El teatro de la intimidad intercambia con el teatro de la vida. Ella habita personajes desde su cuerpo expresivo, desde el generoso humor que deja huella a través de sus letras, de los gestos. Habitar la confusión, el desvelo, la locura, dejar de ser una misma todo el tiempo para ser muchas… y muchos. No hay límites para la posibilidad del cuerpo.
“Todo comenzó por un momento de tristeza. Por recomendación de una de mis hermanas comencé a actuar en mi propia casa con muchos personajes, pero el que más me ha gustado es el de Cantinflas. Mi vestuario lo improviso con la ropa de mis hijos, mi bigote lo pinto con lápiz para los ojos. Me gusta que sea un personaje muy humilde.”
Texto: María José Bejarano /Kattia MartínezFotografías: Carolina Arias Ortiz