El 28 de abril de 2024 cambió algo en mí. Ese día, en el Maratón de Santiago, corrí mi primera carrera de 10 kilómetros. No era corredora, nunca había entrenado para correr largas distancias, pero Coco, mi esposo, me dijo que me inscribiera con él. Él ya había corrido antes y pensé: “Si he podido hacer trekking durante horas, subiendo cerros ¿por qué no podría correr 10K en plano?”
Ese día crucé la meta sintiéndome poderosa. No sabía cuánto me iba a gustar correr hasta que lo viví. La sensación de superación, la energía del ambiente, el esfuerzo físico y mental… todo me atrapó. No pasó mucho tiempo antes de que los domingos se convirtieran en nuestros RUNdays. Al principio, Coco y yo salíamos a entrenar y correr 45 minutos, sin medir demasiado la distancia. Hacíamos 7, 8 kilómetros, a veces 9.
Pero no nos quedamos ahí. Pronto nos comenzamos a inscribir en más carreras de 10K. En un año, ya había corrido cinco veces esa distancia, además de dos carreras de 15K. De repente, lo que antes me parecía un reto se convirtió en mi zona de confort. Lo que en su momento fue un gran logro, ahora se sentía como un paso más dentro de un camino más largo. Así llegué a la decisión de que, un año después de mi primera carrera, correría mi primer medio maratón en el mismo Maratón de Santiago.
Para eso, mi entrenamiento tuvo que evolucionar. No solo aumenté la distancia en mis tiradas largas, sino también el tiempo que paso corriendo. Fui sumando poco a poco: 11 km, luego 12, después 13, 14, 15… y hace poco alcancé los 17K en dos horas de trote sostenido. Sé que no solo es cuestión de kilómetros, sino de preparar el cuerpo para mantener un ritmo constante por mucho más tiempo. Los descansos que antes tomaba cada 5 o 6 km ahora son breves pausas estratégicas, porque la meta no es solo correr más lejos, sino hacerlo de manera eficiente.
En este camino, el running dejó de ser solo una actividad física. Se convirtió en un espacio de crecimiento personal, de resistencia, de disfrute. Ahora, a pocas semanas de enfrentar mi primer medio maratón, estoy lista para seguir sumando kilómetros, desafíos y experiencias.