El ejército se profesionalizó y se organizó durante el Imperio Medio, con la finalidad de
resolver los problemas internos y para llevar a cabo la expansión del territorio. La infantería estaba integrada por los soldados, llamados bellos, que eran jóvenes y se organizaban en unidades. El uniforme era una especie de faldilla blanca.
Portaban armas como lanzas, hachas, mazas, arcos y un escudo de madera, cubierto por cuero bovino o una pintura que lo imitaba. Podían cubrir su cuerpo con vendaje de lino apretado para protegerse de los golpes. Se entrenaban con largas marchas, lucha cuerpo a cuerpo y asalto a posiciones cerradas y posiciones enemigas.