La ciudad estaba en auténtico desorden social. Los no afectados intentaban continuar su vida como si nada hubiese pasado pero al final era imposible actuar así. Los afectados estaban refugiados en las calles de la ciudad como medianamente podían. Menos los que se han podido permitir una nueva residencia y poco a poco reconstruir su vida. Y el gobierno seguía sin dar soluciones, dando largas a los ciudadanos que se quejaban. Esto solo hacía que el descontento aumentase cada vez más y la ciudad se llenase de manifestaciones y revueltas.
A pesar de esto el gobierno seguía sin responder, solo estaban centrados en su proyecto del Muro que rodeaba El Hoyo y cómo lo podían aprovechar. Así que se creó un sistema de basura que era recogida por un camión alrededor de la ciudad. Esta era arrojada al hoyo por lo que su función pasó a ser la de un vertedero.