Lengua I y Lengua E
Lengua I: Es la lengua interna que cada ser humano adquiere en la infancia. Representa la adaptación de la facultad del lenguaje en cada individuo y se caracteriza por ser:
- Individual: Propia de cada persona.
- Innata: Resultado de la capacidad biológica para el lenguaje.
- Inconsciente: Funciona implícitamente para producir y entender oraciones.
- Intencional: Existe en la mente con un propósito de comunicación.
- Intensional: Sistema de procedimientos para generar oraciones.
Lengua E: Es la manifestación externa del lenguaje, materializada en textos, discursos y comportamientos verbales. Está influenciada por factores culturales y sociales. A diferencia de la lengua I:
- No tiene correlato biológico.
- Es el resultado de la actividad lingüística externa y social.
- Representa la producción cultural, como escritos o corpus lingüísticos.
Idioma: Es un conjunto de lenguas I agrupadas por criterios de inteligibilidad mutua. No es una lengua hablada directamente por los individuos, sino una construcción social basada en competencias lingüísticas internas.
Procesamiento del Lenguaje
El lenguaje funciona como un sistema de procesamiento de información, similar a una "caja registradora", donde los sonidos (input) se transforman en ideas (output). Este proceso permite a los hablantes:
- Dividir oraciones en partes más pequeñas.
- Resolver ambigüedades, ya que una oración puede tener más de un significado dependiendo de su estructura.
- Hacer juicios de gramaticalidad sobre secuencias lingüísticas, incluso si nunca las han escuchado antes.
Competencia Gramatical y Pragmática
- Competencia gramatical: Regula el uso adecuado de la lengua I en un contexto social. Esta competencia abarca aspectos fonológicos, morfológicos y sintácticos, y permite construir frases correctas y coherentes. Es una habilidad desarrollada a través de la educación y socialización.
- Competencia pragmática: Va más allá de la gramática, ocupándose de la adecuación del lenguaje al contexto y al sentido humorístico. Puede incluir el uso de gestos y otras formas de comunicación no verbal, y no siempre requiere el uso explícito de la lengua I.
La "actuación"se refiere a la puesta en práctica de la competencia lingüística en situaciones reales. Errores como estornudos o tos durante el habla se consideran factores externos y no forman parte de la lengua I, ya que no transmiten un significado intencionado.
Reflexión
El estudio de la lengua I y E nos permite entender cómo el lenguaje funciona a nivel interno y cómo se manifiesta externamente. La lengua I es una capacidad biológica innata que desarrollamos desde la infancia, mientras que la lengua E es una construcción social influenciada por factores culturales y educativos. Esta distinción resalta la complejidad del lenguaje humano y cómo combina elementos naturales y aprendidos.
El concepto de "competencia gramatical y pragmática" muestra que el lenguaje no es solo una cuestión de reglas gramaticales, sino también de entender el contexto y utilizar el lenguaje de forma adecuada según la situación. La capacidad de los hablantes para procesar y producir oraciones nuevas, resolver ambigüedades y hacer juicios gramaticales refleja la sofisticación del sistema lingüístico interno.
En resumen, el lenguaje es una herramienta poderosa y compleja que combina biología, cultura y contexto. Entender cómo se desarrollan y utilizan estas competencias nos ayuda a apreciar la riqueza del lenguaje humano y su papel fundamental en la comunicación y la interacción social.