Júpiter es el planeta más grande del sistema solar. Cuando se acerca desde lejos, su fantástica atmósfera rayada revela gradualmente nubes intrigantes que se mueven alrededor del planeta. Rico en conexiones históricas y culturales, Júpiter es el sitio de impactos de cometas recientes y descubrimientos científicos continuos.
La magnetosfera de Júpiter es un objeto único en el sistema solar. Es el objeto más grande de todo el sistema solar. No solo es lo suficientemente grande como para contener todas las lunas de Júpiter, sino que el Sol también podría acomodarse en su interior. Se extiende más allá de la órbita de Saturno, y el propio Saturno a veces lo atraviesa. Si pudiera verse de noche, sería tan grande en el cielo como la luna llena.
La magnetosfera de Júpiter no solo es grande sino también enormemente poderosa. Se genera suficiente energía dentro de la magnetosfera para administrar 10 ciudades principales en la Tierra. Este poder se disipa en la atmósfera a través de la aurora joviana .
La fuente de la magnetosfera es el campo magnético generado en el interior de Júpiter. A diferencia de la Tierra, el campo magnético de Júpiter tiene un fuerte componente cuadripolar. Este componente afecta la forma y estructura del campo magnético de Júpiter.
El movimiento de las partículas en la magnetosfera es similar y diferente al de las partículas en la magnetosfera de la Tierra debido a la plasmasfera gigante de Júpiter y la nube en forma de rosquilla (toroide) que circula con Io dentro de la magnetosfera.
La magnetosfera de Júpiter es una poderosa fuente de radio, al igual que la magnetosfera de la Tierra. Las emisiones de radio y otras ondas que provienen de Júpiter incluyen ondas silbantes, coros y silbidos.
Ocurren varios fenómenos interesantes en los polos de Júpiter, el planeta más grande de nuestro Sistema Solar. Tres de las cuatro grandes lunas "Galileanas" de Júpiter, están cubiertas de hielo, y evocan las regiones polares de la Tierra. Io, la cuarta luna Galileana, tiene volcanes cerca de sus polos, y "Luces del norte" ¡en un lugar muy peculiar!
A diferencia de Urano, que está "ladeado", Júpiter es un planeta bastante vertical. El eje de giro de Jupiter, que define las ubicaciones de sus polos, tiene una inclinación de sólo 3.1°. Una inclinación mucho menor que el ángulo del eje de la Tierra, de 23.5°. Solamente Mercurio, inclinado menos de un décimo de un grado, es más vertical que Júpiter. Sin embargo, el campo magnético de Júpiter tiene una inclinación moderada. El eje del campo magnético dipolar del planeta gigante tiene una inclinación de 9.6° respecto a su eje de rotación, comparable con la inclinación de 11° del campo magnético de la Tierra.
A diferencia de la Tierra, que es rocosa y relativamente rígida, Júpiter es una bola de gas y líquidos deformable. Aunque Júpiter es el planeta más grande del Sistema Solar, rota más rápidamente que cualquier otro planetas. Su día sólo dura 10 horas. El rápido girar de Júpiter y su consistencia "blanda" hace que se abulte por su ecuador y aplane por sus polos. Por esta razón, el diámetro ecuatorial de Júpiter es aproximadamente 7% mayor que la distancia entre sus polos.
Júpiter tiene brillantes espectáculos de auroras (como las "luces del norte " de la Tierra). La aurora de la Tierra es más activa durante las "tormentas" de clima espacial. En contraste, las auroras de Júpiter son una característica más constante y duradera, generadas por el poderoso campo magnético del planeta gigante ; y por su intensa radiación ambiental. Cuando las partículas de radiación bombardean la atmósfera polar de Júpiter, generando auroras, también causan alteraciones químicas de los gases atmosféricos, y crean una neblina en la estratosfera Joviana.
Los polos de la Tierra son muchos más fríos que los trópicos, pero las temperaturas en Júpiter no varían con la latitud. Gran parte del calentamiento de Júpiter proviene del calor interno y no de la luz solar, de manera que sus polos son tan calientes como su ecuador. La tierra y Júpiter son semejantes, sin embargo, al tener polos tempestuosos: son los únicos dos planetas donde hasta ahora se hayan observado relámpagos cerca de sus polos.