Finaliza el segundo trimestre del máster. Esta etapa ha sido bastante intensa, quizás porque comenzó de forma relajada y al final se juntaron todas las fechas de entrega (todas las asignaturas de este trimestre tenían trabajo final) con la realización de las prácticas. He de decir que mi propósito de organizarme mejor creo que lo he cumplido. He sido capaz de llevar todas las asignaturas al día (e incluso un poco anticipadas, aunque eso fuera a veces un inconveniente). La concentración ha escaseado por momentos, he de confesarlo, pero no creo que haya sido mala. En general, estoy contenta con el trabajo realizado, aunque hay algunos aspectos que todavía debo mejorar (sobre todo la paciencia y la gestión del tiempo).
Este trimestre ha sido bastante completo en cuanto a ramas de conocimiento y contenidos. He podido trabajar en varias investigaciones, tanto cualitativas como cuantitativas, en las asignaturas de Procesos de aprendizaje de lenguas, por un lado, e Investigación en la didáctica de L2, por otro lado. Las dos investigaciones han sido muy diferentes: una versa sobre la red social de audio Clubhouse y cómo se está usando para la difusión y la enseñanza de la lengua española y, la otra, trata sobre el uso de la literatura en el proceso de enseñanza-aprendizaje de una LE/L2. Fueron dos trabajos muy interesantes, aunque también muy exigentes, pues, tanto a mis compañeros como a mí, nos llevó muchos días conseguir resultados, hacer entrevistas, analizar datos, etc. No obstante, todo trabajo tiene su recompensa y yo estoy orgullosa de lo que hemos logrado, a pesar de que a veces nos ahogáramos entre páginas y páginas escritas.
Una asignatura fundamental para mi formación docente es Gramática pedagógica. Puedo afirmar que durante todas las clases me he planteado si realmente sé español. La verdad es que existen construcciones que no se piensan hasta que se ve que no «encajan», que «suenan raro». He aprendido muchísimo sobre gramática y también he reflexionado sobre cómo enseñarla y cuáles son los contenidos gramaticales que son necesarios para cada nivel y para cada estructura que se enseña a hablantes extranjeros.
Otra asignatura que me ha hecho pensar es Evaluación en el aprendizaje de ELE. Sinceramente, no conocía tantas formas diferentes de evaluar antes de cursar esta asignatura. Y es que hay casi una evaluación para cada alumno. Me ha abierto la mente a un mundo del cual no conocía todas las posibilidades que ofrece.
Por otra parte, la asignatura de Las TIC en la didáctica de ELE ha sido muy útil, pues he podido conocer y trabajar con herramientas y recursos nuevos. A mí siempre me ha gustado la tecnología, así que ver todas las opciones que existen para trasladarla a las clases de ELE me ha parecido muy interesante. Y no solo eso, sino que he tenido el placer de trabajar con gente de Islandia. ¡Estudiantes reales de español! Ese proyecto (y también los compañeros con los que colaboré) fue un regalo, y no lo olvidaré nunca. Fue un mes intenso, pero muy bonito. Todas mis reflexiones acerca del proyecto de telecolaboración con estudiantes de la Universidad Háskóli Íslands está disponible en la sección Proyecto de telecolaboración. Ahí se encuentran comentadas todas las fases del proyecto y también el resultado final.
Por último, debo hablar de las prácticas, que han sido una experiencia tremendamente enriquecedora dentro de mi formación como docente de ELE. En mi caso, mis prácticas fueron totalmente presenciales y las clases fueron impartidas por mí desde el principio hasta el final. Tenía un grupo de estudiantes que se encontraban en un curso intensivo de nivel A2.1. y lo compartía con una compañera del Máster (nos alternábamos los días en los que íbamos a dar las clases, siendo yo la profesora martes y jueves, y ella lunes y miércoles). Planifiqué diez sesiones de clase de dos horas y media, y mi compañera hizo lo mismo con otras diez. Las actividades estaban extraídas de un libro de texto, pero en algunos casos no era suficiente, así que tuve que añadir ejercicios para practicar estructuras gramaticales concretas, vocabulario o algunas destrezas. Ahí aprendí que, a pesar de que la planificación esté muy bien secuenciada, lo mejor de la clase es lo que no se planifica, lo que surge en el aula de forma espontánea. Durante los días de prácticas me emocioné con las vivencias contadas por los estudiantes. pero también reí escuchando sus anécdotas más divertidas. Pasé un tiempo de calidad con los alumnos y creé un vínculo de cercanía con ellos. Sentí una conexión. Espero que ellos me recuerden con la mitad del cariño con el que yo los llevaré en mi memoria.
En mi trayecto hacia las prácticas
Para ver un poco sobre mi día a día en este periodo de prácticas, puedes dirigirte a la sección Las prácticas.
En definitiva, este trimestre ha sido duro, pero el balance es muy positivo, porque me llevo muchos conocimientos que he adquirido durante todo este tiempo y, sobre todo, experiencias que me han llenado el alma.
Y ya solamente queda uno más...