Hno. Pedro CAMINO ACEVAL
Nació en Gómez Palacio, Dgo.
el 1 de julio de 1925
Fue llamado por el Padre al cielo
el 5 de febrero de 1979
en Gómez Palacio, Dgo.
a los 54 años.
"Una mano tendida al joven de hoy"
"Tú eres mi hermano del alma realmene el amigo, que en todo camino y jornada estás siempre conmigo, aunque eres un hombre aún tienes alma de niño, aquel que me da su amistad, su respeto y cariño." Roberto Carlos.
1. ENTRE EL DESERTO Y EL RÍO
En 1925 Gómez Palacio era un pequeño poblado,
compuesto por agricultores y ganaderos.
Hacía pocos años que la Revolución mexicana había pasado por la región, dejando sus huellas de misera y desempleo, pero en el corazón de algunos, esperanzas de progreso.
Principiaba a sentirse cierta estabilidad económica en la región.
Geográficamente, Gómez Palacio está situado entre el Río Nazas, domado por la presa del Palmito, y el desierto. A esta región se le llama "Región Lagunera" y en ella se encuentran tres ciudades: Cd.. Lerdo, Gómez Palacio y Torreón. Comprende parte del estado de Coahuila y parte de Durango.
A esta región le podemos aplicar las palabras de Herodoto: "Sin el Nazas, la región lagunera sería una continuación del desierto".
La Laguna es "La Vega" del norte del país. Lugar de hombres emprendedores y progresistas. Caracteres templados por el frío y el calor del desierto. Tierras arrebatadas a la esterilidad por el trabajo ímprobo del hombre.
Este carácter se imprimió en el alma de nuestro Hermano Pedro Camino y la forjó para luchar por su superación personal y la de los demás.
Detengamos un poco el tiempo en aquel primero de julio de 1925 cuando el pequeño Pedro vio la primera luz del día, en el seno de aquella familia cristiana, compuesta por Don Pedro Camino Güerecua y María Amparo Aceval, padres del niño.
2. EN LA CASA GRANDE DE LA HACIENDA.
Relativamente cerca de Gómez Palacio su padre tenía terrenos y una hacienda.
Gran parte de la infancia de nuestro Hermano, la pasa en la casa de Gómez Palacio y en la “Casa grande de la Hacienda”, en contacto en la naturaleza, participando un poco en los trabajos del campo, aunque Pedro no era muy aficionado a los mismos, pero pasaba en forma atractiva sus vacaciones en compañía de sus dos hermanos y de sus amigos. Una vida sana, apacible en la que el tiempo se cuenta por las cosechas.
Sus ojos se acostumbraron a contemplar la inmensidad del paisaje y se llenaron de distancia.
Pronto las vacaciones terminaban y volvía a la casa familiar en Gómez Palacio, y su vida tomaba el ritmo del estudiante de primaria.
Esta vida campirana perdió pronto su ritmo y su quietud.
Vinieron las luchas agrarias y el cardenismo, y Don Pedro Camino, de la noche a la mañana, pierde casi todas sus propiedades.
Situación dolorosa para toda la familia.
Su situación económica, primero rebosante, vino a caer en la nada. El nombre e los Camino, que sonaba en la región Lagunero, vino a caer en el anonimato. Poe raque entonces Pedro terminaba la >Primaria y quería seguir estudiando la Secundarias.
Corría el año de 1939 y Pedro dejó la provincia y va a la Ciudad de México.
3. PEREGRINO, POR UNA EDUCACIÓN MEJOR.
Lo único que solucionaba su problema sería un internado.
Ocasionalmente lo encuentra en el Colegio Simón Bolívar en la Ciudad de México, calle de Galicia 8, en la colonia Mixcoac.
Corto tiempo permanece Pedro en el Simón Bolívar, pues al principio de los años cuarenta, lo encontramos como interno también en el Colegio Benavente de la Ciudad de Puebla. Al parecer, aquí, terminó su Secundaria.
Estos primeros contactos con los Hermanos Lasallistas, estas primeras impresiones de sus maestros terminarían por encausar su vida como la d ellos. ¡Que misteriosa la influencia del ejemplo! ¡Qué predicación muda, pero elocuente, lo del testimonio callado que va dejando en las almas, ese sedimento que termina por elevarlos a unas alturas insospechadas!
La vida de Pedro antes de su entrada en la Congregación está repartida en la siguiente forma: hasta los 12 años en la casa paterna y después en internados, en casas de asistencia. Una vida, muchas veces con las penurias económicas de un estudiante provinciano en una gran capital.
Con los problemas morales de un joven solo, en los círculos juveniles, o en las casas de asistencia, donde un falso compañerismo hace claudicar hasta al más virtuoso. Gracias A Dios, no fue así para Pedro. La formación que tenía y que había adquirido en los Colegios Lasallistas, lo hacían mantenerse de pie.
Muchos Hermanos dejaron profunda huella en él, citaremos entre otros a los siguientes: Hno. Salvador Pérez, Hno. Mariano Ramírez Degollado, Hno. José Manuel Ramírez (Antonino) y el Hno. Bernardo Zepeda Sahagún.
A Pedro lo encontramos en 1945 en la Preparatoria Cristóbal Colón en la Calle Sadi Carnot13.
En el mes de noviembre de 1946 termina sus estudios de Bachillerato y emprender una nueva etapa de su vida: la Universidad.
4. EL EJEMPLO DE SUS MAESTROS.
Las luchas de la juventud. Las ideologías torcidas en la educación superior. Todo se rectificaba por el recuerdo y la influencia de sus maestros Lasallistas, con los cuales nunca perdió contacto. Esa saludable influencia lo salvó muchas veces de un naufragio seguro y lo alentó por fin a dedicar su vida, como ellos, a la juventud y a la niñez.
5. UNIVERSITARIO Y PROFESIONISTA.
Al parecer, estudió en la Escuela Libre de Derecho, la carrera de Licenciado en Economía, graduándose en 1951.
Por sus cualidades sobresalientes corno economista, por su rectitud y sinceridad, pronto encontró trabajo en la administración oficial dependiente del Ministerio de Hacienda.
El bufete estaba compuesto por ocho licenciados encargados del peritaje paro autorizar el cambio do los precios en los artículos del consumo popular. Tenía en aquel entonces un sueldo de S 8,000.00.
El ambiente en el grupo de licenciados era bueno, pero su ideología era de izquierda.
Aproximadamente 7 años ejerció su profesión corno Licenciado en Economía, en un puesto que muchos desearían tener.
Se asomó al mundo de lo comodidad, del prestigio, de lo fama, de la vanidad... pronto se dio cuenta que Dios era su centro.
Y una vez más nos encontrarnos frente o un hombre sincero, que sabe valorar los cosas y lo vida.
Con frecuencia regresaba al colegio de los Hermanos, para platicar con sus antiguos maestros en un ambiente informal y amistoso.
Podemos asegurar que desde que conoció a los Hermanos, nunca perdió contacto con ellos en uno forma o en otro.
Y después de serias consultas con personas prudentes, decido caben donar su significativo puesto en el Ministerio de Hacienda, ante el = asombro de sus compañeros que le decían: "Te vos de Gobernador a tu estado o porqué dejos este punto tan bueno': Él les contestó: "No precisamente de gobernador, sino a ser gobernado..."
... Pero ellos no entendían nada.
6. TOMO EL ARADO Y JAMÁS VOLVIO LA VISTA ATRÁS.
Era un 21 de noviembre de 1958. Lo alegría reinaba en nuestra casa de Tlalpan.
Hermanos, postulantes, novicios, se encontraban en una amena convivencia, con motivo de la conmemoración del día de la Presentación en el Templo de Nuestra Señora, fiesta del Aspirantado Menor.
Todo es admiración del parte del visitante, todo es curiosidad por parte de los habitantes de la cosa religiosa.
Nuestro futuro Hermano Pedro se dirige a la capilla. Quizá pensaba, en una forma o en otra, en aquellas palabras de Nervo cuando escribió:
Si tú me dices "¡Ven! ", todo lo dejo. Llegaré a tu santuario casi viejo, y al fulgor de la luz crepuscular; mas he de compensarte mi retardo, difundiéndome, ¡Oh Cristo! como un nardo de perfume sutil, ante tu altar.
Nuestro Hno. Pedro tenía en aquel entonces 33 años.
Obrero de la hora trece, pero que recibiría lo mismo que el que llegó a temprano hora.
Pronto desapareció el ambiente de fiesta y vinieron los días monótonos y grises del postulantado: oración, estudio, comidos, oración, estudio, comidas; uno y otra vez lo mismo; de vez en cuando el juego, por cierto, nada agradable para nuestro postulante.
NI el juego ni las caminatas eran sus actividades preferidos.
Y así pasaron los dos meses aproximadamente del postulantado.
Por fin, el 16 de enero de 1959, vistió el hábito de los Hermanos, de las Escuelas Cristianas, corno el de sus maestros, por fin, ahora será como sus maestros...
¡Qué largo comino para caer por fin en los brazos del Señor!
7. UN MAESTRO PARA LOS JOVENES.
El Hermano Pedro terminó su noviciado y emitió sus primeros votos el 15 de agosto de 1960. Paso inmediatamente al Escolasticado en "Quinta de los Olivos" en Coyoacán, D. F.
Un año y medio duró en el Escolasticado, pues su preparación profesional le dio una madurez tanto en sus conocimientos como en el trato de las personas. No obstante, dicha preparación, el Hno. Pedro terminó sus estudios de Normal Primario, y obtuvo su título de maestro.
Principió su labor docente como maestro de Secundaria en el Colegio Febres Cordero de la ciudad de Guadalajara. Hizo acto de presencia en dicha comunidad el 22 de noviembre de 1962.
Duró en esta comunidad hasta terminar el año escolar de 1966-67.
En este lugar pronuncio sus votos perpetuos al finalizar el retiro anual, un 3 de julio de 1965.
El Hno. Pedro Camino era bien conocido en el colegio por su rectitud, por su firmeza, por una actitud enérgica y decidido.
Con el Hno. Pedro había que hilar delgado y bien.
No aceptaba mediocridades, sus exigencias llegaban hasta el detalle; que querían que se cumplieran en la forma, en el tiempo y con los matices por él señalados. Motivos por los cuales las dificultades se multiplicaban con frecuencia. Pero tarde o temprano los alumnos se daban cuenta que era para su bien, y terminaban por aceptarlo y por quererlo como su mejor amigo.
Dura es la cuesta del bien, pero nos lleva a lo Resurrección.
Sus alumnos lo recuerdan por los consejos personales que de él recibían. "Cuando tú vas por el camino del bien, se te nota hasta en tu mirada", les decía. Su influencia era profunda y transformante. Sus consejos brotaban de su experiencia personal.
El Colegio de La Salle de Matamoros recibe su saludable influencia durante el curso 1967-68. En esta comunidad permanece únicamente un año escolar ya que en el curso 1968-69 lo encontramos en el Colegio Francisco Febres Cordero, como Profesor en Secundaria. Por circunstancias que desconocemos, permanece también un año, pasando a la que será la última comunidad en su vida: El Instituto Francés de la Laguna (1969-1979). En esta comunidad desempeñó el cargo de coordinador de la Preparatoria y unos meses, Director General.
Se encuentra nuestro Hermano Pedro, en su tierra y cerca de los suyos. Fue un constante apoya para su medre, que murió poco tiempo después de su llegada al Instituto Francés. Siguió ayudando o su hermana Amparo que vivía en la misma región.
Los meses que desempeñó el cargo de Coordinador General en el Instituto Francés fueron de profundas preocupaciones paro él, según lo atestiguan Hermanos que vivieron con él.
El Hno. Guilebaldo Orozco, que le siguió en el cargo, fue un verdadero Cirineo para nuestro Hermano Pedro.
Después de este interinato, volvió a su cargo de Coordinador de la Preparatoria, hasta que emprendió el viaje, del cual nunca regresó.
8. UNA CANCION SOBRE SU TUMBA.
El hecho de la muerte del Hno. Pedro fue sin duda su última lección, y una muestra del gran afecto que le profesaban sus alumnos.
Dejemos al Hno. Visitador, testigo ocular do los hechos, nos narre este singular acontecimiento: "Eso misma noche, o las 8:45, llaman por teléfono del Hospital al Hno. Director, dando la noticia que acababa de fallecer, después de un cuarto infarto fulminante.
Todo se transformó de inmediato. Los rostros cambiaron, el nerviosismo se hizo notar, las lágrimas surgieron. La comunidad en pleno empieza o movilizarse. Dos Hermanos van a la funeraria, dos al Hospital, otros dos a dar lo noticio a los familiares, los demás a organizar la noche y el día siguiente: arreglar con la parroquia, ver la hora del sepelio, preparar lo capilla, etc...
Se nos avisó que como era día cinco, no balara periódico. Se empezó a llamar a dos o tres alumnos de los grupos de Preparatoria, para que a su vez avisaran a los demás. Llamar también a los profesores.
El cuerpo llegaría entre once y once y media de la noche.
Pero a los 10:30 de la noche, ya estaba la casa de los Hermanas invadida por alumnos de Preparatorio, exalumnos, maestros y padres de familia.
El cuerpo aún no llegaba, esperamos un poco. Unos se sentaron en la sala, otros salieron a lo calle, unos sentados en los escalones, otros en el suelo. Pequeños grupos aislados. Pero todos callados y serios.
Se veían y oían llantos de muchachas y muchachos.
El cuerpo llega, todos se ponen de pie. Todos quieren ayudar o transportarlo a la capilla. Los llantos aumentan.
Toda la noche la capilla estuvo concurrida, los jóvenes no durmieron, los jóvenes no se fueron. Organizaron guardias, grupos de oraciones y lecturas de la Biblia, grupos de café.
"No se imagina lo que nos ayudaba", decían tanto alumnos corno padres. Al día siguiente la parroquia se llenó, la casi totalidad comulgó, y tanto al entrar como al salir se volvió o escuchar eso bonito melodía del AMIGO". Hasta aquí el Hno. Visitador.
Varios centenares de personas, entre Hermanos, Maestros, alumnos y padres de familia, acompañaron al Hno. Pedro a su última morada.
Imponente fue su entierro.
Atardecía: el cortejo llega al cementerio. Los alumnos llevan en sus hombros a su maestro. Descansan un poco antes de que descienda el cuerpo a la sepultura. Los sepultureros cumplen con su tarea fría y acompasadamente. Todo está preparado para que lo semilla caiga a tierra, para que pase al mundo del recuerdo y produzco en la tierra frutos de conversión.
Cuando acontecía todo esto, los alumnos y demás personas principiaron a cantar lo canción titulada "AMIGO".
Tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo que en todo camino y jornada estás siempre conmigo, aunque eres un hombre aún tienes el alma de niño, aquel que me da su amistad su respeto y cariño.
Ojos llenos de lágrimas, sollozos entrecortados, corazones heridos por la pérdida del "AMIGO". Todos seguían expresando sus sentimientos a través de esto canción:
Recuerdo que juntos pasamos muy duros momentos y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos, es tu corazón una cosa de puertas abiertas, tú eres realmente el más cierto en horas inciertas.
La bendición de la tumba. Las últimas oraciones del Sacerdote fueron acompañadas por la canción:
En ciertos momentos difíciles que hay en la vida buscamos a quien nos ayude o encontrar la salida, y aquella palabra de fuerza y de fe que me has dado me da lo certeza que siempre estuviste a ml lado.
El féretro iba desapareciendo a la vista de todos, y todos seguían con el expresivo canto de despedida... despidiendo "al Amigo".
Tú eres mi amigo del alma en toda jornada, sonrisa y abrazo festivo a cada llegada, me dices verdades tan grandes con frases abiertas, tú eres realmente el más cierto en horas inciertas.
Tú eres mi amigo del alma en toda jornada, sonrisa y abrazo festivo a cada llegado, me dices verdades ton grandes con frases abiertos, tú eres realmente el más cierto en horas inciertos.
Y la tumba se cubrió de flores. Los rayos del sol de la tarde se estrellaban en los riscos desnudos y ásperos del desierto.
Nuestro Hermano Pedro hacía su entrada en la jurisdicción de la historia, por lo puerta angosta de lo fidelidad. Y pasó a ser grande entre los grandes, porque enseñó a muchos lo justicia, por eso brillará por toda la eternidad.
Anochecía: los cipreses del cementerio, mástiles de soledad, flechas de fe, saetas de esperanza, dibujan sus sombras en las lápidas frías del cementerio. Y como un eco lejano seguíamos oyendo la canción.
No es preciso ni decir todo esto que te digo, pero es bueno así sentir que eres tú mi GRAN AMIGO.
Por fin las voces callaron... el cementerio cubierto con lo martaja de lo noche, de una noche clara y de mil estrellas se hundió en la soledad...
"Las luces de lo ciudad las contemplábamos a través de las lágrimas derramadas por nuestro querido HERMANO PEDRO CAMINO."
Joven que lees estas páginas: hay un lugar vacío en las filas de los HERMANOS LASALLISTAS, el lugar que dejó el Hno. Pudro.
¿No quieres ocuparlo tú?
MAURILIO BARRIGA GAONA.