Ha llegado el momento que no quería que llegase: la semana de despedida. Esta última semana, al haber terminado todos los controles antes de Navidad, ha sido más lúdica y con menos carga de trabajo, lo que nos ha permitido disfrutar aún más de los últimos días con el alumnado.
Hemos finalizado la organización de la gymkhana, preparando las pruebas y los materiales necesarios para llevarla a cabo. Además, he tenido la oportunidad de volver a ir de guardia con los más pequeños del colegio, los que acaban de incorporarse. Con ellos hemos realizado un cantajuegos, y ha sido muy emotivo encontrarnos con los hermanos más pequeños de mis alumnos, viendo cómo disfrutan y se relacionan entre ellos.
También realizamos una actividad muy creativa con papel transparente y mesas apiladas: cada pareja pintaba un lado del papel transparente, y el resultado fue un dibujo navideño que me volvió a sorprender por la creatividad y habilidad de todos. Han vuelto a demostrar lo ingeniosos y capaces que son, y lo mucho que disfrutan haciendo las cosas bien.
En otro momento de la semana hicimos un círculo con todas las sillas, y aproveché para despedirme de cada uno de ellos. Fue un instante muy emotivo que recordaré siempre.
Como en la primera semana, también hemos terminado con una excursión por Toledo, visitando distintos belenes y disfrutando de la ciudad en un ambiente más relajado y navideño.
El festival de villancicos fue un momento de mucho orgullo para mí. Ver a mis alumnos cantar con tanta ilusión y alegría me llenó de emoción. Además, durante la gymkhana navideña, mis alumnos actuaron como monitores para los más pequeños, demostrando responsabilidad y compromiso, y todo salió a la perfección. Los más pequeños no podían tener mejores guías.
El último día de clases fue especialmente inolvidable. Antes de las 9, mis alumnos no me dejaron subir a clase y cuando pude estaban todos con las luces apagadas y, al entrar, me gritaron ¡Feliz Navidad!, lanzaron globos y me dieron muchos regalos. Fue un momento de mucha emoción. Les dediqué unas palabras de despedida antes de bajar al festival de villancicos de los cursos mayores.
Cerramos la semana cantando villancicos por los pasillos y todas las clases, y nos hicimos una foto de grupo que no pude evitar que me sacase las lágrimas.
Ha sido el fin de esta etapa que voy a recordar siempre. Me llevo mucho aprendizaje, pero sobre todo un cariño enorme de unos corazones tan pequeños que han dejado huella en mí. Estoy deseando volver y seguir aprendiendo con ellos, aunque ahora toca despedirse con la alegría de haber vivido una experiencia inolvidable.
EVIDENCIAS RECOGIDAS: