Aurora (en armenio, Arshaluis) Mardiganian era una joven armenia que vivía con su familia en un pueblo por entonces bajo dominio del Imperio otomano, hoy en territorio de la República de Turquía.
En 1915, cuando comenzó la implementación del genocidio contra el pueblo armenio, Aurora tenía catorce años. En ese contexto, fue obligada, junto con su familia y vecinos, a abandonar su hogar tras el encarcelamiento y asesinato de su padre y su hermano. Durante dieciocho meses fue desplazada y sometida a situaciones de violencia, persecución y pérdida progresiva de sus vínculos familiares y comunitarios. Finalmente, a costa de muchos sufrimientos y privaciones, Aurora logró escapar y encontrar refugio en Estados Unidos, donde publicó su trágica experiencia.
Sobreviviente del Medz Ieghern o Gran Crimen -el nombre propio del genocidio perpetrado contra el pueblo armenio-, su relato ofrece un testimonio directo de la persecución y las pérdidas sufridas por el pueblo armenio desde la mirada de una adolescente cuya vida fue profundamente transformada por la violencia genocida. Al mismo tiempo, da cuenta de la resiliencia de quienes lograron sobrevivir y transmitir sus experiencias, permitiéndonos reconocer a las víctimas no solo desde el sufrimiento, sino también como jóvenes con voz propia, experiencias y capacidad de acción en la historia.
Esta es su historia.
LA VIDA DE AURORA ANTES DEL GENOCIDIO
Aurora (Arshaluís) Mardiganian nació el 12 de enero de 1901 en el pueblo de Chemesh-Guedzak, cerca de la ciudad de Jarput o Jarpert, por entonces bajo dominio del Imperio otomano.
Originarios de la meseta de Armenia, a lo largo de su milenaria historia los armenios vivieron períodos de esplendor y de autonomía política, así como también padecieron numerosas invasiones y dominaciones extranjeras.
Para el siglo XVI el Imperio de los turcos otomanos conquistó gran parte de los territorios históricos armenios (la parte occidental de la Armenia histórica). Incorporados como súbitos no musulmanes, si bien obtuvieron cierta autonomía para sus asuntos internos (preservando y desarrollando sus expresiones culturales, por ejemplo), fueron sometidos a un sistema de dominación desigual y discriminatorio.
Aurora vivía en una gran casa, con un jardín y un espacioso salón adornado con lujos y opulencias, junto a sus padres, hermanos y hermanas. Su padre era un banquero prominente, un hombre de negocios que le había prometido a su hija adolescente enviarla a estudiar a un colegio europeo para completar su educación.
En el carrusel de imágenes se presentan fotografías históricas de la ciudad de Jarput, capital del distrito Mamuret-ul-Aziz.
Fuente de las imágenes: https://www.houshamadyan.org
En el vilayeto (provincia) de Mamuret-ul-Aziz, donde se encontraba el pueblo de Aurora, vivían una gran cantidad de armenios en diversos pueblos, aldeas y pequeñas ciudades. Todos estaban bajo el dominio de las autoridades del Imperio otomano.
Si bien la vida se caracterizaba por una rica tradición agrícola, hacia finales del siglo XIX algunas de estas ciudades habían alcanzado niveles industriales debido al desarrollo del comercio.
LA VIDA DE AURORA DURANTE EL GENOCIDIO
El estallido de la Primera Guerra Mundial marcó un punto de inflexión en la vida de Aurora. En 1915, la guerra y el genocidio transformaron radicalmente una infancia marcada hasta entonces por la estabilidad familiar, el estudio y los sueños de futuro. A sus catorce años fue forzada junto con su familia y vecinos, a abandonar su hogar, su comunidad y sus proyectos.
Deportación de los armenios de Jarput.
Fotografía de María Jacobsen (1915)
“No vamos a permitir que ningún armenio se quede en Anatolia. Pueden vivir en el desierto, pero en ninguna otra parte.”
Explicación del Ministro del Interior del Imperio otomano, Talaat Pashá, al embajador de los Estados Unidos, Henry Morgenthau, en Estambul, 1915. (Citado en Morghenthau. H. 1968. Memorias. Buenos Aires. p. 60)
Durante los dieciocho meses que siguieron, Aurora fue desplazada de un lugar a otro y enfrentó la pérdida de familiares, el hambre, la incertidumbre y diversas formas de violencia. También fue apropiada y obligada a vivir bajo condiciones impuestas por sus captores, una experiencia con la que debió lidiar para sobrevivir. Sus vivencias permiten comprender el impacto que el genocidio tuvo sobre mujeres, niñas y adolescentes, cuyas experiencias estuvieron marcadas por formas específicas de persecución y sometimiento.
No obstante, su historia también da cuenta de una notable capacidad de resistencia: logró escapar de su último captor y buscar refugio entre misioneros estadounidenses y soldados rusos. Única sobreviviente de su familia, Aurora llegó a la Armenia oriental donde recibió asistencia. De este modo, su testimonio permite reconocer a las víctimas no solo desde el sufrimiento, sino también desde su capacidad de acción frente a circunstancias extremas.
LA NUEVA VIDA DE AURORA EN ESTADOS UNIDOS
A través de los esfuerzos de la Unión Nacional Armenia (Armenian National Union) y del Comité Americano para la Ayuda de armenios y Sirios (American Committee for Armenian and Syrian Relief), Aurora consiguió los permisos para emigrar a los Estados Unidos. En noviembre de 1917 se estableció en Nueva York, donde vivía un pariente suyo. Fue adoptada por una pareja armenia y cambió su nombre armenio por Aurora.
Con apenas 17 años Aurora comenzó a participar en distintos actos a favor de la ayuda de huérfanos armenios. Al mismo tiempo, publicó anuncios en la prensa en un intento por encontrar a un hermano que se había mudado a los Estados Unidos antes de las masacres. Su búsqueda y su historia llamaron la atención de varios periodistas, que comenzaron a difundir su testimonio. Finalmente, Henry Leyford Gates, con la ayuda de un intérprete, transformó su relato en el libro “Armenia arrasada” (Ravished Armenia), publicado en Nueva York, en 1918. Se trata del primer testimonio publicado sobre el genocidio contra el pueblo armenio con referencias directas de las atrocidades cometidas, incluyendo la violencia, la deportación forzada, el hambre y las condiciones inhumanas.
Como parte de su compromiso con la difusión de lo ocurrido y la ayuda a los sobrevivientes armenios, Aurora protagonizó en 1919 la película muda “La subasta de almas” (The Auction of Souls or Ravished Armenia), basada en su historia El film, destinado a recaudar fondos, fue estrenado en varios países, incluyendo Argentina (Buenos Aires, agosto de 1920)..
En 1920, luego de un estreno, Aurora se desmayó y no volvió a aparecer más en público. Como muchos sobrevivientes de experiencias extremas de violencia, continuó enfrentando las consecuencias físicas y emocionales del trauma.
En 1929 contrajo matrimonio con un armenio de apellido Hovanián y tuvo un hijo.
Con el paso del tiempo, mientras ella se alejaba de la escena pública, también fueron desapareciendo las copias de la película. La fragilidad de las cintas de nitrato utilizadas en la época y la pérdida de valor comercial de muchas producciones mudas tras la llegada del cine sonoro contribuyeron a su deterioro y desaparición. Sin embargo, también influyeron factores políticos y culturales: el negacionismo sostenido por los sucesivos gobiernos turcos y la persistente impunidad en torno al genocidio armenio obstaculizaron los procesos de transmisión y preservación de su memoria.
En sus últimos años, sufrió de enfermedades mentales. Murió en el hogar de ancianos “Ararat”, cerca de Los Ángeles, el 6 de febrero de 1994.
La recuperación de la historia y del testimonio de Aurora Mardiganian constituye un aporte fundamental para reconstruir las experiencias de las víctimas y fortalecer la memoria colectiva sobre el genocidio.
En 1994, el mismo año que Aurora fallecía, el estudioso argentino Eduardo Kozanlian consiguió identificar en la República de Armenia los únicos fragmentos sobrevivientes de la película que había protagonizado Aurora. Tres años después, se reeditó con los únicos quince minutos que nos resta de ella por ahora.
Establecido en 2018.
En el centenario del genocidio contra el pueblo armenio (2015), se creó el Premio Aurora en su honor y el Museo e Instituto del Genocidio Armenio de Ereván, en la República de Armenia, inauguró una exposición dedicada a mantener viva su memoria.
La Iniciativa Humanitaria Aurora es una fundación cuya misión es abordar los desafíos humanitarios ayudando a quienes más lo necesitan otorgando un galardón internacional. El "Premio Aurora" fue creado en el año del centenario del genocidio contra el pueblo armenio (2015) y lleva el nombre de Aurora Mardiganian en representación de los sobrevivientes y como gratitud hacia sus salvadores.
En 2018 se inauguró un monumento a Aurora Mardiganian y los mártires del genocidio armenio en Ereván (República de Armenia), en el área del parque cerca del Museo-Instituto Komitas.
El film "El amanecer de Aurora" (Aurora´s Sunrise), presentado en 2022, rescata su inspiradora historia del olvido. Dirigido por Inna Sahakyan, ha sido ganador de varios premios internacionales.
A lo largo del tiempo, la historia de Aurora Mardiganian fue recuperada y resignificada en distintas expresiones de la memoria colectiva. No obstante, durante décadas su testimonio circuló de manera fragmentaria y atravesado por silencios y lecturas parciales, que limitaron la comprensión de la totalidad de su experiencia. Recién en los últimos años, nuevas investigaciones y perspectivas, incluyendo enfoques de género, han permitido volver a su historia desde una mirada más compleja y completa. Estas iniciativas permiten que su testimonio siga interpelando al presente y contribuyen a la reflexión sobre el genocidio armenio y la importancia de su memoria.