China, cuyo nombre significa ‘país de en medio, es un extenso país que se encuentra en el centro-este de Asia. Por el norte, limita con Mongolia y el desierto de Gobi; por el sur, con Indochina; al este se encuentra el mar Amarillo y el océano Pacífico; al oeste está el Tíbet. El origen racial de los chinos está en grupos procedentes de Asia Central y Mongolia. El territorio chino ha sido agrícola por excelencia, pues cuenta con importantes ríos (Huang-Ho, Yang-Tsé-Kiang y Si-Kiang), y constantes lluvias, provocadas por los vientos monzones, que mantienen inundadas grandes extensiones de terreno. Esas características del clima han creado condiciones idóneas para el cultivo de arroz, y de otros cereales y verduras.
En este contexto, varios pequeños estados culturalmente similares que con frecuencia
entraban en guerra por el dominio de la zona, pero también enfrentaban enemigos externos más lejanos atraídos por sus riquezas, se aliaron a finales del siglo II a. C., lo que dio origen al Imperio chino y a su primera dinastía.