El Estudio de Caso de Enseñanza (ECE) es una herramienta educativa elaborada y presentada en forma de narración o relato en el que se expone una problemática central ambigua y donde se formulan a los estudiantes una serie de preguntas guía relacionadas (Stavros, Pantelis, Ioannis y Frank, 2007).
El objetivo es involucrar a los alumnos en la elaboración de propuestas de análisis y vías de solución a través de un personaje principal, teniendo como propósito proporcionar un contexto claro dándoles apoyo de información que propicia la adquisición de conocimiento, habilidades y actitudes en los estudiantes, facilitando oportunidades de que desarrollen actividades colaborativas, las cuales incluyen la generación de hipótesis y la consolidación e integración del aprendizaje que generan experiencias (McNaught, 2005 y Choi, 2008)
La problemática a resolver presentada en el ECE tiene un abordaje y una dimensión de utilidad amplia, porque no solo ofrece conocimiento y habilidad, sino respuestas a interrogantes o planteamientos de distintas temáticas y de visiones de diferentes sectores que construyen los estudiantes (William, 2017; Castro, 2017).
En otras palabras, el ECE cumple un proceso sistematizado con funciones en torno a la comprensión de contenidos y a su vez busca la construcción de ambientes de aprendizaje que se caracterizan por promover no solo el conocimiento, sino habilidades que se refuerzan a través de la resolución de dilemas cercanos a la vida real, brindando experiencia al estudiante (Pérez, Vázquez y Díaz, 2014).
Esta metodología beneficia a la educación por el hecho de que permite a los estudiantes de distintas edades y niveles de formación tener aprendizaje contextualizado, significativo y autónomo en el cual el conocimiento teórico se puede aplicar a situaciones de la vida cotidiana, trabajando de forma interdisciplinar y generando experiencia.
Los estudiantes desarrollan la habilidad de búsqueda, clasificación y síntesis de información para fomentar la toma de decisiones, la solución de problemas, la argumentación para defender y contrastar sus opiniones, dándole la oportunidad de enfrentar una situación desde su propio enfoque, el trabajo en equipo y la responsabilidad de mantener un papel activo en su aprendizaje. También, la metodología favorece el desarrollo de la capacidad de razonamiento gracias a las preguntas guías presentadas en el ECE, la capacidad de escuchar diferencias y a su vez la generación de empatía, dando lugar a plantear alternativas viables en la solución que se presenta (López,1997 en Bermúdez y Medrano, 2011)