En la sociología de Bourdieu, el habitus constituye la respuesta esencial a una serie de cuestiones que tiene que plantearse toda teoría sociológica (Mary, 1992: 19 y ss.):
- ¿Cuál es el principio que rige la lógica de las prácticas sociales?
- ¿Qué es lo que explica la unidad, la regularidad y la homogeneidad de los grupos sociales?
- ¿Cómo se reproducen las formas de la existencia colectiva en las diversas formaciones sociales?
Bourdieu condensa su respuesta en el siguiente texto:
“El habitus como sistema de disposiciones en vista de la práctica, constituye el fundamento objetivo de conductas regulares y, por lo mismo, de la regularidad de las conductas. Y podemos prever las prácticas [...] precisamente porque el habitus es aquello que hace que los agentes dotados del mismo se comporten de cierta manera en ciertas circunstancias” (Bourdieu, 1987b: 40).
Por lo tanto, este concepto le permite a Bourdieu postular como principio generador de las prácticas una intencionalidad sin intención, una regularidad sin sumisión consciente a una regla, una racionalidad sin cálculo y una causalidad no mecanicista.