Capítulo 9
"Indicios"
Capítulo 9
"Indicios"
Ilustración: Hybrid-Kira (2020)
Puede que en este lugar bajo tierra no sean audibles los cantos de las aves, pero estaba casi seguro de que ya había amanecido hacía unas horas, mi cuerpo tenía la costumbre de levantarme temprano incluso en mis días de descanso, y este no era la excepción. La habitación seguía igualmente oscura que cuando llegamos Iker y yo a dormir.
Su ausencia fue de lo primero de lo que me percaté al despertar, Iker no estaba por ningún lado de la habitación, y lo más probable es que no tardaría mucho en volver. Salgo del sleeping bag y me levanto del suelo algo adolorido, pues no estaba acostumbrado a dormir en el piso aunque estuviera cubierto con alfombra, seguía siendo una superficie demasiado dura para mí. Mientras sobaba uno de mis hombros abro ligeramente la puerta para verificar si realmente había amanecido, y en efecto, la entrada de la cueva estaba completamente iluminada por la luz del día.
Cierro de vuelta la puerta de la habitación estando algo aturdido por la luz del exterior, tanto que no me había dado cuenta de un envoltorio que se encontraba a un lado del lugar donde había dormido. Aquél paquete estaba envuelto en tela de forma algo descuidada, y al abrirlo pude ver que era ropa nueva, o al menos eso parecía. Una camiseta a cuadros gris de manga larga acompañada de un pantalón sencillo de mezclilla. No era el tipo de ropa a la que estaba acostumbrado, pero eso era mejor que la pijama que había estado usando dos días seguidos a falta de equipaje. Por un momento dudé que la ropa fuera de mi talla, pero me sorprendí al ver que me quedaba bien, un poco holgada, pero no era demasiado problema. Junto a la ropa también había unas botas de trabajo, se veían algo usadas y sucias, pero eso sería lo de menos al tratarse de un calzado que me sirviera mejor para el tipo de terrero de Cilt.
Me pregunto si Iker fue quien escogió la ropa para mí, pues de ser así entonces conoce bastante bien lo que necesitaría un humano como yo para estar cómodo en este lugar. No me sorprendería, los líderes debieron escogerlo para ser mi instructor por algún motivo además de ser el único híbrido con el que he tenido un poco más de interacción en todo Cilt, y al mismo tiempo el único con el que he entablado una amistad bastante sólida. Es posible que él ya haya tenido experiencia con otros humanos.
La habitación era engañosamente amplia, me dediqué a explorarla mientras esperaba el regreso de Iker. Detrás de una gran cortina que se confundía con la pared, había un baño un tanto peculiar, el área de la ducha era exageradamente grande, y a parte había un inodoro en otra pequeña habitación cerrada junto con su lavamanos y un espejo. Todo estaba perfectamente adaptado para que un híbrido y un humano se instalaran cómodamente en el pequeño, pero funcional espacio.
Mientras me dedicaba a acomodar un poco mi cabello y limpiar mi rostro de la tierra que se había adherido a mi piel, escucho el cerrojo automático de la puerta, Iker entraba en silencio a la habitación procurando hacer el menor ruido posible, pero al ver que ya no me encontraba dormido voltea a todos lados algo confundido, buscándome.
- Hey, buenos días Iker- Lo saludo asomando únicamente mi cabeza fuera del cuarto de baño, lo que hace a Iker suspirar de tranquilidad al ver que no me había salido de la habitación o algo similar.
- Cielos Tyler, por un momento creí que te habías escapado, es bueno ver que ya estás despierto.- Me sonríe mientras me veía.- ... Te queda bien la ropa, menos mal que sí era de tu talla, últimamente hay escasez de varias cosas en todo Cilt, los camiones de suministros de la Metrópoli son cada vez menos frecuentes... me pregunto que estará pasando.-
- Tenía el presentimiento de que habías sido tú quien la escogió, gracias por eso Iker.-
- No es problema... de todas formas yo ya no podría aguantar el olor de esa horrible pijama.- Iker dice sarcásticamente mientras aguardaba por mí en la puerta.
Finalmente salimos de la habitación y la luz del exterior es increíblemente cegadora, me toma unos minutos volver a acostumbrar mis ojos a la luz del día, pero una vez que lo hago noto una atmósfera tranquila y húmeda, la temporada de lluvias se había adelantado este año, dándonos un ambiente fresco antes de que el cálido verano empezara, aunque solo fueran dos insignificantes semanas de calor. El cielo estaba nublado y el aire frío soplaba entre los árboles, haciendo que agradeciera mentalmente a Iker por darme una camisa de manga larga para el día de hoy.
- Ahora dime Iker, ¿Cuál será la primer lección de hoy? ¿Defensa contra los Vortex? ¿Entrenamiento básico de un guerrero?- Estiro mis músculos una vez que estábamos en el exterior.
- Jaja, paciencia novato, primero te enseñaré cómo funcionan las cosas aquí. Hoy te tengo que mostrar todas las cosas aburridas, pero te prometo que habrán días más interesantes que este. Hoy te enseñaré algunos de los rangos de Cilt, y los lugares a los que tienes que ir para conseguirlos.-
Podía notar un ligero tono burlesco en la voz de Iker, pues yo realmente esperaba algo más interesante, pero un paseo por todo Cilt me serviría para conocer los rincones de mi nuevo hogar, después de todo, debería ser capaz de moverme por toda la ciudad sin problemas en unos cuantos días cuando mi entrenamiento finalice.
La primera parada sería la bahía médica, un lugar que ya había visitado antes en el primer día que llegué a Cilt, pero era necesario hacer una nueva cita para que me implantaran un chip. Según Iker, ese chip era necesario para entrar en el registro de ciudadanos de Cilt y poder acceder a sus servicios, todo híbrido y humano ciudadano de Cilt tienen un chip, el cual contiene toda la información de su portador.
La entrada discreta al hospital subterráneo era sin duda una de las estructuras que más me gustaban de todo lo que había visto hasta ahora de Cilt, era parecida a la entrada de un búnker, pero el impecable color banco del marco y sus puertas redondas de cristal decoradas con un enorme dibujo del rango médico hacía aquella entrada aún más espectacular. Poner el símbolo del rango médico directamente en la puerta era una buena estrategia para asociar rápidamente el dibujo con la confianza que un médico debe irradiar al atender a un paciente.
El rutinario proceso de esterilización antes de entrar al hospital me hace recordar por un momento a Darius, él se encontraba justamente del otro lado del cristal en el que ahora se encontraba haciendo guardia un médico humano, él fue uno de los primeros híbridos que llamó mi atención en cuanto puse un pie en Cilt, no únicamente por su imponente tamaño que superaba a la de cualquier otro híbrido que hubiera visto, sino que algo en su mirada era diferente a la de los demás híbridos, pues él era el único que parecía saber de mi llegada incluso antes que los demás, el único que no se vio demasiado sorprendido por ello.
- Iker... cuando vine por ti ayer, me encontré a Darius haciendo guardia aquí mismo en el hospital... ¿Qué hacía aquí teniendo un rango tan importante? ¿Qué acaso los líderes se aburren tanto en su trabajo?-
- ¿Te encontraste a Darius aquí?... Bueno eso no sería raro, cuando no está en el consejo o cuidando de las flores del domo le gusta trabajar, no hay lugar en todo Cilt donde no haya prestado su servicio o ayudado en algo, por algo sigue siendo nuestro líder, ¿Sabes?- El proceso de esterilización finaliza y nos permiten la entrada a la bahía médica.- ... Aunque la verdad es que sigue siendo nuestro líder principalmente porque nadie lo reta, jamás, aunque debo admitir que es un líder honorable.-
- Puede que no lo conozca lo suficiente para decir eso pero... confiaré en tu palabra, él parece ser un híbrido muy respetado por todos.-
- Él fundó Cilt, Tyler, es por eso y muchas cosas más porque es admirado.- Iker hablaba de Darius con orgullo, como si de un gran ídolo se tratara, cosa que era un tanto cómica, viniendo de él.
- ¿Ah sí? Entonces veo que le tienes demasiado... aprecio a Darius, ¿Habrá alguna razón específica por ello?-
- Ty... todos aquí aman a Darius, no es un secreto.- Yo esperaba que su reacción fuera diferente, o que al menos le causaría algo de pena admitirlo, pero al escuchar una respuesta tan sincera y no notar siquiera un ligero rubor en mi amigo, me termino tragando mis palabras.
- ... Es cierto, él parece ser genial.-
Nuestro destino se encontraba a unos cuantos consultorios de distancia desde la recepción del hospital, el lugar estaba un poco más activo que ayer, posiblemente por el escuadrón de cazadores que fue atacado por Vortex, el mismo que Saemus dirigía. Dicha escena me hizo recordar igualmente el extraño momento en el que Saemus estuvo a punto de atacarme, y el desafortunado que se llevó la paliza en mi lugar fue el pobre Iker. Si lo que Kassia decía es cierto, si las diferencias que hay entre el comportamiento híbrido y humano son tan marcadas como todos dicen, me temo que tendré un largo camino que recorrer antes de poder convivir con naturalidad con ellos, pero por suerte, tengo a mi compañero híbrido en quien apoyarme durante mi aprendizaje.
Era momento de ponerme el chip que me convertiría en un miembro oficial de Cilt, después de esto, ya no habría vuelta atrás a mi aburrida vida en la Metrópoli, y estaba listo para abandonar aquella vieja versión mía, por fin podría convertirme en quien quisiera sin el peso de un desafortunado apellido como el mío.
El procedimiento era relativamente sencillo, aunque se requería que me durmieran el brazo izquierdo. Los médicos que me atendieron hicieron una pequeña incisión en la parte externa de mi muñeca y colocaron el diminuto artefacto que no era más grande que un grano de arroz. Para mi fortuna le permitieron la entrada a Iker para que estuviera junto a mí, y así evitar que yo entrara en pánico por la cirugía. Aunque para ser sincero, proviniendo yo de un padre científico y una madre doctora, esto no era gran cosa.
La pequeña cirugía había acabado tan rápido como empezó, y para suerte mía la herida no tendría que depender del curioso método de curación que Iker prefiere para las heridas, pues mis propios vendajes tenían una solución que aceleraría el proceso de cicatrización, y con suerte estaría completamente curado en un par de días en conjunto con el raspón que me había hecho en la misma mano el día de ayer. Solo tendría que mantener vendada la herida hasta que cerrara completamente. Menos mal que aún tenía una mano completamente funcional.
Junto con el chip nuevo implantado en mi piel, me entregaron una tableta electrónica en la que debía registrar toda mi información para la base de datos de Cilt, datos personales que podrían ayudar a los médicos en caso de una emergencia. Reviso algunos de los datos que me pedían mientras Iker y yo salíamos nuevamente al exterior, aunque finalmente decido no entretenerme demasiado en ello y poner atención a mis alrededores, pues aún había demasiada ciudad que recorrer el día de hoy. Al ver que no llenaría mis datos médicos en ese momento Iker se ofrece cargar la tableta electrónica por mí en su interior, pues de todas formas "Ese espacio debía servir para algo" según Iker.
Nuestra siguiente parada sería la central de trabajo de los científicos; el laboratorio de Cilt. Al parecer se encontraba relativamente cerca del centro de la ciudad, pero era una zona a la que no se le permitía la entrada a todos los civiles, únicamente ciudadanos con rango médico o científico o con un permiso especial pueden entrar a las instalaciones. La entrada era similar a la del hospital subterráneo, y pese a que esta presentaba su símbolo en sus puertas redondas (las cuales en ese caso eran de metal) al mismo estilo que la bahía médica, el lugar en general parecía ser menos amistoso que dicho hospital. Este lugar claramente había sido hecho para trabajar, y no hacer sentir cómodos a los intrusos.
Al igual que todas las cerraduras, estas eran reemplazadas por una placa metálica que ahora me doy cuenta que no es más que un lector de chip, y en el caso de los híbridos ellos lo tienen implantado en la punta de su nariz, algunos de forma externa simulando la forma del logotipo de su modelo no híbrido, y otros directamente implantado bajo la piel como en el caso de Iker, quien no posee ningún logotipo en su nariz llena de pequeñas cicatrices.
La imponente puerta blindada del laboratorio debía ser abierta con el chip de Iker, en teoría, por lo que él lo intenta dos veces pegando su nariz a dicha cerradura, pero no sucedía nada. Después de un tercer intento, una voz femenina se hace presente en un altavoz.
- No tiene permiso para entrar a estas instalaciones, identifíquese.-
- Guerrero híbrido Iker. Y... uh, Tyler Hopper.- Iker voltea a verme de reojo, al parecer él tampoco sabía qué más decir en ese momento para que nos dejaran entrar.- El consejo puso a Tyler bajo mi protección, y dieron permiso para entrar a la oficina de Marcus Hopper... Tyler es su único familiar, y sus cosas ahora le pertenecen a él hasta que regrese.-
Hay un gran silencio en el altavoz, un largo y tenso silencio del cual no sabíamos qué iba a resultar, aunque para sorpresa y susto nuestro, la pesada puerta de metal abre sus cerraduras hidráulicas con un estruendoso golpe, abriéndose lentamente hasta tener el espacio suficiente para que Iker pudiera pasar, y yo detrás de él. Esta era la primera vez para ambos en entrar a esta área, por lo que no sabíamos bien qué esperar, pero para sorpresa nuestra el interior era igual de acogedor que la bahía médica. Paredes blancas y perfectamente limpias, las cuales se fusionaban con el suelo en una curvatura que evitaba que el polvo se acumulara en las inexistentes esquinas y que fuera mucho más fácil de limpiar. Pese a ello, no había una sala de esterilización antes de entrar.
- Hmm... ¿Con que aquí es donde se hace la ciencia, eh?- Iker se mostraba realmente asombrado, se notaba que este sitio no le era familiar en lo absoluto.
- ¿Nunca habías estado en un laboratorio antes, Iker?-
- Bueno... de hecho vengo de uno, así como muchos otros híbridos aquí, pero no puedo recordar nada...- La extraña forma en la que las paredes se fusiona con el piso capta su atención por unos momentos, haciéndolo hablar con quietud.-... además, los híbridos como yo no somos bienvenidos en estos lugares...-
- ¿A qué te refieres? ¿Es porque... se necesita el rango científico para entrar?-
- Ehh... sí, claro, es por eso. Necesito uno de esos rangos.- Iker contesta de forma extrañamente tajante, silenciando la conversación momentáneamente, hasta que un rostro familiar se aproxima a nosotros.
Ya me era fácil reconocer a Tori de entre los demás híbridos de su misma raza, pues el color de sus ojos era tan característico de ella que no lo compartía con ningún otro híbrido. La elegante Audi R8 se acercó a nosotros desde el pasillo principal con calma, y con una característica mirada seria, la cual yo sospechaba que la había aprendido del mismo Darius.
- Espero que no me estés haciendo romper el protocolo por razones mundanas Iker, pero quiero que sepas que solo lo hago por el muchacho.- Tori levanta la vista hacia mí y esboza una ligera sonrisa a forma de saludo, a lo que solamente asiento discretamente.
- Igualmente es lindo verte de nuevo, Tori.- Dice Iker de forma sarcástica, esbozando una sonrisa algo incómoda.
- ...En realidad no debería dejarlos entrar, a ninguno de los dos, la base de datos de Cilt aún no se actualiza y no tengo una orden directa de los líderes de dejarlos pasar.- Dirige su mirada severa hacia Iker, quien claramente era el que se encontraba más nervioso.- A demás, es una sorpresa que los líderes te hayan nombrado nuevamente instructor híbrido Iker... Es tan sorprendente que yo no soy la única que duda que sea cierto.-
- ¿...Nuevamente?-
- Aunque parezca extraño... sí, ellos lo hicieron, y podrás comprobarlo en unas cuantas horas, Tori.- Iker estaba decidido a terminar aquella conversación lo más rápido posible.- Ahora si nos disculpas, tengo que llevar a Tyler a la oficina de su padre... Vámonos Ty.-
- Iker, espera...- Mis intentos por detenerlo al menos el tiempo suficiente para despedirme de Tori son en vano, Iker avanza directamente hacia el interior del complejo, rumbo a las oficinas. Parecía más interesado en escapar de la conversación antes de esperar por mí, por lo que no tengo otra opción que forzar la despedida.- ... lo siento Tori, te veré después.- Acelero el paso para estar nuevamente al lado de mi compañero.
- ...¿Cuánto tiempo más le ocultarás la verdad, Iker?- La voz de Tori resuena por el mismo pasillo por el que nos alejábamos, y yo no podía hacer nada más que voltear a verla de nuevo.- Él tiene derecho a saber quién eres y que has hecho, si es que te haces llamar su amigo...-
- ¡No me digas qué hacer!- La inusualmente fuerte voz de Iker genera un sonoro eco por el pasillo, al mismo tiempo que un leve gruñido se manifestaba en él, nunca había sentido miedo hacia Iker, pero ese momento me hizo recordar que él seguía siendo un híbrido, impulsivo, y fuerte, tal como lo había dicho Adara en su momento.
- No Iker... tú ya sabes lo que se tiene que hacer.- Tori dedica aquellas últimas palabras a Iker antes de darse la vuelta y regresar por el mismo camino por el que llegó.-
Iker estaba furioso aunque tratara de no manifestarlo ya, él sabía perfectamente que ese arranque de ira traería consigo muchas preguntas mías, pero igualmente, yo sabía que no era lo mejor bombardearlo de preguntas en ese estado. Ya había visto a Iker enfrentarse a una batalla física, pero nada me preparó nunca para verlo lidiar con una batalla mental. Él no dejó de avanzar en ningún momento, y no volteó hacia atrás para percatarse de que yo lo estuviera siguiendo. No fue hasta unos momentos después en que él ya se encontraba más calmado que empezó a buscarme con la vista, en su rostro podía ver un poco de arrepentimiento, pero se tranquilizaba al ver que yo lo seguía a un par de metros de distancia.
Por más que trataba de ignorarlo, había demasiadas preguntas en mi cabeza, ya era demasiada coincidencia que varios aquí en Cilt no tuvieran una relación precisamente buena con Iker, o que incluso se le tuviera prohibida la entrada a ciertos lugares, como la aldea de los cazadores. Algo no estaba bien en todo esto. Al principio quería pensar que simplemente todos ellos estaban celosos de alguna forma, pues tal parecía que Iker no era el único interesado en ser mi instructor, pero esto iba más allá. Era claro que había muchas cosas que él no quería decirme.
El corto trayecto fue silencioso y bastante amargo, pues además de haber presenciado aquella discusión entre Iker y Tori, aquél lugar y momento me han hecho recordar el propósito de mi llegada a Cilt. Mi padre, quien todos en la Metrópoli lo habían dado por muerto todos estos años, y que ahora estaba cerca de estarlo realmente si no encontrábamos la forma de tenerlo de vuelta. Una visita a su laboratorio podría ayudarnos a saber un poco más sobre su repentina desaparición, y como es que llegó a estar entre las garras de los Vortex de un día para otro.
Su oficina era la más grande de todas, y la primera igualmente. Aquella puerta no había sido abierta desde que se fue hace un par de meses, según los líderes. Reposo mi mano no vendada sobre la manija de la puerta, únicamente admirándola, tomándome mi tiempo para poder entrar. Una extraña sensación hacía que me doliera un poco el pecho, y que un pequeño nudo en la garganta se presentara en ese mismo instante, haciéndome levantar un poco mi mano para repasar las estilizadas letras que se mostraban en la placa metálica, cuyo relieve mostraba el nombre de Marcus Hopper.
- Así que aquí estuviste estos últimos trece años...- Se me dificultaba un poco hablar debido al amargo sentimiento de saber que no podía abrazarlo o verlo en ese momento, la espera había sido demasiado larga ya.- ...Espero que al menos hayas tenido una mejor vida aquí en Cilt.-
- Él hubiera abandonado todo esto con tal de verte otra vez Tyler... pero si lo hacía, te habría puesto en riesgo.- Ahora más calmado, Iker intenta darme ánimos para entrar a la oficina.- ...Fingir su muerte fue lo único que podría salvarte a ti y a tu madre de los Vortex, ellos son capaces de hacer cosas horribles para cumplir sus objetivos.-
- Eso lo sé, Iker... pero creo que ahora depende de nosotros, y del contenido de esta oficina, el volverlo a encontrar.-
Con cuidado de no lastimarme, acerco mi recién implantado chip a la placa metálica en la parte central de la puerta, y sorpresivamente esta se abre. La puerta de la oficina era grande, por lo que Iker me acompañó al interior de esta en silencio, pues ninguno de los dos sabíamos qué era lo que nos íbamos a encontrar. La habitación era oscura, y al prender las luces pudimos ver realmente lo que yacía en su interior.
Un grande y rústico escritorio de madera ocupaba una buena parte del espacio de su oficina, y sobre este aún se encuentran los libros que debió estar leyendo antes de su desaparición. Junto a este había una enorme estantería la cual daba la impresión que estaba a punto de colapsar por todos los libros que debía soportar, aunque todo se veía impecablemente organizado pese a la capa de polvo que había cubierto todo y que había hecho estornudar a Iker un par de veces. Al fondo de la oficina se encontraba una cama improvisada la cual estoy seguro que debió usar muchas veces al desvelarse con sus estudios, y más cajas que después pude comprobar que contenían más libros, no era una sorpresa que la gran mayoría de ellos fueran escritos por él.
Mientras Iker me ayudaba a revisar otras cajas que estaban apiladas en el rincón, algo sumamente importante había pasado desapercibido en ese momento, oculto a simple vista. Una de las paredes estaba completamente repleta de fotografías y dibujos que él mismo había hecho. A simple vista parecía un típico muro de evidencias que un detective usaba para resolver un crimen, pero al poner más atención a las fotografías parecía ser únicamente un enorme álbum que por alguna razón, mi padre siempre quería tener a la vista. Las fotos retrataban a muchos híbridos y humanos llevando a cabo sus labores cotidianas, desde crías correteándose entre ellas y parejas de híbridos y humanos descansando a la sombra de los árboles, hasta fotografías de lo que parecía ser los inicios de Cilt. Mi padre llevaba registro de todo lo que sucedía en este lugar con sus fotografías, y estaba casi seguro que debió escribir docenas de libros referentes a este preciso lugar.
- Veo que acabas de encontrar su pared de recuerdos... sí, a él le gustaba tomar fotos de cada híbrido que se encontraba. Oh, mira, ahí está él.- Iker se queda viendo a una de las muchas fotografías que habían, pero pude identificarla rápidamente, mi padre no había cambiado demasiado en todo este tiempo.- Ahí está Marcus junto con un grupo de Médicos recién graduados jeje, ellos ahora mismo son los encargados mayores de la bahía médica.-
Nunca presté mucha atención al hecho de que mi padre y yo somos casi idénticos, y ahora entendía por qué mi madre no solía verme tanto a los ojos, pues le recordaba mucho a él. Él siempre fue un hombre muy alto aunque de anatomía delgada, un rostro más redondeado que el mío y su cabello pelirrojo y rizado, él siempre usó la misma barba y bigote desde que tengo memoria. Pese a que habían pasado muchos años yo lo seguía reconociendo, aunque realmente dudaba si él me hubiera reconocido al verme de nuevo.
Tomo la foto afectivamente con mi mano y la guardo en una de las bolsas que tenía mi camisa, pues sentía que el tener su foto me podría ayudar a sentirme un poco mejor en ese momento.
Paso la vista por todas las fotografías, buscando alguna otra que llamara mi atención y muchas de ellas resaltaron entre todas, como una en la que se ve a Darius ayudando en la reparación o construcción de lo que parece ser el Domo del Consejo, otra fotografía interesante muestra a un escuadrón de cazadores, pero ninguno de ellos portaba dicho rango. Según la descripción escrita detrás de la fotografía aún no se había implementado el sistema de rangos en Cilt. Al ver tantas personas diferentes en todas esas fotos y recordando que Iker era especialmente cercano a mi padre, empecé a buscar alguna en la que él apareciera, hasta que por fin pude encontrar una pequeña y dañada fotografía en la que un McLaren P1 idéntico a Iker se veía de espaldas descansando bajo la sombra de un árbol, y junto con él había una persona apoyada en su costado, estaba igualmente de espaldas, por lo que era difícil conocer su apariencia, pero tal parecía que era un chico joven.
- Oye Iker, creo que este eres tú... ¿Y quién es él?- Bajo nuevamente a su nivel para que pudiera ver bien la fotografía, aunque Iker estaba bastante entretenido viendo el resto de la galería en la pared.
- Uhm, debe ser una de las fotos que tu padre me tomó en medio entrenamiento jaja, no te recomiendo verlas, son... muy...- Iker enfoca su vista a la fotografía, y su sonrisa desaparece inmediatamente, dejándolo mudo por unos instantes. Sin reacción alguna.-
- ...¿Iker?- Su reacción me toma por sorpresa, pues no estaba seguro de qué le había causado dicha fotografía.-... ¿Qué sucede? ¿Era algo que... no querías ver?-
- N... no, no es eso. - Acerca su rostro un poco más a la fotografía para poderla ver a detalle, mientras sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas, las cuales Iker trataba de contener. - Aaron...- Su voz se había cortado al mencionar ere nombre, era más que claro que Iker conocía a ese chico. Lo conocía muy bien, y algo provocó esa dolorosa reacción. - Je... tu padre nunca me mostró esa foto... creo que hizo bien en ocultarla...- Claramente algo no estaba bien, y puede que mucho tenga que ver ese chico llamado Aaron que salía en dicha fotografía con Iker. Yo me senté a su lado para tratar de ayudarlo, en silencio. Iker necesitó unos minutos para volver a tomar el control total de su respiración y no dejar que el llanto le ganara, hasta que por fin pudo tranquilizarse un poco.-... Él fue mi compañero antes que tú, Ty... bueno, en realidad éramos un poco más que simples amigos, no era una relación muy correspondida por él pero... me hacía feliz.- Suspira profundamente, con una gran pesadez en sus pulmones, dejando escapar un par de lágrimas.-... Él falleció hace unos años ya.-
- Iker...- Pongo mi mano sobre su nariz para apoyarlo, pues era lo único que podía hacer en ese momento.- ... Perdona que hayas tenido que recordar eso... yo no sabía nada al respecto.-
- No, está bien Tyler... algún día lo ibas a saber de todas formas... realmente es mejor que lo supieras de mí.- Iker logra hablar con un poco de normalidad y calma sus lágrimas por el momento, haciendo lo posible por no hacerme sentir mal igualmente.- Aún lo extraño... obviamente... pero no es algo que me guste recordar, es por eso que nunca te lo dije, y perdona por eso... yo debí ser más honesto contigo, Ty.-
- No digas eso Iker... esto era algo personal tuyo, no tienes porqué explicarte.- Seco un poco sus lágrimas con las mangas de mi camisa, y aquello parece calmarlo un poco de alguna forma.- Hagamos algo, tomemos algunos libros de aquí y llevémoslos a la habitación, ahí podremos revisarlos con más calma antes de ir por algo de comer, ¿Te gusta la idea?- Iker me ve directamente a los ojos y asiente ligeramente, pues aún estaba recuperando su voz de nuevo.- Bien, tomemos una caja y hay que llenarla de lo que nos llame la atención.-
Regreso la fotografía a su lugar, volviendo a adherirla a la pared con el pincho que lo sostenía en un principio. Era mejor mantener la fotografía en un lugar un tanto alejado para evitar que Iker pensara demasiado en ello.
A ambos nos afectó un poco emocionalmente la visita a la oficina de mi padre por diferentes razones, pero después de un rato buscando cosas y seleccionando lo que llevaríamos a nuestra habitación para revisarlo después nos ayudó a distraernos de nuestras situaciones personales. Pese a ello, me era difícil dejar de pensar en la dura revelación de Iker, alguien tan carismático como él nunca levantaría sospechas de una tragedia como esa. Era claro que él no planeaba decirme esto sino hasta tenerme un poco más de confianza, pero no le quedó otra opción. Ahora era mi responsabilidad ayudarlo a superar este mal recuerdo, pues fui yo quien por accidente lo provocó, era lo menos que podría hacer por mi amigo en este momento.
Aaron, ese era el nombre del chico de la fotografía, y la persona con quien Iker tuvo una relación sentimental realmente fuerte, pese a que él mismo confesara que no era del todo recíproca, eso parecía no importarle. Aaron, no podía dejar de pensar en su nombre. Tenía tantas preguntas y tantos nervios de preguntar al mismo tiempo, pues este era posiblemente el peor momento para preguntarle a Iker sobre su vida, pero sin duda el momento en el que más curiosidad me ha generado, sea eso bueno o malo, tenía la necesidad de saber sobre su vida, pues de todas formas él era la primer persona... o híbrido, en el que yo empezaba a confiar plenamente, alguien a quien llamar "amigo" sin dudarlo ni un momento, y alguien que ha arriesgado su vida un par de veces simplemente para protegerme.
Pese a que mi amigo pueda tener las mejores intenciones en tratar de protegerme, el hecho de que varias personas se vean sorprendidas (de mala manera) de que él sea mi instructor híbrido, y sabiendo lo que sucedió con Aaron, me tiene realmente confundido. ¿A caso piensan que yo terminaré como él? ¿Qué el hecho de estar con Iker me pone en riesgo? De ser así, ellos deberían ser demasiado crueles al pensar que Iker fue responsable de la muerte de su amado. Es obvio que alguien como él no podría hacer daño a un humano, mucho menos si es alguien que él quiere. Al menos el hecho de que Kassia confíe en él es una de muchas razones por las que intento no pensar cosas malas de Iker... pero es difícil. Al fin y al cabo, su presencia no es especialmente bienvenida en muchos lugares. No quisiera dudar de mi amigo, pero eso depende de cuanta confianza me tenga para contarme sobre ese tipo de cosas en el futuro.
Nunca había sentido mi cabeza y mis sentimientos tan divididos.
Había tantas cosas en la oficina de mi padre que fue muy difícil elegir que nos llevaríamos a la habitación, aunque al final decidimos no llevar tantas cosas ante la posibilidad de tener muy poco tiempo para revisar todo, pues al mismo tiempo Iker tendría que seguir con mi entrenamiento. La selección se limitó a dos cajas de cartón, una con libros y otra con varios objetos, algunos de ellos objetos personales o que parecía que mi padre solía usar mucho, como su cámara fotográfica y su bitácora más reciente que pude encontrar en toda la oficina, podía estar seguro que era la última que escribió debido a la fecha que databa de hace un poco más de dos meses. Iker naturalmente se ofreció a cargar ambas cajas, pero se tuvo que resignar con cargar únicamente la caja de libros, pues yo no me aprovecharía de su gentileza. Aunque después de varios intentos fallidos míos de cargar la caja con mi única mano sana terminé aceptando su ayuda.
Al salir del laboratorio esperamos a que Tori ya no estuviera por la zona, pues los dos detestaríamos una segunda discusión sobre el mismo tema, y ambos queríamos simplemente entretener nuestras mentes en cualquier otra cosa, como por ejemplo, investigar lo que había pasado con Marcus. En la primera oportunidad que tuvimos de salir de ahí sin llamar la atención nos dirigimos a la gran puerta blindada del laboratorio, esperando que algún científico piadoso nos abriera la puerta para salir, pero no había ni un alma. En un vago intento de salida, y principalmente impulsado por la curiosidad, acerco mi mano vendada a la placa de lector de chip del interior de la puerta metálica, y ambos nos sorprendimos al ver que esta se había abierto, tal parecía que la base de datos de Cilt se había actualizado al fin, y ya podríamos entrar y salir del laboratorio cuantas veces quisiéramos.
Eso significaba que estaba oficialmente registrado como ciudadano de Cilt, y que Iker al mismo tiempo era mi instructor híbrido oficial, ahora nada ni nadie podría cuestionar la palabra de mi amigo, y eso me alegraba. El que los líderes confiaran en él para esta tarea le daba confianza, se podía notar en su andar, ya no era necesario para él mantener la guardia alta todo el tiempo.
Según el itinerario mental de Iker, aún faltaban otros tres rangos que visitar, las breves pero importantes introducciones a los rangos Científico y Médico me habían dado un panorama bastante amplio del funcionamiento de Cilt, o al menos de su división científica.
Los Científicos tienen un rango ligeramente mayor que los Médicos, pero ambos se dedican a cosas completamente diferentes. Los Científicos principalmente se encargan de labores que requieran investigaciones más exhaustivas, como la fabricación de paneles solares o turbinas eólicas para abastecer de energía eléctrica a todo Cilt, investigaciones en la salud híbrida y humana, e incluso es el rango en cuyas instalaciones se encuentra el centro de comando, una sala subterránea en la que se hace seguimiento a todos los escuadrones de Cazadores y Guerreros fuera de Cilt, rastreando los chips personales de cada uno.
Los Médicos por su parte, claramente se encargan de mantener a la población saludable, pero su labor no se limita únicamente a eso. Al parecer la taza de nacimiento de híbridos ha ido en declive y muchas razas desaparecen por esa misma razón, no únicamente en Cilt, sino en todo el mundo. Las instalaciones del rango Médico al mismo tiempo albergan un enorme banco genético en el que almacenan muestras de ADN de todos los híbridos en Cilt sin mutaciones genéticas, con la esperanza que algún día se encuentre un método para facilitar la obtención de crías híbridas, artificial o naturalmente, pues no es tan sencillo traer crías híbridas al mundo.
Todos los rangos se complementan entre ellos, y ninguno es más o menos importante que el otro. Esta organización es vital para el funcionamiento de Cilt y los Líderes lo saben a la perfección, pues su mismo rango es el encargado de hacer que este sistema funcione.
Tantas enseñanzas en un solo día requerían de un merecido descanso, e Iker y yo nos disponíamos justamente a ello. El camino de regreso a la habitación había sido largo pero entretenido, pues nunca está de más saber un poco sobre esta extraña y fascinante ciudad. El clima no era precisamente piadoso, las nubes no se habían dispersado en todo el día y el aire gélido advertía una tormenta inminente, tormenta que había iniciado mucho antes de lo que yo podría predecir, pues nos tomó por sorpresa a medio camino. Yo al rehusarme a resguardarme en el ya ocupado interior de Iker, empecé a correr junto con él en dirección a la cueva que albergaba nuestra habitación y la de muchos otros híbridos y humanos. El pobre Iker tuvo que correr a mi mediocremente lenta velocidad humana para no dejarme atrás, y ambos quedamos igual de empapados.
Exhaustos, con frío, ycon ganas de regresar a la habitación, tuvimos que esperar en una larga filapara poder usar uno de los dos únicos elevadores del complejo, pero al menos yaestábamos bajo techo. Al menos otros diez híbridos esperaban impacientes en lafila, todos quejándose por el lento elevador el cual, convenientemente, estabaempezando a fallar justo cuando más se necesitaba. Era evidente que ni siquieralos híbridos disfrutaban de este clima.
- Grandioso, empieza a llover a medio Zeingen, ya es el segundo año consecutivo que sucede esto, ¿Qué acaso los Líderes no consideran estas cosas antes de organizar los eventos?- Quejaba en voz alta el híbrido que se encontraba frente a nosotros en la fila para el elevador, era un Maseratti cuya piel tenía un inusual color menta, aunque no era muy bueno para ocultar las abundantes cicatrices en su cuerpo.
- Si tanto te gusta el Zeingen te hubieras quedado sin importarte la lluvia, muchos se quedaron para participar en las últimas peleas. No tienes de qué quejarte Ankor, los líderes no son dioses como para controlar el clima.- Su acompañante, una Citröen Zurvolt de voz perezosa y ligeramente fastidiada escuchaba los aullidos del Maseratti, contestando a sus comentarios con pereza.
- Pff, tonterías, seguramente deben estar demasiado distraídos con su nueva adquisición... supe que el hijo de Marcus está aquí desde ayer, pero qué pérdida de tiempo ha sido traer al mocoso.- Su voz rasposa solamente agravaba el tono de disgusto de su voz mientras hablaba con la híbrida a su lado.- No necesitamos que otro Hopper venga a "poner paz", Cilt ya es perfectamente pacífica sin ellos... y para ser sincero, me alegra que al viejo se lo comieran los Vortex, así al menos no los atraerá de nuevo.- Yo había estado escuchando la conversación en silencio, pero ese último comentario empezaba a alimentar mis ganas de callar a dicho híbrido.- Pero su sacrificio no sirvió de nada... con el muchacho aquí no pasará una semana para empezar a tener visitas de Vortex otra vez.-
- Mmmh, sí, en eso estoy de acuerdo. Los dos meses que Marcus ha estado desaparecido no ha habido avistamientos de Vortex en todo Cilt.- La Citröen parece despabilarse un poco por la charla, pudiendo hablar con un tono un poco más claro.- Los Vortex vendrán por él tarde o temprano, y nosotros los Guerreros no tendremos de otra más que hacer turnos extras.- La híbrida bosteza escandalosamente.- Si el chico es inteligente, regresará a la Metrópoli en cuanto antes... no hay nada bueno para él aquí.-
- ...¿Qué acabas de decir?- Iker, de quien hasta ese momento había recordado que también estaba escuchando a ambos híbridos hablar, interfiere con la dichosa conversación, haciendo que ambos híbridos voltearan a vernos con expresiones completamente diferentes.
La Citröen se veía aterrorizada, tanto que la pereza se le desvaneció por completo del rostro al vernos con sus ojos bien abiertos. Por otra parte su compañero híbrido, el Maseratti llamado Ankor, se había visto sorprendido al principio al verme, creyendo que había sido yo quien los había interrumpido, pero su expresión cambió drásticamente al reconocer el rostro de Iker quien había vuelto a interponer su cuerpo entre mí y el peligro. Ankor esboza una desagradable y burlesca sonrisa hacia Iker, le faltaba uno de sus colmillos inferiores aunque eso solamente hacía más intimidante su gesto. La híbrida no tardó nada en abandonar el lugar al percibir el peligro inminente, dejando a Iker y a Ankor en un incómodo reto de miradas. Iker respiraba con fuerza y levantaba un poco más su cuerpo para verse ligeramente más grande, pero el Maseratti no se inmutaba.
- Vaya, pero qué sorpresa... nunca pensé que el nuevo favorito de los líderes estuviera justo detrás de mí, es todo un honor, chico. O como prefiere nuestra majestad Darius llamarte... "joven Tyler"- Ankor finge una reverencia, claramente tratando de fastidiar más a Iker, haciendo que él empezara a gruñir audiblemente.- Por favor Iker, no quieras hacer un acto como el de ayer, fue patética la forma en la que Saemus te hizo morder el polvo, fue necesario que una hembra cualquiera se interpusiera para que no terminaras muerto.-
- Kassia no es una hembra cualquiera... es la lideresa de Cilt y también tuya, ella nos haría morder el polvo a todos, al igual que Darius, y debes mostrarles respeto.- Iker estaba furioso, pero hacía todo en su poder por evitar otra pelea innecesaria como la de ayer, hablando lo más claro y serio que su rabia le permitía.
- Ambos sabemos que solo los adoras por el pequeño gran favor que te hicieron por ser uno de los favoritos de Marcus, tu respeto hacia ellos no es genuino.-
- ... Ya basta.- Iker apretó los dientes.
- Niño, ¿Quieres saber la verdad sobre tu querido amigo, el amoroso Iker? ¿Quieres saber por qué medio Cilt parece odiarlo? ¿No te has preguntado por qué él y muchos otros híbridos solo tienen el rango de Guerrero y no los dejan...-
- ¡He dicho basta!- Iker deja escapar un agresivo rugido antes de atacar de frente a Ankor, mordiendo fuertemente su nariz y sacudiéndolo de un lado a otro. El grito de dolor de Ankor alerta a todos dentro de la cueva, e Iker no parecía tener intenciones de soltarlo. Algo en él lo había cegado en su rabia, y estaba dispuesto a hacerle daño. Yo nunca pensé que Iker fuera capaz de tal brutalidad.
- ¡Iker suéltalo!- Mis gritos eran en vano, pues él parecía no escucharme. Ankor podía ser un cretino, pero definitivamente no se había merecido ser atacado de esa forma.
En un intento desesperado, salto hacia su nariz e intento abrir sus mandíbulas con la fuerza de mis manos, esperando que al menos yo fuera un impedimento para dejar de ejercer presión en su mordida, pero no fue así, Iker intentó quitarme de encima con una fuerte sacudida y lo único que pude hacer fue golpearlo en un ojo, intencional o accidentalmente, eso no importaba, pues había sido suficiente para que Iker soltara su mordida de Ankor, aunque con ello también logró arrojarme a un par de metros de distancia con su brutal fuerza. Ankor buscó refugio con otros híbridos quienes pronto formaron una barrera para evitar que Iker lo volviera a atacar. Iker no era el mismo híbrido que yo había conocido, este era salvaje, y peligroso, y ya no tenía duda de ello. La caída no fue peligrosa para mí, pues había caído de espaldas, pero ahora el mayor de mis problemas era el mismo Iker.
- I... Iker...- Al escuchar su nombre, Iker voltea a verme con un gesto de furia, su boca estaba manchada por la sangre de Ankor, y sus pupilas estaban contraídas.- ¿¡Pero qué te sucede!? Pudiste matar a alguien... ¡Reacciona de una vez maldición!- De alguna forma mis palabras parecen traerlo de vuelta, sus ojos vuelven a la normalidad, y empieza a ver lo que había causado a su alrededor, se veía realmente aterrado ante lo que pudo haber ocurrido, como si hubiera perdido el control de sí mismo.
- Ty...- Iker trata de acercarse a mí, pero yo instintivamente retrocedo un poco al no saber lo que sucedía, Iker se veía devastado al ver aquella reacción mía, por lo que vuelve a retroceder para darme espacio. Se queda viendo al piso, recuperando su respiración, igual de confundido que yo.
- ¿Ahora lo ves, niño?- Ankor se vuelve a hacer visible entre la multitud, con su nariz sangrante, y con un gesto de repulsión hacia Iker.-... Ese hibrido que ves ahí no es uno cualquiera... es un asesino. Un asesino de humanos e híbridos por igual... Y es uno de los mejores.-
Las ruedas de Iker parecen temblar ante las palabras de Ankor, al mismo tiempo que hacía estremecer mi corazón al ver que Iker no se oponía ante tal comentario, simplemente cierra sus ojos por un momento al ser humillado de tal forma. Pronto, retoma fuerza en sus ruedas para dar la media vuelta, y salir de la cueva en silencio y con una mirada inexpresiva, no sin antes mirarme una última vez sin decir nada, claramente apenado, y sin ganas de seguir peleando. Iker sale a la helada lluvia que azotaba en el exterior, pero eso parecía ser el menor de sus problemas.
- Iker... amigo.- El remordimiento pronto se apoderaba de mí pese a haber presenciado tal escena, pero Ankor detiene mi avance.
- Será mejor que lo dejes ir chico... No lo conoces como todos nosotros aquí.-
La conmoción no duró mucho, pronto la fila para el elevador volvió a formarse, mientras yo seguía tumbado en el suelo, tal parecía que este tipo de riñas era tan comunes entre híbridos que nadie se molestaba en hacérselo saber a alguna autoridad. Me tomó varios minutos y la ayuda de unas cuantas personas gentiles para volver a incorporarme. Debido a la pequeña pelea, Iker había dejado salir algunos libros de su interior, y yo simplemente los recogí y subí por las escaleras como cualquier otro humano, llegando al segundo piso donde se encontraba la habitación, nuestra habitación. Dejé caer los libros a un lado y solo me recosté en el piso alfombrado, asimilando lo que había sucedido. No podía ser cierto, Iker no podía ser un asesino. Eso pensé para mí mismo, al mismo tiempo que a mi mente volvían las imágenes de la Mustang que él mismo asesinó frente a mi casa aquella noche lluviosa, Adara advirtiéndome sobre los Guerreros híbridos, Saemus diciendo que Iker ya no tenía voz en Cilt, los Cazadores repudiando el trabajo de algunos Guerreros, Tori quejándose igualmente de aquellos secretos que Iker no me había dicho, de la muerte de Aaron, y la pelea con Ankor.
...Pero que ingenuo y estúpido había sido todo este tiempo.
Hybrid-Kira (2020)