El “Arauco domado” es un poema épico colonial, escrito por Pedro de Oña (1570 - 1643) que trata sobre la guerra entre el pueblo Mapuche y españoles por el territorio de la Araucanía. La crítica considera este poema como una respuesta a “La Araucana” (1569), famosa obra del español Alonso de Ercilla.
Es un texto especial, cuya originalidad está en que el autor, valiéndose de poesía y astrología, nos narra una batalla en el cielo que refleja la guerra y derramamiento de sangre aquí abajo, en suelo Araucano. El Canto II del Arauco domado ofrece una lección de astrología poética, en donde se describe a profetas y astrólogos araucanos que anuncian un fatal pronóstico para dicho enfrentamiento, según los signos del cielo.
Planetas y signos están en guerra:
“Saturno melancólico domina, enturbiando el claro resplandor del Sol (Delo). Júpiter, el gran benéfico está en el signo de su caída pues “Venir parece al suelo”; mientras Marte el dios de la guerra, arde en cólera. Venus, la fortuna menor, no puede conciliar y armonizar esta tensión porque junto a la Luna (Cintia) “está oscurecida”.
Oña continua con una descripción de la disposición de los signos en relación a sus regentes, en donde por ejemplo nos dice que:
“El Escorpión y el Cancro (Cáncer) están sañudos”, por otra parte describe a Virgo como “la esteril Virgen desgreñada, de faz terrible y enemiga”. La Balanza, símbolo de la justicia, está “barnizada con roja sangre” mientras Geminis llora. Capricornio se mantiene “rígido y austero”, en tanto los dos peces (Piscis) se devoran el uno al otro. Tauro está inmovilizado “atado al bramadero”, mientras el cántaro de Acuario vierte sangre, en lugar de agua.
Las estrellas fijas, cometas, inclusive pájaros se suman al mal augurio y refuerzan el nefasto anuncio de esta original profecía poética.
Clarísimas señales muestra el cielo
De tu fatal y súbita ruina:
Saturno melancólico domina,
Su claro resplandor enturbia Delo,
Venir parece Júpiter al suelo,
Ardiendo Marte en cólera de indina,
El génito de Maya no aparece,
Y Venus con la Cintia se oscurece
El Escorpión y el Cancro estan sañudos,
El Tauro como atado al bramadero,
El Capricornio rígido y austero,
Llorando allá los Gemelos desnudos,
Aries con cuernos ásperos y agudos,
El vedijoso León airado y fiero,
Colérico el biforme Sagitario,
Vertiendo sangre el cantaro de Acuario
Véase la esteril Virgen desgreñada,
Mostrando faz terrible y enemiga,
Y desgranando la bermeja espiga
Con su furiosa mano arrebatada.
Libra, con roja sangre barnizada,
Nos hinche las balanzas de fatiga,
Y en su lugar los húmedos pescados,
Vemos estar comiendose a bocados.