Hno. Eliseo GRANDÍO GUDIÑO
Nació en
La Ciudad de México
el 29 de Enero de 1929
Llamado por el Padre
el 26 de febrero de 1973
México D.F.
a los 43 años.
Al escribir la biografía de un Hermano, se encuentran muchos puntos comunes con otros Hermanos que, a pesar de las distintas épocas en las que han vivido, pero la formación, la vida de comunidad y el trabajo apostólico, dan puntos en los cuales coinciden. Ser Hermano ha sido para todos una forma de servir al Señor en el carisma de De La Salle y caminar guiados por la fe, “el Hermano arriesga toda su existencia, libremente y sin ánimo de volverse atrás, en el seguimiento de Cristo por el Evangelio”[1]. Como seres humanos, en nuestro diario vivir han tenido errores, que han quedado en el aire y en lo obscuridad, en el secreto y, encomendados esos yerros humanos a la Misericordia de Dios.
La biografía del Hermano Eliseo tiene pocos datos, por su caminar en dos distritos diferentes por no haberse preocupado en hacer algo de historia de nuestro Hermano, el tiempo ha nublado la memoria de quienes lo conocieron, o ya han fallecido, sin poder reconstruir el caminar de nuestro Hermano.
Su familia y sus primeros pasos
Nace Eliseo Javier en la ciudad de México, sus padres fueron el Señor Eliseo Grandío Lozada y la Señora Angélica Gudiño Espinosbarros, ambos de origen español. Su hogar se vio bendecido con Antonio, el primogénito, Jesús, José Emilio, Ángel, Eliseo Javier, Angélica y dos más[2]. Eliseo nació el 30 de enero de 1929, en el seno de una cristiana y hermosa familia.
Sus primeros estudios los realiza en el Colegio de los Hermanos, recién abierto y, en este medio escuchó la voz de Dios que lo llamaba a la vida religiosa. En ese tiempo nuestros dos colegios de la Capital se distinguieron por “el palpable cultivo moral y religioso de cientos de alumnos que acudían a sus aulas a tomar el pan de la verdad, contingentes crecientes llegaban en busca de una formación seria y segura”[3].
Eliseo, adolescente, se presenta a la casa de Tacubaya el 25 de abril de 1943, donde encuentra un formador excepcional en la persona del Hermano Víctor Bertrand, como director y Hermanos muy entregados, como el Hermano Salvador Pérez, como subdirector, Víctor Córdoba, Agustín Mendoza y otros más que dejaron su impronta en el alma del adolescente.
El 30 de enero de 1945 lo encontramos en el Postulantado, en Tlalpan, bajo la dirección de un gran formador, el Hermano Dosas Lucien, hombre recto y religioso a carta cabal, que va a infundir en el joven postulante los valores fundamentales de la vida religiosa, y una recia formación en su carácter, y cumplimento de sus obligaciones.
Terminado el tiempo de preparación al Noviciado, el 18 de marzo de 1945 se llevó acabo la emotiva ceremonia de Toma de Hábito, donde, además de la librea Lasallista recibió la Sagrada Escritura, un Crucifijo y el Rosario de seis decenas y su nombre de Hermano Berchmas León. Solo fueron dos jóvenes que tomaron el Hábito y, al final de ese año se unieron con el siguiente grupo de hermanos novicios: HH. Jorge Campos, Jorge García, Sergio Flores, Tomás Garza, Víctor Parra, con quienes cursó los estudios de Normal.
El Escolasticado estaba dirigido por el Hermano Bautista Fernando Anzorena, quien había logrado de la Secretaría de Educación Pública nacional, la validez oficial de estudios, en toda la nación.
Desde hora temprana los Hermanos Escolásticos se dirigen a Sadi Carnot para realizar sus estudios; en camino se termina la oración, se hace lectura espiritual y se estudia, pues era un viaje largo, regresando a eso de las cinco de la tarde. Ese recorrido lo hacía un Hermano durante tres años, antes de su graduación y de ser enviado a un Colegio donde daría sus primeros pasos como apóstol de la educación.
Puebla, su primer campo de trabajo
1949. El Hermano Eliseo recibe su primera obediencia para ir a trabajar en Puebla, como maestro de Primaria. El año anterior, 1948, el colegio había abandonado los edificios de 5 de mayo para trasladarse al flamante edificio de la Avenida Revolución 9. Junto con el Hermano Director, Benito Massard, formaban la comunidad eminentes pedagogos como: José Jesús Muñoz, Emilio Reversat, José Muñoz, Bernardo Zepeda, Manuel Arróyave, Roberto Flores, entre otros, que guiaron en sus primeros pasos al novel maestro. El Hermano José Muñoz formó en detalles importantes al Hermano Eliseo, como es el control de grupo, la revisión de cuadernos y tareas, la previsión de los trabajos a realizar en casa, la misma preparación diaria de la clase.
1950. Colegio Cristóbal Colón
Este año lo recibe el gran Colegio Cristóbal Colón, con cerca de 4000 alumnos y más de 35 Hermanos, un director extraordinario, el Hermano Pedro Lyonnet. Nuestro hermano trabajó en la Primaria del Colegio y, fue su segundo año, en que ya pudo corregir errores que pudo haber tenido en el inicio y dar a sus enseñanzas una mejor orientación, gracias a la experiencia adquirida y a los consejos del Hermano Inspector, José Jesús Muñoz. Su clase se distinguió por su adelanto. Al final del curso escolar 1950 se ofrece para ir a la Perla de las Antillas.
[1] Regla de los FSC No. 32 La Vida Consagrada RC de 1987
[2] Datos encontrados en GENI y corresponde al registro del Noviciado 337
[3] La Salle en México II página 189, 190. Bernardo Alfonso Grousset
HH. CABALLERO, VALDEZ, JOSÉ JESÚS MUÑOZ, BENITO MASSARD, DTR. EMILIO REVERSAT, JOSÉ MUÑOZ, BERNARDO ZEPEDA.
De pie: ELISEO GRANDÍO, H. MONJARÁS, ENRIQUE CANALES, FEDERICO NARRO, ANTONIO GALINDO, ROBERTO FLORES, ADOLFO NAVARRO, GUSTAVO HERROZ Y MANUEL ARRÓYAVE.
El Hermano Eliseo Grandío “Chito”, como le llamaban de cariño los Hermanos, va a tener en su carrera pedagógica de 23 años, trece cambios de campo de trabajo. Tanto en México, como en Cuba, la estancia en un colegio se reducía a un curso escolar, menos en Gómez Palacio y en Monterrey donde su estancia fue de varios cursos escolares.
Palatino:
Cuba, La Habana. El Colegio de Palatino tenía tres cursos, desde su fundación. Cuando el Hermano León llegó, en 1951, como profesor de primaria, era una escuela gratuita que se había fundado para los obreros de una fábrica, que fue costeado por don Pedro Sánchez; era un edificio propio, obsequiado por el bienhechor, donde los Hermanos hicieron mucho bien a esos niños pobres.
El 2 de febrero de 1952 llegó el Hermano León como profesor de primaria en la Academia la Salle de la Habana. Esta escuela fue fundada en 1915, en la calle de Agiar y, fue trasladada a Carlos III, y después a la cercanías del Centro Cívico. Al Hermano Eliseo Grandío le tocó cerrar el ciclo de estancia de la Academia en Carlos III, al finalizar ese curso; el siguiente fue ya en el Centro Cívico pero el Hermano Eliseo fue cambiado en la misma Habana al Colegio de Marianao
Marianao
Al Colegio San José-La Salle de Marianao, llegó como maestro de Primaria en 1953 y tuvo como director al Hermano Adolfo Víctor Reversat, un sabio y prudente Hermano. Su labor educativa la realizó con los pequeños y, con gran éxito.
Durante dos cursos escolares trabajó el Hermano Eliseo en Marianao, colegio fundado en 1918 en locales alquilados y, más tarde se adquirió una antigua quinta donde se estableció el colegio. Esta escuela fue un baluarte de la Acción Católica Cubana y el Hermano Eliseo colaboró animando los grupos de Caballeros del Niño Jesús y la Congregación Mariana.
Nuevo éxodo, República Dominicana:
Los Hermanos habían llegado a Santo Domingo en 1933 y se establecieron en la Capital, donde la mayoría de los Hermanos fueron franceses, ya que por situaciones políticas no querían a los Hermanos cubanos y, como relevos, fueron los HH. mexicanos, que realizaron grandes obras.
En 1955 el Colegio Dominicano de la Salle, en Cd, Trujillo, recibe al Hermano Eliseo como profesor de 1º de Bachillerato; en ese tiempo los Hermanos daban todas las clases, así que el buen Hermano dedicó mucho tiempo a la preparación de sus lecciones. Solo un año estuvo en la República dominicana, regresando al colegio de Palatino, donde inició su estancia en Cuba y donde cerró el ciclo de estancia en Cuba.
1956. Nuevamente en Palatino, como maestro de Ingreso. La titularidad de este grupo era para maestros notables que lograban el avance y el triunfo de sus alumnos en los exámenes oficiales para entrar al Bachillerato.
En su estancia en Cuba aprovechó la oportunidad que se le ofreció de estudiar en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, obteniendo el Título de Doctor en Pedagogía, estudio que le dio un gran desarrollo en sus ideas y conocimientos profundos de cómo llegar a ofrecer el conocimiento a sus alumnos.
Regreso a la patria.
Los Hermanos Visitadores tenían un acuerdo tácito de enviar Hermanos a reforzar las obras del Distrito de Antillas, que amablemente recibió a los Hermanos de México, tanto en 1914 como en 1926, cuando la persecución cristera, para muchos de estos Hermanos que fueron a Cuba fue un sacrificio y muchas veces se sentían como Hermanos de segunda.
1957. Instituto Francés de la Laguna. Regresando nuevamente en dos ocasiones a ese colegio, del 5 de septiembre de 1959 al mes agosto de 1961 y en el curso escolar 1966 1967.
Fue maestro de Historia en la secundaria y se encargó de ayudar en el Internado; su primera estancia fue de un año y, después estuvo otras dos veces, por dos años.
Un Hermano nos dice lo siguiente: “Conviví con el Hno. Eliseo Grandío, “Chito”, en la comunidad del Instituto Francés de la Laguna, hacia los años 1966-1970. Nuestro excelente director era el Hno. José Elcoro Arzuaga.
Había cuatro grupos de Internos: los más chicos, en el cual Salvador Moreno era el prefecto, los medianos, atendidos por Genaro Magallanes, de los medianos, Eliseo Grandío, “Chito”, era su prefecto y, de los grandes, el Hno. José Luis Aguilar era su prefecto.
Posteriormente a Chito lo remplazó el Hno. Juan Fernández Eguía.
Chito tenía buena relación con la comunidad de Hermanos. Mi relación con él era fraterna, no de mucha amistad, pero cercana y de vez en cuando platicábamos sobre el servicio que él prestaba. No era fácil ser prefecto y en particular de esos jóvenes de 1ero de Prepa. llenos de vida. En el Internado él lograba disciplina y buen ambiente. La mayor dificultad, me decía él, era con los muchachos que no venían porque ellos lo pidieron, sino porque sus papás los mandaron, posiblemente porque en casa no podían con ellos.
Chito no era deportista, pero sí apoyaba a sus internos en el deporte.
Se preocupaba por sus calificaciones y los motivaba a superarse; sus resultados positivos eran para él una gran satisfacción. En el Colegio, Chito Grandío era maestro en 1ero. de Preparatoria, donde impartía Historia y Psicología.
Usualmente estaba acompañando a sus internos en el salón de estudio, en el comedor, en el dormitorio o, con tranquilidad se paseaba por los campos de deporte del Colegio: canchas de básquet o campo de fut. Muy de vez en cuando se le veía en la casa de los Hermanos; es cierto que yo tampoco estaba demasiado tiempo en ella!”[1]
Un Hermano comenta que: “tanto en el Regiomontano como en el Instituto Francés hizo célebres algunas frases: “Toma Coca cola y me va muy bien”, esto lo debían gritar cuando estaban aburridos en la clase de Historia y les permitía salir de clase y dar una vuelta, corriendo en un corto espacio de tiempo, si no lo hacían en ese tiempo recibían un castigo, siempre relacionado con la clase de Historia.
Era amante de los paseos. En Monterrey gozaba cuando los Hermanos subíamos al Cerro de la Silla, siempre adelante y motivando a los atrasados.
En comunidad era amble, hacía reír a los Hermanos con sus ocurrencias...
En los campamentos que se organizaban en Mil diez, en la sierra de Durango, comenta el mismo Hermano, se consiguió un uniforme de soldado de la segunda guerra mundial y todo el tiempo del campamento lo portaba y, al final del tiempo de estancia en la sierra, el pobre uniforme apestaba terriblemente”[2].
El año escolar de 1958 fue enviado a la secundaria del Colegio Simón Bolívar Secundaria.
Instituto Regiomontano:
Monterrey fue su época de mayor estabilidad en un colegio, donde fue maestro titular de tercero de Secundaria y Preparatoria, de 1961 a 1966, cinco años en que pudo lograr una estabilidad y donde fue apreciado por sus clases y muy aceptado, tanto por su ciencia como por la competencia en sus lecciones.
Un Hermano de ese tiempo recuerda lo siguiente:
“El tiempo en que nos conocimos en el INSTITUTO REGIOMONTANO, siempre estuvo muy distante, en cuanto a grados de clase, si yo estaba en secundaria, él en preparatoria... sé que era duro con los muchachos de Preparatoria.
En cuanto a la vida comunitaria, participaba en todo lo que se organizaba en la comunidad y, siempre fue un HERMANO DIFÍCIL y poco conocí de su familia y de su vida de niño y de joven formando.
Para mí, con el debido respeto que le debo tener, TENDRÍA ALGUNA ENFERMEDAD QUE SEGURAMENTE NI ÉL SABÍA Y MENOS NOSOTROS, al conocerlo en comunidad.
Tenía muy buena relación con sus familiares. Cuando íbamos a LAREDO, con frecuencia compraba cosas para su familia.
En cuanto al trato conmigo, era de mucho respeto y fraternal y le gustaba participar en los juegos de mesa, que teníamos en la comunidad, sobre todo en el BILLAR.
En los juegos de básquetbol de los domingos, participaba como todos los de comunidad, que éramos jóvenes y él un poco mayor. Con algunos de los Hermanos, como José Luis Aguilar, Hubertino Magaña y Capilla, tenía muy buena amistad.
Era fiel a los ejercicios espirituales de la comunidad”[3].
1968. Lagos de Moreno lo tiene como profesor de tercero de Secundaria e hizo buen equipo con los Hermanos. El Hermano Director fue su primo Hermano, José Purón Gudiño. Su salud ya era precaria y estuvo asistiendo a consultas médicas con el Dr. Santiago Hernández Ornelas, hermano de un Hermano, quien lo atendió y, cuando se dio cuenta que lo que tenía no era de sus especialidades, lo refirió a otro médico para que lo atendiera. Durante este tiempo fue maestro de Didáctica en la Normal Superior Nueva Galicia y fue apreciado por sus clases, en la comunidad de estudiantes que vivíamos en Villa María; nos llevaba chocolates y a los que fumaban les proporcionaba cigarros.
[1] Aportación del Hermano Lorenzo González Kipper, compañero del H. Eliseo en el IFL
[2] Hermano Ernesto Saucedo
[3] Nota del Hermano Enrique Vargas E, compañero de comunidad en el Instituto Regiomontano,
Hermosillo.
1969 a 1971. Llegó al Colegio Regis en agosto de 1969 y estuvo como maestro de Psicología en la Preparatoria y fue titular de tercero de secundaria, ayudando en el Internado, sobre todo en la “tiendita”, que proporcionaba útiles de aseo, dulces y algunas otras cosas que los internos necesitaban.
Sus clases de Historia en la Secundaria fueron bien aceptadas por los alumnos. En comunidad era positivo, amable y servicial con los Hermanos, donde gustoso colaboraba en los servicios que le pedían, tanto en la comunidad, como en el colegio y en el internado. En estos años fue cuando comenzó a tener algunos problemas que se creían digestivos, y que dieron origen al cáncer que años más tare lo llevarían al encuentro con el Señor.
1971 – 1972
Durango fue su última comunidad de trabajo y de apostolado. Cuatro Hermanos llevaron la carga de la Escuela ese año. El Hermano Eliseo fue el primer maestro, responsable de la sección Secundaria y titular del tercer año de la misma Secundaria.
Sus últimos días:
Tiempo atrás había comenzado a tener problemas digestivos, lenta digestión y sobre todo estreñimientos y visitó a varios doctores, sin muchos resultados y su situación se complicaba cada vez más.
Después de un enfrentamiento con el Hermano Visitador, por el asunto de su salud, ya que el buen Hermano Visitador achacaba esos males más a la imaginación del Hermano que a la realidad.
El Hermano Eliseo va a la ciudad de México para atenderse en la casa de sus papás, solamente vivía su mamá, pasa un tiempo y necesita hospitalizarse, pues el mal seguía en grande. Estando en el hospital, un antiguo Hermano que había estudiado medicina, estaba en prácticas y le tocó estar en la intervención quirúrgica que sufrió el Hermano Eliseo y se percató que lo que tenía era un avanzado cáncer en el colon, siendo una situación seria y terminal de la enfermedad y avisó al Hermano Visitador.
El Hermano Visitador acudió a la ciudad de México, lo visitó y pidió a las comunidades cercanas que lo visitaran. Algunos de los Hermanos del Noviciado Menor de León, Lagos y Acapulco lo visitamos, se alegraba mucho cuando estábamos con él, quería saber del Distrito, y se entristecía cuando era la hora de retirarse de su casa; siempre se sintió y amó ser Hermano.
Se agravó y poco a poco fue acercándose a la hora del Señor, hasta que fue llamado a la casa del Padre el día 26 de febrero, quizá en sus labios brotó esta oración:
“Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,...
A ti te suplico, Señor: por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa, y me quedo aguardando.
Pero yo, por tu gran bondad, entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo con toda reverencia”.
A hora muy temprana, 2.30 de la mañana se presentó nuestro buen Hermano ante el Padre de la Misericordia, a quien sirvió con generosidad y entrega y, quien perdonó sus yerros, que como todo ser humano tuvo.
En la revista La Salle de México Norte solo salió una esquela que dice:
LOS H.H. LASALLISTAS
Participan el tránsito de este mundo al Padre del H.
E L I S E O G R A N D Í O G U D I Ñ O
Acaecido el día 26 de febrero a las 2.30 horas. Las comunidades lasallistas acompañan en su sentimiento a su señora madre, hermanos y demás familiares y elevan a Dios sus oraciones por el eterno descanso del Hermano.
México, D.F. 27 de febrero de 1973[1]
Fue enterrado en el Panteón Español, en la cripta de su familia. Pocos o ningún Hermano asistió a su funeral, pues la distancia y la llegada del Hermano Superior General Charles Henry en visita a México no lo propició.
Una gran ausencia es el no haber escrito nada sobre el Hermano en la Revista La Salle de México Norte, solo la esquela.
Hermano Eliseo Javier: con tu muerte has experimentado que el poderoso y amoroso Padre no solo ha estado contigo, sino que te ama ahora más que nunca y está con los brazos amorosamente abiertos para recibirte en un lugar de su corazón, donde estarás para siempre... adiós dolor, adiós limitaciones humanas, él conoce tu esfuerzo y deseo de servirle y ha olvidado tus fallas. Goza bendito del Señor....
Hno. Juan Ignacio Alba Ornelas
[1] La Salle en México Norte, marzo de 1973