“Mi proceso de la maternidad fue hermoso, tierno, lleno de amor en mis manos, pero también fue marcado por una cesárea, ya que mi bebé a la hora de dar a luz estaba sentada. Al llegar al hospital tenía mucho miedo ya que yo no quería que me hicieran cesárea, me dormí diciendo que no, al despertar me encontraba amarrada y sentí mucha desesperación, también susto porque no había visto a mi hija. Tres horas después de despertar pude ver a mi hija y fue la experiencia más bella. Al llegar a mi casa nos esperaba mi familia con todas las cositas para mi bebé.”
Texto: Hannia FallasFotografías: Carolina Arias Ortiz