Desde Málaga para el mundo.
Un viaje de redención, naturaleza, filosofía y esperanza escrito desde la experiencia de una vida real.
Desde Málaga para el mundo.
Un viaje de redención, naturaleza, filosofía y esperanza escrito desde la experiencia de una vida real.
Las sombras no desaparecen cuando amanece.
Desaparecen cuando dejamos de huir de ellas.
La oscuridad dejó de ser mi enemiga el día que comprendí que también formaba parte de mí.
No desperté porque la pesadilla terminara.
Desperté porque decidí seguir viviendo.
— Antonio Gutiérrez Blanca
Duende Errante
Hay heridas que no llaman a la puerta.
Esperan a que cierres los ojos.
Entonces regresan con el rostro de personas que un día amaste, con palabras que ya no existen y con una vida que nunca llegó a ser.
Durante unos minutos todo parece real.
El corazón se acelera.
El cuerpo se tensa.
Y el alma vuelve a caminar por lugares de los que llevaba tiempo intentando salir.
Pero entonces despiertas.
Y descubres que la batalla ya no está en el sueño.
Está en la decisión que tomas después.
Puedes dejar que la pesadilla gobierne el resto del día.
O puedes levantarte, respirar y recordar que el pasado ya no tiene el poder que tenía antes.
No elegimos los sueños.
Pero sí podemos elegir qué hacemos cuando abrimos los ojos.
Yo también he despertado con miedo.
Con tristeza.
Con la sensación de haber perdido otra vez todo aquello que un día fue importante.
Sin embargo, cada amanecer me recuerda algo.
La vida no me pregunta qué soñé.
Me pregunta qué voy a hacer hoy.
Y hoy vuelvo a elegir caminar.
No porque el dolor haya desaparecido.
Sino porque he comprendido que la verdadera libertad no consiste en no recordar.
Consiste en que el recuerdo ya no decida por mí.
Las pesadillas también forman parte del camino.
Pero el camino siempre pertenece al que sigue avanzando.