TITLE: Part Three 29 - Shifts in translation and in translation criticism
29 - Transformaciones de la traducción y de la crítica de la traducción
AUTHOR: Bruno Osimo
LINK: http://courses.logos.it/EN/3_29.html
Spanish
En esta tercera parte he dedicado un amplio espacio a las categorías que buscan describir el modo en el que un prototexto se convierte en metatexto. Hemos leído sobre adaptación, fidelidad, literalidad, equivalencia y libertad. He sostenido que dichas categorías son poco útiles para describir las relaciones de cambio entre el prototexto y el metatexto, es decir, la estrategia traductiva. Después de tratar estos aspectos, es necesario afrontar el siguiente problema: dado que, en cualquier caso, la traductología aspira a ser la ciencia que describe las transformaciones posibles de un prototexto en metatexto, ¿cuáles son las categorías que pueden emplearse para que dichas descripciones no sean sólo juicios individuales, libres y no sistemáticos, sino que puedan aplicarse de manera útil?
Al plantear esta pregunta, la traductología general deviene, podría argumentarse, en crítica de la traducción, esa disciplina concreta que se ocupa del análisis descriptivo del metatexto una vez producido y no durante la fase de producción.
Es verdad que las dos perspectivas tienen una parte común:
la traductología general analiza los modos posibles de transformación del prototexto, sus actualizaciones factibles y eventuales y su viabilidad en los distintos contextos culturales receptores;
la crítica de la traducción analiza las transformaciones concretas (metatextos) que son fruto del proceso traductivo de un prototexto; para ello, es necesario que analice también el prototexto e inserte las transformaciones registradas en un cuadro sistemático de transformaciones posibles.
¿Cuál es la diferencia entre estos dos tipos de análisis?
El primero es un análisis a priori o de factibilidad, en el que el prototexto se proyecta mentalmente hacia la cultura receptora. Esa proyección ofrece varias estrategias posibles, de las que se sigue una concreta que constituye la producción del metatexto.
El segundo es un análisis a posteriori que se realiza a partir del resultado de un proceso de transformación y reconstruye retrospectivamente la estrategia traductiva que lo produjo. Es un caso muy evidente de la "retroducción" de Peirce.
Ahora bien, dado que se trata de dos fases distintas, ¿tiene algún sentido crear un patrón de sistematización de las transformaciones prototexto-metatexto que sirva tanto para la traductología general como para la crítica de la traducción?
Creo que sí. Recordemos lo que escribió Torop a propósito del metalenguaje. Es una exhortación a la unificación del metalenguaje, fruto de estratificaciones históricas, diferencias ideológicas, puntos de vista disciplinares distintos y comunicación intercultural deficiente. En primer lugar, nos enfrentamos al problema del enfoque evaluativo, que prevaleció durante varios decenios y aún no se ha abandonado por completo:
En el ámbito de la traductología, coexiste una multitud de términos evaluativos para describir los tipos de traducción concretos. Por ejemplo, una buena traducción se define como "adecuada" (en sentido funcional o dinámico), "equivalente", "válida", "exacta", "realista", etc. (Torop 2000: 78)
Una vez superado este escollo y abandonado el enfoque evaluativo, quedan aún por resolver numerosas dificultades. Podríamos detenernos de manera indefinida en la enorme variedad de metalenguajes existentes, muchas veces incompatibles, incluso dentro de una misma disciplina (piénsese, por ejemplo, en palabras como "significado", que puede utilizarse como traducción del signifié de Saussure, como sinónimo del interpretante de Peirce, y además como sinónimo de la significance de Morris; y de "referente", o incluso de "objeto", dependiendo de otras abigarradas terminologías). Hay una que consiste en crear otro metalenguaje (!) mediante la unificación de todos los lenguajes disciplinares preexistentes:
El profundo caos metalingüístico es un obstáculo no sólo para el desarrollo del metalenguaje, sino también para su transformación en una lengua refinada que haga más precisa la percepción (Torop 2000: 22).
Existe otro método, tal vez más práctico, consistente en clarificar los conceptos esenciales y en recurrir a un término (o disciplina) u otro en función de los distintos casos y oportunidades, con lo que se habitúa al lector a la posibilidad de referirse a un mismo concepto o proceso de diversas maneras:
[...] es posible situar distintos metalenguajes en el ámbito de una metodología interdisciplinar, mediante el recurso a una traducción metodológica o a una traducción de metodología única. Esto implica la idea de que un pensamiento bastante preciso puede ocultarse debajo de un lenguaje impreciso, constituido por fragmentos de distintos metalenguajes (Torop 2000: 23).
Se trata de una infracción del principio según el cual hay diferencia entre las palabras comunes y los términos. Mientras que en el caso de las palabras no técnicas observamos el conocido fenómeno de la polisemia (una palabra hace referencia a distintos objetos/conceptos/procesos), que puede dar origen a confusión pero que, no obstante, cumple una función precisa en diversos tipos de comunicación, los términos (palabra que forman parte de una terminología sectorial) tienen la monosemia como característica o al menos como tendencia.
Si los términos fueran absolutamente monosémicos, dicha categoría de palabras podría considerarse como de "equivalencia lingüística". De hecho, los glosarios más fiables son los que se refieren a una aplicación específica, en particular cuando se actualizan con frecuencia o cuando pertenecen a campos técnicos con poca innovación científica o técnica. Más aún, si las frases técnicas no estuvieran compuestas, más que de términos, de elementos estructurales y conjuntivos, de adverbios y de otros elementos "perturbadores", sería posible plantear su traducción automática.
Debido a la presencia de dichos elementos perturbadores, sólo es posible traducir esos textos de manera semiautomática, o pretraducirlos, mediante el uso de programas que utilizan memoria de traducción, como WordFast.
Esta infracción al principio básico de la terminología es disculpable, en mi opinión, si se tienen en cuenta las ventajas que ofrece:
la posibilidad de acumular las contribuciones de todos los investigadores, incluso en forma de cita directa;
un hábito de la elasticidad mental (el ejercicio necesario para traducir una terminología a otra) que puede ser muy útil para la creatividad y la apertura mental de los investigadores;
la necesidad de reforzar los conceptos y procesos básicos de la disciplina, que exige un esfuerzo constante de re-autodefinición, sumamente útil para forjar y consolidar el sentido de identidad de la ciencia de la traducción.
Si esta necesidad de unificación del metalenguaje sectorial de la traductología es útil para las relaciones entre las tareas de investigadores distintos, o al menos de escuelas o disciplinas distintas, me parece absolutamente necesario que en este curso de traducción de Logos, la terminología referente a la traductología general y a la crítica de la traducción sea coherente.
Por lo tanto, mi objetivo es delinear las categorías de las transformaciones traductivas posibles que puedan aplicarse tanto en el ámbito de la evaluación preventiva del proceso (análisis traductológico; estrategia traductiva) como a la evaluación sucesiva del resultado del proceso (crítica de la traducción). En la siguiente unidad veremos la manera de conducirnos de la manera más nítida posible por la oscura jungla de las múltiples posibilidades clasificatorias.
English
I have devoted much attention, in this third part, to categories aimed at describing the ways in which a prototext becomes a metatext. We have read about adaptation, fidelity, literality, equivalence, freedom. I have said that these categories are non-productive for describing the shift relationships between prototext and metatext, i.e. translation strategies. Having covered that, the next problem must be faced: since, in any case, translation studies aspires to become the science that describes the possible transformations of a prototext into a metatext. What categories can be used in order for these descriptions to be more than free non-systematic individual judgments and to allow for useful application of such descriptions?
In asking this question, general translation science digresses - one could argue - into translation criticism, into that peculiar discipline that deals with descriptive analysis of metatexts after they were produced, not while they are still being produced.
It is true that the two branches share common traits:
general translation studies analyze a prototext's potential transformation modes, its possible and contingent actualizations and their expediency in the different receiving cultural contexts;
translation criticism analyzes the concrete transformations (metatexts) fruit of the translation process of a prototext; to this aim, necessarily, it also analyzes the prototext, and inserts the recorded shifts into a systematic framework of potential transformations.
What's the difference between the two kinds of analysis?
The first one is an a priori analysis or, if you please, an analysis of feasibility, in which the prototext is mentally projected onto the receiving culture. From this projection many possible strategies result, one of which is concretely pursued, and forms the production of the metatext.
The second is an a posteriori analysis which starts from the result of a transformation process and retrospectively reconstructs the translation strategy that produced it. It is a really obvious occurrence of Peirce's "retroduction".
But then, if they are two different stages, does it make any sense to create a systematizing grid of the prototext-metatext shifts valid both for general translation studies and for translation criticism?
I'd say it does. Let us recall what Torop wrote about translation metalanguage. His is an admonition to unify the metalanguage, fruit of historical stratifications, ideological differences, different disciplinary points of view, insufficient intercultural communication. First of all, we face the problem of the evaluative approach, that prevailed for many decades and has still not been completely abandoned:
When describing the concrete types of translation within translation studies, many evaluative terms coexist. For example, a good translation is defined as "adequate" (in a functional or dynamic sense), "equivalent", "valid", "exact", "realistic" and so on (Torop 2000: 78).
Once this obstacle is overcome, and the evaluative approach abandoned, there are many more obstacles to be surmounted. In the huge variety of sometimes-incompatible metalanguages, even within the same discipline (just think, for example, of words like "meaning", that can be used as translation of Saussure's signifié, as a synonym of Peirce's interpretant, but also as a synonym of Morris's significance, of "referent", or even "object" according to other variegated terminologies), we could go on and on. One consists in creating another metalanguage (!) unifying all preexisting disciplinary languages:
The extreme metalinguistic chaos is an obstacle not only for the development, but also for the transformation of the metalanguage into a refined language that makes perception more precise (Torop 2000: 22).
Another, perhaps more feasible, way consists in clarifying the main concepts, drawing from this term (or discipline) or that according to the different instances and opportunities making the readers accustomed to the possibility of referring to the same concept or process in varied ways:
[...] it is possible to juxtapose different metalanguages within an interdisciplinary methodology by falling back on a methodological translation or to translation using a single methodology. This implies that a pretty precise thought is hidden beneath an imprecise language, consisting of fragment of many metalanguages (Torop 2000: 23).
This is a transgression from the principle according to which common words are distinguished from terms. While in the case of non-technical words we notice the well-known phenomenon of polysemy (one word referring to many objects/concepts/processes), and polysemy, being a source of potential confusion, has however a definite function in many kinds of communication, terms - words that are part of a sectional terminology - have monosemy as a distinctive trait, or at least as a tendency.
If terms were absolutely monosemic, for this word category one could speak of "linguistic equivalence". Effectively, the glossaries that have the greatest degree of reliability are addressed for a specific application, especially when regularly updated or belonging to technical areas where there is a low rate of technological or scientific innovation. Moreover, if sentences in "techno-ese" were not composed, more than of terms, of connective, structural elements, adverbs and other "disturbing" elements, it would be possible to postulate their automatic translation.
Just due to the presence of these disturbing elements, one can semi-automatically translate these texts, or pre-translate them, as happens with software for translation-memory-assisted translation, like for example WordFast.
Such infraction to the basic principle of translation studies is, in my opinion, forgivable if one considers the advantages it encompasses:
possibility of using the contribution of all researchers, also in direct quotation;
habitual mental elasticity (the necessary exercise for translating one terminology into the other) that can then be very precious in the form of researchers' creativity and mental openness;
need to reinforce the basic concepts and processes of the discipline, involving a continuous effort of auto-redefinition very useful for modeling and reinforcing the sense of identity of the science of translation.
If this need to unify the technical metalanguage of translation science holds for the relationships between the works of different researchers, or at least of different schools or different disciplines, I think it is absolutely proper that here in the Logos translation course the terminology regarding general translation studies and translation criticism be consistent.
I therefore aim at outlining some categories of possible translation shifts that hold true both in a preventive evaluation of the process (translation-oriented analysis; translations strategy) and in an evaluation following the result of the process (translation criticism). In the next unit we will see how it is possible to find the clearest possible way out of the obscure woods of the manifold possibilities of classification.
Resumen Versión Español (deepai)
En este capítulo, se explora las categorías que describen la transformación de un prototexto en metatexto y cuestiona la utilidad de estas categorías para describir la estrategia traductiva. Luego, se enfoca en la necesidad de crear un patrón de sistematización de las transformaciones prototexto-metatexto que sea aplicable tanto a la traductología general como a la crítica de la traducción.
Se argumenta que la traductología general analiza las posibles transformaciones del prototexto y su viabilidad en diferentes contextos culturales receptores, mientras que la crítica de la traducción analiza las transformaciones concretas que resultan del proceso traductivo. Sin embargo, considera que ambas perspectivas comparten un objetivo común: analizar los modos posibles de transformación del prototexto.
También se destaca el problema del enfoque evaluativo en la traductología, que ha llevado a la creación de múltiples términos evaluativos para describir tipos de traducción. Esto ha llevado a una situación de "caos metalingüístico" en la disciplina. Para superar este obstáculo, se propone dos opciones: crear un metalenguaje único y sistemático o clarificar los conceptos esenciales y utilizar términos diferentes según sea necesario.
Finalmente, Se argumenta que es necesario crear un patrón de sistematización de las transformaciones prototexto-metatexto que sea aplicable tanto a la traductología general como a la crítica de la traducción. Esto permitirá a los investigadores comunicarse de manera más efectiva y crear una identidad coherente en el campo de la traducción.
Summarizing English Version (deepai)
The author, discusses the challenges of categorizing the transformations that occur between a source text (prototexto) and its translation (metatexto). He argues that traditional categories such as adaptation, fidelity, literalness, equivalence, and freedom are not sufficient to describe the relationships between the prototexto and metatexto, and that a more systematic approach is needed.
The author suggests that there are two types of analysis: an a priori analysis that projects the prototexto onto the receiving culture, and an a posteriori analysis that reconstructs the translation strategy after the fact. He believes that both approaches are necessary and can be complementary.
The author also discusses the issue of metalanguage, or the language used to describe the process of translation. He notes that there is a need for a unified metalanguage that can bridge the gaps between different disciplines and languages. The author argues that this can be achieved by clarifying key concepts and using terminology in a way that is consistent across different contexts.
He also touches on the issue of terminology, noting that technical terms can have multiple meanings and nuances, and that it is important to use terminology in a way that is precise and consistent. The author suggests that this can be achieved by using glosaries and other reference tools to standardize terminology, and by being mindful of the context in which terms are used.
Finally, the author concludes that it is necessary to develop categories of transformational possibilities that can be applied to both the preventive evaluation of the translation process (analytical translation) and the subsequent evaluation of the result (translation critique). He promises to explore this further in the next unit.