Capítulo 11
"Zeingen"
Capítulo 11
"Zeingen"
Ilustración: Hybrid-Kira (2020)
- E... ¿Estás seguro de querer hacer esto?- Pregunta Iker, con notorio nerviosismo en su voz-
- Pero claro, ¿Qué podría pasar? –
- Los Guerreros son tipos bastante rudos, y no les gustan mucho las visitas... No lo sé Ty, creo que deberíamos esperar un día en el que Kassia no esté tan ocupada y que ella te lleve a la guarida de los Guerreros, ella podría protegerte mejor.-
- Iker ya hablamos de esto, estaré bien, estoy contigo. –Mi comentario lo hace resoplar audiblemente, no sabía si era debido a mi terquedad o a mi confianza ciega hacia él- A demás, no es como si mi vida estuviera en riesgo. Es ilegal que un hibrido le haga daño a un humano dentro de los límites de Cilt, ¿no?-
- ¿Bromeas? ¡Nadie se arriesgaría siquiera a tocarte, ni si quiera los Guerreros! Darius le arrancaría la cabeza a quien osara hacerte daño, luego de que Kassia lo despellejara, y que Zenda y el resto de Guerreros le dieran la paliza de su vida...- Iker se da cuenta que su explicación empezaba a ser un poco abrumadora- ...Eh, en pocas palabras, eres prácticamente intocable aquí en Cilt.-
- ¿Ves? No hay nada que temer por ese asunto entonces. Si por ahora tengo la ventaja de que los Líderes cuidan mi espalda... ¿Entonces por qué no usarlo a nuestro favor?- Él seguía sin verse completamente convencido, pero al final mis súplicas parecen surtir efecto- Vamos Iker, hay que aprovechar que la gente me sigue viendo únicamente como "el hijo de Marcus". -
- Bueno... creo que tienes razón, a lo mejor lo estoy pensando demasiado. A demás, es mi deber como guía enseñarte todos los rangos, así que solo espero que los otros Guerreros estén de humor para visitas. Je, aunque tratándose de ti, yo creo que incluso ese bruto de Ankor estaría contento de verte.-
Había sido una noche larga para ambos.
Yo no fui capaz de conciliar el sueño en la mayor parte de la noche, e Iker despertaba en medio de horribles pesadillas, reviviendo una y otra vez ese terrible día. Repetía su nombre entre sueños, aferrándose a él, temiendo a perderlo una vez más. –Aaron–
Era claro que, a pesar de que ambos habíamos quedado en paz, le fue necesario que yo le reafirmara decenas de veces que lo que había pasado ayer no me había afectado, y aun así podía distinguir un poco de remordimiento en su voz. Era cuestión de tiempo para que se sintiera cómodo en mi presencia de nuevo. Hasta entonces, yo trataría de actuar lo más normal posible, por más difícil que fuera para mí.
Incluso su actitud conmigo había cambiado un poco, se había vuelto nervioso, y ligeramente paranoico hacia cualquier cosa que sus instintos le dijera que podía ser peligroso para mí. Incluso se había llegado a disculpar por la rama con la que me había tropezado al salir del complejo subterráneo, siendo que no había sido en absoluto su culpa. Los duros recuerdos en su memoria habían afectado temporalmente su comportamiento, como si de un episodio de estrés post traumático volviera a ser detonado en él, lo cual sería entendible. Mi mente no es capaz de imaginar lo doloroso y difícil que ha sido para él tener que vivir con esta carga durante años.
Pero hoy parecía ser un día diferente, un nuevo comienzo para ambos.
En la madrugada, al finalmente aceptar el hecho de que no dormiría, me di una ducha con agua caliente por primera vez en los tres días que llevo en Cilt. No estaba seguro de cómo el sistema de agua funcionaba en este lugar si la habitación ni siquiera contaba con calentador de agua, pero estaba realmente agradecido por ello, pues una vez me quemé las cejas al prender por primera vez un calentador de agua por mi cuenta. Al dedicar tiempo a mi aseo pude notar que la herida de mi mano, así como la incisión en esta misma del chip que me habían implantado, habían sanado por completo. Sería algo increíble si no supiera que Cilt tiene un sistema de salud casi tan avanzado como en el corazón de la M.E. Me vestí con un conjunto nuevo de ropa, y dormité por un par de horas hasta que Iker despertara por su cuenta, al menos en esta ocasión no había sido despertado por una pesadilla, así que eso fue bueno para ayudarlo a iniciar su día.
Pronto nos encontrábamos en camino a la guarida de los Guerreros, la cual se encontraba casi tan lejana del centro de Cilt como la aldea de Cazadores, pero en dirección opuesta. Esta se encontraba al extremo sur de la ciudad, siendo esta la única zona que no estaba rodeada por montañas que pudiesen hacer un seguro perímetro natural entre territorio Cilt y tierras neutrales. En vez de eso, la frontera sur estaba delimitada por un robusto y alto muro de concreto y piedra que era difícil de ver de lejos por la peculiar espesura del bosque de esa zona.
Iker no quería llegar tarde, por lo que me ofreció ser llevado por él de nuevo. En dicho paseo aprovechó para darme una rápida guía de cómo acomodarse correctamente en el interior de un híbrido, y así evitar lesiones para cualquiera de los dos. La clave estaba en situarse justo en medio del cuerpo del híbrido, con cuidado de no aplastar sus costillas con las piernas, y de tener especial precaución con las vértebras puntiagudas que coronan su columna, pues el movimiento puede causar lesiones al pasajero humano. Los Cazadores híbridos al tener que interactuar tanto con humanos a menudo les es dada un tipo de montura que se acopla al interior para así hacer el paseo más cómodo para ambos, pero Iker al ser Guerrero no le había sido necesario interactuar mucho con humanos desde su regreso a Cilt, aunque con mi llegada, Iker empezó a considerar conseguir una algún día, era más que probable que pudiera conseguir una montura usada pero en buen estado en el mercado del trueque a cambio de algunos objetos raros y valiosos que ha encontrado durante sus misiones más allá de las zonas neutrales.
Mi confianza en el bosque empezaba a mejorar cada día, sabía de sobra que no podía ser ingenuo y bajar la guardia, pero mis nervios descansaban al empezar a reconocer cuales eran los ruidos habituales del bosque, y cuáles no. Sabía que mientras me encontrara dentro de las fronteras de Cilt sería difícil que algo malo me pasara... o al menos, eso me gusta pensar para calmar mis nervios.
Era un día bochornoso, la lluvia de ayer estaba terminando de evaporarse, y casi no corría viento fresco. Era increíble como el clima puede cambiar tan drásticamente de un día para otro en verano. Hacía tanto calor que la sudadera que tenía encima me empezaba a sobrar, no dejándome otra opción más que amarrarla a mi cintura por si llegaba a necesitarla después. El piso seco levantaba tierra, y hacía a Iker toser de vez en cuando.
- Ugh, maldito polvo.- Iker aclara su garganta mientras reanudaba la caminata a paso veloz-
- Deberías usar una mascarilla y algo que te cubra los ojos, tal parece que vendrá una buena sequía después de las lluvias de verano. No será bueno que te detengas a estornudar si estás cazando Vortex allá afuera Iker.-
- Hablas demasiado rápido novato, por supuesto que tengo equipamiento, es por eso que traigo puesto mi...- Iker se detiene en seco, haciéndome caer directamente sobre su columna al no poder advertir dicha frenada- ¡Maldición! ¡Olvidé mi casco de nuevo!- Iker gruñe audiblemente por la frustración, y pega su nariz a un áspero árbol y la empieza a tallar sobre este de forma ruda- Hoy había entrenamiento con armadura pesada y olvidé mi casco en el puesto de reparación, je, esto es genial, Zenda va a matarme, por segunda vez este mes.-
- Hey Iker, tranquilo, deja de hacer eso.- Al ver que no reaccionaba a mis palabras, bajo de su interior levantando su puerta con todas mis fuerzas, y una vez que estoy afuera, intento hacer que se separe del árbol, pues temía que se hiciera daño- Ya es suficiente.- Lo empujo con delicadeza para separar su nariz de la rugosa y dura corteza del árbol, Iker había logrado hacerse unos cuantos rasguños en la punta de su nariz, la cual de por sí ya estaba llena de pequeñas cicatrices- ¿Ya ves lo que te causas a ti mismo? No vas a solucionar nada haciéndote daño.- Le quito los pequeños trozos de madera ensangrentados que se le habían quedado encajados en sus frescas heridas-... tranquilo, estoy seguro de que no pasará nada aunque ya se te haya olvidado una vez.-
- Soy un idiota... ¡¿Cómo lo pude olvidar otra vez?!- Seguía hablando consigo mismo, parecía algo habitual en él cuando la frustración lo invadía- Es por eso que Zenda ya no me da permiso de ir al Zeingen, ya me tiene bajo la mira... ¿Y si esta es la última vez que va a permitir una falla mía? Los ex Vortex solo tenemos una oportunidad... no, no quiero vivir en las tierras neutrales de nuevo...-
- ¡Iker!- Llamo su atención de la única forma que podía para evitar que siguiera creando más escenarios imaginarios en su mente- ¡No van a exiliarte de Cilt por haber olvidado tu casco al entrenamiento! Yo ni siquiera sé nada de este lugar, pero estoy más que seguro de que eso no pasará.- Iker se queda atento y al fin en silencio, viéndose algo desconcertado de que yo haya alzado de esa forma la voz- ... tú no eres así Iker... ¿Qué es lo que sucede?-
- Yo... no lo sé.- Dirige su mirada reflexiva al suelo, realmente él estaba igual de confundido que yo.- Sinceramente no lo sé, creo que tal vez estoy demasiado... sensible aún... -Iker suspira con pesadez, sabiendo que no podría evadir el tema por siempre- ...Sabes, tú eres el único que no salió huyendo después de saber lo que hice, lo que me llevó al exilio... Se me hace difícil creer que sigas confiando en mí aun conociendo quién soy en verdad.-
Las palabras melancólicas y sinceras de Iker me hacen un pequeño nudo en el estómago. Él seguía viéndome como la única persona que no lo consideraba un monstruo. Y eso me hacía sentir culpable, pues llegué a cuestionar mi confianza hacia él, varias veces, durante aquella interminable noche de insomnio. Él necesitaba mi apoyo pleno, y yo no estaba siendo justo con él. Ahora era mi deber pagar esa sinceridad con lo que él necesitara.
- Yo... solo hago lo que tú hubieras hecho por mí. Tú me tuviste la confianza de contármelo... esto es lo menos que puedo hacer por mi amigo.-
Por unos momentos más Iker mantuvo su mirada baja, pero luego volvió a verme a los ojos, como si su mirada me diera las gracias sin necesidad de palabra alguna. Su mente en conflicto por fin había tenido un respiro en mis palabras.
Un ruido externo interrumpe el momento, haciendo que Iker y yo volteáramos alarmados hacia la fuente del sonido. Un híbrido de rostro familiar se encontraba espiándonos a pocos metros, era increíble que no nos hubiéramos dado cuenta de su presencia antes.
- Ups, lo siento, ¿Interrumpo algo, par de tórtolos?- Ankor habla de forma intrusiva, era el mismo Maseratti de piel color menta y apariencia descuidada que nos habíamos encontrado la tarde anterior, antes de que este mismo hiciera hervir la sangre de Iker y lo haya hecho enfurecer, obteniendo una nada agradable mordedura en la nariz, la cual se veía en mejor estado ahora- Niños, les recuerdo que es de mal gusto tener encuentros íntimos en lugares de uso común, si querían hacerlo mejor se hubieran quedado en su habitación.-
- ¿Qué quieres?- Ankor estaba dispuesto a sacarlo de quicio de nuevo, pero Iker le contesta en un tono más serio y controlado que ayer, realmente no quería armar otra escena, y mucho menos causar daño colateral-
- ¡Vaya! Por fin el amoroso Iker tiene las bolas de contestarle a alguien en voz alta.- Ankor ríe de forma desagradable, mostrando sus dientes de metal en reemplazo de algunos de sus dientes originales, y despidiendo un horrible hedor de su boca- En fin... Zenda me mandó a buscarte, está furiosa de que hayas llegado tarde de nuevo, vamos de una vez, no puedo esperar a ver la paliza que te pondrá.-
Ankor se da la vuelta y retoma su camino hacia la guarida, y no es hasta que ya había una distancia considerable entre nosotros y él que me doy cuenta que Iker se había puesto en posición defensiva, con sus puertas ligeramente abiertas y separando un poco su cuerpo del piso, apoyado sobre sus robustas ruedas, aunque poco a poco empezaba a bajar la guardia hasta retomar su posición original.
El encuentro con Ankor me había helado la sangre, si hubiese sido un Vortex no sabía qué nos hubiera pasado a Iker y a mí. Mi ligera confianza por el bosque ahora se había vuelto débil de nuevo, y mi cuerpo empezaba a temblar un poco por la ansiedad que eso me generaba.
- Tranquilo, esto es normal.- Iker dice con seguridad, al parecer el pequeño encuentro con Ankor había sido un eficaz interruptor para su mente agitada. Le había regresado su instinto protector, y con él la seguridad necesaria para intentar tranquilizarme- Te dije que los Guerreros son algo difíciles, esto pasa todo el tiempo. Pero no te asustes, pase lo que pase allá yo estaré bien, ¿De acuerdo?-
- S-sí, está bien... confío en ti.- Claro que confiaba en él, pero mi instinto de supervivencia me pedía a gritos correr de nuevo hacia el centro de Cilt, buscar refugio con Kassia, y pasar el día en su compañía, lejos de todos esos Guerreros que ahora se veían más atemorizantes que nunca en mi mente- Solo no olvides defenderte, recuerda que puedo cuidarme solo.-
- ¡Ja! De eso puedes estar seguro, los Guerreros son los únicos híbridos de los que me puedo defender libremente y enseñarles los colmillos sin miedo a un castigo... aunque si te soy sincero, solo hay un puñado de ellos a los que realmente me gustaría clavarles los dientes.- Eso último lo dice en voz más baja, refiriéndose claramente a Ankor, quien parecía no ponernos mucha atención a pesar de que era evidente que nos había escuchado hablar de él-
Me incorporo nuevamente en su interior, tomando la misma posición que Iker me había recomendado, estando sentado sobre la parte trasera de su columna. Iker podía verse sereno por fuera, pero yo podía sentir su corazón palpitar con fuerza, más rápido aún que cuando su paso era mucho más apresurado. Era obvio que él estaba igual de nervioso que yo, pero hacía su mejor esfuerzo para no mostrarlo. Pero nada de lo que yo hiciera podía ayudarlo ahora, pues ya nos encontrábamos en territorio gobernado por Guerreros de Cilt. Una zona a la que pocos se atreven a aventurarse, y yo estaba a punto de descubrir el porqué.
El terreno empezaba a elevarse conforme más avanzábamos hacia nuestro destino, una sinuosa ladera tallada en una de las caras más verticales de la montaña era nuestro camino a seguir, el cual solo era lo suficientemente ancho como para que un híbrido ligeramente más grande que Iker pasara sin problemas. El centro de Cilt era visible desde esta perspectiva, eso era lo único que me ayudaba a no concentrarme demasiado en el barranco que teníamos a un lado.
Tanto Iker como Ankor guardan silencio durante la caminata, no era algo nuevo para mí, no desde el día que Adara me llevó a la aldea de los Cazadores y me sugirió que hiciera lo mismo. Podíamos estar dentro de los límites de Cilt, pero eso no nos exentaba de encuentros no deseados con híbridos errantes, cazadores furtivos, o peor, Vortex.
Tomamos una última vuelta sobre la ladera, y ahora podía decir con tranquilidad que dicho lugar era, posiblemente, el centro de reunión de los Guerreros, o al menos del grupo al que Ankor e Iker pertenecían. La majestuosa entrada de una cueva natural se hace presente frente a nosotros, decorada con emblemas representando a los Guerreros de Cilt.
El techo de la cueva había colapsado hacía mucho tiempo, el suficiente como para que los árboles hicieran de las suyas y crearan un nuevo techo verde con sus propias ramas, entrelazadas entre sí, creando una confortable y fresca sombra, aunque permitiendo que la luz del sol se colara entre sus hojas, iluminando el interior de la gigantesca cueva.
Ya había actividad dentro de la cueva, habían pocos Guerreros dentro de esta pero todos parecían estar atentos, contemplando en silencio y respeto la demostración que se estaba llevando a cabo; Una híbrida Ferrari 458 de brillante y escarificada piel negra y ojos azules, intentando derribar a un joven humano de cabellera castaño claro mientras este esquivaba con agilidad y técnica los ataques de la fiera Guerrera híbrida.
- ... Siempre debes ver al Vortex a los ojos, que sus pupilas delaten el lugar donde intentará atacarte después...- La híbrida exhibe una posición de ataque hacia el joven, con puertas semi abiertas, y mostrando los dientes agresivamente, todo después de haberle advertido ella misma disimuladamente de su siguiente ataque con sus ojos. Da un repentino salto hacia enfrente tomándolo por sorpresa, acortando la distancia entre ella y el joven, y permitiéndole dar el golpe final que daría por terminada la pelea, la híbrida alcanza el estómago del chico con su nariz y logra aventarlo un par de metros sobre el piso, el cual casi perdía ya todo el pasto por el constante paso de ambos. El joven cae sobre su espalda en un golpe seco, y antes de que pudiese reestablecerse, la híbrida apoya todo el peso de su cráneo sobre las costillas del joven, que subían y bajaban por la agitación del combate. Ella mantenía una expresión amenazadora por unos segundos más, resopla profundamente y toma un pequeño momento hasta que sus pupilas vuelven a su tamaño normal, indicando que el momento crítico de tensión en el combate ya había terminado.-... Puedes considerarte muerto. Necesito que practiques más, no nada más conmigo y con tus compañeros, cualquier híbrido estará más que dispuesto a enseñarle una lección a un novato como tú. ¿Entendido, Evan?-
- Ow... Auch... entendido, Zenda.- Evan se levanta rápidamente del suelo, sobándose la sección de su espalda sobre la cual había aterrizado-
- Sargento, Líder, Jefa si quieres, llámame cualquiera de esos antes de llamarme por mi nombre, llamarme simplemente "Zenda" es demasiada informalidad para ti aún, novato. Tienes mucho que aprender antes de aspirar a cambiar tu lealtad a los Guerreros, sobre todo viniendo de ese campamento de niñas exploradoras de los Cazadores. –Su tono sarcástico y ligeramente engreído la hacía ver segura de sí misma, sacude sus puertas para quitarse el polvo que había levantado durante la demostración, y las vuelve a acomodar perfectamente alineadas a sus costados, mientras dirigía su monólogo al resto de los Guerreros- Los Cazadores se creen mejores que nosotros solo porque ellos no tienen que hacer el trabajo sucio, pero son tan mediocres que no sobrevivirían sin sus armas una sola noche... es por eso que los entreno, ¿Ha quedado claro?-
- ¡Sí mi Líder!- El resto de Guerreros gritan al unísono, con la impecable marcialidad de un escuadrón militar-
- Bien, más les vale hacerme sentir orgullosa algún día.- Su momento de gloria se ve momentáneamente interrumpido por nuestra llegada. La híbrida podía ser pequeña en tamaño pero eso no era un problema para ella, pues su presencia era igual de intimidante como ver a Darius de frente.- Vaya Iker, empezaba a temer que cierto Camaro híbrido te hubiera convertido en su desayuno.- El comentario causa algunas risas entre los Guerreros, los cuales se empezaban a congregar a nuestro alrededor, con miradas burlescas y pinturas de guerra amenazadoras- Llegas tarde, como de costumbre, y sin tu casco. ¿Cuál es tu excusa ahora?-
- ... Ninguna, líder Zenda. No hay excusas para llegar tarde a los entrenamientos.-Iker contesta con respeto hacia su entrenadora, esperando lo mejor-
- Correcto ¿Y qué castigo hay por llegar tarde y sin el equipo que se te pidió?-
- ... Una batalla con usted, mi líder.
- Una batalla contra mí, Iker. Y te recuerdo que yo estoy aquí por una razón, muy pocos han logrado derrotarme, entre ellos mi propio hijo, pero eso no es sorpresa, yo le enseñé todo lo que sabe.- Los Guerreros, expectantes, ríen sutilmente mientras toman de nuevo su lugar alrededor de la arena, preparándose para ver de nuevo otra victoria segura de parte de su líder- Anda, date prisa, de ti depende que termine el entrenamiento antes y que tus colegas puedan asistir al Zeingen.- Zenda le da la espalda a Iker para tomar posición al otro extremo de la arena-
- De acuerdo, solo dame unos momentos para prepararme...- Iker abre su puerta para dejarme salir, pues claramente no dejaría que me hiciera daño junto con él- ...creo que será mejor que bajes Ty...-
- Ehh... n-no es necesario que peleen.- Salgo del interior de Iker antes de que este me lo pidiera, pisando de forma insegura el suelo de la improvisada arena de batalla de los Guerreros, quienes se veían confundidos al verme, sus gestos amenazadores se habían suavizado, e incluso el novato que hacía unos minutos había sido derrotado por Zenda, Evan, murmuraba mi nombre con emoción, lo cual era un poco extraño de ver para mí- Fue mi culpa el que Iker llegara tarde a su entrenamiento, él me dijo que nos iríamos temprano y... bueno, yo me quedé dormido.- Estaba decidido a intentar lo que fuera con tal de evitar que a Iker le dieran otra paliza, incluso si eso significaba inventarme una excusa que me expusiera ante los Guerreros-
- T-Ty ¿Qué haces?- Iker dice entre dientes, claramente nervioso por lo que pudiera pasar-
Zenda, la ruda maestra de los Guerreros, me veía con interés, y con una mirada que solo podría describir como maternal, algo que contrastaba con su tosca personalidad e intimidante apariencia pese a ser posiblemente la híbrida adulta más pequeña que he visto en mi vida. Se queda viendo a mi rostro con sus profundos ojos azules, como si de un rostro familiar se tratara.
- ... eres Tyler Hopper, ¿Cierto?- Ella pregunta con la mayor delicadeza que su fuerte voz le permitía-
- Sí... ese soy yo. Soy el hijo de Marcus.- Respondo con claridad, aunque no estaba seguro si yo tenía que dirigirme con formalidad hacia ella al igual que el resto de Guerreros, por lo que me limito a simplemente contestar sus preguntas-
Una sonrisa delicada se dibuja en su rostro lleno de profundas cicatrices de batalla. En ese momento no podía verle la cara a Iker, pero conociéndolo, él debía ser el más confundido de todos al ver el abrupto cambio en la actitud de Zenda al verme y reconocerme.
- Es un placer conocerte Tyler, realmente nos honras con tu presencia aquí. El consejo me había informado que Iker era tu guía híbrido pero... nunca creí que se arriesgaría a traerte a este lugar...- Zenda da una mirada severa a Iker, quien instintivamente pega su cuerpo al suelo, mostrando sumisión-
- En realidad fue mi idea, yo le pedí que me mostrara la base de los Guerreros. Quería saber más sobre el trabajo que Iker y todos ustedes hacen aquí para proteger a Cilt, realmente admiro su trabajo, y espero que no esté interrumpiendo sus actividades con ehh... mi presencia.-
Zenda se queda pensativa por unos instantes, no estaba muy segura de querer mostrarme la brutalidad de los entrenamientos de los Guerreros el primer día que vengo de visita. Pero algo más en su mente la mantenía inquieta, regresa la vista a Iker, esta vez viéndolo de forma un tanto más empática que antes, aunque sin dejar de lado su postura autoritaria.
- ... ¿Él ya lo sabe?-
- Sí, lo sabe todo. Platicamos sobre eso ayer.- Iker responde, sereno. Era claro que ambos se referían a lo sucedido con Iker, a su pasado como ex Vortex. Zenda asiente, en silencio.-
- Muy bien... bueno, entonces no creo que haya problema en que nos acompañes Tyler. Iker tiene suerte de tenerte de su lado... creo que por ahora le perdonaré el castigo, solo porque tú fuiste quien lo hizo llegar tarde, y desgraciadamente no tengo permiso de darle una lección a un novato como tú.- Zenda guiña un ojo sutilmente, parecía que solo bromeaba, lo cual llena a Iker de alivio y lo deja adoptar una posición mucho más relajada, pues todo había salido mucho mejor de lo que cualquiera de los dos hubiera imaginado-
Una vez que el ambiente se había relajado al fin, los Guerreros que en un momento daban la impresión de ser personas peligrosas, ahora eran, sencillamente, ciudadanos comunes que no habían tenido la oportunidad de conocerme hasta ahora, y yo empezando a acostumbrarme que la gente se reuniera a mi alrededor, empiezo con el mismo ritual social como cuando apenas había arribado a Cilt. Personas e híbridos por igual, varios de ellos portando robustas armaduras de metal y fibra de carbono, y otros más mostrando hermosos diseños de pintura corporal, la cual yo no tenía idea porqué la usaban, pero en este punto es mejor observar y esperar por las respuestas, pues Cilt es completamente un mundo aparte y no tiene caso cuestionarse absolutamente todo.
- ¡Hola Tyler, mi nombre es Evan! ¡P-Puedes llamarme Evan!- El joven Guerrero se abre paso entre el grupo que ya se encontraba a mi alrededor y casi roba mi mano para estrecharla energéticamente, el chico parecía tener a penas la edad suficiente para pertenecer a los Guerreros- Uhh... L-Lo siento, eso se escuchó estúpido jeje, lamento que hayas tenido que ver como Zenda me mandó a volar, por lo general eso no sucede, yo soy un Cazador muy ágil y estoy aquí para mejorar mi técnica de combate, ¿Ves?- Evan se da la vuelta y me muestra su rango Cazador tatuado justo debajo de su nuca-
- Oh, hola Evan, es un placer conocerte jeje...- Sonrío amablemente hacia él mientras Evan seguía viéndome con fascinación, hasta que otro Guerrero tapa la cara de Evan con una sola mano y lo hace a un lado de la forma más gentil que un tipo como él podía hacerlo-
- ¡Evan! No debes presumir de tus rangos en frente de Tyler, ¿Qué no sabes que es alguien importante?- Aquél Guerrero era un hombre joven, aunque claramente mayor que yo, de musculatura marcada decorada con tatuajes ajenos a los rangos de Cilt, y con una prótesis en lugar de su pierna izquierda- Me disculpo por su comportamiento, Evan sigue siendo un niño grande.- El fornido Guerrero peina de nuevo su cabellera corta y negra, para después estrechar su mano con la mía, su agarre era mucho más fuerte que la del joven Evan- Bienvenido a la madriguera, mi nombre es Maverick, soy el siguiente al mando después de nuestra honorable Sub-Líder Zenda... Aunque nosotros le llamamos Líder únicamente, te recomiendo que no le digas "sub", no le gusta sentirse segunda al mando.-
Maverick murmura para no ser escuchado por Zenda, pero ella se encontraba platicando con Iker a varios metros desde donde estábamos. No alcanzaba a escuchar lo que ambos platicaban, pero parecía ser algo serio. Lo único que se me ocurría en ese momento era que Zenda le estuviese regañando por haberme traído aquí sin antes avisarle... o sencillamente le habría vuelto a preguntar por qué había olvidado su casco (de nuevo). En cualquier caso, ella se da cuenta de que yo los estaba viendo, voltea disimuladamente y decide terminar la charla, asintiendo hacia Iker para dejarlo integrarse con nosotros.
Iker se le notaba que estaba en su ambiente, se mueve con mucha más naturalidad y confianza que en la aldea de los Cazadores, incluso vuelve a sonreír ampliamente como solo él lo sabe hacer.
- Pero miren quién se dignó a volver a casa, ya nos tenías preocupados Iker, los rumores se extienden rápido en Cilt y lo sabes.- Maverick lo saluda así como el resto de los Guerreros, al mismo tiempo que pasa por en medio del grupo hasta tomar lugar a mi lado-
- Entonces me imagino que debieron escuchar como Saemus hizo el ridículo en frente de todos, en serio, créanme cuando les digo que fue patético. Él pudo haberme derrotado pero eso es lo de menos, el idiota quería atacar a Tyler y yo solo lo defendí ¿Verdad Ty?-
- Ehh... bueno, realmente no me atacó... no en ese momento al menos.- La pregunta me toma desprevenido, pues no pensé que un suceso así fuera motivo de conversación entre ellos, pero a juzgar por la forma en la que los Guerreros reaccionaban con repudio hacia la actitud que Saemus tuvo ese día, me hacía pensar que tal parece que un accidente de ese tipo no era tan común, no como las constantes riñas que los híbridos tienen entre ellos. Al parecer un conflicto entre un híbrido y un humano era cosa seria.
- Mi amigo Tyler está siendo muy modesto... la verdad es que Saemus se comportó como un demente, fue una suerte que Kassia estuviera cerca para detenerlo, antes de que pasara algo grave...-
- Me pregunto si lo llevarán a juicio por eso, o al menos a una evaluación, nunca es bueno que un híbrido inestable esté cerca de humanos, pueden pasar cosas terribles.- Dice Maverick mientras analizaba la situación-
- Sí... yo lo sé muy bien.- El comentario de Maverick incomoda un poco a Iker involuntariamente, silenciándolo por un momento antes de que una Guerrera híbrida decidiera tomar la voz en esta ocasión-
- Pues... es demasiado extraño que Saemus se haya enojado de esa forma, él es conocido por ser muy tolerante y paciente con los humanos, tanto que decidió entrenar a niños ¿Qué hiciste para hacerlo enojar tanto, Tyler?-
- Uhhh... – Todo el grupo me miraba con curiosidad, y yo estaba profundamente apenado de decirles a detalle lo que había pasado por el miedo a las burlas. Yo sabía que el haber jugado de esa forma con Adara había sido estúpido, y no sabía hasta qué punto mis acciones justificarían el que Saemus hubiera querido darme una lección, así que opto por contar una versión más corta, pero que al mismo tiempo no dijera mentiras- Pues... lo que pasó fue que Saemus me presentó a su escuadrón de niños, y ellos me empezaron a hacer preguntas mientras que Adara se había quedado cerca de mí para cuidar a los pequeños, y simplemente Adara y yo empezamos a entretener a los niños, platicando sobre como ella me había traído a Cilt y... bueno, de la nada Saemus regresó, y creo que no le gustó que Adara y yo nos la estuviéramos pasando bien... no lo sé...-
- Ppff, ¿Es en serio? ¿Se enojó solo porque tú y Adara se llevan bien?- Ella junto con el resto de Guerreros empiezan a reír, al igual que Iker y yo disimulábamos una risa algo nerviosa, pues ambos sabíamos muy bien lo que había pasado- No puede ser, Saemus, el señor "mata helicópteros", ¿Está celoso de ti? Digo... no estás nada mal, pero no puedo creer que se sienta tan vulnerable, contigo al lado de su chica.-
- ¿Y qué esperabas? Saemus es uno de esos degenerados que prefieren tener una pareja de la especie opuesta.- Ankor se entromete en la conversación- Esos tipos están desequilibrados y frustrados, siempre necesitados de atención y de...- Ankor es callado abruptamente por Maverick mientras este le tapaba los oídos a Evan, quien estaba distraído en otra cosa-
- ¡Oye! Tenemos un menor de edad entre nosotros, cuida más tus palabras, ¿Quieres?- Ankor parece hartarse de la charla y decide irse del lugar, tomando un puesto de vigía al igual que Zenda, quien escuchaba nuestra conversación desde la distancia- ... A demás las parejas mixtas no son de "degenerados", híbridos y humanos nos parecemos más de lo que las personas fuera de Cilt creen.-
- ...Maverick... mi cabeza, me duele.- Evan da unos pequeños golpecitos en las manos que tapaban sus oídos, al parecer Maverick estaba aplicando más fuerza de la necesaria-
- Oh, lo siento Evan.- Maverick por fin libera a su camarada, mientras este parece sentirse cómodo al lado de su más experimentado amigo Guerrero.- Pero... je, no voy a negar que puede ser posible que tanto tiempo fuera de Cilt le haya afectado un poco, ya saben... es verano después de todo.-
- ¿Por qué? ¿Qué pasa en verano? ¿Estás hablando del Zeingen verdad? ¿Es por eso que el capitán Saemus está frustrado y por eso está siendo grosero con Tyler, verdad Maverick?- Evan pregunta con inocencia, haciendo que el resto de Guerreros suelten una pequeña risa sofocada e incómoda-
- ... Sí Evan, es por el Zeingen, está frustrado porque no ha podido participar.- Maverick le responde, igualmente intentando mantener su risa por el bien de todos, al mismo tiempo que daba unas palmadas en la cabeza del Guerrero novato-
Esa palabra en particular, "Zeingen", la había estado escuchando desde el momento que llegué a Cilt, pero en ningún momento me detuve a pensar en lo que realmente significaba. Podía ser cualquier cosa, una palabra inventada por ellos mismos para describir un evento o un ritual, o algo parecido, y estaba dispuesto a preguntar para integrarme a sus costumbres.
- Lo siento pero... ¿Alguien puede explicarme que es eso de Zein... Zeingen? La verdad lo he escuchado muchas veces y no sé lo que es.- Pregunto con cautela, haciendo que las miradas de discordia de los Guerreros se enfocaran de nuevo a Iker-
- ¡¿No has llevado a Tyler a ver aunque sea una pelea, Iker?!- Otro Guerrero entre el grupo alza la voz, llamando la atención de Zenda desde su puesto de vigía-
- ¿Y en qué momento hubiera podido llevarlo? ¡Él acaba de llegar a Cilt hace unos días! A demás no tengo permiso de ir y no pienso dejar que vaya solo, es demasiado peligroso, la multitud podría aplastarlo o algo peor.- Iker responde, comprometido a mi protección a pesar de la insistencia de sus camaradas-
- ¿Es en serio? ¿Y dejar que se pierda uno de los eventos más importantes en todo Cilt? Tyler, ven con nosotros, anda, te vas a divertir mucho, y te prometemos que te cuidaremos muy bien, ¡Nadie se mete con nosotros!-
- Y-yo... no lo sé, no creo que deba separarme de Iker y uh...- La insistencia de los Guerreros me hacía dudar y me ponía nervioso, ni siquiera habían respondido mi pregunta y ya me querían llevar con ellos. Pero por suerte, el alma piadosa de Zenda se hace presente de nuevo entre nosotros-
- No sofoquen al muchacho, él es demasiado puro como para juntarse con alimañas como ustedes, y demasiado cordial como para rechazar su oferta.- Todos abren paso a Zenda en cuanto esta se aproxima a mí con tranquilidad- Verás, Tyler, aquí en Cilt hay varios eventos y festividades durante todo el año, y uno de los favoritos de todos es el famoso "Zeingen" de verano. El Zeingen es un torneo de peleas, en el que... por desgracia está prohibido hacer sangrar a tu oponente, pero en el cual puedes retar a cualquier ciudadano de Cilt a una pelea amistosa. Unos lo hacen por fama o para llamar la atención, otros por simple diversión... pero unos cuantos lo hacen para ganar el torneo. Al final, los humanos e híbridos que hayan acumulado más victorias en el Zeingen serán nombrados campeones, y se celebrará un banquete en su honor, la gloriosa "Fiesta de los Campeones".-Zenda explica y relata con orgullo en su voz, reviviendo memorias en su cabeza-
- Entonces es un torneo de peleas, ahora todo tiene sentido. ¿Y usted participa en el Zeingen también? Estoy seguro de que pocos se atreverían a retar su fuerza.-
- Oh, Tyler, no es necesario que me alagues, yo ya no participo en el Zeingen desde hace varios años, la verdad es muy difícil encontrar rivales dignos, y que estos al mismo tiempo estén dispuestos a pasar el ridículo de ser vencidos por mí en frente de una multitud.- Zenda se veía complacida por el comentario que le había hecho, pero al mismo tiempo notaba resignación en su gesto, tal parece que no bromeaba al decir que no habían contrincantes dignos a ella ¿A caso estaba cansada de ganar siempre?-
- ¡Vamos Zenda! Hazlo por los viejos tiempos, Tyler no es el único que no te ha visto pelear en el Zeingen nunca, muchos de los nuevos reclutas no han tenido la oportunidad privilegiada de verte pelear. Sería un gran honor, para todos.- Maverick intenta animar a su líder a volver a ser parte del evento de este año, y tal parecía que él no era el único emocionado ante la idea de ver a la temeraria Guerrera híbrida dominando la arena del Zeingen una vez más-
- Sí claro, y dime, ¿A quién debería retar? Los únicos híbridos que pudieran entretenerme por unos cuantos minutos están patrullando ahora mismo las fronteras de Cilt, ¿Si no están ellos, entonces quién?-
Maverick se mantiene callado, pero no le faltaban palabras para hacer llegar el mensaje a Zenda, parecía como si ambos se hablasen en un mudo lenguaje secreto simplemente con sus miradas. Zenda se queda pensativa, viendo a sus ojos por un rato, evaluando sus opciones, hasta que algo parece hacerla sucumbir, mostrando una sutil y burlesca sonrisa en su rostro lleno de cicatrices profundas.
- ¿En serio? ¿Él?- Maverick asiente discretamente, haciendo resoplar a Zenda-... Sabes que él también dejó de participar en el Zeingen por las mismas razones que yo, ¿Verdad? ¿Qué te hace pensar que no va a rechazar el reto esta ocasión?- Zenda reta verbalmente a Maverick, esperando que él le diera algún argumento que terminara de convencerla por completo-
- No lo sé, tal vez... haga una excepción si se da cuenta que tenemos a un invitado especial con nosotros.- No era necesario pensar demasiado para saber a quién se refería Maverick con el "invitado especial"-
Zenda se mantiene callada por unos momentos, causando tensión e incertidumbre en el lugar, todos nos mantenemos expectantes a la decisión final que pudiese tomar, pues de ella depende completamente si a los Guerreros les es permitido acercarse a la zona central de Cilt o no. Se da la vuelta hasta darnos la espalda, dirigiendo su vista hacia el centro de Cilt, el cual era visible desde la gran altura a la que se encontraba la madriguera.
- ... Cambio de planes Guerreros. La lección de hoy será únicamente de observación.- Todos se mantienen callados, sin saber si realmente Maverick había logrado su objetivo- ... ¡Al Zeingen!-
- ¡Al Zeingen!- Los Guerreros gritan emocionados, los humanos entran rápidamente al interior de sus camaradas híbridos, y todos empiezan a partir frenéticamente de regreso al centro de Cilt, corriendo detrás de su líder Zenda, quien no perdió tiempo y encabezó la carrera-
- ¡¿Es en serio?! ¿Iremos al Zeingen?- Hago lo mismo que los demás, y vuelvo a tomar asiento en el interior de Iker, apresurándome para no ser los últimos en dejar el lugar-
- ¡Oh sí, iremos al Zeingen! ¡Por fin verás de qué está hecho un verdadero Guerrero de Cilt! ¡Sujétate bien Ty, será un viaje bastante movido!- Iker cierra de nuevo sus puertas, y esta vez antes de empezar a correr, levanta su cuerpo por un momento sobre sus ruedas traseras, al mismo tiempo que deja salir un poderoso rugido, cosa que varios de sus compañeros hacen también, y empieza la carrera hacia la legendaria arena del Zeingen-
Tendría que pasar mucho tiempo y práctica antes de poderme acostumbrar a ser transportado por un híbrido, y aún más si este decidía correr a toda velocidad durante todo el trayecto. Iker, junto con todos los Guerreros híbridos llevan consigo uno o más humanos en su interior, y los más osados logran montar encima de sus compañeros híbridos sin ayuda de los sofisticados arneses que los Cazadores deben usar obligatoriamente. El espectáculo de los Guerreros presumiendo su valor y ferocidad al cruzar la deteriorada ladera por la que bajábamos sin siquiera dudarlo por un segundo, era sin lugar a duda algo digno de experimentarse al menos una vez en la vida. Podía escuchar sus gritos eufóricos, y el rugir de los híbridos mientras estos apresuraban el paso, asegurándose de que todo aquél que se encontrara en los alrededores supiera de nuestra presencia. Esto era muy diferente a la silenciosa caminata que hacía menos de una hora Iker y yo completábamos para llegar al lugar de reunión de los Guerreros, ahora el sigilo no hacía más que estorbar, ellos estaban dispuestos a mostrar su poder, incluso si tenían que alardear de ello, causando terror a su paso.
Hasta este momento me había mantenido abrazado al cuerpo de Iker en su interior al no saber cómo contrarrestar su constante movimiento, pero poco a poco gano el balance necesario para simplemente mantenerme sentado. Iker había retraído ambas de sus ventanillas, lo cual me daba una oportunidad única para usar el marco de la puerta como punto de apoyo, evadiendo la punta de flecha con la que ya me había hecho daño en una ocasión. El agarre me da la confianza suficiente para acercarme más hacia su puerta izquierda, moviendo mi cuerpo hacia ese lado. La adrenalina del momento me hace acercarme aún más, hasta que por fin logro sacar un poco mi cabeza, sintiendo el pesado aire en mi rostro, haciéndome cerrar los ojos por la fuerza con la que este empujaba mi cabeza hacia atrás. No puedo evitar esbozar una gran sonrisa, una como muy pocas veces había experimentado. Me sentía libre. Saco un poco más mi cabeza hasta poder ver a los Guerreros que nos seguían detrás de nosotros, se veían emocionados y yo podía sentirlo igualmente, tanto que no resisto el impulso de gritar con ellos, cosa que pareció animarlos aún más, incluyendo a Iker quien rugía con energía junto conmigo.
Pronto habíamos llegado a la zona más densamente poblada de Cilt, todo el grupo de Guerreros bajó un poco la velocidad al ser un sitio relativamente concurrido, pero siempre había un camino completamente reservado para híbridos que debían moverse rápido, camino que los temerarios Guerreros reclamaron en cuanto pusieron un pie en el asfalto. No me había dado cuenta en qué momento había sido capaz de sacar casi medio cuerpo por la ventanilla de Iker, casi únicamente sujetándome del marco de su puerta con una mano y de su lomo con la otra, esta posición era sinceramente más cómoda para mí, pues me permitía tener mejor control del balanceo y me daba una vista privilegiada, y tal parecía que Iker no estaba incómodo. Finalmente bajamos la velocidad, parecía que aún faltaba un poco para llegar a la arena del Zeingen, pero era necesario ir más despacio, a esta velocidad el resto de ciudadanos que nos miraban con curiosidad eran capaces de preguntarnos qué era lo que sucedía, parecía que no era común que tantos Guerreros de Cilt bajaran con semejante prisa de su escondite.
- Vayan al Zeingen ahora mismo, Zenda retará a alguien el día de hoy, ¡No pueden perdérselo!- La pareja de Guerreros que se encontraba frente a nosotros contesta a las personas curiosas, y estas al mismo tiempo corren la voz a cuantos híbridos y humanos les es posible, esparciendo la noticia como una flama consumiendo un pastizal seco-
Pronto, una multitud se empezaba a congregar a nuestro alrededor, aunque manteniendo una distancia segura para que pudiéramos seguir avanzando sin obstrucciones. La gente llamaba mi nombre desde la distancia y me saludaba, como ya era costumbre, e igualmente saludaban a Zenda quien seguía a la cabeza de la formación. No era necesario que ningún otro Guerrero le abriera el paso a Zenda, pues con su mera presencia era suficiente para que todo aquél que se encontrara frente a ella le cediera el lugar. No por miedo, ni porque Zenda fuera tan tosca como apartarlos de su camino, sino por genuino respeto y admiración. Era claro que yo no sabía al ciento por ciento qué tan importante era esta híbrida para la población de Cilt. Pero estaba emocionado de poder descubrir el por qué en unos momentos.
Frente a nosotros se encontraba un terreno despejado de árboles, casi tan amplio como el claro en el que los Cazadores han instalado su base, el majestuoso Estrado de Piedra asomaba las puntas de sus pilares sobre las copas de los árboles, aparentando ser pequeños por la distancia a la que nos encontrábamos. Eran pocas las personas e híbridos que eran visibles desde nuestra perspectiva, pero aun así podía asegurar que se escuchaba música y ruido en general cerca de aquí, demasiado cerca, pero no podía ver nada parecido en lo más mínimo a un estadio, o un área especialmente acondicionada para tan prestigioso evento, en vez de ello, los pocos ciudadanos rondando por aquella zona se limitaban a mirarnos con curiosidad, pues semejante multitud era fácil de notar desde varios kilómetros de distancia, sobre todo por el alboroto que ya se había formado a nuestro alrededor, era de locos ver la emoción y seriedad con la que algunos se tomaban este torneo.
La irregularidad del terreno no me había permitido verlo a simple vista, pero justo después de subir la pequeña colina que teníamos de frente, me fue posible divisar el impresionante coliseo escarbado directamente en la roca del lugar. El enorme agujero había sido excavado conscientemente para formar gradas en sus anillos más exteriores, dichas gradas eran capaces de albergar híbridos, haciéndoles sumamente sencillo ver el espectáculo que ya se llevaba a cabo en el anillo inferior; el famoso Zeingen.
Las gradas estaban parcialmente vacías, posiblemente por ser aún demasiado temprano para muchos ciudadanos, pues muchos de ellos aún debían cumplir sus tareas matutinas antes de poder siquiera hacerse un tiempo para disfrutar del espectáculo. A pesar de la ausencia de público, una pelea se llevaba a cabo entre un par de camionetas híbridas, las cuales al no tener la presión de una multitud viéndolos podían darse el lujo de tomar pequeños descansos entre cada encuentro, simplemente midiendo su fuerza. Pero dos espectadores eran claramente reconocibles incluso desde la distancia a la que nos encontrábamos; un gran híbrido rojo descansaba junto con su acompañante de oscura piel, ambos posicionados en las gradas centrales justo al lado de una de las muchas rampas de entrada y salida con las que contaba el coliseo. Los líderes híbridos de Cilt disfrutaban de su tiempo libre haciendo compañía a los pocos participantes de la mañana, conversando entre ellos y... ¿Riendo? Sinceramente era la primera vez que veía al Líder Darius sonreír.
Zenda se detuvo en la cima de la colina, apreciando la arena a unas decenas de metros debajo de ella. Los Guerreros mantienen su posición escoltando a Zenda, mientras que la multitud se adelantaba para tomar los mejores lugares posibles en las gradas antes de que el espectáculo comenzara. No sabía que había detenido a Zenda, o si simplemente se había dado un momento para apreciar el lugar, pues ella nos daba la espalda al resto de Guerreros y a mí. Un par de minutos pasan, y el coliseo empieza a llenarse rápidamente. Los Líderes se ven confundidos al igual que los competidores actuales, pues usualmente no hay tanta gente a esta hora para apreciar el Zeingen. El bullicio pronto empieza a superar el sonido de la música que había estado sonando antes de nuestra llegada, y todo parece estar listo al fin. Confundido, Darius alza la vista para identificar el sitio de donde había llegado tanta gente, y su gesto cambió rápidamente al ver a Zenda en la cima de la colina, él sencillamente no sabía cómo reaccionar, por lo que delicadamente toca a Kassia sin despegar la vista de Zenda. Kassia en cambio sonríe ampliamente al verla, hablando con emoción hacia su pareja que aún no decidía que gesto mostrar. Parecía que el objetivo de Zenda se había cumplido; llamar la atención del Líder Darius.
Zenda empieza a avanzar de nuevo, ahora directamente hacia el coliseo el cual carecía de sombra alguna, parecía que sería un duro combate al sol que empezaba a ser cada vez más cruel conforme pasaban los minutos. Por fin habíamos llegado a las gradas superiores, las cuales estaban casi completamente llenas a excepción de un modesto espacio, el cual nos la ingeniamos para que todo el grupo de Guerreros se acomodara, hombro con hombro y rueda con rueda, pero formando una barrera para evitar que los otros híbridos fueran a aplastarnos a nosotros los humanos por accidente. Zenda siguió su camino hacia el centro de la arena, sola.
- ¡Esto es una locura! Nunca creí que tanta gente le gustara ver esto. Medio Cilt está en el coliseo ahora mismo.- Me es necesario gritar una vez que había tomado un lugar parado sobre la grada, justo al lado de la cabeza de Iker para que este no tuviera tanta dificultad para escucharme-
- ¡Es que nunca has estado en un Zeingen! Créeme, lo sabrás en un momento. ¡Es increíble que estés aquí para ver esto! Zenda no ha participado en el Zeingen en más de tres años, ¡¿Puedes creerlo?! Esto es algo muy especial, estoy feliz de que estés aquí conmigo para verlo.- Iker voltea a verme, emocionado. Ya extrañaba ver esa sonrisa sincera en él, y me alegraba profundamente ver que se estaba divirtiendo, después de los días tan terribles que ha tenido que sufrir últimamente, por fin le era posible disfrutar algo- Ahora Ty, presta mucha atención, porque esto es parte de lo que tengo que enseñarte al ser tu guía. El Zeingen tiene reglas muy simples, pero que deben ser respetadas; No armas, no malas intenciones, no sangre. Lo de las armas, bueno, se explica por sí solo. Está prohibido usar las peleas como forma de desquitarse con alguien, siempre se tiene que jugar limpio. Si un participante hace sangrar a su oponente, o logra lastimarlo demasiado, el lesionado tiene la opción de terminar la pelea y se le considera empate. Tú como ciudadano tienes el derecho de participar y retar a quien quieras a un duelo siempre y cuando sea de tu especie, pero tu rival también tiene derecho a rechazar el reto, ¿Todo claro hasta ahora?-
- ¡Sí, creo que sí Iker!- Me arrodillo para poder conversar mejor con él, sin la necesidad de raspar mis pulmones con cada grito- Entonces Zenda escogerá a su rival ahora, ¿Cierto? ¿Tienes idea de quién será el "afortunado" de competir contra ella? Ella y Maverick no dieron muchas pistas mientras seguíamos en la guarida.-
- No tengo idea... bueno... sí hay alguien que posiblemente pueda hacerle frente, pero dudo mucho que vaya a aceptar, tampoco ha peleado en mucho tiempo, sería casi un milagro que quisiera hacerlo.-
- ¿Y quién es ese rival? ¿Cuál es su nomb...-
El sonoro aullido de un cuerno siendo soplado por una humana al centro de la arena llama la atención de la multitud, cesando considerablemente el bullicio. La humana en cuestión parecía ser la encargada de las batallas en ese momento, pues la entrada al centro de la arena no se le permitía a cualquiera. Se cuelga el haza del cuerno en su hombro mientras que, con las manos en la cintura, camina con seguridad alrededor del anillo interior.
- ¡Ciudadanos de Cilt! Es un honor para mí ser la organizadora del Zeingen de este año, pero dicho honor no se compara con darle la bienvenida una vez más a una de las Guerreras más feroces y respetadas en nuestra corta, pero importante trayectoria como nación independiente. Sus victorias dentro y fuera de Cilt son narradas en nuestras leyendas, y su legado nos ha permitido superar muchos obstáculos en nuestro camino a la convivencia pacífica entre híbridos y humanos. Camaradas, con ustedes, ¡La indomable, Zenda!-
Zenda entra con la seguridad de una tormenta que azota el bosque a su paso. Su inusual seriedad la hace ver incluso más intimidante pese que desde nuestra perspectiva era evidente su pequeño tamaño comparado con el de otros híbridos. La multitud ruge, los Guerreros gritan su nombre, la expectativa era palpable, al igual que el calor que no hacía más que incrementar a cada minuto. Zenda permite que sus admiradores liberen su euforia por unos momentos más, hasta que estos mismos guardan silencio poco a poco, todos estaban listos a escuchar con atención lo que fuera que tuviese que decir Zenda en este momento.
- Okay... veo que me extrañaron un poco.- Su comentario desata algunas risas, pues no era lo que muchos esperaban, pero era igualmente un buen método para romper la tensión- ...Es cierto que me ausenté de las peleas por mucho tiempo, más de lo que me gustaría admitir. Pero puedo asegurarles que nunca abandoné el Zeingen por completo. Yo nací para pelear, y es lo que seguiré haciendo por el resto de mi vida.- Una ligera pausa vuelve a crear ruido, y con él un rugido casi sincronizado de parte de mis amigos Guerreros, incluyendo a Iker, robando una sonrisa a Zenda- ... Pero basta de charlas, ustedes no han venido a escucharme hablar por horas, pasemos a la parte divertida de una vez, ¿Quieren?-
Zenda camina por el borde de la arena, estirando sus músculos antes de la gran pelea.
- Sub Líder Guerrera Zenda, ¿A quién le gustaría retar?- La organizadora del Zeingen pregunta en voz alta, siguiendo las formalidades necesarias para cada combate-
- ...- Zenda termina de estirarse, abriendo ampliamente sus puertas y regresándolas de nuevo a su lugar, y una vez que se siente lista, empieza a ver a la multitud, en busca de un oponente digno a su fuerza y experiencia. Rebusca vacilante entre los espectadores, deseosos de saber de una vez cuál sería su decisión final. Hasta que su vista se detiene en el lado Oeste del coliseo, en las gradas centrales, justo a un lado de una de las rampas que conectaba la arena con el exterior- Reto al Líder Darius... reto a mi hijo.-
El público enloquece, todos parecen brincar de sus asientos en cuanto Zenda hace pública su elección, pues ella había retado a Darius... ¿Su hijo?
- ¡¿D-Darius es el hijo de Zenda?!- Empezaba a sentirme un poco estúpido al no deducirlo desde un principio... pero realmente hubiese sido muy difícil. Ambos podían ser Ferraris, pero eran de razas diferentes. A demás, no había mucha evidencia visual de que ambos estuvieran relacionados entre sí. Darius y Zenda parecían polos opuestos como para ser hijo y madre respectivamente-
- Oh... ¡Sí Tyler, Zenda es la madre de Darius! Es por eso que mencionó antes que uno de los pocos híbridos que la ha podido vencer ha sido su propio hijo... debí haber olvidado mencionártelo antes.- Iker se veía igual de emocionado que todo el grupo de Guerreros, quienes seguían gritando el nombre de Zenda a todo pulmón-
Es necesario que la organizadora suene el cuerno una vez más, el bullicio era demasiado como para poder escuchar lo que era realmente importante. Mientras el público guardaba nuevamente el silencio, Darius simplemente se limita a mirar a su madre con una sonrisa sarcástica que yo nunca había visto en él, tal parece que no estaba muy sorprendido de la elección de su madre, pero tampoco demasiado complacido. Kassia miraba de forma divertida tanto a su pareja como a la madre del mismo, parecía ser quien más se estaba divirtiendo con las reacciones de ambos por ahora. La gente parece finalmente superar la primera ola de sorpresas, permitiendo que madre e hijo tuvieran una conversación poco privada.
- ¡Ven y baja a la arena, Darius! Has que tu madre esté orgullosa de ver lo fuerte que eres.- Zenda grita de forma burlesca, aunque tal parecía que ella no era la única que sabía usar las palabras de esa manera-
- ¡Lo siento! Creo que tendré que rechazar la oferta. Mi madre me enseñó a no aprovecharme de oponentes más débiles que yo.- La irreverente respuesta de Darius no únicamente me toma por sorpresa a mí, sino a todos los espectadores que muy posiblemente no habían escuchado a Darius hablar en otro tono que no fuera autoritario. Era claro que él no sucumbiría tan fácil, y estaba seguro de que incluso alguien como él tenía razones de sobra para no enfrentarse a alguien como Zenda-
- ¡Vaya! ¿Con esa boca besas a tu madre? Creo que todo este tiempo sin pelear te ha vuelto un niño muy presumido de su propia fuerza, Darius. ¿Por qué tienes tanto miedo?- Zenda insiste, con sus palabras colmando poco a poco la paciencia de Darius, la cual tenía fama de ser inquebrantable-
- Oh, créeme, tengo razones para no querer pelear con mi propia madre, y más si esta es la Guerrera más peligrosa de todo Cilt... digamos que preferiría mantenerme con vida el resto del verano, de preferencia.-
Darius era terco, aunque debía tener sus razones para serlo. Es posible que nadie en todo Cilt conozca a Zenda mejor que el mismo Darius, y era entendible que no quisiera participar. Aunque la multitud no estaba de acuerdo, todos estaban decididos a ver pelear a ambos. El silencio en el ambiente se empieza a romper, los espectadores empiezan a dar palabras de aliento hacia Darius, las cuales pronto se convirtieron en una ovación, llamando a su nombre y dándole los ánimos que le hacía falta para levantarse de su lugar.
<< ¡Darius! ¡Darius! ¡Darius! >>
El coliseo rugía su nombre con poder, cada vez más fuerte e insistente. Los híbridos hacían ruido al abrir y cerrar abruptamente sus puertas, los humanos aplaudían y golpeaban el suelo con sus pies al ritmo de su nombre. Darius mira a su alrededor, incapaz de creer que todos llamaran a su nombre al mismo tiempo.
- Tu pueblo te llama, hijo mío. ¿Qué harás ahora?- Zenda mantiene su posición, y su mismo gesto. Algo dentro de ella sabía perfectamente que el joven La Ferrari no se resistiría por mucho tiempo más-
Darius retoma su expresión común, viendo a su madre a los ojos mientras el coliseo seguía exigiendo su participación. Ve de reojo a Kassia quien estaba a su lado haciéndole compañía, como si su opinión fuese la única que le importaba en ese momento. Kassia voltea hacía él, sonríe notoriamente, y da su aprobación asintiendo ligeramente. Finalmente, Darius se levanta de su lugar, y con una sonrisa viciosa toma su camino hacia el centro de la arena, realmente estaba sucediendo. Dos leyendas pelearían el día de hoy.
- El Líder Darius ha aceptado el reto de Zenda, ¡El combate procede!- La organizadora toma lugar nuevamente al centro de la arena, esperando con paciencia a que Darius hiciera su camino hasta lo más profundo del coliseo, e indicándole a Zenda el lugar que tomaría para iniciar el combate-
Darius baja las gradas con paciencia, acechando con la mirada, en silencio. Era genuinamente aterrador ver a un híbrido de su tamaño moverse con semejante seguridad. Nadie se atreve a interponerse en su camino, es claro ver de dónde heredó dicha habilidad. La multitud seguía llamando a su nombre como si un grito de guerra se tratase, aunque poco a poco el vitoreo se dividía entre ambos contendientes, siendo cada vez más evidente quienes se encontraban en el bando de Darius y quienes más en el de Zenda, aunque a decir verdad, ambos bandos estaban bastante parejos. Pese a la conmoción inicial al ver que Darius participaría, todos los Guerreros incluyendo a Iker apoyaban a Zenda, por lo que yo me dedico a hacer lo mismo, siendo completamente consumido por la adrenalina que poco a poco se construía al centro de la arena. Ahora empezaba a comprender por qué el Zeingen era tan importante y emocionante para todos.
Una vez que Darius toma su lugar, este aprovecha para exhibirse un poco igualmente, abre sus amplias puertas aprovechándose del hecho de que estas se abrían hacia arriba al contrario de las puertas de Zenda, estas lo hacían ver aún más grande, enseñando los majestuosos tatuajes en ambas puertas. La multitud lo recibe con euforia, y él genuinamente parece disfrutarlo, pues da una vuelta completa para poder apreciar a todos. Creí que ese sería el momento perfecto para que Darius pudiera mostrar su rugido, el cual yo nunca he escuchado y tenía gran curiosidad de conocer, pero tal parece que se lo ha reservado por ahora. Guarda de nuevo sus puertas y toma su lugar, con el mismo gesto sereno y estoico de siempre.
- No creas que por ser mi madre te tendré piedad, sabes que no es mi estilo.- Darius dice con frialdad hacia Zenda, haciéndola reír audiblemente-
- No te preocupes mi niño, no esperaba que lo hicieras.- Zenda abre de nuevo sus puertas, esta vez a modo de incitar a Darius- ... Muéstrame si todo ese entrenamiento ha servido de algo.-
Darius reacciona al gesto de Zenda y toma la misma posición intimidante que ella, por ahora todo se trataba de un juego psicológico de intimidación antes de empezar el combate. Ambos contendientes esperan con paciencia sin quitarse la vista de encima.
- Sub Líder Guerrera Zenda, ¿Está lista?- La organizadora apunta con su mano a Zenda, la cual suelta un poderoso rugido como respuesta, haciendo a la humana sonreír- Líder Darius, ¿Está listo?- Ahora apunta hacia Darius, y este simplemente asiente con su cabeza, haciendo que la organizadora asienta igualmente con respeto hacia él. Ella se aleja del centro de la arena, subiendo hacia una de las gradas hacia una zona segura, tomando el cuerno con ambas manos- ¡A pelear!- El cuerno suena por última vez, haciendo retumbar su sonido entre la multitud del Zeingen-
Zenda no pierde tiempo y se abalanza hacia Darius en cuanto la batalla había comenzado oficialmente, pero Darius había predicho su precipitado ataque incluso antes de que fuera ejecutado, el masivo híbrido salta hacia un lado hasta quedar fuera del alcance de Zenda, haciendo que ella tuviese que corregir su trayectoria de un momento a otro, perdiendo segundos valiosos que Darius no dudó en utilizar a su favor. Darius apuntaba su nariz hacia el costado de Zenda, y apoyándose del gran empuje que sus ruedas traseras le proporcionaban, embiste su costado con un golpe en seco el cual fue audible para todos los espectadores, dicho golpe hace a Zenda rugir, pero no era de dolor, sino de rabia al haber sido atacada inadvertidamente. Zenda retrocede para evitar un segundo ataque, guardando distancia entre ella y Darius, quien mantenía su serenidad ante todo, aunque se le notaba una ligera sonrisa de satisfacción en su rostro, mientras su madre mostraba sus agudos dientes hacia su familiar contrincante.
- Creo que la que ha olvidado sus lecciones eres tú, querida madre.-
Zenda respiraba con fuerza desde su rincón, planeando su siguiente movimiento. Era claro que no podría vencer a Darius con fuerza bruta, pues el macho híbrido era casi del doble de su tamaño y peso, necesitaba algo más efectivo e inteligente que eso pese a que burlar la inteligencia de Darius era casi una hazaña, pero no por mucho, no mientras estuviese sumergido en la adrenalina de la batalla. De todas formas, esta hembra Ferrari tenía muchos trucos en su amplia experiencia como peleadora de élite.
Darius aguarda hasta que Zenda esté lista para atacar nuevamente, y esta acelera con fuerza en camino a embestir de nuevo a Darius, tal como la vez anterior. Darius se prepara para evadir su ataque de nuevo, y una vez que Zenda se encuentra a una distancia crítica él gira su cuerpo para esquivarla, pero esta vez el resultado fue diferente. Sin haberse dado cuenta, Zenda se detiene en seco antes de sobrepasar el cuerpo de Darius, se empuja con sus ruedas traseras, y utilizando toda la fuerza e impulso de su cuerpo logra empujar a Darius con la fuerza suficiente para desestabilizarlo, quedando ambos parados sobre sus ruedas traseras, trabados uno con el otro una vez que Zenda se sujeta con una de sus garras a la rueda delantera izquierda de Darius, haciéndolo perder el equilibrio y cayendo sobre su costado.
La gente no se creía lo que estaba viendo, el gran Darius había sido superado momentáneamente por una híbrida de la mitad de su tamaño, pero la batalla aún no terminaba hasta que ninguno de los dos se diera por vencido o fuese incapaz de continuar, y tal parecía que ninguno de los dos se daría por vencido en este punto de la pelea.
Por primera vez en todo el enfrentamiento se puede notar preocupación en el rostro de Darius, él estaba seguro de que si no hacía algo pronto esta batalla terminaría antes de lo planeado, parecía que ya no había tiempo para juegos. Zenda, aun manteniéndose aferrada a Darius, intenta volcarlo con todas sus fuerzas para que quedara completamente panza arriba, y dar por finalizada la pelea de una vez por todas, pues sabía que mientras más tiempo transcurriera en la pelea, representaba más oportunidades para su contrincante de poder explotar sus puntos débiles. Zenda se encontraba con la ventaja en ese momento, solamente hacía falta aplicar un poco más de fuerza para voltearlo completamente, y así fue. La fuerza sobre el costado de Darius lo hace quedar apoyado sobre su lomo, pero Darius aprovecha el momentum para darle un giro de 180 grados al asunto, literalmente. Darius aprovecha el impulso de Zenda y aplicando incluso más fuerza él mismo logra que ahora Zenda sea quien expone su costado hacia Darius. El peso de Darius sobre su cuerpo era aplastante, ni toda la fuerza de la Ferrari Italia sería suficiente para quitárselo de encima, era casi seguro quién sería el campeón de esta batalla.
Pero Zenda no lo dejaría así. El momento llama a su profundo instinto de supervivencia, y en un agresivo movimiento logra destrabar su rueda delantera de la de Darius, dejándola libre para darle un golpe contundente en su nariz, dejando una herida un tanto profunda al paso de su afilada garra alojada en el interior de su rueda. Darius retrocede de inmediato, aturdido y con su nariz sangrante, dándole la espalda a Zenda quien se reestablece de nuevo sobre sus cuatro ruedas al ya no tener el peso de Darius presionando sus costillas. El gesto de Zenda lo decía todo; no había sido su intención lastimar a Darius, ese movimiento había sido completamente involuntario.
Darius cierra sus ojos ante el agudo dolor, sacude su cabeza ligeramente en un intento de apaciguar lo contusión de su cráneo y el ardor de su reciente herida. La organizadora regresa a la arena entrando de un salto, corriendo hacia Darius para revisar su estado mientras este seguía dando la espalda a Zenda, dándonos a mí y a los Guerreros la oportunidad de verlo de frente, realmente había sido un gran golpe, y la sangre pronto empezaba a correr hacia su barbilla. La multitud enmudece al no saber lo que pasaría ahora.
<<Sangre, ¡Hay sangre! ¡El líder Darius está sangrando!>>
Tal como lo había explicado Iker, hacer sangrar al rival estaba prohibido en el Zeingen, y si tal cosa ocurría, el herido tenía la oportunidad de finalizar la pelea como un empate... pero algo dentro de mí me decía que ese no sería el caso. Ambos habían tenido que superar demasiadas barreras ya para poder pelar, un poco de sangre no sería impedimento para un tipo como Darius para continuar la pelea, pues las numerosas cicatrices de batalla en su espalda (de las que apenas me había percatado al ser la primera vez que lo veía desde una altura considerable), todas esas cicatrices eran muestra de que él había logrado pasar por cosas mucho peores que eso.
La humana revisa con detenimiento la herida de Darius mientras este recupera el aliento, a juzgar por el tiempo que le tomó recuperarse daba la impresión de que ambos carecían de una condición física excepcionalmente buena. Parece que la ausencia en el Zeingen les había cobrado factura a ambos.
- Líder Darius. Zenda ha faltado al reglamento del Zeingen, y como sabe usted tiene la oportunidad de terminar el combate y...-
- Quiero continuar. – Darius la interrumpe antes de que pudiese terminar, haciendo a la organizadora tartamudear por unos instantes- ... Deseo continuar la pelea, por favor.-
- Eh... ¿Está seguro, mi Líder?-
- ...- Darius lame su reciente herida, limpiando la sangre que había llegado a su boca, y no es hasta ese momento que vuelve a abrir sus ojos, ahora más decididos que nunca.- ... Estoy seguro.-
El alboroto se hace presente de nuevo, pronto la arena del Zeingen vuelve a gritar el nombre de Darius, incluyéndome a mí y a los Guerreros, parece que nuestra lealtad había cambiado momentáneamente.
- ¡Darius! ¡Darius! ¡Darius!- De alguna manera inexplicable, Zenda parece identificar nuestros gritos y nos voltea a ver con enfado, haciéndonos cambiar de ídolo casi inmediatamente- ¡Darius! Da... Z-Zenda! ¡Zenda! ¡Zenda!- Los Guerreros gritaban nerviosos, pues no era bueno que su líder inmediato se hubiese dado cuenta que no la apoyábamos en ese momento, aunque había sido un momento cómico para todos-
Zenda parece convencida de nuestro cambio de ovación, tanto que se había distraído del cuerno que había sonado nuevamente indicando que la pelea debía continuar. Darius se dedica a aplicar la misma táctica de su madre al inicio de la pelea. La herida en su frente le había dado la energía faltante para explotar toda su fuerza, y esta vez sería fiel a su promesa de no mostrar piedad hacia su madre, aunque manteniendo el espíritu deportivo que el Zeingen exigía.
Darius embiste el costado de Zenda con su adolorida nariz, y al haber golpeado con tanta fuerza logra sofocar a Zenda y hacer que esta expusiera su parte inferior, cosa que Darius aprovecha y la voltea hasta quedar ella con su estómago completamente expuesto. Zenda ruge de desesperación al no esperarse semejante golpe, y se mueve violentamente en un intento desesperado de incorporarse en sus cuatro ruedas lo más pronto posible, pero Darius se posiciona sobre su cuerpo, impidiendo que Zenda se volteara al tener que cargar el peso de su hijo sobre sus costillas. Zenda no se rinde a pesar de eso, sus gruñidos e incesantes forcejeos levantan una nube de polvo, fastidiando un poco a Darius quien buscaba la forma de terminar de una vez por todas con el combate. Traba sus ruedas delanteras con las de Zenda sujetándolas firmemente con sus gruesas garras, y una vez que la tenía inmovilizada, llena sus pulmones del viciado aire de la arena, y deja salir uno de los rugidos más poderosos y estruendosos que he oído jamás, el eco de su grave rugido vibra en los oídos del público, casi silenciándolo por completo ante la impresión. Una vez terminado, Darius exhala profundamente mientras mostraba sus dientes, con todas sus pupilas completamente dilatadas. Le toma poco tiempo percatarse de que el momento lo había rebasado, se notaba un poco de preocupación en su gesto, y se toma unos instantes para inspeccionar que no había causado daños a nadie, ni a su propia madre, quien igualmente se encontraba atónita ante la demostración de Darius. Zenda, al ser incapaz de continuar al haber sido inmovilizada por Darius, había perdido la batalla. Convirtiendo así a Darius en el campeón. El combate había terminado, y con un final que hizo a todos gritar de emoción.
- ¡El Líder Darius gana la batalla!- El cuerno es escuchado una última vez, y el público festeja una victoria más de su amado Líder, quien se veía impresionado de haber ganado. Tal parece que ni siquiera él se esperaba la victoria.-
En cuanto la batalla había finalizado, Darius inmediatamente retira su cuerpo que se encontraba sobre el de Zenda, y le ayuda a reincorporarse en sus cuatro ruedas, el ruido de la multitud hacía imposible escuchar lo que ambos platicaban entre sí, pero al ver que se sonreían uno al otro era más que suficiente para deducirlo, ambos habían tenido una gran pelea, y Zenda estaba orgullosa de ver de qué era capaz su hijo, dedicando unos momentos a limpiar la herida que le había causado involuntariamente en su nariz, a lo cual Darius no se negaría. Usualmente no dejarían que el público invadiera la arena, pero la organizadora parece hacer una excepción, solo por esta ocasión. Híbridos y humanos aficionados al Zeingen bajan las gradas para poder conversar con ambos peleadores, mientras estos disfrutaban de la atención. Kassia igualmente se reúne de nuevo con Darius, y entre ambos se dedican a pasar el tiempo con sus admiradores.
Los Guerreros se organizan para bajar a la arena igualmente para hacerle compañía a Zenda y yo estaba esperando mi turno para empezar a bajar las gradas, pero una silueta ajena al Zeingen me distrae por un momento, un híbrido caminaba con pesar a los alrededores del coliseo, su piel blanca hacía más notorias las heridas sangrantes que llevaba consigo, y tal parecía que se había dado por vencido al querer pedir ayuda a alguien del público, pues su débil voz no había podido superar el bullicio del Zeingen.
- Iker... ¡Iker! Hay un híbrido herido allá arriba, ¡Debemos ayudarle!- Llamo la atención de Iker antes de tomar camino hacia el exterior nuevamente, debía apresurarme, pues nadie más parecía haber visto a ese híbrido mal herido-
- ¿Ty? - Iker voltea a su alrededor, pero en ese momento ya me había perdido de vista- ¡Tyler! ¡¿D-Donde estás?!- Iker se levanta sobre sus ruedas traseras, incapaz de saber por dónde me había ido-
Me fue muy difícil salir con rapidez de las gradas, pero finalmente estaba afuera. El híbrido había continuado unos cuantos metros antes de darse por vencido, dejando caer su cuerpo sobre la tierra, dejando un rastro de sangre a su paso. Era un Corvette Stingray con tatuajes Cilt, su piel blanca estaba cubierta en sangre por sus heridas, y parecía arrastrar una de sus ruedas traseras, la cual se veía en muy mal estado. Corro hasta llegar frente al híbrido que respiraba entrecortadamente, me tiro de rodillas en cuanto llegué para revisar si aún estaba consciente.
- ¡Hey! Oye, ¿Puedes oírme? Estrás bien, pero tienes que resistir a que la ayuda llegue...- Pongo mis manos sobre su rostro, y al ver que reaccionaba y aún respiraba pude dejarla un momento para pedir ayuda- ... ¡Ayuda! ¡Por favor, ayuda! ¡Hay una híbrida herida aquí! ¡Necesito un Médico!- La híbrida perdía sangre rápidamente, me quito la chamarra que hasta ese momento tenía atada a mi cintura y la uso para intentar parar el sangrado de una de sus heridas más grandes, nadie parecía haber escuchado mis gritos de auxilio, todos estaban en el Zeingen-
- Ho... pper- La Corvette hace un gran esfuerzo para hablar, haciendo que un poco de sangre saliera por su boca- ... c-corre, Hopper... huye.-
- ¡No te voy a dejar aquí! Por favor, resiste, la ayuda ya viene en camino...- Volteo desesperadamente a mi alrededor, no era posible que nadie me hubiese escuchado, o que no hubieran notado mi ausencia, ni siquiera Iker había podido seguirme- ¡Ayuda! ¡Alguien ayúdeme por favor!- Por fin, logro escuchar a Iker a la distancia, gritaba mi nombre desesperadamente desde el interior del coliseo- ¡Iker! ¡Aquí estoy! ¡Ayúdame!-
- ... Hopper...- La híbrida abre su puerta con la suficiente fuerza para tumbarme, pues esta me había golpeado directamente en la espalda, quedo tirado en el suelo a un costado de la Corvette de ojos amarillos, en los cuales podía ver una mirada de terror que pocas veces he visto en mi vida.- ¡T-tienes que correr! ... Él... me ha s-seguido hasta aquí... y viene por ti... corre...-
No tenía idea a lo que se refería la híbrida, si realmente hablaba de un peligro real o sencillamente estaba alucinando ante la brutal pérdida de sangre y el cansancio, pero ella estaba consciente de quién era yo a pesar de yo no recordar haberla visto antes. Dedica sus pocas energías a repetir una y otra vez lo mismo, manteniendo su mirada inquietante hacia mí, dejándome inmóvil.
- ¡Tyler!- Podía escuchar a Iker cada vez más cerca, parecía que al fin me había encontrado-
- ... corre, Hopper... - La híbrida cierra sus ojos, vencida completamente por el cansancio-
Una sombra pálida en medio del bosque del que había venido la Corvette me hela la sangre, su figura era fácil de reconocer por su piel igualmente blanca, aunque llena de profundas cicatrices. Nos espiaba desde la seguridad de su escondite, acechándome con ojos gélidos. Exhibiendo la temible marca Vortex en su frente, manchada de la misma sangre de la híbrida debilitada a mi lado.
- ... corre-
Hybrid-Kira (2020)