David · Audiovisuales · Compañero de camino

“Refugio de supervivencia.”

Hay personas que llegan al Refugio y lo observan.

Hay otras que llegan y directamente preguntan:

¿En qué puedo ayudar?

David, D.efe, es de esas personas.

Su relación con el Refugio no empezó solamente desde la mirada de quien visita un lugar diferente. También forma parte de ese pequeño grupo de personas que, de una manera u otra, han ido dejando su huella en este proyecto.

Y cuando le preguntamos qué siente al llegar, su respuesta comienza precisamente por el lugar donde todo está escondido.


¿Qué fue lo primero que te transmitió al llegar?

“Lo primero que me transmite al llegar es que es un lugar escondido detrás de las típicas cañas , que es lo que era todo eso antes, cañas.”

Quizás ahí está una parte importante de la esencia del Refugio.

Un espacio escondido.

Un lugar que no necesita anunciarse desde lejos.

Hay que encontrarlo.


Si tuvieras que describir el Refugio en una sola palabra...

David no duda:

“Refugio de supervivencia.”

Dos palabras que resumen una realidad y, al mismo tiempo, una filosofía.

Un lugar construido poco a poco, aprovechando lo que hay, creando con las propias manos y buscando una forma diferente de vivir, crear y resistir.


¿Qué puede encontrar aquí alguien que necesite desconectar?

Su respuesta es sencilla:

“Silencio y paz, y buena compañía.”

Y quizá esa combinación sea precisamente una de las cosas que hacen especial al Refugio.

No solamente desconectar del ruido.

También encontrar compañía cuando se necesita.


¿Qué actividad harías tú aquí?

David lo tiene claro.

“La actividad que yo haría allí sería visitarte y de paso ayudarte en lo que pueda.”

Pero inmediatamente abre la puerta a algo mucho más grande:

“Cualquiera podría ir a crear allí lo que fuera, música o pintura.”

Porque el Refugio no tiene por qué tener una única forma de expresión.

Puede ser música.

Puede ser pintura.

Puede ser escritura.

Puede ser conversación.

O simplemente silencio.


¿Cambiarías algo del Refugio?

Aquí aparece una de las respuestas que mejor representan el espíritu del proyecto:

“Yo no cambiaría nada.”

David considera que hay que mantenerlo tal y como está, cuidado y limpio, incluso su entorno.

Y, fiel a su manera de ser, tampoco se queda solamente en las palabras.

Ya está pensando en soluciones:

“Si mi jefe me da algún toldo equivocado de la nave y le hago ollaos en las puntas, te haces una sombra.”

Porque a veces colaborar con un proyecto no significa hacer grandes cosas.

A veces significa simplemente decir:

“Esto te puede servir.”


¿Crees que hacen falta espacios así?

Sí.

David cree que deberían existir más lugares de este tipo por Málaga: espacios donde las personas puedan crear y estar tranquilas.

Y también hace una reflexión sobre algo fundamental:

No basta con que existan espacios.

También importa quién está detrás de ellos y cómo se gestionan.

El Refugio nace precisamente desde una relación directa, cercana y humana.


LOS ANIMALES

Cuando le preguntamos por los animales, David no deja demasiado margen para la duda:

“Los animales son lo más importante en tu espacio y tu vida.”

Compañía.

Amor.

Seguridad.

Y, para él, algo todavía más sencillo:

son necesarios.

Roma y Negro no son simplemente parte del paisaje del Refugio.

Forman parte de su historia.


¿A quién traerías al Refugio?

Aquí aparece una respuesta muy de David.

Le gustaría traer a alguien que, según sus palabras, “lo tiene todo y no lo valora”, para que pudiera abrir los ojos.

Y añade algo que demuestra que el Refugio ya ha empezado a provocar cosas en quienes lo conocen:

Paco ya ha estado allí.

Quizá porque algunas experiencias no necesitan demasiadas explicaciones.

Hay que vivirlas.


SEGUIR AYUDANDO

Una de las cosas más bonitas de sus respuestas aparece casi al final.

David no habla del Refugio como algo terminado.

Habla de seguir ayudando.

“Me gustaría seguir ayudándote en lo que pueda.”

Incluso ya tiene previsto traer productos de limpieza para mantener el espacio siempre impecable.

Porque un refugio también se construye cuidándolo.


Y, POR SUPUESTO...

David tampoco podía terminar la entrevista sin dejar una nueva misión:

“Lo siguiente que debes construir es un chambao fuera pa los perros.” 😂🐕🐕

Y seguramente Roma y Negro estén completamente de acuerdo.

Porque si este Refugio sigue creciendo, habrá que escuchar también a sus habitantes de cuatro patas.


GRACIAS, D.EFE.

Por estar.

Por ayudar.

Por aportar ideas.

Por poner tu trabajo, tus manos y tu tiempo cuando hace falta.

Y por entender que este proyecto no se construye solamente con madera, herramientas o materiales.

Se construye con personas.

Cada una aporta algo.

Una idea.

Una visita.

Una conversación.

Un cable.

Un toldo.

Unos productos de limpieza.

Una grabación.

O simplemente compañía.

Y así, poco a poco, el Refugio continúa creciendo.

VOCES DEL REFUGIO

Historias reales.
Personas reales.
Caminos que se cruzan.

🌿 El Refugio es de todos.