La tierra actúa en ciclos de vida y muerte. Ciclos de renovación biológica, mística, espiritual. Ciclos mueren para vivir de otra manera. Existe una reciprocidad en la materia natural, que se ayudan unas a otras en la renovación de sus ciclos. Una hoja muere para alimentar el suelo desde donde crece un árbol; nuestra materia muere para volver a la tierra a cumplir otra función. Un ciclo muere para alimentar uno nuevo.
No es muerte, sino transformación, nos dice la tierra.
Texto: María José Bejarano Fotografías: Carolina Arias Ortiz