Capítulo 15
"Lobos y cazadores"
Capítulo 15
"Lobos y cazadores"
Ilustración: Hybrid-Kira (2022)
Esta mañana decidí no dejar nada al azar. Todo saldrá bien el día de hoy, porque hoy me he decidido a tener un gran día en mi entrenamiento con Adara, y los reclutas Cazadores.
Justo después de despertar y vestirme con el conjunto de ropa más apto que tenía en mi poder, me dirigí al mismo local de comida en la Aldea de los Cazadores donde había devorado un enorme plato de fideos el día de ayer. Lamentablemente, hoy no tenían fideos, el desayuno de hoy era un caldo espeso de color marrón y de dudosa composición que no me abrió el apetito a simple vista, pero el olor delataba ser una sopa de lentejas y tocino que, aunque no era agradable a la vista, resultó ser una comida más que decente.
- Uno puede darse cuenta cuando la Metrópoli deja de mandar suministros a Cilt, chico. Cuando la señora Sho prepara lentejas, es porque estamos jodidos.
La señora Sho, la corpulenta y severa dueña del pequeño restaurante, enrolla su revista de tejido y golpea en la cabeza al viejo leñador al lado de mí por atreverse a burlarse de su comida, haciendo que casi me atragante con la cucharada de lentejas que a penas me había llevado a la boca.
Si bien no entendía del todo en qué se relacionaban las lentejas con la falta de suministros, empezaba a darme cuenta que la gente aquí administraba sus raciones de comida dadas por el gobierno de Cilt de una forma peculiar; Como ciudadano, tienes la opción de retirar tus raciones diarias del banco de alimentos y preparar tu comida por tu cuenta, o en el caso de la mayoría de ciudadanos con al menos un rango, le transfieres tus raciones directamente a tu restaurante favorito y puedes comer "gratis" en dicho restaurante.
Cuando le pregunté a la señora Sho porqué nunca me dijo que debía pagarle por la comida, ella simplemente acarició mi pelo con su pesada y robusta mano de la forma más dulce que una mujer tosca como ella puede hacerlo, haciéndome entender que no me preocupara por ello.
Con una taza de café entre mis manos, decidí regresar a la Torre H hasta que fuera tiempo de partir hacia el centro de Cilt para el entrenamiento. El nerviosismo peleaba por apoderarse de mi cuerpo, pero eso era fácilmente controlado por el calor que entraba a mi cuerpo con cada sorbo que daba al café. Las preguntas bombardean intensamente mi cabeza. ¿A qué me enfrentaría el día de hoy? ¿Qué tan inexpertos son el resto de los reclutas? ¿Adara realmente pensaba que yo reunía los requisitos para entrar a su grupo de entrenamiento? ...
¿Por qué se escuchaba la voz de Marione desde el interior de la Torre H?
- Estás cometiendo un gran error, ¿Entiendes eso verdad?... ¡Tú no sabes con quién te estás metiendo!
- Claro que sé quién eres. Una buscapleitos. Eso es lo que eres.
- Mi nombre es Marione. M-A-R-I-O-N-E. ¡Si realmente supieras quién soy me llamarías por mi nombre!
- No te preocupes, los Guerreros ya vienen en camino, ellos sí te conocen por nombre.
- No puedes hacerme esto ¡Tengo influencia con los Líderes! ¡Mi padre es el consejero del Líder Darius!
- Entonces, estaré complacido de que el Líder Darius venga y me lo diga en persona.
Entro de a poco a la recepción de la Torre H, y lo que me encuentro frente a mí casi me hace tirar mi café. Roger, el encargado de la torre, se encontraba metiendo a Marione a la fuerza al elevador que se supone está "prohibido". Marione se retuerce e intenta con todas sus fuerzas zafarse del agarre del hombre mucho más robusto que ella, sin éxito. Lo único que le quedaba era usar la fuerza bruta.
Pese a que Marione era considerablemente más pequeña en tamaño, Roger la tenía difícil para superar su fuerza, tanto que algunos de los Cazadores en ese momento presentes en la recepción se unieron al forcejeo. Marione le tiraba mordidas a todo aquél que intentara empujarla hacia el elevador, hasta que levantó la mirada en el momento preciso, e hizo contacto visual conmigo. Yo me congelé en mi lugar, no estando seguro de qué estaba pasando, ni qué se suponía que debía hacer.
- ¡Oye tú! Eh... ¿Tyler? Sí ¡Tyler! Amigo mío, por favor diles que no fui yo quien vandalizó esa pared. Fueron un par de Cazadores que me inculparon. ¡Y estos idiotas les creyeron solo porque soy yo! ... Por favor... - Los ojos de cachorro de Marione eran claramente una medida desesperada para ganar mi compasión y ayuda, y a pesar de que se veían ser genuinos, mi experiencia con ella me dice que no debo confiar ciegamente en nada de lo que ella diga-
El forcejeo parece cesar por un momento, y Roger dirige sus pálidos ojos directamente hacia mí, sin quitarle las manos de encima a Marione.
- ¿Ella es amiga tuya?
Claramente mi estatus de "Hopper" le daba cierta autoridad a mi palabra, y yo era completamente consciente de ello. ¿Pero realmente quería malgastar esta ventaja para salvar nuevamente a alguien que claramente no se lo merece?
No lo creo.
- No. La verdad es que ni siquiera la conozco, lo siento... Tu nombre es Marione, ¿Verdad? – Debo admitir, que siempre se me ha dado bien fingir ignorancia e inocencia para evitarme problemas-
La mandíbula de Marione podría haberse caído al suelo de no ser porque estaba bien sujeta a su rostro, y sus ojos se llenan de una rabia que ya había visto antes en ella.
- ¡Hopper! ¡Eres un idiota! ¡Están culpándome injustamente y tú los dejas hacer lo que quieren!
Su fuerza es finalmente superada por Roger quien cerró las puertas del elevador en cuanto Marione se encontraba dentro. El trabajo ya estaba hecho, y Roger sonríe disimuladamente hacia mí. Algo me decía que él sabía la verdad, que yo sí conocía a Marione, pero seguramente él debe estar igual de harto de ella que sencillamente me dejó salirme con la mía. Roger prefirió no hacer preguntas, y estando satisfecho de su trabajo de guardia, se sentó en el desvencijado banco de madera desde el cual vigilaba la recepción, ignorando por completo las patadas que daba Marione desde el interior del elevador.
Este día ha empezado de forma... interesante.
Sigilosamente me abro paso hacia las puertas del elevador, reposo mi espalda sobre ellas, así como un cazador posa sobre la jaula de su recién capturada presa. Soplo a mi café para enfriarlo un poco, y hago mi mejor esfuerzo para no mostrar una insensible sonrisa en mi rostro, conteniendo la risa con no más que la fuerza de mis costillas.
- ... Así que... Vandalismo a la Torre H, ¿Eh? Esta vez sí que superaste mis expectativas.
- ¡Tyler Hopper! ¡TE JURO QUE CUANDO SALGA DE AQUÍ TE ARREPENTIRÁS DE ESTO! -La vibración de los golpes de Marione en el interior del elevador eran más evidentes al estar ahora dirigidos a mí-
- Oh, ¿Ahora sí sabes mi nombre? El día que nos conocimos te limitaste a llamarme "niño bonito". Heh, esto es un buen avance. -Intento darle un sorbo a mi café sin importarme sus rabietas. Este era mi momento para disfrutar de no ver su cara mientras me escupe sus usuales insultos-
- ¿Te crees muy listo verdad? Crees que por ser hijo de Marcus puedes hacer todo lo que quieras y salirte con la tuya. Pues permíteme informarte, inútil, que esa suerte no te va a durar para siempre. La gente se va a aburrir de ti tarde o temprano, y no importará que seas hijo de papi Marcus, solo serás un ciudadano más, común y corriente.
- Ya soy un ciudadano común y corriente, Marione. La diferencia es que yo no me valgo del honor de mi padre para causar problemas y salir impune... No como tú. Si la gente aún confía en mí, es porque yo al menos intento seguir las reglas.
- ¡Te estoy diciendo que soy inocente! ¿Cómo puedes estar tan seguro de que fui yo quién vandalizó esa pared? ¡No tienes pruebas!
- No es necesario, he conocido demasiada gente como tú durante toda mi vida... Todos son iguales. -Aún tenía una sonrisa pegada a mi rostro, pero las comisuras de mi boca peleaban por cambiar a una expresión amarga al recordar todas esas personas que me hicieron la vida imposible en la Metrópoli; compañeros, maestros, vecinos, extraños en la calle... mi propia madre- ... Así que será mejor que empieces a pensar en una buena excusa para Ciro, pues no volveré a mentir para salvarte a ti y a tu rango una vez más.
- Salvar. ¿A eso le llamas salvar? Yo no necesito la ayuda de nadie para salvar mi propio trasero... mucho menos viniendo de un niño mimado como tú.
- ¿Niño mimado? ¡Ja! Pero si yo soy dos años mayor que tú. Deberías aprender a respetar a tus mayores. -Empezaba a disfrutar esto, de forma muy culposa, pero lo disfrutaba- Y es evidente que no necesitas ayuda. Sería un gran error que alguien quisiera ayudarte, solamente los meterías en problemas. Sí, en eso tienes razón.
- ... Idiota... -Marione da una última patada a las puertas del elevador, y a juzgar por el ruido, podría apostar que se ha dejado caer en el piso, resignada a quedarse ahí todo el tiempo que Roger considere necesario. Hay un largo silencio, el cual mis oídos agradecieron profundamente, pero parecía que Marione no se daría por vencida tan fácilmente al ver que no era sencillo hacerme enojar- ... Y hablando de salvadores, ¿Cómo está tu novio?
Arqueo una ceja, mientras hacía el intento por tomar del café, el cual seguía hirviendo.
- ... ¿Qué? ... ¿De quién hablas?
- ¡No te hagas el tonto! Claramente estoy hablando de Iker.
- Oh... -Me aferro a la taza con fuerza, incapaz de formular una respuesta que no involucrara a mi sentimiento de preocupación hacia él- No lo sé... la verdad no lo sé.
- ¡JA! ¡Entonces lo confirmas! Sabía que había algo entre ustedes... Ooohhh esto lo tiene que saber todo el mundo.
Ahí estaba de nuevo, su tono tan asquerosamente manipulador, el cuál empezaba a ponerme ansioso, pues tenía el presentimiento de que este sería un tema recurrente entre nosotros. Todo es parte de su estrategia; hacerme sentir incómodo hasta obligarme a abandonar la conversación. Pero esta vez Marione no iba a lograr su objetivo. Debía resistir sus insinuaciones hasta dejarla sin palabras, o hasta que se canse.
- En primera, no he confirmado nada. Tú te refieres a Iker de esa forma y yo simplemente te contesté. Y segunda, entre nosotros no hay nada, solo somos amigos... Bueno, en realidad es complicado.
- Claro que es complicado, si no te has dado cuenta él es veinte veces más grande que tú. Claramente las cosas no van a embonar perfectamente entre ustedes dos.
- ¡No...! -Estaba a un solo paso de perder la cordura. Marione tiene talento en esconder sucias insinuaciones- ... Me refiero a que él también fue criado por mi padre después de todo, y la verdad no sé en qué posición nos pone eso. -Me fue imposible disfrazar mi desesperado tono de voz, completamente inconsciente de que solo le daba más armas para continuar-
- ¡Maldición Tyler! A demás de ser gay, quieres una relación con tu propio hermano adoptivo. ¡Qué escándalo! -Los gritos de Marione se habían vuelto intolerablemente altos, haciendo que todos los presentes en la recepción del hotel me voltearan a ver de reojo, llevados por el morbo de la conversación-
- ... ¿Sabes qué? Solo pierdo mi tiempo intentando conversar contigo. Ahora veo porqué nadie confía en ti. No entiendo como Ciro te tolera.
- Oh por favor, pero si fuiste tú el que me puso en esta jaula en primer lugar, y el que se sintió con las agallas suficientes como para venir y restregármelo en la cara. Tú eres el que quería conversar conmigo en primer lugar ¿A caso me equivoco? -Casi puedo sentir el aliento de Marione colarse por la ranura entre ambas puertas de metal del elevador, ella quería que yo fuera el único que escuchara sus palabras ahora- Pero tú y yo sabemos una cosa, Tyler... y es que solo estás aquí porque tu papi así se lo pidió a los Líderes, no porque Cilt te necesite realmente. Yo al menos soy Cazadora y sirvo a Cilt... ¿Tú que haces aquí?
Intentaba mantenerme sereno... maldición, sí que lo intentaba. Pero por más que trataba aparentar que no me importaba, de fingir que todos esos años en la Metrópoli de abuso psicológico y persecución hacia mi persona me habían dado una piel gruesa para los insultos... la verdad es que solo habían logrado abrir una profunda y sensible yaga en mi mente, hacía que mi mandíbula temblara, chasqueando los dientes en ansiedad, la garganta se me cierra, y una fina cortina de agua se acumula poco a poco en mis párpados. Cuando la gente crea defectos en mí tal como lo hacía Marione, era algo que nunca aprendí a manejar. Solo me queda fingir control, y aprovechar que Marione no podía verme la cara. No le daré la victoria nuevamente, no tan fácil como el día que la conocí. Le mostraré que yo también sé defenderme. Le mostraré...
- Chico, ¿No tenías que presentarte en el Estrado de Piedra a las 9? Vas cinco minutos tarde. -Roger interrumpe nuestra discusión, sin importarle en lo más mínimo la incómoda interacción-
- Maldita sea, ¡El entrenamiento!
Un espasmo involuntario de mi mano me hizo derramar el café encima de mi chamarra, manchándola inevitablemente. Con un quejido mudo a causa del hirviente líquido, dejo la taza en el suelo y me echo a correr, escuchando las carcajadas de Marione alejándose mientras tomaba mi camino hacia el centro de Cilt. No podía llegar tarde, no en mi primer día de entrenamiento.
Milagrosamente logro bajar las escaleras de la entrada del hotel sin caer, pero mi suerte se terminó al tropezarme con mis torpes piernas al intentar correr, lanzándome directamente sobre un par de Cazadores que se encontraban en la calle. Me disculpé con ellos, pero ambos simplemente sonrieron en emoción al reconocerme; algo en sus caras parecía que ser empujado por el hijo de Marcus había sido algo parecido a un golpe de suerte. Me ayudaron a levantarme y me desearon suerte en mi primer día de entrenamiento, y con una palmada en mi espalda, decidí bajar la velocidad de mi carrera para evitar más accidentes. Mientras me alejaba, no pude evitar escuchar su conversación.
- Sí, como te decía, debiste ver la cara de Marione cuando Roger la atrapó a ella en vez de a nosotros. La pobre estaba tan distraída que no se dio cuenta de que estábamos pintando la pared, y cuando al fin vio a Roger, ya era demasiado tarde. Ya nadie le cree a esa pobre bastarda.
Me detengo en seco al hilar las palabras que acababa de escuchar de forma entrometida. Ese Cazador acababa de decir... que él fue en realidad quien vandalizó la pared de la Torre H... e inculpó a Marione en su lugar, pues no sería sorpresa para nadie que ella hubiese hecho otra de sus habituales fechorías.
... ¿Marione era realmente inocente?
...
Y yo acababa de causar que la aprendieran por algo que no cometió.
De todas formas, no había nada que yo pudiera hacer para solucionarlo, y tampoco tenía ánimos para hacerle un favor, no después de lo que me dijo. Lo único que me queda es ocuparme de lo mío y nada más. Marione se la buscó al ya no ser digna de la confianza de nadie.
- ... Ella se lo merece.
Me digo a mí mismo, en un intento fallido de hacerme sentir menos culpable.
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- ¡Gracias al cielo que al fin llegas! Estaba a punto de ir a buscarte.
- Lo... Lo siento, Adara... Se me hizo un poco tarde... n-no volverá a pasar. -Respirando a duras penas, sentía que el aire fresco cortaba mis pulmones con cada bocanada. Me sentía tan ridículo como un pez fuera del agua, jadeando para sobrevivir. Los músculos de mis piernas amenazaban con acalambrarse en cualquier momento, y mi chamarra empapada de café no hacía más que empeorarlo todo-
- Creo que a la próxima me aseguraré de secuestrarte nuevamente, así estarás a tiempo y listo para el entrenamiento. -Adara se veía de un humor renovado, se acerca al borde del podio y me ofrece una mano para subir y recuperarme de mi accidentada carrera-
No rechazaría su ayuda ahora. Una vez arriba del podio tengo la oportunidad de echar un vistazo a las personas que nos acompañaban. Eran los reclutas, todos ellos humanos, y era sencillo deducir que todos nos encontrábamos en el mismo rango de edad.
- Tyler, por favor incorpórate al grupo y escoge una pareja. Entraremos al bosque en unos momentos, y necesito que todos tengan un compañero.
Sin objeciones de mi parte me acerco al grupo de chicos que se veían sorprendidos hacia mí, parecía que ninguno de ellos se esperaba que yo fuera a integrarme con ellos el día de hoy. Todos parecían algo cortos en palabras para saludarme... Todos excepto uno.
- ¡Tyler! ¡Hey Tyler! ¡Soy yo, Evan! Me recuerdas, ¿verdad?
- ¿Evan? -Mi empolvada biblioteca de nombres hace lo posible por no quedar mal ante el chico en frente de mí, hasta que al fin su nombre parece hacer sinapsis dentro de mi mente. Era el hiperactivo novato que conocí en la base de los Guerreros. Amigo cercano del segundo al mando de Zenda; Maverick. Él era el aprendiz de Guerrero más joven que he conocido hasta ahora, siendo poco más que un adolescente- ¡Evan! Pero qué sorpresa verte aquí... ¿Qué no se supone que este es un entrenamiento solo para novatos? -Recordaba que él me había enseñado su rango de Cazador, lo cual ya no lo calificaba precisamente como "novato"-
- ¡Oh! Bueno, en realidad yo no debería estar aquí, eso lo sé... pero le pedí a la capitana Adara que me dejara acompañarlos. ¡Quiero asegurarme de que estarás a salvo! Tú me caes bien, Tyler, todos los Guerreros te quieren mucho. Y nos sentimos muy mal cuando pasó lo de Dheera... -Evan hablaba a un ritmo anormalmente rápido, haciendo movimientos de manos extraños de vez en cuando, siendo incapaz de fijar la mirada-
Dheera. El nombre por sí solo fue capaz de exprimir el aire fuera de mis pulmones. Creí que cinco días desde aquél horrible día serían suficientes para superarlo, pero el recuerdo parecía haber encontrado un hogar permanente en mi mente. Adara se ha apresurado a estar a mi lado, y se veía que hacía todo lo posible por arreglar el accidentado comentario del joven Evan.
- Eh... lo que Evan quiere decir es que quería acompañarte el día de hoy. Insistió toda la mañana hasta que le dije que sí. Parece que tienes un admirador, jeje... -Adara intenta corregir el impulsivo comentario del joven Cazador, quien se tallaba las manos nerviosamente. Al parecer Adara quería evitar que Evan mencionara lo sucedido con Dheera a toda costa, pues ella sabía de primera mano que ese aún era un tema sensible para mí. A fin de cuentas, ella fue quien me cuidó durante mi recuperación-
- Ay no... dije algo que te hizo sentir mal, ¿Verdad? -Evan se veía preocupado, haciendo contacto visual conmigo por primera vez-
- N-no, está bien Evan, no dijiste nada malo, en serio. -Lo menos que quería era causar malestar a otros, y al ver el remordimiento en Evan me hizo sentir culpable. El chico no debía disculparse por cosas que solo me incumben a mí-
- Cielos... discúlpame por eso. Lo que sucede es que... no soy muy bueno hablando, ¿Sabes? -Evan extiende ambas manos, las abre y cierra varias veces al mismo tiempo que hace unas respiraciones profundas y conscientes, y eso parece ayudarle a manejar su nerviosismo- ... Es difícil para mí hablar con la gente, y es por eso por lo que casi no lo hago, y cuando hablo, suelo decir mucho... tal vez demasiado. -Tenía la mirada baja, hasta que logra tranquilizarse lo suficiente, y reunir las palabras necesarias para verme a los ojos nuevamente- Pero Tyler... tú me agradas, y no me importa tener que hablar, si tengo que hablar contigo. ¿Eso no te molesta?
Evan podía ser un adolescente de 16 años, pero sus palabras desbordaban la ternura e inocencia propia de un niño. Su deseo de tener a un amigo con la paciencia suficiente para escuchar todo lo que él tenga que decir sin juzgarlo por ello, toca una fibra sensible dentro de mí, pues sabía más que nadie lo que era no tener a nadie que me escuche. Un profundo instinto de protección me hace poner mis problemas a un lado y atender a lo que Evan necesitaba en ese momento.
- ¿Por qué me iría a molestar? Tú eres mi amigo, y los amigos siempre se escuchan entre ellos.
- ¿A... Amigo? ¿Quieres ser mi amigo... de verdad?
- ¡Por supuesto! Ven, necesitamos estar juntos si queremos entrar al bosque. Necesito a alguien valiente como tú para que me proteja de ese apestoso Dheera. -Le tiendo la mano amistosamente, sonriendo hacia él de forma genuina-
Evan no tardó ni un segundo en saltar hasta donde me encontraba yo, y en vez de estrechar mi mano como cualquier otra persona lo haría, él se abrazó a mi brazo entero con un firme agarre. Su afecto desbordado era un poco abrumador para mí, pero era claro que no lo fingía, ni lo hacía premeditadamente. Era genuino, y eso lo volvía agradable en su muy especial manera. Era como estar acompañado de un hiperactivo hermano menor en camino a una excursión al zoológico.
Los demás reclutas parecieron reír con ternura hacia nosotros mientras ellos igualmente se organizaban en parejas. Una vez que los grupos eran ya reconocibles, Adara dio el visto bueno para empezar nuestra travesía.
Tomando finalmente su papel como capitana (e instructora), Adara posó firmemente frente al grupo de reclutas que no parecían darle la seriedad necesaria a la formación. Adara frunció el ceño, y golpeó la base de su lanza en el duro piso de concreto del Estrado de Piedra, causando un estruendoso ruido que todos atendieron al instante.
- ¡Atención! Estamos a punto de entrar al bosque, y necesito que escuchen mis indicaciones con mucha seriedad. Cualquier desobediencia puede ponerlos en riesgo a ustedes y a sus compañeros. -Hay un silencio sepulcral. El podio nunca se había escuchado tan silencioso- Muchos de ustedes no se han aventurado más allá de las puertas principales de la ciudad, por lo que puede ser una experiencia intimidante para algunos. Nos mantendremos en el anillo interior del territorio de caza perteneciente a Cilt, esta es una zona altamente vigilada, y seremos escoltados por Guerreros en todo momento. Aun así, es mi deber recordarles que su seguridad fuera de las barreras de la ciudad nunca está garantizada, y que una vez estemos fuera, no podremos regresar hasta que la excursión termine. Si hay alguien que no se sienta listo y deseé quedarse, esta es la única oportunidad que tendrá para hacerlo.
Estoy seguro de que yo no fui el único que pasó saliva en este preciso momento, todos nos volteamos a ver entre nosotros, esperando a ver quién sería el primero en irse, pero todos nos rehusamos a hacerlo. Evan seguía agarrado a mi mano, y yo inconscientemente apreté el puño. Al notar mi nerviosismo, Evan movió mi brazo ligeramente para llamar mi atención, y que viera en su rostro que todo iba a estar bien. La seguridad en su sonrisa me obligó a tomar aire nuevamente, y plantarme en mi lugar. Sin duda, sin temor. Estaba listo para enfrentarme al bosque una vez más.
Adara guardó silencio por un minuto entero, esperando pacientemente a que los pensamientos de sus reclutas novatos se asentaran, como los sedimentos en el agua de un río alborotado. Al final, dos reclutas parecen retractarse de sus decisiones, y con respeto dan un paso atrás. Adara da una mirada comprensiva hacia los que no estaban listos para proceder, mas no abandona su posición. Da un último vistazo a las caras los que decidimos quedarnos, y especialmente posa sus ojos en mí. Yo asiento con seguridad, y Adara responde igualmente, manteniendo su serio perfil.
- Muy bien. -Adara se carga a la espalda un paquete de largos y pesados palos de madera, firmemente amarrados unos con otros con una soga. Una vez que logra balancear de nuevo su peso, sujeta su lanza en una mano, y da media vuelta hasta darnos la espalda-
"Avancemos"
Marchamos como una unidad por las calles principales de Cilt. El centro de la ciudad era ampliamente diferente a la Aldea de los Cazadores; las casas estaban perfectamente reconstruidas, los caminos eran limpios y organizados, los híbridos tomaban turnos para transitar los carriles asignados únicamente para ellos, y no había rastro de pequeños negocios que interrumpieran el paso por la acera. Es como si el tiempo hubiese perdonado a esta única sección de la ciudad abandonada donde Cilt estaba asentada, pues no había rastro alguno de ruinas, o edificios que podrían irse abajo en cualquier momento, no como la Torre H.
Nuestra primera parada fue la puerta Norte 2, la cuál es la puerta que uno debe tomar si quiere viajar a la Metrópoli. Pronto reconocí el lugar, pues esta fue la misma puerta por la que había entrado a Cilt por primera vez, siendo escoltado por el escuadrón de Adara. Aguardamos pacientemente por unos minutos, apreciando las gigantescas puertas de metal, amuralladas con torres de concreto que servían de punto de vigilancia hacia el exterior. La Guerrera que resguardaba esa entrada hace una señal a ambas torres, y las pesadas puertas empiezan a abrirse lentamente, solo lo suficiente para que podamos salir en una fila. Una vez que nos encontrábamos fuera, las puertas se cerraron de nuevo en un estruendo.
Estábamos oficialmente fuera de los límites de la ciudad de Cilt.
Frente a nosotros, la gran llanura vestida de verde y pequeñas flores blancas nos daba la bienvenida a las tierras neutrales con una ráfaga de aire cálido, trayendo consigo el olor del bosque al que nos adentraríamos. El grupo avanzó en una fila, con la muralla a nuestra izquierda, y con nuestra capitana a la cabeza, quien nos había ordenado proceder en silencio hasta que hayamos llegado a nuestro destino final. El bosque era tan denso que era difícil pensar que una gran y bulliciosa ciudad se encontraba justo a pocos metros de nosotros. Era claro por qué mucha gente en la Metrópoli sigue pensando que Cilt es un mito, pues la ciudad parece tener un pacto secreto con el bosque, para así mantenerse oculta a la vista de aquellos que buscan, pero no saben qué deben encontrar.
Poco a poco, el ritmo de la caminata se vuelve agradable una vez que logramos acostumbrarnos a los sonidos del bosque profundo. El terreno había sido muy poco transitado por personas e híbridos, y no había sendero que nos hiciera el viaje más sencillo. Siguiendo los pasos cautelosos de Adara, recorrimos lo que parecieron kilómetros de bosque inexplorado. Mis compañeros murmuraban entre ellos de vez en cuando, cuidándose de no ser escuchados por Adara, mientras que Evan marchaba con la seguridad con la que alguien camina en su propia casa. Todos parecíamos cómodos con el paseo, incluyéndome a mí, aunque nunca bajé la guardia de mis alrededores. Por más confianza que tuviera en Adara y Evan... tenía el presentimiento de que alguien nos seguía, pero curiosamente, eso no me hacía sentir en peligro.
Poco después, pude darme cuenta de lo que causaba dicho presentimiento.
Era difícil de percibir a simple vista, pero un híbrido nos escoltaba a casi diez metros de distancia, caminando paralelamente en nuestra dirección. Era un Médico y Guerrero de Cilt, pues los tatuajes en sus puertas así lo delataban. Su maltratada piel gris y ojos verdes lo hacían desaparecer entre la maleza a voluntad. Su cuerpo, esbelto y aerodinámico perteneciente a un McLaren 720s le permitía moverse con gracia y facilidad entre los árboles. Él debía ser uno de los Guerreros que Adara mencionó que estarían cuidándonos en nuestro camino.
El Guerrero igualmente percibió ser observado, y en cuando regresó la vista hacia nosotros, sonrió cálidamente en dirección a mí, pues yo era el único que era consciente de su presencia. Ni siquiera Adara pareció darse cuenta de que un híbrido nos seguía. Le devolví la sonrisa disimuladamente, pues no era mi intención arruinar su coartada sigilosa. Nos hicimos compañía uno al otro a distancia por unos momentos más, hasta que el Guerrero pone atención nuevamente en su propio camino, voltea hacia arriba para ver las copas de los árboles sobre él, claramente viendo algo que yo no lograba distinguir, y se detiene en su lugar. Extrañado de no poder verlo ya con mi visión periférica, volteé la cabeza para verlo una vez más, y sonrió por última vez, antes de dejarlo atrás en el denso bosque.
Las rocas en esta zona tenían un inusual color blanco, y sus formas no eran naturales. Frente a nosotros, las ruinas de una gran mansión de mármol descansan en el corazón del bosque, abrigada con el musgo que se ha hospedado entre los escombros. Lo único que ha quedado en pie son algunas de las lujosas columnas talladas a mano, que poco a poco han sido invadidas por plantas trepadoras, todo lo demás ha sucumbido a la fuerza de la naturaleza. Los árboles sobre nosotros solo dejan pasar la luz necesaria para crear un ambiente místico a nuestro alrededor, y yo quedo maravillado con la inusual belleza de este lugar.
Entramos en el círculo de escombros en donde antes parecía ser un elegante recibidor, y Adara finalmente se detiene, estira sus brazos para descansar de cargar los pesados palos de madera, y clava su lanza en el primer pedazo de tierra descubierta que encontró.
No tuvimos ni un minuto de descanso antes de que Adara llamara a formación. Todos obedecemos a sus instrucciones de sentarnos haciendo un semicírculo alrededor de ella. Adara esperó con paciencia. Tomó una posición firme, ambas manos en la espalda y abriendo el compás de sus piernas.
- Bienvenidos, reclutas. Hoy han dado su primer gran paso para convertirse en futuros Cazadores. Miren a su alrededor por un momento, quiero que observen y escuchen. Tengan su mente en el presente. -Adara cierra sus ojos por unos momentos, suspirando profundamente, lo suficiente para ver las placas pectorales de su armadura expandirse, y contraerse nuevamente-
Escuchaba a las aves cantar sus melodías, completamente imperturbables ante nuestra presencia. Sentía el viento rozando mis mejillas, enrojecidas por el calor de la caminata. El aire sopla con indiferencia sobre nosotros; no nos es hostil, ni nos da la bienvenida... simplemente nos recuerda que no somos más que simples visitantes, en este lugar demasiado salvaje como para llamarle "hogar". Las ruinas guardaban un distinguible olor a humedad, y los pocos muebles que aún siguen de pie han encontrado un nuevo uso como refugio para las flores silvestres.
Todo aquí parece haber rechazado su origen humano, para así pertenecer a la unidad del bosque.
- ¿Adara...? -La llamo con la mayor delicadeza posible, todo con tal de no perturbar la meditación de mis otros compañeros-
- Es Capitana Adara, Hopper. - Adara responde sin siquiera abrir los ojos-
- L-lo siento... Capitana. -Mi mente se había embarcado tanto en experimentar el bosque con todos los sentidos que no supe controlar mi boca al llamarla- ... ¿Qué es este lugar? ... Quiero decir... ¿Qué hace una mansión abandonada en medio de la nada?
Adara suspira con pesadez, inevitablemente abriendo sus ojos a medias. Era claro que no la dejaríamos continuar su ejercicio de meditación sin antes obtener respuestas, y yo no era el único que se veía ansioso por saber.
- ... Okay. -Adara toma asiento en su mismo lugar, resignada a tener que dar explicaciones a sus impacientes reclutas- Ahora mismo nos encontramos en El Santuario, este es el sitio ceremonial del escuadrón 15 de Cazadores, escuadrón del que yo soy Capitana. Esta es una zona restringida, y a muy pocas personas les es permitido acercarse. Siéntanse afortunados, pues esta es la única ocasión que podrán visitar este lugar, quizá en mucho tiempo.
- ¿E-El Santuario?... ¿Quiere decir que ahora mismo estamos en la guarida de... "ella"? -Una chica a mi lado cuestiona a Adara con nerviosismo, susurrando entre dientes el final de su pregunta. Esta chica tenía unas profundas cicatrices del lado derecho de su cara, haciendo que su expresión de preocupación fuera difícil de ignorar-
- ¿"Ella"? -Pregunto hacia la misma chica, la cual empezaba a verse un poco impaciente-
- La niña lobo... una leyenda Cilt que habla de una niña salvaje que vive con una manada de lobos y que, según lo que la gente cuenta... El Santuario es su guarida, y a nadie le es permitido entrar porque la manada solo se alimenta de cazadores furtivos... incluyendo la niña... Y existe el riesgo de que confunda a Cazadores de Cilt por su presa favorita...
- Aquí no hay tal cosa como una niña salvaje. Esa leyenda no es más que fantasía, un simple cuento creado para sembrar terror en reclutas ingenuos que se creen todo lo que les cuentan. Y realmente espero que ustedes no sean de ese tipo de reclutas... ¿O acaso me equivoco, señorita Raylee? -Adara había sido bastante paciente durante todo el trayecto, pero este tema específicamente parecía rebasarla un poco. Ya sea porque realmente le irritaban esos cuentos infantiles, o porque sentía la responsabilidad de que la gente no esparciera rumores de este lugar tan importante para ella y su escuadrón-
- ¡N-no! En lo absoluto, Capitana Adara... todos saben que es solo una leyenda tonta... jeje. -La recluta se encoje de hombros y se ríe nerviosamente para disipar la repentina tensión que se había formado en la conversación. Era claro que nadie quería quedar mal con nuestra instructora, mucho menos en este, el primer día de entrenamiento-
- Bien, porque aquí tendrán su primera lección, y sería una lástima que alguien esté distraído intentando buscar algo que ni siquiera existe. ¿Mi mensaje ha sido claro? -Todos asentimos en silencio, genuinamente intimidados por la actitud sumamente dominante de Adara. A todos nos ha quedado claro por qué ella es Capitana de su propio escuadrón- Ahora, todos de pie. Quiero que cada uno tome uno de esos palos. Rápido.
No era necesario que me lo dijeran dos veces. Rápidamente me levanté de mi lugar, y con la ayuda de otro par de reclutas empezamos a desamarrar el gran paquete de palos que Adara cargó por su cuenta desde que salimos de Cilt. Se me hace algo increíble que Adara siendo de estatura media, fuera capaz de cargar semejante peso muerto sobre sus hombros por tanto tiempo, siendo que yo apenas puedo levantar uno de los extremos de este, y los músculos de mis brazos empiezan a arder por dentro a los pocos segundos. Los palos estaban amarrados con tanta fuerza que decidimos que sería mejor simplemente sacar de uno en uno por los extremos.
Mientras los reclutas nos organizábamos para repartir los palos entre todos, Adara toma su tiempo para recogerse su gran melena de cabello rizado con la cual tuvo que pelear unos cuantos minutos hasta domarla, transformándola en una gruesa trenza. Era gracioso ver lo mucho que su cabeza parecía reducirse en tamaño al tener el cabello recogido. Incluso podría decir que se veía mucho menos intimidante así, pero eso claramente no se lo iría a decir.
Nos apresuramos para estar listos antes de que nuestra Capitana regresara la vista hacia nosotros. Su severo silencio sería lo más aproximado a un "Bien hecho" que obtendríamos de ella, pero eso nos bastaba, mientras no la hiciéramos enojar de nuevo todo estaría bien. Adara parece aprobar el hecho de que no estemos jugando con los palos como si fueran espadas y que, en vez de ello, nos mantuvimos en un silencio expectante, dándole la oportunidad de empezar con sus enseñanzas.
Ya sentía que Adara nos pondría a pelear entre todos con los palos en cualquier momento, y si eso pasaba, no tenía la menor duda de que todos aquí olvidarían mi nombre y me tratarían igual que cualquier otro. Aquí mi apellido no me iría a salvar de una paliza. Eso me hace sujetar mi arma con más fuerza, ya tensando mi cuerpo para resistir lo que sea que se venga en el entrenamiento...
Pero las palizas nunca llegaron.
Al contrario, Adara en sí misma se ve un poco perdida en sus pensamientos, mirando el bosque a nuestro alrededor, trayendo paz a su mirada en cuanto un par de mariposas pasaron volando frente a ella, escuchando la melodía que las hojas de los árboles cantaban con el viento. La Capitana en ella se fue descansar por un momento para dejar paso a la Cazadora, completamente maravillada por la naturaleza.
- Muchos creen que ser Cazador solo significa matar animales, y traer sus cuerpos para alimentar a la hambrienta ciudad. En esencia, eso hacemos. Pero eso es solo una pequeña parte de todo lo que conlleva ser un verdadero Cazador de Cilt. -Adara observa las copas de los árboles justo detrás de nosotros, para después empezar a caminar a nuestro alrededor, acariciando las plantas que va encontrando en su camino, como si las saludara- Los Cazadores somos los encargados de mantener el equilibrio entre la civilización y la naturaleza. Somos la voz de todo aquello que no puede comunicarse. Somos los que, con nuestras acciones, permitimos que nuestra ciudad prospere sin arriesgar el futuro de las siguientes generaciones. Es nuestra responsabilidad hacer todo lo que esté en nuestro poder para garantizar la supervivencia tanto de Cilt, como del bosque que nos brinda protección y sustento. Y esto lo hacemos para evitar... eso.
Adara apunta hacia la mansión en ruinas, devorada por la implacable fuerza del bosque; una imaginaria ventana al futuro de lo que puede suceder con Cilt si se deja llevar por la codicia que terminó consumiendo a la Metrópoli, un recordatorio de lo frágil que es la vida en sí misma, al igual que una sociedad. El avance y expansión de la ciudad, así como la explotación de los recursos del bosque, es algo indispensable para nuestra supervivencia, pero si podemos mantener un sano equilibrio entre ambas partes; civilización y naturaleza, es posible que Cilt prospere por mucho tiempo más.
Ella toma su lanza y empieza a dibujar líneas en la tierra para que nosotros pudiéramos verlo, lo cual era un poco difícil de distinguir al haber tan poca luz y demasiadas sombras sobre nosotros. Por un momento, creí ver una extraña sombra que se movía justo sobre la mía, la cual huyó en cuanto pude darme cuenta. Sin siquiera pensarlo, volteo hacia arriba para asegurarme que simplemente había sido una coincidencia... una alucinación quizá, pues no había nada arriba en el árbol que hubiese sido capaz de proyectar una sombra como esa. Sacudo mi cabeza para volver la atención a la explicación de Adara.
- Para aspirar a ser un buen Cazador, es necesario desarrollar ciertas virtudes. –
Finalmente, las líneas son más distinguibles, y la silueta de una delgada media luna salta a la vista. "Respeto por la vida; Un Cazador nunca mata si no es por necesidad o defensa propia, y sabe apreciar la vida en todas sus formas..."
Una segunda media luna, esta vez más pequeña, se aloja a la derecha de la anterior. "Servicio; El Cazador siempre está listo para la acción, y acata órdenes de sus superiores de forma eficaz..."
La tercera media luna, la más pequeña de las tres. Ya empezaba a comprender qué era lo que estaba siendo dibujado. "Observación; Los Cazadores siempre están atentos a sus alrededores, y usan sus conocimientos del campo para tomar decisiones..."
Esta vez, podría jurar que he visto algo que no se supone debería estar viendo. La misma sombra que había visto pasar sobre mi cabeza ahora tenía piernas, y caminaba entre las ruinas sin producir ni un solo ruido. Una corriente eléctrica en mi cuerpo hace que se me erice el vello de la nuca, sin poder decidir entre hacer caso a mis sentidos, o confiar en que Adara nos ha dicho la verdad sobre la leyenda de la niña lobo, y que solo estaba alucinando.
El sonido de la filosa lanza de Adara haciendo una última línea en la tierra me es suficiente para prestar atención de nuevo a nuestra clase, esta última era una fina diagonal que travesaba a las tres medias lunas por la mitad, creando un familiar símbolo.
"Unión; Un Cazador por sí solo no es gran cosa, pero al igual que una manada de lobos, la fuerza de nuestro rango reside en nuestro trabajo en equipo. Somos una familia, y nos protegemos entre todos."
Después de la teoría, siempre le sigue la práctica.
Adara nos pidió ponernos "cómodos", y eso significaba despojarse de todo aquello que no queríamos que se rompiera o ensuciara, o que sencillamente nos estorbara en nuestro movimiento. Yo me quité lo único que podría llegar a estorbarme, y eso era mi chamarra empapada de café.
Estando ahora listos para la acción, nos formamos en filas y distanciados uno de otro por al menos dos metros a cada lado. Adara no se despojó de su armadura en ningún momento, reemplazó su estilizada lanza de metal por un simple palo de madera como el que ahora mismo tenía en mis manos, y lo inspeccionó por unos momentos.
- El hecho de ser un Cazador no significa que nuestra vida sea solamente paz, armonía y naturaleza... No. La vida en las tierras neutrales es dura cuando uno no está preparado. El riesgo de ser atacado por un Vortex, un cazador furtivo, o un híbrido neutral es inminente. Una vez que se gradúen como Cazadores, solo es cuestión de tiempo para que sean atacados por primera vez... puede que incluso algunos de ustedes ya hayan sido atacados sin siquiera salir de las fronteras de Cilt. -Creí que el comentario había sido dirigido únicamente para mí, pero al voltear a ver al resto de mis compañeros y darme cuenta de que algunos de ellos mostraban claras marcas de combate, me hizo sentirme menos solo. Al parecer no era el único con la mala suerte de haber sido atacado dentro de los límites de la ciudad- Pero yo no puedo permitir que se gradúen sin que sepan defenderse primero. Es por eso por lo que me entrené con los Guerreros, incluso cuando yo no tenía intenciones de unirme a su rango. Me entrené para enseñarles a mis Cazadores a defenderse de cualquier amenaza y así evitar tragedias como las de los primeros escuadrones de Cilt. Los Líderes insisten en que no es necesario que los Cazadores aprendamos técnicas de combate tan avanzadas, pero yo, humildemente, rechazo su opinión.
Adara toma el palo con ambas manos, y con los ojos cerrados, empieza a darle vueltas y hacer coordinadas piruetas con él, mostrando complejas posiciones de defensa y ataque, usando el palo como una extensión de su cuerpo, haciendo que todos exclamaran con admiración hacia su destreza en las artes marciales. Una vez terminada su demostración, vuelve a tomar el palo con ambas manos, mostrándolo a todos los que la veíamos en ese momento.
- Esta es su primera herramienta de defensa. Es comúnmente llamado "Bo", es un bastón de madera utilizado en artes marciales. Toma años perfeccionar su técnica, y muchos prefieren empuñar una espada o disparar un arco antes que intentar aprender la disciplina necesaria para utilizar uno de estos. Yo no puedo enseñarles en un día lo que he aprendido en catorce años, pero sí puedo enseñarles a desarmar a un enemigo humano, y eso es lo que haremos el día de hoy.
Respiración, postura, forma de agarrar correctamente el Bo, y ejercicios de resistencia. Esas fueron las formas de tortura física por las que Adara nos hizo pasar a todos los que no éramos precisamente atléticos. La repetición de movimientos me hace sentir oxidado y tieso, como una bicicleta olvidada y polvorienta a la que no han usado en muchos años. Siento mis piernas demasiado largas y torpes como para moverme con la gracia de los reclutas de estatura más baja, y mis escuálidos brazos no aguantan mucho tiempo en la misma posición. Empezaba a sentirme inadaptado y sumamente frustrado conmigo mismo. Se suponía que esta debería ser un gran día para mí, un tipo de iniciación, pero no hago más que dar pena a mí y a mis compañeros. Incluso si ahora mismo no consideraba la opción de convertirme en un Cazador y que solamente estaba en este entrenamiento por no rechazar la invitación de Adara... tenía la esperanza de que esto me daría un sentido de propósito en Cilt. Deseaba integrarme a esta sociedad. Diablos, si es lo que más deseo. Pero al parecer yo no soy más que un inadaptado más. No digno de un rango.
- No lo piensen demasiado. Dejen que sus movimientos fluyan con naturalidad, confíen en que su cuerpo sabrá qué hacer. -Adara se mueve con la gracia de una bailarina y la fortaleza del río, fluyendo sin que nada la detenga-
En medio de mi tormenta mental y conflicto con mi propio cuerpo, me he distraído lo suficiente como para hacerme tropezar con mi propio Bo al clavarlo frente al pie con el que cambiaría de posición. Pierdo completamente el equilibrio y caigo de frente, metiendo ambos brazos antes de caer, salvando mi rostro de un golpe más que seguro. Afortunadamente me encontraba hasta atrás de la formación y nadie me vio caer, pero el golpe de mi cuerpo sobre la hojarasca seca hace a todos voltear hacia atrás. Evan suelta su Bo y corre frenéticamente a mi auxilio, mientras yo me he tapado la cara con ambas manos, pues la vergüenza absoluta me ha hecho llorar silenciosamente en ansiedad.
- ¡Tyler! ¿E-estás bien? ¿Estás herido? Uhh... ¿Necesitas que llame a un Médico? ¡Puedo llevarte de regreso a Cilt si quieres! -Evan empieza a limpiar mi camiseta de la suciedad que levantó mi caída, mientras intentaba inspeccionarme en busca de raspones-
- ¡Evan! -Grito en desesperación hacia el pobre muchacho que solo intentaba ayudarme, haciendo que me quitara las manos de encima inmediatamente. Nunca me había sentido más miserable por gritarle a alguien de esa forma. Inmediatamente me arrepentí de lo que había hecho, e intenté reparar los daños a cualquier costo- Perdona... yo no quise gritarte, es solo que... -Adara se acercó a nosotros, una clara expresión de preocupación hacia mí me hizo sentir diminuto, vulnerable y ridículo, incluso siendo consciente que todos a mi alrededor solamente querían ayudarme- ... Me lastimé justo donde me tocaste... por eso grité. Pero estoy bien, no tienes por qué preocuparte por mí. Gracias, mi amigo.
Después de darle un par de palmadas en el hombro a Evan para hacerle ver que todo estaba bien, me levanto lo más rápido posible, le doy la espalda a todos para poder sacudir mi ropa tranquilamente, y disimuladamente seco las estúpidas lágrimas de mi cara. Lo único que quería era estar solo, que la tierra me comiera si era necesario, todo con tal de no causar pena a los demás.
- ... Tomemos un descanso. Tienen diez minutos para tomar agua y sentarse. -Al darse cuenta de que yo no podía volver al entrenamiento inmediatamente, Adara dispersa a los reclutas dándoles un tiempo para recuperar fuerzas. Todos se alejan de la zona de entrenamiento excepto Evan, quien seguía preocupado por mí. Yo seguía sacudiendo mi camisa cuando la delicada mano de Adara se posó en mi hombro- ¿Estás bien Tyler?
- ¿Mmh? Oh sí, todo en orden. Solamente tropecé, es todo. -Finjo una sonrisa hacia ella, aunque mis ojos enrojecidos no engañaban a nadie, y yo lo sabía perfectamente. Pero no era momento de que se preocuparan más por mí- Solo necesito... caminar un poco, es todo.
Sin dar más explicaciones me alejo igualmente del sitio de entrenamiento en dirección a las ruinas, que permanecían tan solitarias como cuando llegamos. Adara detuvo a Evan de seguirme, pues ella comprendía que necesitaba un momento a solas. Camino sin dirigirle la mirada a ninguno de los reclutas que tenían los ojos clavados en mí, sigo un estrecho sendero que me llevaría justo detrás de una de las paredes de la decaída mansión, y una vez que sabía que nadie me veía, presiono mi espalda contra la pared, y poco a poco dejo mi cuerpo caer hasta sentarme en el suelo.
¿Qué está sucediendo?
No paro de preguntármelo una y otra vez. Soy incapaz de disfrutar momentos como estos, y me convierto en una persona tan insensible y egoísta cuando me siento vulnerable... que sencillamente no parezco yo mismo.
- ... Soy ridículo. -Me llevo las manos a la cara nuevamente, exprimiendo de mi cara las últimas lágrimas que mis ojos habían producido tan involuntariamente. Me quedo en silencio, recuperando mi respiración mientras acariciaba mi cabello, mi única fuente de consuelo en ese momento. Entonces, la sombra que me ha estado siguiendo desde que llegué aquí se ha materializado frente a mí, mirándome fijamente a pocos metros de distancia- ¡...!
He quedado mudo por el pánico, es difícil respirar, y mis músculos se tensaron hasta hacerme olvidar el dolor que el ejercicio me había causado. Pero la sombra no parecía amenazante. Al ver el terror en mis ojos, sacó una sucia y pálida mano humana de entre sus andrajosos ropajes, y simplemente la mostró frente a ella. Una mano humana, un claro símbolo de que la sombra pertenece a mi misma especie, y que no desea hacerme mal. Ese sencillo gesto me detuvo de hacerle saber a todos que un intruso se había colado a nuestra reunión, y ella pareció agradecerlo.
- La niña lobo...-
No tenía la menor duda de que se trataba de ella. Incluso después de que Adara nos ha dicho que la niña lobo no es más que una leyenda Cilt creada para asustar a jóvenes reclutas, sería necio negar su existencia teniéndola justo frente a mí. Ella se acercó poco a poco, saliendo a la luz a cada cauteloso paso descalzo que daba. El grueso abrigo de piel de venado pobremente curado y cuarteado por las inclemencias del bosque le cubría todo el cuerpo, solamente descubriendo una parte de sus brazos y sus pies, de piel pálida ceniza y sumamente escarificada y manchada en suciedad. Su cara estaba protegida por un casco hecho de un cráneo de venado al que le faltaban las astas. La críptica criatura frente a mí poco tenía de humano, pero de alguna forma, la poca humanidad en ella terminó convenciéndome de que todo estaba, y estaría bien.
Compartimos miradas por unos segundos más, hasta que unos pasos que se aproximaban hacia nosotros desviaron mi atención por completo, esperando que quien sea que estuviese acercándose fuera capaz de ver lo que yo estaba viendo.
- ¿Tyler? No deberías alejarte tanto del grupo, recuerda que siempre debemos mantenernos a la vista de-
- ¡Adara ven rápido! Tienes que ver a la...
Y justo cuando regresé la mirada, ella ya se había esfumado sin un solo ruido que delatara su escape, simplemente había dejado de existir. Lo único que dejó detrás fue un collar toscamente confeccionado con pequeñas piezas de madera y piedra, teniendo como joya principal el colmillo de un animal carnívoro. Podría arriesgarme a asumir que era el colmillo de un lobo. Profundamente intrigado, me quedo sentado en la tierra, sosteniendo el collar en mis manos, intentando encontrar una explicación lógica para lo que acababa de suceder.
- ¿Ver qué? -Adara finalmente se abre camino hasta llegar a mi lado, extrañada de verme tan perdido en mis pensamientos-
- Adara... no vas a creerme, pero yo la vi. A la niña lobo, ¡Yo la vi con mis propios ojos! -Levanto la vista hacia el bosque en una última esperanza de verla otra vez, pero todo lo que quedaba era el collar que tenía entre mis manos- Dejó esto cuando se fue... te juro que digo la verdad, era una niña salvaje.
- Oh, Tyler, no quieras jugar conmigo, la niña lobo no existe, es solo un mito y todos lo saben. -Volteo hacia arriba para verle la cara, listo para debatirle y defender mi avistamiento-
Pero ella simplemente sonríe hacia mí, mete la mano por el cuello de su armadura, y cuidadosamente se saca un collar idéntico al que tenía yo, solo que este tenía un par de dientes incisivos en lugar del colmillo. En ese momento lo entendí. No solo la niña lobo era real, sino que Adara lo sabía y lo ha estado ocultando a propósito de los reclutas, sea cual sea la razón detrás de ello. Ella toca sus labios con su dedo índice, haciéndome entender que no debía decir ni una sola palabra al respecto. Siendo ahora cómplices, ella me ofrece una mano para levantarme del suelo y llevarme de vuelta al entrenamiento, no sin antes ponerme el collar al cuello, ocultándolo lo mejor posible dentro de mi camiseta.
El entrenamiento continúa.
Ahora que sabíamos los movimientos básicos con el Bo, Adara dice que estamos listos para ponerlos en práctica, pero a pesar de ello no nos dejaría agarrarnos a palos entre nosotros. En vez de ello, todos y cada uno de los reclutas pasarán al frente uno por uno, e intentará acertar un golpe en cualquier zona del cuerpo de nuestra instructora, si es que siquiera podemos acercarnos lo suficiente antes de que ella nos golpeé a nosotros.
A sorpresa de absolutamente nadie, ni uno solo de los reclutas que han pasado a combatir ha logrado burlar la destreza de la Capitana Adara. Al principio los jóvenes contenían la fuerza de sus golpes para así evitar hacer daño a Adara, pero al darse cuenta de que eso no sería necesario empezaron los golpes de verdad, al punto en que un desafortunado aprendiz rompió su propio Bo, resultado de su pobre manejo de la descomunal fuerza que logró con ese movimiento a dos manos. Eventualmente era mi turno de enfrentarme a la mismísima Cazadora que me trajo a Cilt a la fuerza, y a quien he aprendido a querer como una amiga cercana a pesar de ser tan hermética conmigo, pero ahora yo sabía uno de sus secretos, y eso me dio la libertad de mirarla con una sonrisa un tanto descarada.
- ¿Qué es eso que tienes en la cara, Hopper? Te ves demasiado confiado. -Después de combatir con seis reclutas antes que yo, no había ni una sola gota de sudor en el rostro de Adara, quien no mostraba remordimiento alguno en devolverme la misma sonrisa, sabiendo perfectamente la fuente de mi osadía-
- Oh, no es nada. Simplemente sonrío porque para mí es todo un honor enfrentarme a usted... Capitana. -Hago una pequeña reverencia de cortesía hacia ella, cosa que ella responde de igual manera-
- ¿Entonces qué esperas? Novato. -Adara se pone en posición, indicando el inicio del combate- Cuando quieras.
Esta no sería mi primera pelea en la vida, pero sí era la primera vez que mi contrincante no deseaba mi sufrimiento ni me odiaba irracionalmente, eso hacía mi sangre correr libre con adrenalina, como nunca había experimentado antes. Al romper la distancia de seguridad entre nosotros Adara lanza el primer golpe defensivo, y mi primera reacción fue bloquear el golpe con mi misma arma. El impacto de ambos palos con semejante fuerza hace mi esqueleto vibrar, y hacía a los músculos de mis brazos tensarse para no dejarse vencer ante cada golpe que bloqueaba. No podía mantenerme bloqueando por siempre y Adara parecía decírmelo con cada impacto, más fuerte e insistente que el anterior. Una ventana entre sus ataques se abre e intento atacar a sus piernas, cosa que ella ve venir y salta con destreza para evitarlo, dándole la oportunidad de hacer un giro y tomar fuerza para un ataque en diagonal, directamente a mis costillas. Ya fuera porque estaba consciente en todo momento de la trayectoria de su Bo, o por simple obra de magia, milagrosamente logro esquivar el golpe dando un salto hacia atrás, casi cayéndome en el proceso. Evan gritó en emoción, y los reclutas exclamaron sorprendidos.
- Buenos reflejos ¿Qué otras habilidades has estado ocultando durante el entrenamiento, ¿eh? -Adara baja la guardia y me da un respiro, viendo que yo empezaba a jadear por el esfuerzo, y la repentina maniobra evasiva-
- ¿Yo? ... je, yo no tengo nada que ocultar. -Aun intentando recuperar el aliento, tomo mi Bo por un extremo y lo poso sobre su hombro, haciéndola reaccionar de la misma forma, dándome una advertencia de mi atrevimiento al tocar mi garganta con la punta de su arma, a lo que yo simplemente me reí- ... ¿Y tú, Adara? ¿A caso ocultas algo?
No se dio el tiempo siquiera de contestar, y decidió terminar el combate de una vez por todas. Avanzó de forma inquisidora como si de un genuino combate se tratase. Yo no estaba listo para semejantes técnicas, ella giró el bastón sin cesar alrededor de su cuerpo, y en un movimiento que ni siquiera fui capaz de percibir con la vista, golpeó mi Bo hasta que este salió volando por los aires, dejándome completamente desarmado y vulnerable. Fin del combate.
Los reclutas aplaudieron y Evan me vitoreó como si yo fuese el nuevo campeón del Zeingen, y a pesar de que mi derrota estaba más que prevista, para mí el simple hecho de haber combatido fue más que suficiente para considerarlo como victoria. Simplemente me encojo de hombros, y eso hace a Adara reír, para después obligarme a sentarme para darle la oportunidad al siguiente recluta de combatir.
Hybrid-Kira (2022)