantener una efectiva comunicación entre nosotros y el centro de comando de Cilt. Nos advierte regularmente de la actividad Vortex de las zonas que transitamos, y pregunta constantemente por el estatus de todos los elementos del escuadrón. Pese a tener una vía de comunicación directa con su pareja, ni Darius, ni Kassia utilizan el canal de radio para pláticas personales, ambos han sabido mantener su perfil profesional durante la misión.
La mañana se vuelve tarde mucho más rápido de lo que esperamos. Perseguimos al sol hasta que él nos guió directamente a nuestro destino. Nos detuvimos un momento en un búnker cercano a Kiem para descargar una parte del equipo, y abastecernos de las cosas que hemos olvidado al salir de Cilt. No era simple capricho ni coincidencia que Neyzan quisiera apoderarse de un búnker como estos, pues esta sólida y confiable estructura subterránea podría abastecer a su clan de comida, tecnología y armamento. Neyzan quería que pagáramos un alto precio por la seguridad de mi padre, y él sabía que ningún precio sería demasiado alto para los Líderes. Nada era demasiado cuando se trataba de Marcus Hopper.
El sol empieza a ocultarse, y nos encontramos con nuestro último obstáculo. Nos detenemos a la orilla de un peligroso y caudaloso río, cuya corriente ha embravecido debido a las constantes lluvias prematuras de verano. Del otro lado del río, se encuentra Kiem, y lo único que nos une a nosotros y a la ciudad, es un viejo y oxidado puente atirantado de metal, el cuál ha sido capaz de ganarle a la fuerza del río por puro milagro. El corroído e incompleto pasadizo del puente tiene una pronunciada inclinación hacia un lado, pues varios de los tirantes de acero que lo sostenían han cedido a la cruel corriente de agua. Zenda, Kassia y Ciro, en conjunto con Darius, debatieron por un momento sobre qué haríamos para cruzar el río, pues habían dos opciones a considerar;
La primera opción era caminar río arriba hasta llegar a un tramo más ancho y de menor profundidad por el cuál los híbridos podrían cruzar nadando sin mucho problema para ellos, pero este río tiene fama de ser extremadamente peligroso para los humanos al variar la intensidad de su corriente sin previo aviso, sin importar que tan poco profundo sea el caudal y que los Rangers tuviéramos la ventaja de estar anclados al lomo de un híbrido para cruzar.
La segunda opción, era cruzar por el puente.
Los miembros más experimentados del escuadrón discutieron entre ellos, y decidieron que no valía la pena arriesgarse a cruzar el río nadando, por lo que usaríamos el puente para cruzar.
De uno en uno, los híbridos y parejas de Rangers nos turnamos para cruzar por el traicionero puente. Para cuando fue el turno de Iker y mío, no me atreví a voltear a ver el caudal del río que pasaba justo debajo de nosotros. Iker caminó muy despacio, el metal crujía en cuanto le era apoyado el peso, pero más allá de ruidos desagradables y el constante movimiento que el empuje del agua generaba sobre los soportes del puente, la estructura sorpresivamente no mostró señas de venirse abajo en ningún momento. Iker celebró llegar al otro lado arrastrando su estómago sobre tierra firme hasta que Saemus y Ciro pasaran igualmente detrás de nosotros.
Cruzar el río de esta forma nos ha robado el poco tiempo de luz que habíamos logrado ahorrar durante el viaje. Necesitábamos la luz para establecer un campamento en una zona segura en la ciudad, pero ahora la oscuridad tomará Kiem, y ningún lugar puede ser cien por ciento confiable cuando el sol ya no está de nuestro lado, pues la noche pertenece a los Vortex. Además de eso, las nubes sobre nosotros muestran claras señales de una inminente tormenta.
Cuando se trató de proponer un lugar en donde pasar la noche, Iker rompió el silencio, afirmando que él conocía bien la zona, y que sabía de un lugar seguro en donde asentar el campamento. Pese al escepticismo inicial de algunos elementos del escuadrón, Kassia accedió a inspeccionar el lugar del que Iker hablaba.
Kiem no es muy diferente a Cilt estructuralmente hablando. La ciudad mantiene el mismo estilo arquitectónico moderno y sencillo que el de nuestro hogar, aunque el tiempo y la desolación no ha sido tan benevolente aquí. Los esqueletos metálicos de los edificios son visibles a donde sea que uno observe, casi no hay ni una sóla ventana intacta, y la naturaleza muerta ha deformado el asfalto a nuestros pies. Era como viajar en el tiempo a aquellos oscuros días durante el accidente Vortex.
Avanzamos con precaución por las calles, ahuyentando con nuestra presencia a los venados y jabalíes que han tomado la ciudad para ellos mismos. Iker y yo nos encontramos a la cabeza de la formación, guiando a nuestros compañeros hacia nuestro refugio temporal. Iker se detiene justo frente a un portón de metal, olfatea la entrada por un momento, y después de convencerse de que era seguro, utiliza las afiladas cuchillas en la base de su casco para levantar el portón, el cuál yo tuve que terminar de empujar hacia arriba para que los otros Rangers pudieran pasar sin tener que agacharse. Una vez dentro, pude darme cuenta que estábamos dentro de un estacionamiento con rampa con forma de caracol, el cuál parecía extenderse infinitamente hacia arriba. Dentro del estacionamiento seguían habiendo autos, todos ellos cubiertos con una gruesa capa de polvo y escombro, Ankor se asustó con uno de ellos pensando que era un híbrido, y el escuadrón no fue piadoso al burlarse de él.
Después de cerrar de nuevo el portón al fin pude pisar tierra firme de nuevo, las piernas me tiemblan y las rodillas me duelen como si hubieran envejecido 70 años en un solo día. Empujamos un par de autos para bloquear la entrada a nuestra guarida, y después de estar seguros de que habíamos asegurado la única entrada y salida, Iker nos guió a los niveles superiores del estacionamiento, los cuales estaban en mejor estado que el nivel inferior. La General Kassia selecciona una zona amplia y despejada para asentarnos, y al fin nos es permitido despojarnos de nuestra armadura y demás equipo. Ayudamos a los híbridos a descargar las cosas de sus cabinas, dejamos las armaduras de lado, bien organizadas para volver a usarlas el día de mañana, y Adara se encarga de prender una fogata para calentarnos y preparar la cena.
Yo había sido capaz de quitarme la armadura por mi cuenta, pues por más genial que fuera, la verdad es que empezaba a cansarme después de todo un día utilizándola. Iker ha regresado de inspeccionar por completo el resto del estacionamiento, él se mantiene al márgen del resto del escuadrón, simplemente observándonos convivir. Yo lo volteo a ver y sonrío hacia él, a lo cuál él responde sacudiendo su cabeza en dirección hacia la rampa que continua hacia arriba, de alguna forma invitándome a ir con él a los niveles superiores. Todos estaban demasiado distraídos con el fuego de la fogata como para darse cuenta que yo ya no estaba ahí, todos a excepción de Kassia, quién asintió hacia mí como una forma de darme permiso de separarme del grupo.
Iker y yo subimos la pendiente del estacionamiento lentamente, pues mis piernas no daban para más el día de hoy, a lo que Iker no hizo nada mejor que burlarse de mi incompetencia para montar como un Ranger, aunque tuvo que admitir que para ser la primera vez que lo hacía, no había estado tan mal.
Una fría corriente de aire me distrae de la conversación, obligándome a devolver la vista hacia enfrente. Estábamos ahora en un nivel justo por encima del resto del escuadrón, aquí una sección de la pared se ha desmoronado, creando una ventana hacia el exterior, pero eso no era lo más interesante de este nivel.
Había muchas cosas acumuladas, todas ellas acomodadas en un desorden organizado; En la esquina había muchas cobijas y telas, tantas que aquello parecía un enorme colchón improvisado. Una montaña de latas de comida, todas y cada una de ellas perforadas por en medio con un gran agujero, y completamente vacías. Pertenencias humanas sin conexión alguna entre ellas además de que estaban averiadas, o en mal estado. Unas cubetas de pintura de varios colores, ahora secas, se habían desparramado sobre una sección del piso y se han mezclado entre ellas hasta crear una amalgama plástica que daba un poco de color al desolado y extraño lugar. Unos trapeadores manchados con la misma pintura se encuentran a un par de metros de la pintura, uno de ellos aún se recarga sobre una de las paredes, la cuál fue pintada con dichas herramientas improvisadas.
Entre los muchos trazos y dibujos burdos sobre la pared, algunos de ellos se parecen vagamente a las siluetas de varios de los edificios más importantes de Cilt; El estrado de piedra, el Domo del Consejo, y la torre H estaban ahí. Era claro que quien fuera quien hizo esa obra, tenía conocimiento previo de Cilt, y no me tomó mucho tiempo deducir que estaba ahora mismo en compañía de su autor.
Iker observa en silencio el lugar, suspirando pesadamente mientras acomoda una maceta rota de vuelta a su lugar, y se abre paso entre el desastre de objetos y basura sobre el piso hasta llegar al gran hueco en el muro, observando la noche caer. Yo me mantuve en la oscuridad por un momento más, viendo a mi amigo interactuar con todas estas pertenencias olvidadas.
- Nunca creí que regresaría a este lugar, no después de tanto tiempo... Je. Cuántas vueltas da la vida, ¿No crees? -Iker dice sin desviar su mirada de la tosca ventana, su tono era nostálgico, y melancólico, aunque no lo suficiente como para sucumbir a la tristeza- Aaron y yo encontramos este lugar en una de nuestras misiones. Pensamos que era un buen lugar para pasar el rato y guardar cosas que se nos hacían interesantes...
Iker dirigió la vista hacia la esquina, caminó hasta tomar con sus dientes la tela que cubría al resto del improvisado colchón, la deslizó con cuidado hacia un lado para no alborotar el polvo que acumulaba, y la dejó en el suelo a un par de metros de distancia. Toma el resto de cobijas y las arrastra hasta quedar pegadas al gran agujero en el muro. Una vez que Iker toma asiento sobre el nido de cobijas, me invita con un sutil gesto a hacerle compañía. Subo a la acolchada superficie con cuidado, sentándome al lado de él. Observamos las oscuras nubes de tormenta intentando engullir a la tenue luna nueva, aunque curiosamente, el frío casi no se sentía al estar junto a esta ventana. El lugar es muy pacífico, tanto que podría quedarme aquí por mucho tiempo más.
Miro a Iker hacia mi derecha, y pude darme cuenta que él estaba observándome igualmente tan solo un segundo antes de regresar la vista hacia el exterior. Sonríe, avergonzado por unos instantes, para después dirigir la vista hacia la calle.
- ... Cuando me exiliaron yo no tenía otro lugar a donde ir, además de aquí. Este fue mi refugio. Ni siquiera sé cuánto tiempo pasé aquí. Se siente como si hubiese pasado demasiado tiempo, y aún así... no se siente como que he vuelto a mi hogar. -Se queda pensativo por un largo momento, incapaz de sacar algún buen sentimiento de las cosas que lo rodeaban-
- Dicen que el hogar está con las personas que uno quiere, y que no siempre significa que tenga que ser un lugar. Tal vez este lugar ya no se sienta como tu hogar... Pero eso significa que puedes elegir dónde construir uno nuevo.
Este refugio me recuerda demasiado a mi antigua casa, desolada y llena de recuerdos de los que siempre quise huir, y de no ser porque el destino me quería en un lugar diferente, yo nunca hubiera encontrado mi verdadero lugar en este mundo, y tenía la sospecha de que Iker sentía lo mismo.
- Tienes razón. -Iker asiente para sí mismo, suspira ligeramente, y me ve con el rabillo del ojo con una mirada pacífica- ... Mi hogar está en Cilt. -Antes de que el contacto visual se volviera incómodo, Iker bosteza y se estira, abriendo sus puertas en el proceso. Se sacude para disipar su cansancio, y baja del colchón cuidadosamente- Bueno, mañana va a ser un día importante, así que será mejor que duermas de una vez. Yo tomaré el primer turno para vigilar. Puedes quedarte aquí a dormir... Si quieres, claro. Aunque entendería si quieres regresar con los demás para sentirte más seguro o acompañado... No lo sé.
- Si dices que puedo quedarme aquí, aquí me quedo. Además... la vista es muy agradable desde aquí. -Acomodo las cobijas para hacer de mi espacio lo más cómodo posible, asegurándome de demostrarle a Iker que apreciaba su ofrecimiento por un lugar más cómodo donde dormir- ... Gracias, Iker.
Iker sonríe hacia mí antes de dirigirse a la rampa de caracol, la luz reflejada en sus grandes ojos verdes brilla al adentrarse de nuevo a los oscuros niveles inferiores del estacionamiento, dándome un poco de privacidad al dejarme todo este nivel del estacionamiento para mí solo, ofreciéndome su refugio privado.
Me acosté sobre las polvorientas cobijas, viendo la lluvia caer al fin. Ni la incertidumbre, ni el nerviosismo fueron suficientes para mantenerme despierto por mucho tiempo. Mi cuerpo pedía descanso a gritos, y en cuanto menos me lo esperaba, ya había sucumbido completamente al cansancio, sin siquiera una oportunidad para prepararme mentalmente, para lo que sucedería al siguiente día.
~
- Ya están tardando demasiado... -Iker exclama en voz baja por su comunicador, volviéndose cada vez más impaciente-
Habíamos estado listos desde primera hora de la mañana, recogimos el campamento y nos armamos de nuevo. Hicimos todo lo posible por reducir variables y saltar a la acción en cuanto se nos fuera indicado. Tomamos todas las precauciones necesarias. Estábamos listos... Pero ellos no llegaban, y teníamos el presentimiento de que el día se acabaría sin que pudiéramos ejecutar el plan, y la misión.
- Paciencia. Mantengan sus posiciones. - Kassia mantiene el orden en la línea de comunicación. Ella y Evan aguardan dentro del refugio junto conmigo e Iker, mientras que los demás se han dispersado estratégicamente en diversos puntos de la ciudad. Nosotros no iríamos a salir sino hasta que fuera completamente necesario. -Darius, ¿Cuál es la situación?
- El chip de Marcus está fallando mucho, y las lecturas de su ubicación son inexactas. Pero tomando como referencia la última señal que captamos, deben estar cerca. El tiempo estimado de llegada es de treinta minutos.
Me mantengo alejado de ellos, dándole la espalda al portón de metal. Sostengo mi casco con ambas manos, haciendo mi mejor esfuerzo para que no temblaran. Veo mi reflejo sobre la lustrosa superficie de uno de los autos abandonados dentro del estacionamiento. Me veo a los ojos. Ese Guerrero de Cilt se veía sereno y listo para servir... pero por dentro, se moría de miedo.
- Muy bien. Ya escucharon todos, prepárense. Los veré en el punto de reunión en cinco minutos.
Escuché perfectamente bien a Kassia, pero no moví ni un músculo, ni siquiera cambié mi expresión ni un milímetro. Escucho a Iker aproximarse con sigilo, hablando en una suave voz con la intención de amortiguar el mensaje.
- ... Es hora, Ty. -
Sin voltearlo a ver me coloco mi casco, efectivamente borrando las expresiones de mi reflejo. La armadura completa me hace ver amenazante, sin sentimientos. Era lo único que necesitaba para sobrevivir. Camino en dirección a mi amigo, acariciando su casco sin decir ni una palabra, para después subir a su lomo con la habilidad de alguien que lo ha hecho cientos de veces, ignorando completamente el hecho de que a penas el día de ayer había aprendido a ser un Ranger. Cruzo mi arco sobre mi pecho, amarro el carcaj de flechas a mi cintura, y tomo la lanza con una mano.
Estoy listo.
Mantenemos la formación ante toda circunstancia. Hay completo silencio en la línea de comunicación. La voz de Darius es lo único que nos devuelve la noción del tiempo de vez en cuando, pero incluso él se escucha tenso.
El escuadrón espera justo frente a una intersección cuádruple en el centro de la ciudad, los altos edificios proyectan grandes sombras en dirección hacia la calle frente a nosotros, haciéndonos perder todo detalle visual de lo que había más allá de las sombras.
Nuestro localizador a corta distancia empieza a pitar, pues ha reconocido un chip en su limitado rango de alcance. Una oscura silueta se dibuja de entre las sombras, sus ojos anaranjados brillan como el fuego, despertando un miedo inconsciente en todo aquél que osa observar fijamente. Un Lamborghini Aventador de piel gris como la ceniza se materializa fuera de la oscuridad. Profundas cicatrices dibujan la marca Vortex en toda la superficie de su cabeza, cicatrices que él porta orgullosamente. El señor de los Vortex se baña en el sol dorado de la tarde, cerrando sus ojos en absoluta y desmedida confianza.
A su derecha, una segunda sombra se une a la formación; Otro Lamborghini, pero este era un Veneno de piel tinta y ojos grises a quien, extrañamente, yo recordaba haber visto antes. El Veneno porta la marca Vortex de color blanco, contrastando directamente con su oscura piel. Tori gruñe al reconocer igualmente a aquél híbrido, pues era el mismo que nos atacó a mi llegada a Cilt.
La tercer silueta no era fácil de reconocer a simple vista. Una masa amorfa de menor tamaño que un híbrido avanzó muy lentamente hacia enfrente, pero en cuanto la luz se reflejó lo suficiente en aquél individuo, el escuadrón entero se sobresaltó. Un hombre de canoso pelo pelirrojo, vestido en una ensangrentada bata de laboratorio de Cilt, se arrastra débilmente hacia nosotros, suspendido en el aire unos cuantos centímetros. Estaba tan enfocado en él, que por poco ignoré la causa de tan antinatural levitación; Dheera, el infame Terror Blanco, lo sujeta por la espalda con sus dientes, clavados directamente en la ropa del viejo hombre, rasgando su espalda en el proceso, siendo la causa de la sangre en su ropa. Dheera nos observa con ojos gélidos, completamente perdidos en la locura del interior de su mente.
Neyzan abre los ojos al sentirse de nuevo en compañía de sus vasallos. Nos observa a todos y a cada uno a los ojos, pero especialmente clavando los ojos en Kassia, quien no se inmutó hacia el tirano frente a ella. Neyzan sonrió de la forma más cínica e irrespetuosa al verla.
- ... Saludos. Su Majestad.
Hybrid-Kira (2023)