Axotlan, junto al pie de agua
Axotlan se remonta a tiempos inmemoriales se piensa que los asentamientos humanos que originaron este poblado son mucho más antiguos que los propios teotihucanos, de hecho para el periodo clásico temprano los axotlanenses ya eran un grupo sedentario, organizado y sobre todo que contaba con zonas habitacionales dentro de su región. Sin embrago la influencia teotihuacana no tardo en mucho en hacerse presente. Las regiones periféricas a la gran urbe teotihuacana, como lo fue Axotlan sirvieron de puntos estratégicos como zonas de abastecimiento, es probable que por esta razón la región de Axotlan compartiera similitudes con esta gran civilización. Dentro de la organización política Axotlan era un barrio perteneciente a la jurisdicción de Santa María Tianguistengo por lo cual no tenia un centro importante.
Es muy probable que los habitantes de Axotlan se auto nombraran de formas muy diferentes ya que en los documentos del siglo XVI, la región es nombrada como Ayotla, Azotla y Asotlan. Con la llegada de los conquistadores peninsulares es probable que el vocablo original indígena se fuera deformando hasta llegar al vocablo que ahora conocemos. Con la llegada de los europeos a nuestro territorio las sociedades prehispánicas se vieron trastocadas. En los estudios osteológicos que realizaron los arqueólogos Raúl García Chávez, Luis Manuel Gamboa Cabezas y Nadia V. Velez Ignacio en la loma de San Ignacio, también conocida como la loma de Tultepeque, muy cerca de Axotlan, descubrieron restos humanos los cuales datan del siglo XVII, época en la que una pandemia de gripa asolo las regiones de Axotla, Huilango y Tianguistengo. Por lo que a estas víctimas se les dio Santa sepultura en el panteón de la loma de San Ignacio.
Después de la conquista española la región de Axotlan permaneció como un barrio de Tianguistengo, y se piensa que fue muy dependiente de la hacienda de San Miguel, donde la mayoría de la población varonil trabajaba como peones ayudando al crecimiento económico de dicha unidad productiva. Además de la hacienda es muy probable que los habitantes de Axotlan, tuvieran un intenso intercambio comercial, con las regiones de Tianguistengo y Tepotzotlán lo que ayudo a la econmía de las familias locales.
LAGUNA DE AXOTLAN.
La laguna de Axotlan es la parte más importante del poblado, desde tiempos prehispánicos los naturales utilizaban las aguas de este manto acuífero en sus campos de cultivo. Las aguas de la laguna ofrecían nutrientes únicos, ya que naturalmente la laguna nacía en forma de estanque por las filtraciones que llegaban desde las serranías de Tepotzotlan. Con el paso del tiempo y la llegada de los españoles, la laguna, fue utilizada por la Hacienda de San Miguel para su producción agrícola y ganadera. Durante toda la época virreinal y la colonia el uso de las aguas quedo muy bien delimitado para los ranchos, haciendas, solares, ingenios azucareros y por supuesto para los pueblos indígenas. De esta manera en teoría, se intentó un reparto justo y equitativo del liquido vital, sin embargo en la práctica no ocurrió así, ya que muchas veces hacendados y rancheros valiéndose de engaños, artimañas y prácticas corruptas se iban haciendo cada vez más de los derechos sobre las aguas.
Haci el siglo XX la situación fue empeorando ya que las familias adineradas y pudientes transformaron tierras y aguas comunales en propiedad privada. Este fue el caso de la familia Schiavon la cual se hizo de propiedades como la Hacienda de la Lechería la cual se ubicaba en lo que hoy es plaza Arkana y la Hacienda de San Miguel hoy en día se encuentra en ruinas, hecha polvo y algunos de sus cuartos convertidos en bodegas y según el testimonio de esta familia también compro la laguna de Axotlan. Los Schiavon hacia la década de los 50s, usaron la laguna como medio de diversión y cacería sin reparar en ningún sentido en la importancia que tenía para la población originaria. Para 1983 se presento una gran controversia ya que el señor Guillermo Schiavon Zeni, mostró documentos en los cuales según él, su familia era dueña de ocho hectáreas que formaban parte de la laguna y dos escrituras de cesión de derechos de pertenecía sobre la laguna. Sin embargo estos hechos aún no han sido comprobados del todo.
HACIENDA DE SAN MIGUEL.
La Hacienda de San Miguel tiene sus orígenes en la primera década del siglo XVII, en estos tiempos fueron entregadas tres caballerías de tierra a don Miguel Sayas en calidad de tierras de labor, las cuales fueron aprovechadas para producir diferentes cereales llegados de Europa, se piensa que el excedente de producción sirvió para abastecer un comercio local en los alrededores de Tepotzotlán. Para el año de 1682 la hacienda perteneció a la señora Clara de la Barrera quien intento durante muchos años mantener la producción y el abastecimiento de su zona en su zona de influencia. En el año de 1702 don Martín de Novoa y su esposa de Michaela Quiñoñes se hicieron de la hacienda y para el año de 1716 la unidad productiva ya contaba con 17 caballerías de tierra sin embargo por las deudas que pesaban sobre la propiedad se le cedieron tierras a Pedro Gómez de Escontria dueño de la hacienda de Cuamatla quien a su vez permitió que el beneficio económico de la hacienda fuese utilizado por el colegio de San Andrés hasta la expulsión de la orden Jesuita en el año de 1767. Posteriormente todos los bienes de la Compañía de Jesús tanto de de sus haciendas, ranchos y colegios conexos fueron adquiridos por Pedro Romero de Terreros, primer Conde de Regla, Creador de lo que hoy conocemos como el Monte de Piedad, dueño de minas en Zacatecas y quien tenia el monopolio de la distribución y venta de pulque en la Ciudad de México.
Para el siglo XX los últimos familiares de los Schiavon, vendieron las tierras pertenecientes a la hacienda, las cuales fueron utilizadas para crear conjuntos habitacionales como: Claustros de San Miguel, Paseos de Izcalli, El encanto, Quinta Urbi Monte Carlo, Bosques 1ra, 2da y 3ra sección, la Adolfo López Mateos, Ex Hacienda San Miguel. Sobre el casco de la hacienda, hoy en día pertenece al centro comercial de Soriana y la antigua casa se encuentra totalmente abandonada y sin tener mantenimiento ni limpieza.
Lic. En Historia Rubén García Lira
Lic. En Historia Julio Enrique Alacaráz García