Santiago Tepalcapa, sobre el agua de tepalcates.
La región de Cuautitlán estuvo ocupada por grupos humanos desde los tiempos prehistóricos, hace unos 12,000 años. Los trabajos del arqueólogo Luis Córdoba Barradas han descubierto restos de Mamut en los municipios de Coacalco, Ecatepec, Guadalupe Victoria, Nextlalpan y San Pablo de Salinas. En todos estos restos se observan patrones de pérdida de huesos lo cual indica que fueron destazados y aprovechados por los mismos cazadores.
Hacia aquellos lejanos tiempos es muy probable que los habitantes de esta zona debieron ser unos cuantos grupos familiares, los cuales llevaban una vida nómada, cambiando de residencia según sus necesidades como cazadores-recolectores. En ocasiones se desplazaban a las partes bajas para pescar en las lagunas y ríos, otras veces se ubicaban en las lomas buscando otro tipo de fauna, como venados, conejos u otro tipo de roedores y en otras muchas ocasiones subían a los cerros para aprovechar los recursos de esos sitios como maderas para las fogatas o piedras para elaborar herramientas.
Si bien los restos arqueológicos prehistóricos son muy escasos, podemos deducir que estos grupos nómadas recorrieron toda la zona de lo que hoy conocemos como la Loma de San Martín, San Martín Tepetlixpan, Santiago Tepalcapa, San Francisco Tepojaco y Atizapán de Zaragoza, poco a poco estos grupos humanos fueron evolucionando hasta lograr dominar la agricultura y convertirse en sedentarios, dando nacimiento de esta manera a las primeros pueblo y aldeas en estas regiones .
Para los años 1150 a 1521 después de Cristo, ocurrieron varios acontecimientos de suma importancia para la historia de México y sobre todo para la zona del actual municipio de Cuautitlán Izcalli. Fue en esta época donde sucedió el abandono de gran ciudad de Tula, grupos nómadas Chichimecas de Xolotl comenzaron a llegar a la cuenca de México y tiempo después fundaron Tenayuca en el actual municipio de Tlalnepantla y después se establecieron en Cuautitlán. De igual manera fue en este periodo donde se dio la gran migración de los siete grupos anahuacs, entre ellos los tepanecas quienes fundaron los señoríos de Tacuba, Azcapotzalco refundando Tultitlán y los aztecas quienes tiempo después fundaron las gran México-Tenochtitlan y se convirtieron en el imperio más impresionante y poderosos de Mesoamérica.
La expansión del imperio Tepaneca comenzó hacia el año de 1356, en ese mismo año Tultitlán alcanzó la categoría de cabecera y en el año de 1408 quedaron bajo su jurisdicción quedaron los pueblos de Tepalcapa, Xaxalpa (hoy en día conocido como San Lucas), Chilpan, Cuautepec, Iztatla (hoy en día conocido como San Pablo de las Salinas) y Tamazólac (antiguo pueblo desaparecido que se encontraba en la actual colonia Las Torres).
Lic. En Historia Rubén García Lira
El petrograbado del Templo de Santiago Tepalcapa un portal al izcalli prehispánico.
Los petrograbados o petroglifos son una parte muy importante en la historia de Mesoamérica, ya que en ellos esta plasmado no solo una fragmento de la historia de los pueblos originarios, sino que en estos tallados se pueden aprecíar cuentas astronómicas, fechas importantes relacionadas con los cíclos agrícolas, cosmovisión de sus deidades, enfermedades que asolaron a la población en un determinado de tiempo y por supuesto la explicación de su entorno y la importancia de los recursos naturales predominantes de la región donde se establecieron.
De esta manera los petrograbados y petroglifos son pequeñas radiografías de nuestro pasado prehispánico que nos narran eventos de suma importancia para las poblaciones originarias de nuetsro país y el municipio de Cuautitlán Izcalli no es la excepción, en el Templo de Santiago Tepalcapa en el contrafuerte que se encuentra a un costado del templo podemos encontrar un petrograbado o petroglifo muy interesante en todos los sentidos, ya que en primera instancia se encuentra grabado al exterior del templo, en segunda se encuntra en el exterior y entercera por su ubicación cualquier observador podría darse cuenta de esta obra artística . Esta evidencia histórica y arqueológica nos refiere tres situaciones de suma importancia:
En primer lugar el templo de Santiago Tepalcapa comenzó como una pequeña capilla de visitación mandada a construir por la orden Franciscana a la cual le correspondió la evangelización de está región en las primeras decadas del siglo XVI. El petrograbado se encuentra en la estructura arquitectónica que al parecer ternino su construcción en el siglo XVIII hacia el año de 1711. Pero entonces, qué signica esto. Los petrograbados que se han encontrado en los templos de México, marcan una fecha importante para los pueblos originarios que las realizarón, las cuales podrían referirnos a una celebración de su divinidad primordial originaria, a la llegada de los conquistadores españoles y/o a la resistencia de común hacia la evangelización y al nueva religión cristiana invasora.
En segunda isntancia la forma del petrograbado es muy peculiar ya que se encuentra tallado con figuras geométricas traingulares y cuadradas, las cuales pueden hacen referencia al último gobernate Tepaneca o de la región de Tepalcapa cuando llegarón los conquistadores peninsulares o hecho que parece más plausible, un tlaloque o una deidad ligada con la luna. Pero cómo es que estas teorías van tomando forma. Recordemos como era la geografía lacustre de esta región. Tepalcapa estaba estrechamente relacionada con el río Cuautitlán, cuyas aguas abastecia una especie de riachuelo, conocido como la zanja mucho tiempo despúes. Estas aguas ricas en nutrientes eran utilizadas para la agricultura y en temporada de lluvias las aguas del río Cuautitlán y de dicho riachuelo crecían en demasía
La tercera situación es la más evidente pero no la más obvia y es que se encuentra al exterior del templo, como lo mencione anteriormente este es un síntoma claro de rebeldía y oposición hacia la evangelización. Por ello el petrograbado o petroglifo de Santiago Tepalcapa es de suma importancia, ya que da al traste la teoría o la creencía que en esta región las dificultades de la misión evangelizadora fue casi sin retos y problemas. La evidencia arqueológica apunta a todo lo contrario, aquellos petrograbados que se encuentran al exterior de los templos, son sintoma de los poblados más rebeldes, ya que no abrazan la religión conquistadora de manera ciega, mejor entendido y dicho camuflan sus antiguas creencias y divinidades en los templos cristianos. Se piensa que el petrograbado de Tepalcapa es la deidad del agua y la luna que esta simple vista pero escondida, dando un mensaje no a los franciscanos, españoles ni mestizos, si no a todos aquellos pobladores originarios, que no solo visitan y entregan su devoción a Santiago, sino también a sus antiguas costumbres y creencias que siguen vivas pero camufladas en el contrafuerte del templo.
Lic. En Historia Rubén García Lira
Agradecimiento especiales: Al señor Gerardo Galicia y la Señora Consuelo Saldivar quienes fueron los ojos sageces y atentos de este gran descubrimiento.