Todos los cometas se formaron en el inicio del Sistema Solar. Muchos sirvieron de material para los planetas gigantes, y el resto quedó afectado por estos planetas, precipitándose hacia el Sol o siendo expulsados a órbitas más lejanas donde formaron una descomunal nube esférica en torno al Sol, nombrada así en honor al astronómo holandés Jan Oort. Las estrellas a su paso siguen afectando a estos cometas. Actualmente hay cerca de un billon de cometas en la nube de Oort, una pequeña fracción de los que hubo en origen.