Date Written: 23 March 2023
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Inhumanos Humanos
Los humanos son egocéntricos por naturaleza. Cuando el escritor José Martí describe a una persona, lo hace desde el punto de vista de que todos los humanos son hipócritas. La palabra “hipócrita” implica que una persona expresa ciertas creencias o actúa de cierta manera, pero al enfrentarse con esa misma situación harían lo opuesto. Esto es lo que escribe Martí: “Se queja de la opresión ajena; pero apenas puede oprimir, oprime.” Todos los humanos son seducidos por el poder. El deseo por obtener “parte del león” coquetea con el supuesto compás moral de la humanidad y eventualmente, gana.
Los humanos son simples animales y como todo animal tienen una necesidad de sobrevivir. La supervivencia de una criatura depende de su habilidad para priorizarse. En la naturaleza, si un animal no se pone por delante de los demás, no cumple su función de propagación de su especie. Si un humano no se prioriza, no va a poder asegurar todos aquellos recursos necesarios para su reproducción; de esta forma no va a cumplir el objetivo intrínseco de la vida. Además, la necesidad de tener recursos va de la mano con la necesidad de tener poder, porque los recursos son poder. Por lo tanto, la necesidad de tener poder es fundamental para los organismos vivos. Esta propiedad es, en esencia, lo que argumenta Martí. Dicho argumento se refiere a que los humanos tienen una necesidad innata de obtener un nivel desproporcionado de poder ("pero apenas puede oprimir, oprime.. pero apenas puede monopolizar, monopoliza"). De esta manera, en relación a nuestros genes, la idea de Martí de obtener poder se aplica y es válida.
Un ejemplo de idealizar un mundo sin poder y la eventual ganancia del poder es el comunismo. En una sociedad comunista se supone que se crea una sociedad sin clases sociales, es más, en esa comunidad no existe la propiedad privada; sin clases sociales y sin propiedad privada, la necesidad de obtener recursos no se cumple, de esta manera, como mencioné en el parágrafo anterior, nuestras necesidades como humanos no se cumplen. Consecuentemente, una sociedad realmente comunista es imposible y nunca ha existido en la historia humana. Los regímenes "comunistas" que se han implementado con el paso del tiempo han resultado en la eventual consecuencia de aferrarse al poder. Esto demuestra que el poder es una tentación que no se puede superar, una tentación que es innata para los humanos y que es sinónimo de egoísmo.
Asimismo, la necesidad de “saber,” de obtener recursos como la información, está mostrada hasta en la Biblia, un libro que es la base del compás moral de muchas personas. En la Biblia, Eva no pudo resistir la tentación de tener más información, y por eso se comió la manzana. Según la historia, la serpiente le prometió que si comía la manzana iba a tener el conocimiento del bien y del mal, y de esta manera se iba a convertir en un ser omnipotente. De esta forma, cuando Eva decidió morder la manzana, estaba tentada y eventualmente sucumbió a la necesidad del saber, al querer ser como un Dios, un ser más grande del que era. Esta misma tentación es la que Martí describe, el querer "en la vida la parte del león."
Ser “injusto” es algo que viene con el deseo de tener más y de ser más. El ser injusto siempre va a existir y se origina cuando los humanos se ponen en pedestales y consecuentemente ponen a otros debajo de ellos. De esta forma, ser injusto no se puede controlar y es debido a nuestros prejuicios. Pero solo porque el ser injusto es algo innato, no quiere decir que sea correcto. Además, la aplicación de este "ser" resulta en "la injusticia", algo que sí podemos controlar y que debemos combatir. “Ser injustos” se refiere a una forma de pensar, pero “la injusticia” se refiere a acciones en la vida real. Así mismo se pueden observar las similitudes y diferencias entre las definiciones de las palabras “prejuicio” y “discriminación.” De esta manera, la forma principal en la que podemos combatir “la injusticia” es aceptando que todos tenemos prejuicios. Reconocer nuestros prejuicios nos ayudara a ser más conscientes de estos pensamientos y no dejar que los pensamientos se conviertan en actos de discriminación. Esto es algo que requiere introspección y tiempo, pero que cada persona tiene que hacer para crear un mundo más “justo.”
De esta manera, los humanos son y siempre van a ser inhumanos. Somos seres injustos, egocéntricos, crueles y desconsiderados. Pero al aceptar esto, al aceptar estas cualidades que connotan un ser menos que ideal, podemos crear un mundo mejor.