Santa Barbara Tlacatecpan, lugar de nobles.
El origen del poblado Tlacatecpan data más allá de la época prehispánica, durante la etapa en que los eres humanos eran cazadores-recolectores las tierras de Tlacatecpan proporcionaran por su gran fertilidad una importunidad invaluable para que nuestros ancestros dieran ese paso evolutivo decisivo para convertirse en sedentarios. La flora y fauna que alguna vez habito en este territorio permitió una base alimenticia muy importante para los primeros pobladores, por lo que se piensa que estos primeros grupos humanos comenzaron a establecerse por mucho tiempo y solo unos pocos continuaron con sus migraciones. Con el paso del tiempo estos asentamientos humanos fueron evolucionando hasta convertirse en saciedades complejas e intrincadas que dieron nacimiento a grandes imperios, como es el caso del imperio Tepaneca.
Para finales del período pos clásico tardío es decir cuando el imperio Tepaneca vivía su ocaso y la gran México-Tenochtitlán comenzaba su consolidación, en Tlacatecpan se concentraba la mayor parte de la nobleza cuautitlanense, la cual se beneficiaba de la fertilidad que el territorio les ofrecía, la muy buena calidad de las tierras atrajeron a muchos pochtecas es decir comerciantes de los tiempos prehispánicos, a vivir dentro de la zona codeándose con la clase gobernante de Cuautitlán. Esta clase social fue de suma importancia para la estructura política y comercial de Cuautitlán, ya que los pochtecas, tenían una gran red comercial y de intercambio con los poblados vecinos, los cuales fueron: Tepotzotlán, Tianguistengo, Tacuba, Tepojaco y otras tontas regiones aledañas que beneficiaron a toda la población
Mientras estas actividades eran propias de la estructura gobernante, los macehuales, es decir el pueblo común, hacía su vida en la periferia del territorio de Tlacatecpan, dedicándose principalmente al cuidado de sus tierras, a la siembra y cosecha de productos agrícolas base alimenticia de toda la sociedad y al pago de tributos para la clase gobernante. Aunque la región de Tlacatecpan fue un callpuli de Cuautitlán, sus habitantes gozaban de extensas consideraciones en calidad de territorio noble.
Con la llegada de los conquistadores españoles la realidad de Tlacatecpan se transformo de manera súbita, la orden franciscana encargada de la evangelización en está región, le dio el nombre católico de Santa Barbara, beata que tiene una historia muy interesante. Santa Barbara vivió y murió en tiempos del imperio romano, el cual se encontraba en una guerra encarnizada en contra del cristianismo que de a mucho a mucho iba ganando adeptos. La joven santa decidió entregarse en cuerpo y alma a la devoción cristiana sin embrago su padre se opuso terriblemente a su decisión. Santa Barbara fue torturada brutalmente por las autoridades romanas en la cima de una montaña a causa de su fe, sin embargo fue un rayo el que acabo con su martirio.
Tras recibir el nombre cristiano y quedar definido el fundo legal Santa Barbara Tlacatecpan ahora experimento un cambio dentro la política local. En los primeros pasos del virreinatos, las autoridades españolas decidieron dar un balance en el ejercicio del ´poder con dos dependencia políticas llamadas República de Indios y la República de Españoles. La intención en un primer momento de ambas instituciones fue conservar el poder local de la nobleza indígena y de esta manera administrar el nuevo territorio con su configuración casí original obviamente por motivos prácticos y cómodos para los peninsulares.
Por la conformación de la estructura social Santa Barbara se vio beneficiada al cobijo de estas nuevas instituciones occidentales, ya que hacía el año de 1549 se emitió una Real Cédula en la cual se otorgaba el derecho a los pueblos indígenas para elegir sus autoridades regionales, las cuales tenían la tarea de velar por el bien común de toda la población. Con esta nueva situación las figuras de autoridad española se hicieron presentes en Santa Barbara. La población contó con un gobernador y un alguacil ambos indígenas que a su vez rendían cuentas a un alcalde Mayor que se encontraba en la cabecera de Cuautitlán. El cargo de gobernador fue un poco complicado ya que para el siglo XVI, esta autoridad era reconocida en Santa Barbara, San Lorenzo, Santa María Huecatitla y San Mateo.
El templo de Santa Barbara.
Gracias a la importancia de Tlacatecpan los franciscanos decidieron construir una capilla de visitación la cual ayudase a extender la evangelización por todos los poblados tepanecas. De esta forma la cede franciscana se concentraba en Cuautitlán y de ahí los frailes llegaban cada ocho o quince días a estas capillas para dedicarse a las labores de evangelización. la importancia de la capilla de visitación de Santa Barba a diferencia de las capillas de los pueblos vecinos, fue la cantidad de personas importantes y principales que habitaban la zona. De esta forma la nobleza indígena fuera educada y utilizada en la nueva religión europea para llegar al grueso de la población nativa. De esta manera cuando el fraile llegaba, no solo atendía aun gran número de nuevos feligreses si no que también era apoyado y protegido por las autoridades naturales. Esto sin duda fue de gran ayuda, ya que para 1569 se comenzaron a festejar las primeras fiestas patronales dentro de las comunidades, como fue el caso de Huehuetoca, Zumpango y Tepotzotlán. Con el paso del tiempo y el crecimiento poblacional la capilla de Santa Barbara fue creciendo, sufriendo su ampliación hacía el siglo XVIII. Un dato muy interesante sobre el templo de Santa Barbara, es que pese a su importancia regional, su construcción y ampliación fue muy tardía, de hecho tanto a las autoridades indígenas como españolas, les preocupa mucho, que los pueblos vecinos ya contaban con sus propios templos menos Santa Barbara.
Lic. En Historia Rubén García Lira
Lic. En Historia Julio Enrique Alcaráz García