Ejercicios en el agua para personas con Síndrome de Ehlers-Danlos

(Nota publicada en la edición de Primavera, año 2008, de la revista “Loose Connections” (1). Traducción: Alejandra Guasp, Red Ehlers-Danlos Argentina, 25/09/2012)
En esta nota, la Dra. Nazli McDonnell (2) responde preguntas realizadas por personas afectadas por SED sobre los ejercicios en el agua.
 
(1) Loose Connections es una publicación periódica de la EDNF (Fundación de Síndrome de Ehlers-Danlos de EEUU)
(2) La Dra. Nazli McDonnell es una médica genetista. Su interés se centra en las investigaciones clínicas y moleculares de las enfermedades hereditarias del tejido conectivo, concretamente en el Síndrome de Ehlers-Danlos, el Síndrome de Marfan, el Síndrome de Stickler, los Síndromes con aneurismas hereditarios y la Fibrodisplasia Muscular. La Dra. McDonnell está investigando la historia natural de estas enfermedades, así como las correlaciones genotipo-fenotipo, los mecanismos moleculares y celulares y explorando estrategias de tratamiento en el laboratorio.

De sus evaluaciones e investigación en el ensayo clínico que está llevando adelante , ¿qué forma de ejercicio cree Ud. que es la más segura y beneficiosa para las personas con SED?

Dra. McDonnell. Yo recomendaría el ejercicio en el agua (32-34 ºC) con rango limitado de movimiento como el más seguro y suave, ya que ofrece actividad muscular, una disminución del empuje gravitacional, y una reducción del estrés sobre las articulaciones. Este tipo de ejercicio fortalece los músculos y los ligamentos, sin la necesidad de estirar el cuerpo -ya sobreestirado- de quienes tiene SED tipo Clásico o SED tipo Hiperlaxitud.
Para quienes tienen SED Vascular, con la terapia acuática hay menor probabilidad de que se produzcan hematomas o rupturas, especialmente si se trabaja en agua poco profunda.

¿Cuáles son los beneficios de la terapia en el agua? 

La flotabilidad disminuye los efectos de la gravedad, y por ello se necesita menos esfuerzo para moverse. El agua soporta el 90% del peso del cuerpo, reduciendo el impacto. Así, una mujer de 63 kg pesará solo 6kg en el agua. Adicionalmente, el agua brinda resistencia, lo que promueve el fortalecimiento y aumenta el balance. La inmersión en el agua también reduce la percepción del dolor y ayuda a relajarse.

Un ejercicio hecho en el agua será más fácil de hacer y más beneficioso que el mismo ejercicio hecho en el suelo. El agua actúa como un amortiguador para las articulaciones que soportan el peso del cuerpo, reduciendo el estrés sobre los músculos, los tendones y los ligamentos. Como resultado, los ejercicios acuáticos son de bajo impacto y pueden reducir de manera importante las lesiones y la tensión, comunes en la mayoría de los ejercicios que se realizan en tierra.

Debido a su viscosidad, a las fuerzas de arrastre y a la resistencia frontal, el agua brinda una resistencia proporcional al esfuerzo ejercido contra ella. La resistencia en el agua es entre 4 y 42 veces mayor que en el aire, dependiendo de la velocidad del movimiento. Esto hace del agua una máquina de entrenamiento con peso natural y ajustable en forma instantánea. A diferencia de la mayoría de los ejercicios que se realizan en tierra, el agua brinda resistencia al movimiento en todas las direcciones, lo que permite el fortalecimiento de todos los músculos durante el proceso.
Para el paciente que enfrenta las manifestaciones del SED, realizar movimientos pequeños y mantener la velocidad de esos movimientos entre lenta e intermedia, le brinda resistencia, sin la posibilidad de lesionarse.

Las propiedades únicas del agua permiten que el corazón trabaje de manera más eficiente. La presión hidrostática del agua empuja igualmente todas las superficies del cuerpo y ayuda a que el corazón haga circular la sangre, agregando retorno venoso (o sea, flujo sanguíneo que regresa al corazón). Esta ayuda que recibe el corazón se refleja en una menor presión sanguínea y menor frecuencia cardíaca durante los ejercicios en agua profunda, versus esfuerzos similares hechos en la tierra.
Si el paciente tiene baja presión arterial, el ejercicio debería limitarse al agua poco profunda.

¿Existe algún programa de ejercicios específico que debería seguirse en el agua, o el solo hecho de estar en el agua es suficiente? 

Es importante que la actividad en el agua aumente la fuerza de los músculos del tronco, trabajando los músculos abdominales y otros músculos posturales para ayudar a crear y mantener una postura y alineación erguidas correctas. Por lo tanto, la actividad debería mantenerse dentro de un rango normal de movimiento, en lugar del rango extendido en el que trabajan las típicas personas sin articulaciones hiperlaxas. Los movimientos deberían ser pequeños y controlados, manteniendo los músculos abdominales inferiores y los glúteos tensos.
Si el ejercicio se realiza en el contexto de una clase, debe asegurarse limitar el rango de movimiento a uno menor que el utilizado en los ejercicios para desarrollar la flexibilidad. El objetivo no es estirar los ligamentos y los músculos, sino desarrollar fuerza en un rango limitado de movimiento.

También hay que recordar que las actividades en el agua constituyen un verdadero ejercicio, aún cuando puedan no sentirse como intensas o extenuantes. Por lo tanto deben tomarse con calma, y deben hacerse solo actividades que no provoquen dolor.

Algunos ejercicios sugeridos:

Los ejercicios en los que trabajan las caderas son buenos para estabilizar la parte baja de la espalda. Algunos ejercicios comunes son: caminar en el agua, andar en bicicleta (solo en agua profunda), patadas suaves y ejercicios abdominales.
En general, la estabilización del tronco se acompaña del establecimiento previo de una posición neutral de la columna; la posición natural de la columna en la que todas las partes del cuerpo tienen buena alineación. Y luego se pueden mover las piernas y los brazos, mientras la columna se mantiene en esa posición. Cualquier profundidad del agua brinda beneficios.

El equipamiento acuático como
un cinturón de flotación y mancuernas pueden brindar sustento de manera tal que se pueda acentuar el trabajo en los músculos del tronco que estabilizan la postura. 

Otra manera de desarrollar la estabilización del tronco en el agua es trabajando en el balance. Los ejercicios de balance en el agua harán que todos los músculos del tronco trabajen para mantener la posición erguida. Pueden hacerse sentadillas suaves, pararse en un solo pie, y todo aquello que tienda a mejorar el balance y no provoque tambaleos. 

¿Hay razones adicionales para ejercitarse en el agua? 

Trabajar en el agua es relajante. Para mucha gente es placentero y hasta divertido. La flotabilidad del agua elimina peso y carga de las articulaciones, lo que puede dar como resultado una disminución del dolor articular. En conjunto, los beneficios de trabajar en el agua dan como resultado la posibilidad de realizar entrenamientos más largos y más frecuentes, brindando mejores resultados, tanto en la sanación o en el manejo del dolor y la fuerza articular.

Cuando trabajás en el agua, estás sumergido en un medio que te brinda soporte, que minimiza el dolor articular y te facilita el movimiento. Y esto funciona especialmente bien para los problemas del tejido conectivo que se presentan en el SED.

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