Las primeras formas de escritura surgieron con los sumerios, a finales del IV milenio a. C.,
para llevar la contabilidad del Estado (control de las cosechas, cobro de impuestos, etc.). Era una escritura pictográfica.
En el III milenio a. C., los pictogramas se fueron simplificando y evolucionaron hasta convertirse en unos caracteres que conocemos como escritura cuneiforme.
La escritura cuneiforme no solo se empleaba para llevar las cuentas de palacios y templos, sino que también se usó para redactar órdenes reales, códigos de leyes, como el Código de Hammurabi, textos literarios, como el Poema de Gilgamesh, e incluso textos científicos, como manuales de matemáticas para la escuela.
La Escritura Cuneiforme
Hacia el año 2900 a. C., en Mesopotamia, se escribían los caracteres con una caña cortada en forma de cuña, sobre tablillas de arcilla cruda, que luego cocían para endurecerlas. Por eso, a esta escritura la denominamos escritura cuneiforme.
Los signos cuneiformes pueden representar objetos, animales y personas, pero también sonidos, que se agrupan para formar una palabra. Esto facilita la escritura y la lectura.
La escritura pictográfica
Este tipo de escritura se compone de pictogramas. Son dibujos simplificados de objetos, animales o personas. Por ejemplo, para escribir buey, se dibujaría un buey. Poco a poco, la escritura se fue desarrollando y cada dibujo no solo representaba al objeto, sino también una idea. Así pues, un buey podría representar pastos o comida.
De toda Mesopotamia, fueron los asirios los que desarrollaron mejor el arte de la guerra y tuvieron el ejército más temido hasta la aparición de las falanges macedónicas y las legiones romanas. Fue el primer ejército que utilizó armas de hierro. La infantería, conformada por arqueros y piqueros, usaba como indumentaria una coraza de cuero, un casco de metal y un escudo redondo.
Entre las armas, poseían arcos y flechas cortas, lanza y espada corta. Tenían caballería y los guerreros más notables usaban un carro de guerra de dos ruedas, tirado por dos o tres caballos. También tenían artefactos para derribar murallas, y torres para superar las cercas enemigas.