Esta es la última parte de nuestro curso. Como hemos visto desde el inicio del curso, en particular en la sección 1.5 Unidades y propiedades segmentales y suprasegmentales, la fonética estudia los sonidos del habla y estos son de dos tipos: segmentales y suprasegmentales. Hasta ahora nos hemos dedicado, principalmente, al estudio de los segmentos: hemos examinado cómo se articulan, qué propiedades acústicas presentan y cómo son percibidos de manera categórica. En esta parte del curso, estudiamos los sonidos del habla del nivel suprasegmental o prosódico.
En primer lugar, presentamos las unidades conformadas (típicamente) por más de un segmento, a saber, la sílaba, el pie métrico o prosódico, la palabra prosódica o fonológica y las unidades relacionadas con la entonación: la frase intermedia y la frase entonativa (también llamadas "grupos"). Este es el tema de la sección 5.1 Las unidades prosódicas o suprasegmentales.
En segundo lugar, la sección 5.2 Los rasgos fonéticos prosódicos o suprasegmentales se ocupa del uso lingüístico de la duración, la tonalidad y la frecuencia. En la sección 2.2 La descripción articulatoria de los segmentos, vimos que los segmentos se caracterizan por rasgos fonéticos de iniciación, fonación y articulación que determinan su timbre particular, el cual es aprovechado en las lenguas para construir la mayor parte de signos que utilizan. Pues bien, como vimos en la sección 1.5 Unidades y propiedades segmentales y suprasegmentales, las lenguas también utilizan las otras propiedades sonoras para codificar signos con diferentes significados. Así, algunas lenguas se valen de la tonalidad para distinguir signos léxicos o gramaticales que son idénticos en el nivel segmental. Este uso de la tonalidad constituye el rasgo prosódico que se conoce como tono. La tonalidad también se utiliza en las lenguas para codificar información de tipo pragmático como la fuerza ilocutiva. Este rasgo prosódico recibe el nombre de entonación.
Por otra parte, las lenguas también utilizan diferencias de duración para la codificación del léxico: en muchas lenguas, el tiempo que demora la articulación de una consonante o de una vocal permite diferenciar una palabra de otra. Este rasgo lingüístico, conocido como cantidad, permite distinguir los segmentos como breves o largos. La duración también puede utilizarse para enfatizar lo que uno dice o para expresar algún tipo de emoción. Asimismo, la sonoridad, nuestra impresión auditiva de que un sonido es más fuerte o más débil, se utiliza para diferenciar signos léxicos o gramaticales mediante el rasgo lingüístico conocido como acento; sin embargo, como podemos ver en la sección 5.2 Los rasgos fonéticos prosódicos o suprasegmentales, las diferencias de acento, que nos permiten diferenciar una palabra de otra, depende también de otras propiedades sonoras, como la tonalidad y la duración.
Finalmente, la sección 5.3 La representación de la prosodia en el Alfabeto Fonético Internacional presenta, brevemente, los símbolos que propone el AFI para transcribir los rasgos suprasegmentales. Con esta sección, concluye todo nuestro curso.