MARIA, REINA DE LA PAZ
Estrenamos el año 2026. Lo hacemos de la mano de María, en el misterio de su maternidad divina, y orando con ella, Reina de la paz, para invocar del cielo el don siempre anhelado de la paz. Desde el primer día de su pontificado, cuando saludó al mundo con la paz de Cristo resucitado, el hilo conductor del pensamiento del papa León XIV ha sido la paz: una paz “desarmada y desarmante”. Así se manifiesta también en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este 2026 recién nacido.
El Papa “invita a la humanidad a rechazar la lógica de la violencia y de la guerra para abrazar una paz auténtica, fundada en el amor y en la justicia”; una paz que “debe encarnarse en un estilo de vida que rechace toda forma de violencia, visible o estructural”. Nos pide a todos trabajar por la construcción del Reino de Dios y edificar juntos un futuro humano y pacífico. En este trabajo destacan dos compromisos.
Primero, la oración por la paz. Si el Señor no construye el edificio de la paz, en vano se cansarán los constructores y diplomáticos de la paz.
Segundo, el trabajo por la paz. El trabajo de cada uno y de cada día. El trabajo “artesanal” por la paz del que nos habló, en tantas ocasiones, el papa Francisco. La paz de cada jornada, amasada con el sudor de nuestras manos y de nuestros corazones.
¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! Que esta bienaventuranza se haga realidad en nuestra comunidad y en nuestro barrio, y que oremos por la paz de los países que sufren la guerra, por intercesión de nuestra Madre, la Reina de la Paz.
Mn. Manuel Martínez
Rector de la parroquia