Capítulo 16
"Verdades olvidadas"
Capítulo 16
"Verdades olvidadas"
Ilustración: Hybrid-Kira (2022)
En palabras de Adara; "El entrenamiento había sido todo un éxito".
En cuanto el sol se dispuso a reinar en lo más alto del cielo, nuestra capitana decidió que era momento de emprender nuestro viaje de regreso a Cilt para descansar y comer, pues aún nos esperaba una segunda sesión de entrenamiento por la tarde, y necesitamos todas nuestras fuerzas para ello. Mientras que todos los demás reclutas regresaron a sus casas, Evan y yo seguimos a Adara para reunirnos con el escuadrón 15 y tener una agradable comida grupal.
Una modesta fogata y el olor de una bien merecida comida nos dio la bienvenida a la zona de fogatas del campo de entrenamiento de los Cazadores, en el mismo espacio en el que el escuadrón 15 siempre se reúne. Saemus y Tori ya se encontraban ahí, y a juzgar por el silencio sepulcral entre ambos, hemos llegado justo a tiempo para animar la improvisada reunión. Adara saluda a Saemus amorosamente dándole un pequeño beso inadvertido sobre su nariz, haciéndolo suspirar afectivamente, casi como si ronroneara. Una vez que ambos capitanes parecen satisfechos de mimos y afecto por ahora, y de que Adara se tome su merecido descanso; tomando una cerveza de la hielera y poniéndose cómoda no muy lejos de su amado, Saemus me da la bienvenida como si de un viejo amigo a quien ha invitado a una barbacoa se tratase. Me ha pedido amablemente ayudarle a preparar la comida, pues, "Necesitaba un par de manos humanas para que todo saliera a la perfección". Su hospitalidad y calidez me ha tomado por sorpresa, pues esta era la primera vez que realmente lo veía de la forma en que todos lo percibían; Un gentil y servicial Camaro que solo quiere lo mejor para su "familia" de Cazadores. Era realmente agradable convivir con él cuando no estaba a punto de arrancarme la cabeza por bromear con su pareja... Tengo suerte de que él no estuvo presente durante el entrenamiento de hoy.
Mientras esperábamos a que el resto del escuadrón llegara a la reunión, tanto Saemus como (sorpresivamente) Tori se veían interesados en saber cómo había sido mi primer día de entrenamiento. Empecé mi relato con las respuestas más genéricas que se me ocurrían en ese momento, evitando a toda costa mencionar cualquier avistamiento inusual en El Santuario. Al notar esto, Adara me da una mirada confidente, dándome el visto bueno para hablar libremente de la niña lobo frente al resto del escuadrón. En este punto, no me sorprendería que todos los integrantes del escuadrón 15 fuesen cómplices del mismo secreto.
Resulta que esa niña tiene un nombre, y ese nombre es Nix.
Ella ha vivido en El Santuario desde antes que Cilt se estableciera como lo que es ahora. Siempre ha estado acompañada de su leal familia de lobos, los cuales debieron adoptarla desde que era una bebé. Ahora mismo la niña debe tener entre 12 y 14 años. Nix es sumamente protectora con su manada, dándole sustos de muerte a todo intruso que se atreva a poner un pie en El Santuario. Debido a esto, y con el fin de no perturbarla a ella ni a los amenazados lobos, Cilt protege esa área del bosque solo para ellos. Su existencia es un secreto a voces entre los Cazadores de más alto rango, todo con el propósito de no crear mayor curiosidad entre la población y provocar así que más personas quieran aventurarse a ir al Santuario solamente para verla. Usualmente Nix solo se deja ver por las personas en las que ella confía plenamente, y el hecho de que ella me haya dado su muestra de confianza en nuestro primer encuentro -dándome el collar con el diente de lobo- ha sido algo fuera de lo común según los otros Cazadores, incluso Adara menciona, que lo considera como algo especial.
Los Cazadores del escuadrón 15 son los principales protectores del Santuario, de Nix, y de su manada de lobos; los últimos lobos puros en toda la Metrópoli de los que se tenga conocimiento, convirtiendo así a los integrantes de este preciso escuadrón en unos de los Cazadores más hábiles y respetables de todo Cilt. Los Líderes confían plenamente en ellos para guiar e inspirar a nuevos reclutas Cazadores a seguir su ejemplo de conexión con la naturaleza. Está claro que pertenecer a este escuadrón no es poca cosa, y que requiere de mucho compromiso de cada uno de sus integrantes para mantener su estatus intacto. Me siento afortunado y feliz de tener un espacio entre personas tan importantes, por más pequeña e insignificante que mi contribución sea hacia ellos, la ilusión de finalmente pertenecer a un lugar hace que se me erice la piel.
Nuestra plática es interrumpida por la llegada de una figura familiar; Ciro caminaba con toda la calma del mundo hasta integrarse a la reunión. Era evidente que Ciro era el alma de la fiesta donde pisaran sus ruedas, y dicha fiesta no se interrumpió ni por un segundo cuando Ciro abrió una de sus puertas, y de su interior salió una -notablemente molesta- Marione.
El estómago me dio vueltas en cuanto la vi, y no precisamente de alegría. No tenía idea si ella le había platicado a Ciro de nuestro incidente, de que por mi culpa ella había sido aprendida en el elevador de la Torre H, o si había preferido callarse y no agravar la situación con su padre, que de por sí ya era lo suficientemente delicada desde el momento en que ese Guerrero encontró balas en su bolsillo. De cualquier forma, no fui perdonado de su mirada asesina, la cual Marione prefirió concentrar en un pedazo de carne pobremente cocida, devorándola violentamente con los modales propios de un perro salvaje comiendo carroña.
- Ciro, ¿Dónde está Morgan? Creí que habías dicho que nos acompañaría a comer hoy. -Saemus pregunta mientras da vuelta a las varillas que sostenían la carne sobre el fuego, percatándose de que Marione había tomado uno de los pedazos de carne sin avisar-
- Me temo que no podrá acompañarnos a comer, Morgan sigue en el hospital... Dijo que aún se siente un poco mal. Creo que sufre de rechazo. -Esta última palabra, casi susurrada por Ciro, hace al resto del escuadrón expresar su pena hacia el Cazador del que hablaban, mostrando una amplia variedad de sensaciones en sus rostros, desde dolor hasta un poco de pena. No debía ser bueno si incluso Marione tuvo problemas para pasar su bocado al escucharlo-
- O-oh... Que mal... Espero que se le pase pronto. Tal vez pueda visitarlo más tarde al hospital y llevarle un poco de nuestra comida. La comida del hospital es terrible, nunca se va a recuperar comiendo sólo lentejas. ¿Qué piensan esos Médicos al cocinar? No somos aves como para estar comiendo eso. - Saemus responde sarcásticamente, ganándose las risas de todos en el escuadrón... incluso la mía, pese a que eso era exactamente lo que había desayunado el día de hoy, y que no me había parecido una mala comida en lo absoluto. Comparándolo con la terrible dieta que llevaba por mi cuenta viviendo en la Metrópoli, las lentejas eran mejor que nada. Era mejor para mí hacer cualquier otro tipo de pregunta, antes de que mis aparentemente bajos estándares en comida me hicieran quedar en ridículo ante todos-
- ¿Rechazo? ... Nunca había escuchado de una enfermedad como esa, aunque se escucha bastante grave. ¿Alguien puede explicarme lo que es? -Un silencio incómodo se genera en el lugar en cuanto hago mi pregunta, y eso solo podía significar una cosa: No debí haber hecho esa pregunta en voz alta... sea cual sea la razón detrás de ello-
- Je... ¿Por qué no le preguntas a Adara? ... Ella es experta en eso. -Para mi sorpresa, Marione es la primera en romper el silencio, y aunque mi pregunta le sacó una pequeña sonrisita viciosa, no le quitó la vista de encima a su cruda comida ni por un segundo-
Adara, quien había estado todo este tiempo disfrutando su cerveza tranquilamente, descansando sus pies sobre un tronco caído, y sin involucrarse en la conversación ni un minuto, estuvo a punto de atragantarse con su propio trago. Se reincorpora desesperadamente para escupir y evitar ahogarse, y cuando por fin pudo recuperar la cordura y la respiración, apenas podía hablar sin toser, y niega con una de sus manos, zafándose así de contestar la pregunta.
- ... Pregúntale a Tori... Ella es Médico. -Saemus se acercó a ella con preocupación al verla toser tan violentamente, para después dar una clara mirada de disgusto a Marione-
- Lo siento niño, ese no es mi campo de estudio. -Tori contestó de la forma más monótona e inexpresiva posible para evitar involucrarse en la incómoda conversación a toda costa-
Mi aparentemente indecente pregunta no obtendría respuesta, pues una estridente alarma a lo lejos congela la plática por completo. El aterrador aullido de una alerta de emergencia moviliza a todos los ciudadanos a nuestro alrededor. Algo andaba mal.
- Alerta Vortex... -Ciro es el único con el valor suficiente para explicar lo que estaba sucediendo, aunque se veía atento y listo para la acción. Presta atención a la frecuencia única del sonido, el cual resonaba por todo Cilt en ráfagas perfectamente distinguibles. Siendo él el único Guerrero entre nosotros, Ciro parecía comprender el mensaje que el sonido de la alarma emitía. Todos esperan pacientemente para seguir sus instrucciones- ... Es la puerta Norte 2, ¡Adara! ¡Saemus! Adelántese y apoyen en lo que puedan. Tori, síguelos, tu ayuda médica puede ser requerida. Evan, tú irás conmigo. -El escuadrón entero se movilizó y todos soltaron lo que sea que estaban haciendo en ese momento para acudir al llamado de auxilio. Adara dejó atrás su sensación de ahogamiento, tomó su lanza que había dejado convenientemente clavada a su alcance y entró con destreza al interior de Saemus, estando él ya preparado para correr. Tori los siguió de cerca sin una sola objeción, sus ojos mostrando la determinación propia de un Médico de campo. Evan demoró un poco al buscar un arco y sus respectivas flechas, esparcidas por toda la zona de reunión- Marione, necesito que lleves a Tyler al Domo del Consejo, quédense ahí hasta que uno de nosotros los busque. Cuento con...
- ¡No! Yo iré contigo, necesitas a alguien que te cuide la espalda. Él puede ir por su cuenta. -Marione se apresuró a tomar su lanza del suelo, pero Ciro rápidamente puso una de sus ruedas sobre la lanza, haciendo imposible para Marione empuñar su arma- ¡S-suéltala! ¡Déjame cumplir mi deber! ¡Esta es mi oportunidad!
- ¡Tu deber son mis órdenes, y mis órdenes son que escoltes a Tyler a un lugar seguro! ... Este no es tu momento Marione. Ahora obedece, y cumple con tu parte. -Ciro suelta la lanza de su aplastante agarre una vez que Evan se encontraba en su interior, listo para cumplir la misión junto a su maestro Guerrero-
- ¡Por favor padre, puedo demostrarte que seré una buena Guerrera! ¡Solo dame una oportunidad! ... Por favor. -Ciro titubea al escuchar el tenue sollozo en la voz de su hija, por primera vez podía ver sus ojos llenarse de duda y remordimiento. Pero no duró mucho. Sacudió su cabeza para invocar a su lado Guerrero de nuevo, y se fugó del lugar a toda velocidad. El deber le llamaba más que el amargo sollozo de Marione- ¡Papá, espera!... ¡Ciro!
Era inútil, Ciro no voltearía atrás.
Marione grita con furia hacia la silueta de su padre que se hacía cada vez más pequeña a la distancia. Maldijo la tierra en la que estaba parada al patear el suelo, y con esa misma rabia tomó su lanza, exhalando como un toro. Se limpió los ojos y la nariz con su mismo brazo y se apresuró a llegar a mi encuentro. Sin siquiera dirigirme la mirada, clavó sus uñas en mi hombro y me empujó bruscamente hasta voltear en sentido contrario a la fogata, en dirección al atajo que nos llevaría directamente al centro de la ciudad y, con ello, al Domo del Consejo.
- ¡Camina! ¿Qué acaso estás sordo? Un Vortex anda rondando allá afuera, y dice que los chicos pelirrojos están en el menú de hoy. ¡Andando!
No tuve tiempo para tomar mi chamarra o mi Bo para ofrecerme un poco de protección. Todo lo que tenía ahora era a una rabiosa Cazadora apuntándome a la espalda con una lanza diseñada para atravesar el cráneo de un híbrido. Era quizá el segundo peor escenario que pude imaginar para el día de hoy, pero al menos eso me aseguraba que no sería atacado por un Vortex de nuevo... o eso realmente esperaba. No dije ni una sola palabra, ni me quejé, simplemente seguí sus órdenes. Porque, aunque no quisiera admitirlo, ella ahora mismo era mi figura de autoridad al ser la única de los dos en tener un rango. Era ridículo, pero debía apegarme a las reglas.
Ciro había dicho que la alarma había provenido de la puerta Norte 2... la misma puerta por la que habíamos salido y regresado a Cilt para el entrenamiento en El Santuario.
Debía ser sólo una coincidencia...
... No debería estar pensando tanto en ello...
Marione moquea y maldice en voz baja. Las duras palabras de Ciro le habían hecho daño. Algo me decía que no era la primera vez que ella ha querido demostrar ser digna del rango de Guerrero, y que tampoco era la primera vez que Ciro le decía que no. Muchas explicaciones cruzan por mi cabeza, pero puede que ninguna de ellas sea acertada. A fin de cuentas, Marione se ha ganado su reputación a pulso, y era difícil juzgar las decisiones de otros hacia ella sabiendo el tipo de persona que es. Aquello sumado con el remordimiento que he estado cargando desde que la inculpé erróneamente, no me ponía en la mejor posición para dar mi opinión, incluso si lo que me había dicho en el elevador había sido repulsivo... de alguna forma me sentía con la obligación de disculparme con ella.
- ... Lamento... que no hayas podido acompañar a los demás. -Fue la única frase que pude articular. Marione no dijo nada, y su silencio me hizo pensar que tal vez, solo tal vez, estaba escuchándome por primera vez. - ... Ciro solo lo hace porque te quiere y porque quiere protegerte, eso hacen los padres.
- ¿Y tú qué vas a saber de lo que un padre piensa? ... Literalmente, no tienes ni idea de eso. -Sus palabras estaban cargadas de veneno. No necesitó mencionar directamente a mi padre para saber que se refería a mi casi inexistente relación con él, como si eso me quitara el derecho de opinar al respecto-
- Puede que mi padre solo haya estado conmigo unos cuantos años, pero eso me es suficiente para saber que él me amaba... y que tuvo que tomar decisiones difíciles para mantenerme a salvo. -Bajé la cabeza mientras andaba, pues pensar en mi padre siempre me traía sensaciones amargas, y demasiada duda. Prefiero evitarlo a toda costa cuando puedo- ... Lo vi en sus ojos, Marione... él solo quiere lo mejor para ti.
- Pfff, ¿En serio estás tan seguro de que todo lo que hizo Marcus, lo hizo por ti?... Por favor...
Era imposible seguir la conversación sin verla de frente. Si iba a clavarme dagas verbales, al menos quería que tuviera el valor de decírmelo en la cara. Nos detuvimos a medio camino, viéndonos uno a otro. Uno de nosotros quería empezar un conflicto a toda costa, y el otro, solamente quería comprender la razón de tanto odio injustificado... pero no le daría el gusto de quedarse con la última palabra, de nuevo.
- ¿Qué acabas de decir?
Marione dio un paso atrás de forma inconsciente, aunque después intentó arreglar ese error sonriendo despreocupadamente hacia mí. Algo en ella había reaccionado diferente, pues ella no esperaba que yo fuera a plantarme en mi lugar para defender a lo único que me ha mantenido en pie todo este tiempo. Por más que el recuerdo de mi padre duela tanto como aferrarse a un alambre de púas, abrazarme a él ha sido mi única forma de mantenerlo vivo en mi memoria.
Marione se metió con mi recuerdo más preciado, y yo no la dejaría pisotearlo tan fácilmente.
- Tyler, por favor, sé realista. Hay cosas aquí mucho más grandes que tú, amigo mío. ¿Crees que Marcus se quedó aquí en Cilt todos estos años porque así mágicamente te estaba protegiendo a kilómetros de distancia? ...Pues lamento ser yo quien te lo diga, pero él se veía muy feliz aquí, viviendo sin ti. Si él realmente te quería tanto entonces respóndeme; ¿Por qué no te buscó él mismo y te trajo a Cilt desde el inicio? ¿Hmm? –
- Él debió tener sus razones... y yo solo debo confiar en que...
- ¿En qué lo hizo por tu bien y no porque sencillamente estaba demasiado cómodo en su oficina? ¿Gozando de la atención y renombre que aquí recuperó después de que la Metrópoli se fuera a la mierda? ¿Aprovechándose de su reputación que tú mismo pareces disfrutar tanto?... ¿En serio lo crees? Bueno, soñar es gratis... Pero eso no quita el hecho de que tú solo eres el mismo tipo de escoria que todos dicen que yo soy... tú no eres diferente a mí.
- ¿Ah sí? ¿Y qué somos tú y yo precisamente? -Aprieto el puño, desesperado por no ser capaz de cerrarle la boca de una vez-
- Bastardos. Eso es lo que somos. -Marione apunta su lanza hacia mi pecho. Los rastros que habían dejado las lágrimas sobre sus mejillas solo le daban una apariencia maniática al estar sonriendo como lo hacía en ese momento. Pero no era su usual sonrisa burlona y viciosa... Esta era una fachada, una máscara con la cual ocultar sus verdaderos sentimientos, su verdadero dolor. Estaba desesperada por proyectar en mí a su propio monstruo, y desgarrarlo con sus propias palabras- Bastardos olvidados por sus padres... abandonados... no deseados.
Marione presiona la afilada punta de su lanza sobre mi pecho, una corriente eléctrica viajó desde el frío metal hasta mi cerebro, alertando del peligro inminente. Yo ya había tenido suficiente con combate con lanzas y palos por hoy. Antes de que pudiera darme cuenta, yo ya tenía su lanza en mi mano, al parecer la memoria muscular del entrenamiento previo con Adara había salido a mi rescate en el último segundo, y logré desarmar a Marione sin dificultad, haciéndola salir de su peligroso trance.
- Habla por ti misma, pues yo no soy ningún bastardo. -Completamente harto, aviento la lanza lejos de donde estábamos, haciéndola desaparecer en los espinosos arbustos que nos rodeaban- Ya tuve suficiente de ti y tus insultos Marione. Ahora, yo iré al Domo como Ciro lo ordenó. Si quieres quedarte y obtener tu segundo regaño del día, eres completamente libre de...
- Espera... espera un maldito segundo... -Marione se abalanza sobre mí, pero no había sido para golpearme, ni empujarme. Ella se estiró hasta tomar violentamente el cuello de mi camisa, y con ella el collar de cuentas que la niña lobo, Nix, me había regalado en El Santuario. Ella sostiene el collar delicadamente en sus manos, visiblemente confundida- ¿De dónde lo conseguiste? ... Hopper, ¿¡Quién te dio este collar!?
- ¡No lo robé si eso es lo que piensas! Y no te importa saber eso... -Marione estaba lejos de ser una persona confiable a la que podría contarle tan libremente sobre Nix, pero algo en su comportamiento me hizo pensar, que tal vez ella sí lo sabía-
- ¡No quieras verme la cara de estúpida! Es imposible que tengas uno de esos. ¡Dime quién te lo dio o...! -Marione saca un cuchillo y no dudó en amenazarme con él. Ella no me iría a apuñalar... pero, prefería no confiar en su inestabilidad emocional, y no tuve de otra además de decirle la verdad-
- ¡De acuerdo! Una niña salvaje me lo dio cuando fui al entrenamiento en El Santuario. ¿Feliz? ¿Por qué te iría a importar tanto eso?
Ella bajó su cuchillo, su cara no podía ponerse de acuerdo sobre qué expresión mostrar. Me dio una mirada muerta, y con cuidado se sacó un collar casi idéntico al mío. Este también tenía un diente de lobo, el llamado "diente carnicero". Ambos nos quedamos viéndonos en silencio por unos momentos, posiblemente igual de confundidos el uno del otro. ¿Qué era lo que eso significaba? ¿Marione era igual de digna de la confianza de Nix que yo, Adara, y el resto del escuadrón 15? ¿Eso me hacía su amigo... o su enemigo?
- ... No mereces ese collar. Nix debió confundirte con alguien más. No dejaré que ella crea que eres digno de su confianza. -Marione estira su mano con la palma abierta, en un gesto extrañamente firme y serio de su parte, exigiendo obediencia- ... Dámelo. Ahora.
- No lo haré. Adara y todo el escuadrón aprueban que yo lo conserve, y eso haré. -Marione aprieta la mandíbula al escuchar el nombre de sus compañeros, casi como si los considerara traidores. Cierra su mano en un apretado puño, y regresa el brazo hacia su posición original. Callada. Su silencio era incluso más inquietante que sus maldiciones. Parece que finalmente se ha rendido, y yo no le daría la oportunidad de que regrese a su estado natural. -Adiós Marione.
Me doy la media vuelta y decido seguir el sendero por mi cuenta. Yo sí iría a cumplir la orden que me fue dada por Ciro, pues él seguía siendo mi guía, y le había prometido a Darius que seguiría todas sus órdenes, sin cuestionar. Pero solo pude avanzar unos cuantos metros hasta que lo inevitable pasara.
- ¡Tú no tienes idea! -Un desgarrador grito escapa de su garganta como nunca la había escuchado. Me trago mis sentimientos encontrados, y sigo mi camino- Tú no tienes idea del maldito infierno que he tenido que pasar para ganarme mi lugar aquí... No tienes idea de lo que es ser odiado por todos, y que nadie confíe en ti... No sabes lo que es, que te culpen por cosas que no cometiste... ¿Y sabes por qué, Tyler? Porque tu único logro en la vida fue tener la fortuna de ser el engendro de Marcus Hopper, nacer con la vida resuelta, sin tener que buscarte tu propio lugar en el mundo. ¡Todos aquí te aman ciegamente! Pero no, ¡No! Hopper, nadie se gana el derecho a ser querido solo por existir... mucho menos alguien como tú... a quien su propio padre lo abandonó, para cuidar de sus queridos híbridos en tu lugar.
Mi pecho se entumece, mi puño aprieta los dedos uno contra otro. Siento cada vena de mi cuerpo agitarse.
Eso ya había sido demasiado.
Mil pensamientos cruzaron por mi mente, uno más cruel que el anterior. Quería hacerle daño, tanto como ella me lo hizo a mí. Quería demostrarle que se equivocaba, que todo lo que decía sobre mi padre no era más que mentiras... Quería tener la razón. Quería darle a probar de su propia medicina.
...
Quiero tener la razón... pero sencillamente, no la encuentro en ningún lado de mi mente. Soy incapaz de mentirme a mí mismo una vez más.
Ese recuerdo, como un alambre de púas, me ha dejado las manos tan lastimadas, que nunca sentí que me desangraba. Y por primera vez en mucho tiempo, alguien me había hecho voltear a verme a mí mismo. Y todo lo que pude ver, fueron mentiras en mi rostro.
Marione había dicho la verdad, por segunda vez en el día.
Suelto el puño, relajo mis hombros, y exhalo el aire hirviente de mis pulmones. La sobrecarga de emociones me ha vuelto insensible por unos instantes, lo suficiente, como para tragarme esas mismas mentiras que me han mantenido a flote todos estos años, y que he estado defendiendo tan ciegamente.
Me ha dejado sin argumentos.
- ... Tienes razón. Marione. No tengo idea de lo que debe ser eso.
No volteo a verla ni por un instante. No necesito verla a los ojos, pues la conversación realmente no era para ella... era para mí mismo, y nada de lo que ella me dijera me dolía tanto, como mis propias verdades, enterradas a conveniencia en lo más profundo de mi mente. Ya no tenía caso seguir ocultándolo.
- ¿Qué voy a saber yo de una vida difícil? ... Sólo soy el hijo inútil de un hombre brillante, y de una madre que ni siquiera quería un hijo... No he sido más que un lastre en sus vidas. Ambos hicieron bien en abandonarme en cuanto pudieron... Al menos así pudieron continuar con sus vidas, y hacer cosas maravillosas. No tengo nada de qué quejarme realmente. Debería estar agradecido de siquiera existir. -Mi voz se ahoga en tristeza, pero no derramo ni una lágrima. Merecía sentir cada miserable gota de soledad cortarme la respiración con cada palabra. Lo merezco, por falso, idiota, e ingenuo- En realidad... es bueno saber lo insignificante que soy, sabes. De otra forma... él nunca habría podido hacer esto, Cilt no sería lo que es ahora si mi padre realmente me hubiera querido... Al menos mi ausencia ha servido de algo.
No hay ni un solo ruido. Es como si el bosque entero quisiera enterarse de los pensamientos que siempre han acechado en mi cabeza, pero que nunca habían salido a la luz. Incluso Marione se rehúsa a interrumpir. Ella seguramente ha de estar regocijándose de tener la razón, pero eso no me importaba en lo más mínimo, pues ninguno de sus insultos podría hacerme más daño ahora.
- Tú tienes una hermosa familia, Marione. Tienes buenos amigos, y un padre que te ama y se preocupa por ti, y que nunca te abandonaría... Esa es prueba más que suficiente que eres mejor persona que yo. Espero que eso sea lo que querías escuchar de mí todo este tiempo. -Desato el preciado collar de mi cuello, y lo dejo en el suelo con respeto, al ya no sentirme merecedor de él- ... Por favor, no seas como yo. Cuídalos mucho. Y aprecia su compañía, como si fuera la última vez que los ves.
Sin nada más que añadir, continúo mi camino. El bosque sigue igual de silencioso en mi cabeza, pese a que mis oídos nunca dejaron de escuchar a las aves a mi alrededor, y la alarma Vortex a la lejanía.
Si Dheera apareciera de nuevo en este preciso momento... que me lleve con él.
Realmente ya no importa.
_________________________________
El Domo del Consejo es inquietantemente silencioso cuando los Líderes no están. Te hace sentir hormigueo en el estómago, como si tu cuerpo te dijera que no debes estar ahí. Que no es correcto perturbar la paz de este lugar casi sagrado.
Pero aquí estaba. Parado justo al centro de la gigantesca rosa de los vientos que decoraba el piso de azulejos blancos y negros. Volteo a ver el estrado de los cuatro Líderes; Me juzgan, aunque no haya nadie ocupando los asientos.
Mis piernas están inquietas, la caminata no les fue suficiente para escapar de mis propios pensamientos. Me encuentro caminando en círculos entre los amplios pasillos por detrás del estrado, y las jardineras que rodean el perímetro del área de juicio. Ni siquiera soy consciente de cuánto tiempo he estado esperando así, ni qué esperaba obtener específicamente al caminar en círculos.
... ¿Qué ha sucedido allá afuera con Marione?
No me había permitido pensar en ello mientras aún seguía en camino al Domo. Pero ahora que me encontraba físicamente encerrado, y que no hay posibilidad -ni necesidad- de huir y correr a ningún lado... Estaba solo, y no había nada que detestara más que tener que hacerme compañía a mí mismo.
Mis piernas se cansan eventualmente. Me siento en el suelo, dando la espalda a la puerta, escondiendo mi cara de los espectadores inexistentes que clavaban sus ojos como dagas en mi nuca. Y por más esquizofrénicos que mis sentimientos fuesen, era incapaz de dejar de pensar en una pregunta, que permanecía flotando en mi mente indefinidamente:
¿Por qué?
¿Por qué a pesar de que todos me dijeron durante toda mi vida en la Metrópoli que mi padre estaba lejos de ser una buena persona... yo me negué a creerlo? ¿Por qué decidí llenar los espacios vacíos de mis memorias con él, con no más que fantasías y mentiras, todas creadas por mí? ¿Por qué me sentí con la razón de creer que yo sabía más de él que mi propia madre? ... ¿Por qué llegué a creer que él sería incapaz de abandonarme?
... ¿Por qué he sido tan ingenuo todo este tiempo?
La exótica flor de pétalos blancos salpicados en puntos rosas que me hacía compañía justo al lado mío no malgasta su existencia en escucharme, pero era una buena acompañante; era callada, y no reparaba en hacer el mínimo movimiento que delate su falta de atención. Era solo una flor después de todo, una como cualquier otra en el Domo.
- ... ¿Tyler? -
Me giro como una ráfaga en dirección a las puertas del Domo, sintiendo un pulso de adrenalina que pronto me hizo ocultar cualquier rastro de melancolía. "Alguien más está aquí. Ya no es momento de llorar." Siempre digo lo mismo para evitar dar explicaciones a alguien que, de todas formas, no tiene interés de escuchar qué es lo que me sucede.
- General Kassia... no esperaba verla por aquí... - Pronto me di cuenta de lo tonto y genérico que había sido mi comentario; Kassia es parte del consejo después de todo, claro que es de esperarse verla en el Domo del Consejo constantemente. - Uh... no quise decir eso, más bien, me refería a que...
- ¿Te encuentras bien?... ¿Qué haces tú solo, aquí? -Kassia ignora por completo cualquier intento mío por disculparme prematuramente con ella. Se le veía preocupada. Preocupada hacia mí- ¿Por qué te has separado de Ciro? La alerta Vortex sonó hace unos minutos, ahora mismo es cuando más deberías estar con él.
- Ciro... me ordenó venir aquí. Él y el escuadrón 15 fueron a atender la alerta Vortex... es por eso por lo que estoy aquí, mi Líder, yo no me he separado por voluntad propia. -
La lideresa da un par de pasos hacia atrás, intentando comprender lo que estaba escuchando. Sus ojos, casi iridiscentes, dejaban ver confusión, mientras que de forma nada sutil fruncía el ceño, dándole un ligero toque de carisma a su frustrada mirada.
- ¿Ciro te mandó al Domo... solo? ¿Sin nadie que te escolte? -Sin siquiera pensarlo dos veces, afirmo rígidamente con la cabeza. No quería involucrarme en dar explicaciones de más- Hmm... bueno, creo que ya ha de confiar lo suficiente en ti como para saber que puedes moverte por tu cuenta en Cilt- Cualquier rastro de duda en ella es fácilmente solucionada con una gentil y despreocupada sonrisa. Ella no necesitaba escuchar más al respecto.
Pero algo no la dejaba del todo tranquila. A pesar de estar de acuerdo con mi breve explicación, ella no estaba completamente convencida de que todo estuviera en orden. Me mira en silencio a los ojos por un par de segundos, los cuales se extendieron por minutos enteros en mi mente. Una extraña sensación me invade por dentro. No me perturba, pero era como si ella pudiera ver más allá de lo que yo le decía. Como si leyera en mis propios ojos lo que mi boca no se atrevía a decir.
- ... ¿Te preocupa algo, Tyler?
Podría intentar tragarme mi propia lengua con tal de no hablar sobre lo que habitaba en mi mente ahora mismo. Podría inventar una excusa, una mentira más, así como he hecho con todos los que he conocido desde que llegué a Cilt. Podría fingir que todo está bien conmigo, y que no hay necesidad de preocuparse por los problemas de un patético chico como yo... Pero algo muy extraño y profundo dentro de mí me decía que, haga lo que haga, diga lo que diga, no podía engañar a Kassia tan fácilmente.
Ya sea porque ella tenía algo especial que siempre me hacía sentir en absoluta confianza, o porque... sencillamente... ya no me apetece seguir mintiendo.
- Yo... -Paso la mano por detrás de mi cabeza, sobando mi nuca del dolor fantasma que regresaba de vez en cuando, recordando ese golpe que me condujo a la amnesia. Meto la mano en el cuello de mi camisa; el collar de Nix ya no estaba ahí para darme valor. Estaba realmente solo- ... No me siento bien. Todo esto es irreal para mí. Creo que no puedo procesar todo lo que ha pasado en tan poco tiempo. Estoy abrumado. -Las palabras salen de mi boca como si tirara de un fino hilo, el cual empieza a hacerse cada vez más grueso, y que ejercía más resistencia a más tiraba de él. Tenía miedo de jalar demasiado de mis palabras, pues sabía que, si lo hacía, sacaría un nudo imposible de desatar- ... Siento que les he fallado a todos los que creían que por ser... un Hopper, yo tenía algo importante que aportar a Cilt. Me siento como un falso, mintiendo a mis propios amigos, haciéndoles creer que merezco su amistad... Me siento solo... a pesar de que nunca he estado más acompañado en mi vida. -Abrazo mis piernas, compactando mi cuerpo fuertemente con mis brazos. Queriendo ocupar el menor espacio posible dentro del inmenso Domo. -... No sé qué me sucede.
Kassia no dijo ni una sola palabra, lo cual era extraño en ella al ser normalmente vigorosa al hablar e interactuar con otros. La Lamborghini de piel negro obsidiana desvía su mirada de mí por un momento, sin saber qué añadir a la conversación, sin querer decir algo insensible. Voltea hacia la jardinera que había justo a su lado, fijando la vista en esa misma flor de pétalos blancos y rosas. El conflicto en sus ojos es eventualmente reemplazado por una cálida, y comprensiva sonrisa en cuanto vio la flor.
- Es posible que ya estés harto de que Ciro te cuente sus largas y rebuscadas historias, pero... si me lo permites, quisiera contarte una pequeña historia más.
Al ver que no había réplicas de mi parte, Kassia camina con la seguridad que su merecido rango de Líder le ha otorgado, circulando el interior del Domo, revisando cada flor, cada planta y maceta que aquí se encontraba, asegurándose que la vida prosperara en este pequeño ecosistema artificial.
- Hace aproximadamente nueve años, poco después de que Darius tuviera el famoso enfrentamiento con Neyzan, y que la paz y el orden por fin empezaran a ser una realidad en Cilt, Darius decidió tomar una pequeña caminata para explorar su nuevo territorio ahora que era formalmente el líder de esta ciudad. Él aún se recuperaba de sus heridas, pero eso no fue impedimento para él, pues ya estaba harto de permanecer sentado por días y sentirse miserable por ello y, además, este lugar aún tenía muchas cosas nuevas e interesantes por descubrir. Esa misma tarde, mientras caminaba por un nuevo sendero, algo en el lugar no encajaba del todo con el resto del bosque; Un destello de luz le impedía ver qué era esa extraña estructura redonda con techo de cristal, el cuál reflejaba el sol directamente hacia sus ojos. Intrigado, Darius se acercó al extraño edificio, y pese a que en ese momento él no sabía lo que era un invernadero, pudo darse cuenta de que este lugar, este "domo", era usado para resguardar plantas. El lugar estaba en ruinas; escombros, vigas de madera, vidrios rotos y demás basura no dejaban ver el piso. Unas cuantas macetas vacías y herramientas esparcidas entre los escombros era lo único que había sobrevivido a lo que sea que le pasó a este lugar. Este invernadero estaba condenado a ser reclamado por la naturaleza tarde o temprano, y no había nada que él pudiera hacer al respecto. Ya se disponía a dar la media vuelta y continuar con su caminata, cuando algo captó su atención en el último momento: Casi completamente enterrada entre pesados tablones de madera, una orquídea blanca con vibrantes manchas rosadas se las ingenió para abrirse paso hacia la luz, y florecer. Él nunca había visto una flor más hermosa en su vida, y mucho menos una que fuera capaz de sobrevivir en tan hostil lugar. Conmovido por la solitaria flor, e inspirado por su resiliencia, Darius le hizo una promesa; Él reconstruiría el domo y lo poblaría de las más hermosas flores para que esa orquídea nunca más estuviera sola, y que pudiera pasar el resto de sus días en un lugar digno para una sobreviviente como ella, pues Darius había aprendido que valía la pena cuidar de esas pequeñas cosas que nos recuerdan que siempre hay esperanza, incluso cuando el mundo parece colapsar. Darius mantuvo su promesa, y junto a sus más fieles seguidores le regresaron la vida a este invernadero, el cuál además de convertirse eventualmente en el Domo del Consejo de Líderes... También se convirtió en un lugar especial para todo Cilt. Un recordatorio de lo que se puede lograr si nos ayudamos entre todos. Una muestra de bondad y cuidado hacia todo aquello que es frágil y precioso... Un refugio, para todos aquellos que se sienten solos, como esa orquídea blanca creciendo entre los escombros.
Inexplicablemente... El relato me conmueve hasta las lágrimas. Me hace desbordar todos los tóxicos sentimientos que había estado embotellando hasta entonces. Apoyo mi cabeza en el costado de Kassia, pues ella se había mantenido cerca de mí en todo momento. Me permití ser vulnerable con ella por una vez. Lo que empezó con unas pocas lágrimas no tardó en convertirse en un sollozo que, aunque doloroso y asfixiante... me hacía sentir alivio, y desahogo. Kassia no cuestionó, ni intentó consolarme con palabras vacías... algo me decía que ella sabía cuánto realmente necesitaba su ayuda, pues solo acercó su cuerpo hacia mí, mostrándome su apoyo y preocupación.
Sentía tanto dolor... sentía como todo aquello en lo que creía, todas mis memorias, mis esperanzas, y sueños eran cruelmente cuestionados por mí mismo, y hacía que se derrumbaran a mis pies. Sentía que había estado viviendo una mentira toda mi vida. Que, desde niño, siempre intenté convencerme de que yo no había tenido la culpa de que él se fuera, de que yo no había hecho nada malo. De que, de no ser por mí, mis padres no se hubieran separado, y mi padre no hubiese "muerto". Que el hecho de que mi madre me hubiese dejado por mi cuenta no era porque no me quisiera ver por recordarle demasiado a mi padre, sino porque ella lo hacía para mejorar nuestra calidad de vida, porque tal vez ella sí me quería a pesar de todo. Incluso, el que mi padre nunca haya intentado contactarme y simplemente decirme que estaba vivo, era porque de alguna forma así me estaba protegiendo, y no porque simplemente no le importaba. No estaba seguro qué era más doloroso; creer que mi padre había muerto por tantos años, o saber que en realidad estuvo vivo todo este tiempo, y nunca saber de su existencia.
Pero esas oscuras verdades me han acechado toda mi vida. Quitándome el sueño, desnutriéndome hasta los huesos, rasgando mi piel hasta hacerla sangrar... y en varias ocasiones, queriendo tomar mi vida por completo.
Ahora tendría que vivir con un gran agujero en mi mente, mayor a cualquier amnesia que nunca haya experimentado antes.
- ... ¿Por qué me abandonó, Kassia?... ¿Qué hice para que se fuera y nunca volviera? ... ¿Es cierto que... él era realmente feliz sin mí? ... Viviendo finalmente con sus híbridos... sin tener que cuidar de mí... -Mi voz era apenas audible, tenía la cara pegada a su costado, volviéndome un desastre de lágrimas-
- No, no. Tyler, escucha. -Kassia corta de un tajo los horribles pensamientos que me invadían. Se apresuró a moverse hasta hacer contacto visual nuevamente conmigo, y con una determinada mirada me obligó a poner atención a sus palabras- Marcus, tu padre, nunca te abandonó, y nunca te abandonaría. Quiero que nunca lo olvides, Tyler. Si hay alguien en Cilt que lo conozca mejor que nadie, esa soy yo... Y si te digo que él siempre hizo hasta lo imposible para asegurarse que estarías a salvo, entonces debes de creerme. -Sus ojos se cubren con una fina cortina de agua, mostrando lo mucho que le dolía verme así, y escuchar de mis inseguridades hacia mi propio padre. Pero resistió el llanto, por mucho que le rompiera el corazón hacerlo- ... No ha habido un solo día en el que Marcus no expresara lo mucho que te extrañaba, ni todo lo que daría por verte una vez más. Eres su orgullo, su gran luz. El pensamiento de poder verte otra vez algún día lo levantaba cada mañana... Así que, por favor, Tyler... No abandones la esperanza. Que él nunca la perdió. Y es posiblemente esa misma esperanza lo que lo está manteniendo con vida en este momento... donde sea que esté. -Kassia suspira pesada y amargamente al darse cuenta de que un par de lágrimas se le han escapado. Al igual que yo, toma unos momentos para calmar sus sentimientos, y evitar que la voz se le quiebre- ... A Marcus lo obligaron a fingir su muerte. Fue por eso por lo que era imposible para él contactarte todos estos años... podía ponerte en riesgo, a ti y a tu madre.
- ¿Quién lo obligó a fingir su muerte? -Kassia titubeó por un momento, sacudiendo su cabeza para evitar responder- ... Kassia por favor... necesito saber qué sucedió en verdad. Si dices saber más de él que cualquier otra persona en Cilt... necesito que me lo digas.
El remordimiento invade su mirada, como si quisiera protegerme de la verdad. Pero creo que ambos sabíamos que guardar secretos de mi padre hacía mí no resultaría bien para ninguno de los dos.
- Novak... El presidente de la Metrópoli. -Kassia finalmente se dignó a responder, aunque aquello solo lograba confundirme aún más- ... Marcus hizo algo que a Novak no le gustó. Tu padre se opuso públicamente a la forma denigrante en la que los híbridos eran tratados en ese tiempo, y eso Novak lo sintió como una amenaza a su mandato. Así que le dio dos opciones; O fingía su muerte a causa de uno de los híbridos que él tanto decía proteger... O su imagen pública sería tan dañada que la misma gente terminaría matándolo, a él y a su familia.
- ... ¿Mi madre lo sabía?
- Tyler, eso no...
- Kassia. -Por primera vez reúno el valor suficiente para verla a los ojos de nuevo. No era mi intención hacerla sentir mal por ello, pero me sentía con el derecho de exigir respuestas- ... ¿Mi mamá sabía que mi padre estaba vivo todo este tiempo?
Kassia cierra sus ojos y sacude la cabeza nuevamente, aunque esta vez no parecía tener la intención de ocultarme nada.
- No lo sé. Lo siento, Tyler. -El finalmente saber, aunque sea un poco de la verdad, ha sido efectivo para detener el llanto. Sus palabras hacían sentido, y me permitían rellenar esos espacios vacíos en mi mente, poco a poco. Era claro que la verdad completa era mucho más compleja de lo que ella me dejaba ver por ahora, pero el hecho de que siquiera haya tenido la confianza de entregarme la verdad en mis propias manos, y hacer de ella lo que quisiera, la hacía una vez más digna de mi gratitud, y mi rota confianza- ... Lamento que hayas tenido que escuchar la verdad de mi boca y no la de tu padre. No puedo imaginar por lo que has pasado todos estos años. Al menos mereces saber lo que pasó realmente. Todos en el Consejo te debemos tanto por haberte mentido en tantas cosas... -Su voz se impregna de vergüenza al hablar, Kassia no podía asimilar el hecho de que fue necesario traerme aquí con mentiras, y que al final no hubiera nada que hacer para solucionarlo, además de tratar de ocultar la verdad inútilmente con más mentiras. Pero ella parecía haber tenido suficiente de eso. Recuperó su gesto estoico, tomó la postura que una Líder debe mostrar ante situaciones difíciles, y con determinación, atrapó mis ojos en su mirada una vez más- ... No puedo hablar en nombre de los otros Líderes. Pero yo te prometo a ti, Tyler Hopper, que haré todo lo que de mí dependa para traer a tu padre de vuelta a casa, para que ambos puedan estar juntos de nuevo. Te prometimos que si venías a Cilt verías a tu padre, y así será. A la primera oportunidad que se presente para rescatarlo, yo seré la primera en proceder. Te doy mi palabra.
Ella intentaba ocultarlo... lo hacía muy bien, pero no lo suficiente para engañarme. Ella tenía el corazón tan roto como el mío. Puede que ella no lo expresara, pero yo no era la única razón por la que estaba tan determinada en rescatar a mi padre. Esto era algo personal para ella. Su ausencia le dolía tanto como a mí.
Después de secar mis lágrimas, y calmar mi respiración, me acerco a ella hasta tocar la punta de su nariz con mi mano, a lo que ella cerró los ojos, dejando salir otro par de lágrimas. La lideresa de Cilt se encontraba en jaque por sus propios sentimientos.
- ... Sé lo mucho que él significa para ti también. No tienes por qué ocultarlo. Yo solo lo conocí durante mis primeros seis años de vida... Tú lo conoces incluso mejor que yo. Sería egoísta pensar que, solo por ser su hijo, soy el único que sufre su ausencia.
Kassia sonríe, intentando disipar la melancolía de su voz con un tono que denotaba ironía.
- Pero tú eres, y siempre serás su hijo. Y no hay nadie en el mundo que pueda ocupar ese lugar. Ni yo... ni Iker... ni ningún otro híbrido o humano. Hijo de Marcus Hopper solo hay uno, y ese eres tú. Y es por eso, que mereces su compañía más que nadie. Esto lo hago por ti, Tyler... Porque merecen vivir la vida que les arrebataron.
... Eso era cierto.
¿Pero es que acaso he hecho caso omiso a todos aquellos que, con cariño, me han llamado "hijo de Marcus"?
Tal vez yo no quería escucharlos... tal vez, ese par de palabras me hacían sentir avergonzado. Pero no era vergüenza hacia mi padre en lo más mínimo... No, era vergüenza hacia mí mismo, pues ni siquiera estaba seguro de poderme llamar su hijo sin que se me llenara la boca de mentiras.
Pero ahora había algo diferente. De eso estaba seguro.
"Hijo de Marcus" ya no se sentía tanto como una burla, ni una pesada carga. Empezaba a sentirse como algo mío, y de nadie más. Me ha tomado toda una vida intentar aprender a detestar mi linaje, y, aun así, me resistí a perder la fe completamente. Tal vez no era estupidez lo que me permitió seguir amando a mi padre incluso cuando pensé que estaba muerto... Tal vez, era esperanza, y Kassia me había obligado a recordar quién realmente soy.
... Soy su hijo.
- ¿Tyler? ... ¡Tyler! ¿Estás aquí? - Era Adara, y se le escuchaba insistente y preocupada a partes iguales. Desde aquí adentro puedo escucharla dar ruidosos y grandes pasos sobre la tierra con sus pesadas botas. Las puertas del Domo se estremecen por un segundo, y poco después son abiertas de par en par por la exhausta Capitana- ¡Ahí estás! Es un alivio ver que lograste llegar al Domo por tu cuenta. -Adara se acomoda su rizada melena de vuelta para atrás, mientras entra con paso firme al interior del Domo- Nos preocupamos cuando vimos a Marione de vuelta en la Aldea de los Cazadores... Esa mocosa irresponsable. Tiene suerte de que te encontré entero, porque si no yo me encargaría personalmente de darle una buena...- Adara estaba tan perdida en su acalorado monólogo, que apenas se percató de la presencia de Kassia. Los ojos de Adara se abren ampliamente, y la vergüenza pronto se apodera tanto de su voz, como de su lenguaje corporal- ¡G-General Kassia! ... Discúlpeme... no la vi al entrar al Domo...-
Adara baja la cabeza, haciendo una muy evidente reverencia hacia su General, quien no puede evitar sonreír discretamente hacia mí. Tuve que contener mi risa para no hacer sentir mal a Adara.
- Llega en el momento indicado, Capitana. ¿Cuál es el reporte de la alerta Vortex en la puerta Norte 2?
- Uno de los vigilantes de la puerta hizo contacto visual con lo que parecía ser un híbrido portando la marca Vortex, aunque no pudo ser completamente identificado. El chip de este Vortex no fue detectado por el radar. El intruso huyó en cuanto sonó la alarma. No hay incidentes que reportar, mi General. -Adara retoma su pose con orgullo y respeto hacia Kassia. Por más marcialidad que su cuerpo mostrase, era imposible no darse cuenta de lo mucho que Adara admira a la lideresa, tanto como a una heroína-
- Buen trabajo. Me alegra escuchar que todos los elementos de su escuadrón trabajan con tanta armonía... -Kassia dice con sarcasmo, guiñando un ojo hacía mí, confundiendo un poco a Adara en el proceso- Ahora... debo pedirle que escolte al joven Hopper de vuelta con su guía para que reanude sus actividades. Estaba a punto de llamar a junta de Sub Líderes Guerreros para discutir temas importantes de seguridad. Gracias, Capitana Adara.
- Siempre lista para servir, General Kassia. -
Adara da una última reverencia, y me indica el camino hacia las puertas del Domo. Pero no podía irme de ahí de esa forma, no sin antes despedirme apropiadamente. Dejo que Adara se adelante para darme un último momento con Kassia.
- Líder Kassia, yo... -
- Tyler, ya hemos discutido esto varias veces, no es necesario que me llames con formalidad. Sólo llámame Kassia, ¿Ok? Así es más...
Yo no tenía su talento para ocultar mis sentimientos. Sin dudarlo ni un segundo, la abracé como mi única forma de expresar lo mucho que este momento había significado para mí. No había palabras que pudieran describir mejor mi agradecimiento. En mi lógica, si ella me tenía la confianza suficiente para que yo pueda llamarla por su nombre, creo que seguía siendo correcto abrazarla. Y ella sonrió, y suspiró con alivio, aceptando la breve muestra de afecto.
- ... Gracias.
- No, Tyler. Gracias a ti. Por no perder la esperanza. -Algo muy cálido y genuino en su sonrisa me fue suficiente para volver a respirar tranquilo. Por un breve momento, me sentí en familia- Ahora ve, no quieres preocupar al viejo Ciro, créeme. El estrés no le sienta especialmente bien. -Kassia empujó gentilmente mis piernas en cuanto me levanté, dándome el impulso necesario para empezar mi camino de vuelta, al lugar al que empezaba a pertenecer; La Aldea de los Cazadores-
Al tomar de nuevo el atajo hacia la Aldea, la discusión que había tenido con Marione momentos antes se repite en mi memoria. Me es inevitable voltear al suelo con la esperanza de rescatar mi invaluable collar, del cual me había despojado tan inconscientemente.
Pero el collar ya no estaba ahí.
_________________________________
La alerta Vortex había activado el protocolo de prevención de accidentes, el cual consta en cerrar todas las puertas de la ciudad, y solamente permitir el acceso y salida a Guerreros de Cilt. Lo cual, naturalmente, significaba que nuestra excursión de la tarde se había cancelado de forma definitiva. Pero eso no significaba que el día de entrenamiento había sido cancelado igualmente. En vez de salir a un sitio del bosque para seguir practicando nuestras recién adquiridas técnicas de defensa, nuestro grupo de novatos se reunió en el campo de entrenamiento de la Aldea de los Cazadores, y dedicamos el resto de la tarde a compartir nuestras experiencias de vida frente a los demás. La alerta Vortex nos había puesto nerviosos a todos, y fue tranquilizador saber que no estábamos solos. Incluso para alguien que ha vivido durante años en Cilt, una alerta de ese tipo nunca es una buena experiencia, pues a muchos ciudadanos les recordaba a los días del Accidente Vortex, una desgracia que ha creado un gran cráter en la memoria de humanos e híbridos por igual.
Pese a que todos los Cazadores se encontraban ahora mismo en la Aldea, y que el mismo escuadrón 15 podía verse en su sitio habitual desde donde nos encontrábamos nosotros, a Ciro no se le podía ver en ningún lugar. Mi teoría era que él al ser igualmente un Guerrero fue asignado a patrullar el perímetro junto con otros Guerreros, pero esa era sólo mi mejor predicción. De lo que sí estaba seguro, era que la tarde avanzaba muy rápido, y pronto tendría que decidir entre quedarme a esperarlo en el campo de entrenamiento con el riesgo de quedarme completamente solo, o ir a la Aldea y a la Torre H por mi cuenta, y confiar en que los Cazadores le informarían a Ciro que yo me encontraba a salvo.
Los atardeceres en Cilt son sin lugar a duda los más hermosos que he visto en mi vida, este en particular había teñido el cielo en rosa y azul, con nubes esponjosas en las cuales alguien con más imaginación que yo podría encontrar miles de figuras fantásticas. Aunque, igualmente, el atardecer era la última llamada para que todos regresaran a sus casas, antes de que la noche nos arrebatara la visibilidad a todos los humanos, quienes no tenemos la aguda visión nocturna de un híbrido.
Uno a uno, mis compañeros novatos empezaron a irse a sus casas. Unos fueron en dirección al centro de la ciudad, otros, a la Aldea, y unos cuantos más vivían lejos del bullicio de ambas conglomeraciones de ciudadanos, y habían decidido construir sus casas en lo profundo del bosque, aún dentro de las fronteras de Cilt.
Pese a que, en un principio, yo había aceptado unirme al grupo de entrenamiento por mera cortesía, y para así devolverle el favor a Adara después de todo lo que hizo por mí... admito que esto empezaba a gustarme. Nunca cruzó por mi cabeza la posibilidad de realmente convertirme en un Cazador, pues sencillamente me sentía no apto para el rango, y tenía demasiadas dudas en mí mismo. Pero ahora aquí estaba. Me sentía parte de algo muy grande e importante, y eso me emocionaba. Tal vez, eso era una señal.
Los únicos que aún nos encontrábamos en el campo de entrenamiento éramos yo y una amistosa chica de nombre Kallen, quién me contó de su travesía por las tierras neutrales al huir de la Metrópoli durante el accidente Vortex, misma travesía en la que se encontró por primera vez con una híbrida que después se convertiría en su mejor amiga. Ella igualmente estaba esperando por su amiga híbrida, por lo que no fue molestia para ella hacerme compañía por unos momentos más, al menos hasta que la híbrida en cuestión viniera por ella.
No pasó mucho tiempo para que su compañera apareciera; una Dodge Charger de especialmente diferente coloración de piel, el cuál variaba entre un blanco azulado, y un azul profundo dependiendo de la zona de su cuerpo. Sus grandes cicatrices la hacían ver intimidante, al igual que sus ojos heterocromáticos, siendo uno azul, y el otro amarillo. Kallen la llamaba Icy, y no fue difícil para mí ver el por qué; la híbrida parecía ser fría y severa, y eso sumado al hecho de que tenía el rango de Guerrero, sólo la hacía ver más intimidante.
Aunque Icy resultó ser una híbrida más amable de lo que en un principio pensé, y por un momento tuve la esperanza de que me ofrecería llevarme a la Torre H... sólo recibí una orden de su parte.
- Tu guía híbrido me ha pedido que te diga que te quedes aquí a esperarlo. No te preocupes, no debe tardar mucho.
- Uh... de acuerdo, bien. Si él lo dice entonces... aquí lo espero.
Icy y Kallen se despiden brevemente de mí, para instantes después partir hacia el centro de la ciudad.
Okay, realmente no había contemplado la posibilidad de quedarme solo a petición de Ciro. Pero si es lo que él ordena, yo debía obedecer... ¿Cierto?
Era increíble lo rápido que la temperatura desciende una vez que los rayos directos de sol se han ido. Sin pensarlo dos veces me pongo mi chamarra, la cual seguiría manchada de café hasta que la lavara, pero al menos ya estaba seca. Dentro de esta encontré unas cuantas rocas y plumas de ave que los niños me habían regalado el día anterior, los guardo de nuevo con cariño en mis bolsillos, recordando esas grandes experiencias que pasé en compañía con el escuadrón 15. Me aferré con fuerza a mi Bo, no por nerviosismo al quedarme solo, ni por miedo, sino por la simple sensación de agarrar algo que ahora sabía que era mío. Estas eran unas de las pocas pertenencias que ahora tenía en Cilt.
- Ciro ¿Dónde estás? ... Está empezando a oscurecer. -Susurro para mí mismo, esperando que así la espera fuera más corta, pero sólo logró hacer que mis piernas se volvieran inquietas, y que una de ellas rebotara en ansiedad-
- Me temo que estás completamente solo, en una tranquila noche de verano. Eso no es una buena idea para alguien como tú.
Esa voz. Reconocería esa voz donde fuera. Mi corazón se aceleró, y exprimió el aire fuera de mis pulmones con suficiente fuerza como para quedarme sin palabras por unos instantes. Nunca había volteado tan rápido a verificar que, a mis espaldas, Iker esperaba por mí.
Mi amigo. Iker. Él estaba bien, al fin. Y al fin podía estar de regreso con él.
- ¡Ik...! ¡Iker! -
Intenté correr, pero tropecé más veces que pasos pude dar. Pero eso no importaba, porque yo me arrastraría en el lodo de ser necesario, todo con llegar a recibirlo. Aunque eso no fue necesario; Iker se apresuró hasta llegar a mi encuentro, y con la misma emoción con la que yo me aferré a él, él presionó su nariz hasta mi estómago. No me importaba llorar de nuevo si él era la causa, y el sentimiento era recíproco. Realmente no sabía cuánto lo extrañé, hasta ahora que al fin lo estaba abrazando de nuevo. Sus lágrimas pronto se convirtieron en euforia, y sin ninguna advertencia, Iker levantó su cuerpo y a mí con él, levantándome varios centímetros del piso mientras seguía aferrándome a su frente. Empezó a dar vueltas mientras me cargaba sin ningún tipo de esfuerzo. Podría apostar a que las risas de ambos podían ser escuchadas hasta la Aldea de los Cazadores. Estábamos juntos de nuevo, y quería que Cilt entero lo supiera.
Iker pareció sentir que perdía un poco de agarre, y decidió detener el movimiento antes que nuestro encuentro terminara en pequeños accidentes. Me dejó sentado de nuevo sobre la tierra, y ambos nos miramos por casi un minuto entero, eufóricos, sin saber muy bien qué decir después de unos cuantos días que se sintieron como una eternidad. Su sonrisa, radiante y rejuvenecida, pareció titubear de un momento a otro en cuanto ambos regresamos a la realidad. Yo ya conocía ese gesto. Era la misma cara de preocupación y pena que Iker mostraba cada vez que sentía que me había hecho daño.
- Tyler... Antes que nada, quiero que sepas algo. Porque desde el día que te conté sobre mi historia, te prometí que sería sincero contigo, y... eso es lo que haré. -Sus palabras se entrecortan, tanto por la emoción como por el nerviosismo, haciéndome sentirme un poco sofocado, al no estar seguro de qué me iba a decir- ... El día que pasó el accidente con Dheera... Ty, yo... No sé qué me sucedió, pero no pude...
- Sshh... No, Iker... No digas nada. -Ni siquiera pensé mis movimientos, simplemente lo hice. Me abracé de nuevo a su frente con fuerza, impidiendo que siguiera hablando al presionar su barbilla desde abajo con mis piernas. No quería saber nada de eso. No quería que Iker se culpara de ninguna forma por lo que había sucedido. No lo permitiré. -No necesito saberlo... Lo que haya pasado, no importa... Lo que importa es que ambos estamos bien.
- Pero Ty...
- Iker, por favor... Te lo pido. -Un prolongado silencio nos hizo compañía. Yo estaba determinado a evitar a toda costa que Iker se echara la culpa por algo de lo que quizá ni siquiera él estaba completamente seguro. Después de todo lo que ha tenido que sanar, no era correcto hacerle una nueva herida. Incluso si sus acciones hubieran ocasionado el accidente, eso realmente no me importaba. Yo apreciaba más nuestra amistad, sobre todas las cosas-
Podía sentir las palabras acumularse en su boca, al igual que se las tragaba con todo y sus encontrados sentimientos. Hasta que suspiró, y decidió escuchar mi petición.
- ... Está bien. -Había alivio en su voz, y ambos estábamos al fin de acuerdo en dejar el pasado atrás. Eso me dio la comodidad de retroceder un poco, y apreciar lo mucho que había sanado desde que salí del hospital-
- Iker, mírate... ¡Estás mejor que nunca! ¿Cuándo te dejaron salir? No pensé que te darían de alta tan pronto.
- ¡Lo sé! Yo tampoco pensé que me dejarían salir así. No le digas a nadie, pero... creo que los Médicos se confundieron de paciente y me dejaron salir antes por error. -Iker se había recuperado de sus heridas, pero unos cuantos moretones en su piel aún eran visibles. Igualmente, pude notar que el esfuerzo que había hecho para levantarme momentos antes lo había debilitado un poco. Seguía cansado, pero no había nada de qué preocuparse si a él no le molestaba. Sé muy bien el alivio que debe sentir al ya no estar bajo tierra- ¡Ja! Esos Médicos estúpidos están en problemas, eso les pasa por ser tan arrogantes. ¡Pero eso no importa! Lo importante es que ya estoy aquí, Ty, y no pienso dejarte por tu cuenta de nuevo, de eso puedes estar seguro. Y, por cierto, ¿Qué demonios haces tú solo aquí?
- Estaba esperando a Ciro para... Oh, Iker ¡Tenemos que avisarle a Ciro que has salido del hospital! Si no se va a preocupar mucho cuando no me encuentre aquí y...
- Tú tranquilo Ty, todo está arreglado ya. Me aseguré de buscarlo personalmente y avisarle que regresarías conmigo al departamento. Tú sabes que yo siempre estoy un paso adelante de todo. -Iker guiña un ojo con complicidad hacia mí, todo con tal de que yo no me preocupara tanto- Podemos ir por tus cosas a la Torre H antes de irnos del territorio de los Cazadores, si quieres. Así no tendremos que venir en la mañana, que siempre hay demasiada gente.
- ¡Claro! Vayamos. De todas formas, debo entregar la habitación. - Camino de vuelta hacia el lugar donde había esperado sentado, buscando mi Bo entre el pastizal no era sencillo, pero no me iría sin él-
- Ohhh, veo que has pasado tiempo con los Cazadores. ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo mientras yo estaba en el hospital, ¿Eh? - Iker pregunta con sarcasmo y curiosidad al ver que ahora tenía una primitiva arma conmigo-
- Oh, Iker, han pasado demasiadas cosas... Tengo tanto que contarte. Pero si quieres un resumen rápido; El escuadrón 15 me adoptó durante estos días, apoyé a Ciro con el entrenamiento de los niños reclutas, escuché historias de Cilt, Adara me invitó a entrenar con reclutas Cazadores de verdad, y hoy salimos a entrenar fuera de las barreras de la ciudad... pero el lugar específico es un secreto... -Volteo mi cabeza hacia ambos lados, fingiendo sentir sospecha de mis alrededores, como si no quisiera que nadie más escuchara lo que le decía a Iker- ... y claramente, te contaré todo llegando al departamento.
- Está bien, está bien, no es necesario que me involucres en secretos de Cazadores, a menos que realmente quieras decirme, claro. -Después de reír por un momento, Iker suspiró, sacudió su cabeza de lado a lado, y volvió a verme con una orgullosa sonrisa- ... Vaya, realmente me alegra saber que pudiste adaptarte tan rápidamente... Me preocupaba un poco pensar que a lo mejor el ritmo de vida de los Cazadores sería demasiado para ti, pero ahora veo que me equivoqué. Me siento muy feliz por ti, Ty. -Su sonrisa sincera es contagiosa, y no puedo evitar suspirar al ver las tenues luces de la Aldea de los Cazadores, y la inconfundible H amarilla de la Torre H.
- Bueno, no había considerado convertirme en un Cazador, pero después de lo que vi, aprendí, y viví aquí, a pesar de que fueron solo un par de días... No lo sé, me hace considerarlo por un momento. -Me pongo de pie para apreciar las últimas pinceladas de luz, en el cielo que enmarca la perspectiva que tenía de la Aldea. -... Es un sentimiento extraño, ¿Sabes?... Es como si en toda tu vida nunca has pertenecido, ni a un lugar, ni a un grupo de personas. Siempre vagando por tu cuenta... Pero un día tienes una pequeña revelación, y de repente, sientes que...
- ... Que perteneces finalmente a un lugar. -Iker completa a la perfección mis pensamientos, manteniendo una nostálgica sonrisa-
- Así es. Como si al fin, después de tantos años... al fin tengo un lugar al que llamar hogar... y personas a las qué llamar amigos, e incluso, familia.
Quedo hipnotizado por las luces de la ciudad por un momento, apreciando los alrededores de la Aldea de los Cazadores, paisaje que poco a poco se hacía familiar, y adoraba ese sentimiento dentro de mí.
- ... También me alegra saber que hiciste amigos al fin, Ty. -Su voz era la misma, pero el sentimiento de esta había cambiado, lo pude notar pese a que su rostro seguía mostrando una sonrisa, rebosante de orgullo- ... Me siento muy feliz que al fin encontraste un lugar en el cuál sentirte cómodo, y personas con las que puedes ser tú mismo. Creo que... eso significa, que he cumplido mi misión como tu guía híbrido.
Sus palabras, aunque sutiles, me rompen el corazón. Nunca había contemplado el día que Iker terminara su labor como mi guía. Había olvidado por completo que esto era temporal, y que la labor del guía se terminaba en cuanto el recién llegado encontraba su lugar en Cilt... y yo, sin darme cuenta, acababa de firmar el final de dicho contrato con mis propias palabras. Un final, que no estaba dispuesto a aceptar, no tan pronto.
Estaba ansioso por empezar a elegir mi propio rumbo, de sentirme seguro y libre de hacer lo que quiera, rodeándome de la gente que yo elija. Sin ataduras, sin prejuicios de la gente. Solo yo y las infinitas posibilidades que Cilt me ofrecía... Pero un latente vacío empezaba a aterrizar mis pies en la tierra de nuevo. No se sentía correcto abandonar a aquél que me enseñó todo, que me ofreció su protección y amistad, y que incluso puso su vida en riesgo por mí, y no solo por ser el hijo de Marcus. No era mi intención dejar a Iker de lado, pero el rumbo que estaba empezando a tomar con los Cazadores me terminaría alejando de él inevitablemente, puesto que Iker tiene prohibido acercarse a la aldea de los Cazadores sin autorización especial, misma que perdería una vez él deje de ser mi guía. No estaba listo para apartarme de él de esa forma, y creo que él tampoco estaba listo para dejarme ir, por más que se empeñaba en no demostrarlo.
- ... Admito que estar con los Cazadores me ayudó a encontrar mi lugar aquí, en Cilt. Me hicieron sentir que realmente podía ser útil para algo. Y me enseñaron muchas cosas, y aprendí un poco más por mi cuenta... ¿Pero sabes? - Me pongo de cuclillas frente a Iker, mientras éste ponía atención, sin estar seguro de lo que diría- ... Creo que aún tengo muchas cosas que aprender. Soy una persona muy indecisa y lo sabes. ¿Qué tal si me gusta más quedarme sin rangos? ¿O si tengo mejores aptitudes para ser un Científico? - Mi comentario parece robarle una risa a Iker, que, pese a que le traía alivio, parecía preguntarme con la mirada si realmente estaba seguro de tomar esa decisión- ... Quiero seguir aprendiendo del experto.
Iker aparta la vista y se gira ligeramente hacia un lado, con una pequeña e incómoda sonrisa en su boca. Apenado. Mi comentario lo había hecho sonrojar un poco, y él era consciente de lo malo que era para ocultar su emoción. Claramente, estaba contento de poder seguir con su "misión especial''.
- Oh... ya cállate y sólo admite que sin mí estarías completamente perdido, no es tan difícil.
- ¡Iker! ¡Arruinaste el momento emotivo! -Intento empujarlo con todas mis fuerzas, pero eso sólo lo hizo reírse más fuerte, pues yo no era de ninguna forma rival de su fuerza- Vayamos de una vez, antes de que la horda de Cazadores invada la Aldea.
~
Mientras ambos chicos intentaban discutir sobre cuál podría ser la mejor forma para transportar el Bo de Tyler dentro de la reducida cabina de Iker, ambos ignoraban el hecho de que estaban siendo vigilados. Pero no había nada que temer. El incógnito espectador no era nadie más que la General Kassia, quien había presenciado el reencuentro de ambos jóvenes, y reía en silencio todas sus interacciones.
La lideresa confiaba ciegamente en sus habilidades de sigilo. Su piel oscura absorbía el más diminuto rayo de luz de la joven noche, y su respiración era imperceptible incluso estando justo a su lado. Pero, claramente, sólo le dio prioridad a ocultar su cara hacia el campo de entrenamiento, completamente ignorante de lo que se acercaba a sus espaldas.
- ... ¿Espiando a los muchachos, ¿Hmm?
Kassia brincó en su lugar y estuvo a punto de soltar un grito involuntario, pero se contuvo una vez que reconoció los pacíficos ojos marrones de su amado, quien le dedicaba una amplia y burlona sonrisa al haber sido capaz de tomarla por sorpresa.
- Maldita sea Darius... Eres demasiado sigiloso para ser tan grande, ¿Lo sabías?
- Jeje, sí, sí lo sé. -Darius acurrucó su rostro en toda la extensión del costado de Kassia, produciendo un grave y potente sonido vibratorio, casi como un ronroneo, a lo que Kassia respondió igualmente de forma afectiva. Ambos Líderes tenían vidas ajetreadas, y no se habían visto en todo el día. Pero esto lo solucionaba todo- Hmm... ¿No se supone que Iker no sería dado de alta hasta que recuperara sus fuerzas por completo? -Darius pregunta, mientras descansaba su barbilla sobre la espalda baja de Kassia-
- Sí, así es, pero... yo me encargué de que saliera antes.
- Eso explica por qué faltaba un paciente al momento de terminar mi turno. -Siendo un Médico igualmente, Darius no puede evitar levantar una ceja, esperando una buena explicación de parte de su reina-
- Perdón por no haberte avisado antes... pero era necesario. -Kassia regresa su vista de vuelta al campo de entrenamiento. Ambos chicos al fin habían decidido que la mejor opción, era simplemente caminar hasta allá, y no complicarse la existencia intentando meter un humano y un palo de madera al mismo tiempo dentro de la pequeña cabina de un McLaren P1- ... Ninguno de los dos hubiera podido sanar completamente si no estaban juntos. -Kassia sonríe plácidamente hacia la pareja de amigos. Estaba satisfecha de sus esfuerzos por mantenerlos a salvo, y juntos- ... Era necesario.
- Ya veo, ambos se ven mucho más tranquilos y felices así. -Darius le dio un pequeño beso en la mejilla a Kassia una vez que regresó sus cuatro ruedas al suelo, y cautivó nuevamente la atención de su amada una vez que los chicos se habían ido. -Ven, vayamos a casa.
~
Después de llegar exitosamente a la Torre H sin que nadie cuestionara el por qué Iker estaba aquí, hice lo posible por arreglar la habitación lo mejor que pude, antes de agradecerle a Roger por haberme aceptado en el hotel como un residente más. Tomé mis cosas y las cargué con cuidado en el interior de Iker. Me sentía un poco mal por no haber podido despedirme apropiadamente de Ciro, ni poder agradecerle todo lo que hizo por mí durante su tiempo como mi guía temporal, pero yo sabía que lo volvería a ver algún día, era más que seguro que así sucedería.
Después de una larga caminata, al fin regresamos a nuestra habitación dentro de la colosal mina subterránea. Ambos elevadores funcionaban con normalidad (haciendo horrorosos sonidos metálicos, pero, a final de cuentas, funcionando). Me adelanté para abrir la puerta, y en cuanto di un paso más cerca de la entrada, sentí que pisé algo extraño. La casi inexistente luz de la cueva no me dejaba ver a simple vista qué era eso que había pisado, y una vez que me agaché para recogerlo e inspeccionarlo... No podía creer lo que era.
Era mi collar. El collar que Nix me había regalado. El mismo collar que había abandonado en medio del sendero del bosque, después de la terrible discusión con Marione. Y de alguna forma, este había regresado a mis manos.
... ¿Habrá sido Marione quién me lo ha devuelto?
- Sé que la puerta es muy interesante Ty, pero sinceramente ya quiero ir a dormir...-
- ... ¿Qué? ... ¡Oh!, sí... Lo siento Iker. -Abro la puerta y la sostengo para que Iker pase primero a la habitación y pueda ponerse cómodo sin que yo le estorbe.
Tomo el collar fuertemente en mi mano, pues había dado por sentado que nunca más lo volvería a ver. Y antes de entrar a la habitación, me lo puse nuevamente al cuello, ocultándolo debajo de mi camisa.
Hybrid-Kira (2022)