¿Qué es un elogio?
Según la Real Academia Española, es “alabanza de las cualidades y méritos de alguien o de algo” El antónimo del elogio es la crítica, que señala defectos o errores.
Refuerza la autoestima y motivación del receptor.
Fortalece relaciones al crear clima de reconocimiento y aprecio.
Promueve comportamientos positivos y mejora la comunicación
1.Sé específico y descriptivo: enfócate en cualidades concretas, como desempeño, esfuerzo o actitud (p. ej. “Me encantó cómo organizaste todo”)
2. Sé sincero y equilibrado: evita exageraciones o elogios vacíos que puedan sentirse falsos
3. Sé oportuno: un elogio en el momento adecuado tiene más impacto y significado
4. Reconoce el esfuerzo y el proceso: fomentan una mentalidad de crecimiento en lugar de uno fijo.
5. Valora cualidades prosociales: más alla de los logros, honra el caracter del niño o joven.
Situación: Elogio sugerido:
Organiza su espacio después de jugar “Gracias por ordenar tus cosas tan bien hoy, eso ayuda mucho.”
Se esfuerza con una tarea difícil “Admiro cómo te mantuviste concentrado. Lo hiciste muy bien.”
Demuestra amabilidad con otros “Fue muy considerado de tu parte ayudar a tu amigo con su tarea.”
Enseña perseverancia ante un reto “Admiro que sigas intentándolo cada vez, incluso cuando es dificil.”
Usa creatividad o pensamiento original “Qué idea tan ingeniosa tuviste para construir esa torre.”
Maneja emociones difíciles con calma “Mostraste valientia en el momento indicado incluso con la presión.”
Ayuda en una tarea doméstica sin que le pidas “Gracias por ayudar con la mesa, se que puedo contar contigo”
Son frases o palabras breves que describen a una persona de forma general—"eres un genio", "eres torpe", "eres muy bueno". Aunque parecen inofensivas, estas palabras pueden crear heridas profundas porque los niños construyen su autoestima a partir de los mensajes que reciben de su entorno, al ser repetidas, estas etiquetas terminan convirtiéndose en parte de la identidad del niño, limitando su potencial , por ejemplo:
Se estereotipan a sí mismos: si un niño escucha "eres torpe" muchas veces, puede asumir que siempre será torpe y dejar de intentar mejorar.
Efecto Pigmalión (profecía autocumplida): el niño actúa conforme a lo que se espera de él, reforzando la etiqueta, positiva o negativa
También las etiquetas positivas pueden ser peligrosas: elogios exagerados como “eres el mejor” pueden generar presión, miedo al fracaso y una autoestima frágil que depende del rendimiento
Se estereotipan a sí mismos: si un niño escucha "eres torpe" muchas veces, puede asumir que siempre será torpe y dejar de intentar mejorar
Efecto Pigmalión (profecía autocumplida): el niño actúa conforme a lo que se espera de él, reforzando la etiqueta, positiva o negativa.
También las etiquetas positivas pueden ser peligrosas: elogios exagerados como “eres el mejor” pueden generar presión, miedo al fracaso y una autoestima frágil que depende del rendimiento.
Volvemos al origen de todo, si no construyes un dialogo positivo para ti mismo, es muy dificil que puedas hacerlo con alguien mas, el trabajo mas importante es contigo mismo
Imagina que las etiquetas sociales (como “—eres tímido—”, “—eres rebelde—”) son como las etiquetas pegadas a frascos en un supermercado. Cada frasco representa a una persona. Las etiquetas les indican a los demás (¡y a ellos mismos!) qué contienen: “dulce”, “picante”, “muy salado”.
Pero a diferencia de la comida, una persona no está inmutable. Las etiquetas pueden quedar pegadas y marcar cómo se ve la sociedad—o cómo la persona se ve a sí misma. Una etiqueta repetida ("tímido") puede hacer que el frasco interior se convierta en tímido, incluso si antes no lo era y ni siquiera sabía que lo sería. Limita el potencial, porque empieza a actuar conforme a esa etiqueta. Pero aquí viene lo sorprendente: nuestro cerebro no es un frasco sellado. En cambio, funciona como una ciudad neuronal que se reconstruye y reorganiza continuamente gracias a la neuroplasticidad. Cada experiencia, aprendizaje o práctica consciente ayuda a construir nuevas conexiones neuronales y quitar las viejas. Esto permite que podamos cambiar nuestra identidad incluso en la adultez.
La neuroplasticidad también implica que, si tú decides hoy borrar esa etiqueta, puedes empezar a reorganizar tus “caminos internos”. Cada práctica deja una huella en el cerebro y redefine “quién eres” desde adentro hacia afuera. Empezar contigo es la clave, tu familia tambión será beneficiada de este proceso de desintoxicación social que tú empezaste.
Todo lo que es parte de ti tiene un proposito, mira dentro sin juzgar, y decide ser lo que quieres ser.
Te dejo esta frase para reflexionar hasta la siguiente lección
“Todo malestar proviene de suprimir tu verdadera identidad”.
Alejandro Borja