Mascota
El origen de esta palabra se remonta al francés “mascotte” y se define como “persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte”.
Años atrás, se creía que los animales llevaban felicidad y buena suerte a los hogares en los que eran acogidos. Desde allí, fue que se les atribuyó este término que perdura hasta hoy en día.
Entonces, ¿cuál es el problema?
Ya desde un inicio, se puede ver como la etimología de la palabra y la definición de la misma cargan una gran connotación instrumental, haciendo así referencia al uso de un objeto o persona para la obtención de un fin propio.
En este caso, queda más que en evidencia la forma en la que el ser humano utilizó a los demás animales para así ser poseedores de buena suerte, obteniendo de este modo, un beneficio a costa de ellos percibiéndolos como si fuesen simples amuletos o cosas.
Realidad
Hay un punto que debemos tener en cuenta, y este, es que por consecuencia del accionar del ser humano, existen animales que fueron llevados hacia la domesticación y otros que incluso son el resultado de procesos de reproducción selectiva y manipulación genética.
¿Qué quiere decir esto?
Significa que hay ciertos animales que sí dependen de nosotros para sobrevivir, ya que dada la domesticación sufrida sumado a las condiciones de vida actuales, no lograrían subsistir por su cuenta demasiado tiempo.
Responsabilidad
Sí, nosotros somos en cierto modo los responsables de que estén bien y seguros. Ahora, ¿eso los convierte en nuestra propiedad? No, de ningún modo.
Un animal, no es un juguete, no es un objeto de compañía ni tampoco un amuleto de la suerte, es un ser sintiente, un individuo con voluntad propia y debe ser considerado como tal.
Adopciones
¿Está mal convivir junto a animales de otras especies?
No, no está mal siempre y cuando sean considerados como compañeros y/o miembros de la familia.
¿Está mal adoptar?
No, no está mal adoptar siempre y cuando se haga con el fin de dar protección, educación y una vida segura a alguien que lo necesita.
Lo que no se debe, es adoptar en pos de intereses propios (mascotismo). Ellos no están acá para satisfacer ninguna de nuestras necesidades.
Compra/venta de animales
Lamentablemente, todavía hay quiénes compran y/o se dedican a comercializar animales.
Ya de raíz, es totalmente inaceptable percibir a seres sintientes como si fuesen cosas o mercancías, atenta directamente contra el derecho a la libertad y lleva a la cosificación de individuos.
Sumado a esto, existe una gran discriminación que se realiza entre animales basada en un criterio totalmente arbitrario como lo es la raza y/o la apariencia.
No hay, no hubo ni jamás habrá una manera ética de lucrar con los cuerpos e integridad de otros.
Lenguaje – Denominación
Por último, si realmente queremos cambiar la percepción de los demás animales como objetos y empezar a verlos como sujetos de derecho, debemos también empezar por algo tan básico como la manera en la que nos referimos a ellos.
Esto, conlleva dejar atrás términos como “mi perro”, “mi gato”, “mi tortuga” etc y comenzar a llamarlos por su nombre, como debe ser, tal como lo hacemos entre seres humanos.
Otro aspecto a tener en cuenta, es el especismo que existe en nuestro lenguaje actual, es decir, frases o dichos que de forma indirecta discriminan a los demás animales, por ejemplo;
"Eres una gallina" / "Sos una rata" / "Que asco, sos un cerdo" / "Mírala, tremenda zorra" / "Ah, más burro imposible" .
Utilizar a los demás animales a la hora de realizar insultos es otra forma de discriminación hacia ellos.
Esto súcede muy a ménudo, casi de forma regular, por eso es tan importante evitar a toda costa este tipo de expresiones y saber corregir a las personas cuando esto sucede. Es la única manera de evitar que se siga perpetuando este modo de discriminación.
Merecemos el mismo respeto.