Los hebreos eran un conjunto de tribus de pastores seminómadas con una organización patriarcal, es decir, la autoridad residía en el cabeza de la familia y de la tribu (patriarca).
Eran originarios de Mesopotamia, y en el II milenio a. C., se desplazaron hacia Egipto hasta que, finalmente, se establecieron en Canaán, al sur de Fenicia. Los hebreos, que hoy son conocidos como judíos, eran monoteístas, es decir, creían en un dios único. Su religión influyó en el cristianismo y el islam. Sus textos sagrados son la Torá, que es la palabra revelada por Dios, y el Talmud, una recopilación de escritos con las normas que rigen la vida cotidiana.
A inicios del I milenio a. C., ciudades como Biblos, Sidón o Tiro crearon varias colonias y factorías comerciales en el litoral mediterráneo del norte de África; en las islas de Chipre, Sicilia y Cerdeña, y en el sur de la península ibérica. No conquistaron estos territorios, sino que establecieron vínculos comerciales.