El camino se hace más largo
Después de tres años escalando por Málaga y gestionando el club, algo comenzó a cambiar dentro de mí.
Ya había aprendido mucho de la roca. Había conocido lugares, personas, compañeros de escalada y había vivido experiencias que al principio de aquella historia ni siquiera podía imaginar.
Pero llegó un momento en el que necesitaba conocer qué había más allá de Málaga.
La escalada había despertado en mí algo que iba mucho más lejos que el simple hecho de subir una pared.
Me había enseñado a moverme.
A buscar nuevos caminos.
A salir de lo conocido.
Y entonces comenzaron los viajes.
El primer destino fue el Valle de Benasque, en Huesca.
Dejar Málaga y dirigirme hacia el norte significaba abrir una nueva etapa. Nuevos paisajes, nuevas montañas, nuevas paredes y otra manera de entender la escalada.
El viaje ya formaba parte de la aventura.
Después regresé a Málaga.
Pero aquella vuelta no significó regresar definitivamente a la vida anterior. Algo había cambiado. Ya había probado lo que significaba desplazarse, conocer otros lugares y vivir nuevas experiencias.
Y poco después emprendí otro camino.
Esta vez hacia Albarracín, en Teruel.
Allí no fui simplemente de paso.
Viví un año.
Un año entero en Albarracín.
Aquella etapa supondría mucho más que otro destino de escalada. Era comenzar a experimentar una vida diferente, lejos de lo conocido y rodeado de un entorno que se convertiría en una parte importante de mi historia.
La roca seguía siendo el punto de partida.
Pero el viaje comenzaba a convertirse en el verdadero camino.
Ya no se trataba solamente de llegar a una pared y escalarla.
Se trataba de conocer el lugar.
De convivir con él.
De conocer a las personas.
De descubrir otras formas de vivir.
Y de descubrirme también a mí mismo.
Tres años habían pasado desde aquel primer contacto con la escalada en Cañete la Real.
Ahora comenzaba otra etapa.
Málaga había sido el comienzo.
Benasque, el primer gran destino.
Y Albarracín sería, durante un año, mi nuevo hogar.
Sin saberlo todavía, aquel viaje sería solamente el principio de muchos otros.
El camino acababa de hacerse más largo.