SANMA
Un remanso de paz en medio del caos
“No te esperas que esté ese remanso de paz en esa ubicación.”
Hay lugares que no necesitan grandes comodidades para transmitir algo especial.
Y eso es precisamente lo que Sanma encontró al llegar al Refugio Creativo: tranquilidad, sorpresa y una sensación difícil de explicar cuando descubres un pequeño espacio de paz en un entorno que, a primera vista, no parece esconderlo.
¿Qué fue lo primero que sentiste al llegar?
Tranquilidad y sorpresa, porque no te esperas que esté ese remanso de paz en esa ubicación.
¿Qué significa para ti el Refugio?
Sostenibilidad.
Una palabra sencilla, pero que para Sanma tiene mucho detrás.
Porque el Refugio no pretende competir con el mundo exterior, sino ofrecer precisamente lo contrario: una oportunidad para desconectar de él.
¿Qué crees que puede aportar un lugar así?
Reconectar consigo mismo.
El mundo ya está infectadísimo.
Allí tienes la oportunidad de respirar aire puro, escuchar solamente a los pájaros y encontrar unos minutos de tranquilidad.
Pero Sanma también deja una reflexión importante:
“Para solo un rato es muy poco.”
Quizás porque cuando encuentras un lugar donde realmente puedes respirar, cuesta volver al ruido.
¿Qué harías tú allí?
Meditar.
Parar.
Escuchar.
Respirar.
Y simplemente estar.
¿Echas de menos la luz y el agua?
Sí, es cierto que se echa de menos la luz y el agua.
Pero Sanma ve algo que para este proyecto resulta fundamental:
si el Refugio tuviera todas las comodidades, podría perder parte de su encanto.
“Para eso ya están los campings.”
Y ahí está precisamente una de las diferencias del Refugio.
No pretende ser un camping.
Pretende ser otra cosa.
Un lugar sencillo, natural y diferente.
¿Crees que un espacio así es necesario hoy?
Por supuesto.
Porque, por desgracia, se puede ver el deterioro.
Y frente a eso, Sanma contrapone la experiencia del Refugio:
“En la ciudad es vivir en el caos.”
Aquí aparece una de las ideas centrales de este proyecto:
crear un pequeño espacio donde el ruido pueda quedarse fuera.
¿Qué importancia tienen los animales dentro del Refugio?
Para Sanma, toda.
Considera que es un espacio único para poder tener a los animales cerca.
Y plantea incluso una idea que abre nuevas posibilidades para el futuro:
“Yo creo que se podría hacer una pequeña granja.”
Una convivencia más cercana con los animales, aprendiendo también de ellos.
Porque, como recuerda Sanma, nosotros dependemos de ellos y ellos de nosotros solo en ocasiones.
Si pudieras traer aquí a alguien, ¿a quién traerías?
A su otro yo de hace diez años.
Y además aprovecharía para iniciarse en algo que siempre ha estado ligado al espíritu de este proyecto:
la escalada.
¿Volverías al Refugio?
No necesita pensárselo demasiado:
“Ya lo hago cada vez que puedo.”
Y quizá esa sea una de las mejores respuestas que puede recibir este proyecto.
No hace falta convencer a alguien de que vuelva cuando ya siente que quiere hacerlo.
¿Qué espacio del Refugio te llama especialmente la atención?
El estudio de grabación.
Un lugar donde la creatividad puede convertirse en sonido, música, palabras y recuerdos.
SANMA Y EL REFUGIO
El testimonio de Sanma representa una de las cosas que más queremos conservar aquí:
la posibilidad de parar.
No se trata de escapar del mundo para siempre.
Se trata de encontrar un lugar donde puedas respirar, escuchar a los pájaros, estar cerca de los animales, crear, meditar o simplemente permanecer en silencio.
El Refugio todavía está creciendo.
Y quizá lo más bonito sea precisamente eso:
que las personas que pasan por él también dejan una pequeña parte de su propia visión para ayudar a construir lo que puede llegar a ser.
Gracias, Sanma, por venir, por mirar este lugar con tus propios ojos y, sobre todo, por compartir lo que sentiste.
El Refugio también se construye con historias.
🌿 Respirar. Crear. Reconectar. Compartir.
Refugio Creativo Artesanal — Duende Errante