Para estudiar en detalle la radiactividad de Becquerel y de los Curie los científicos no tomaban demasiadas precauciones. Hoy en día sabemos lo peligrosos que son estos elementos pero entonces estaban dando los primeros pasos.
1. Una de estas radiaciones no se desviaba al atravesar el campo electromagnético. Era semejante a los rayos X, sin masa ni carga, y se le denominó radiación gamma γ. Los rayos gamma es una forma de luz, radiación electromagnética, de muy alta frecuencia. No la detectan nuestros ojos pero lleva una enorme cantidad de energía. Atraviesa grandes espesores de protección y es por tanto muy peligrosa.
Los experimentos repetidos bastantes veces con diferentes sustancias radiactivas demostraron que la radiactividad natural está formada por tres tipos de rayos:
Observamos las desviaciones para medir la masa.
En la placa observamos la llegada de los rayos.
Instalamos un campo eléctrico para ver si esa radiactividad tiene carga eléctrica.
Hacemos el vacío en el recipiente para evitar choques de la radiactividad con las moléculas del aire.
Un experimento bastante fácil consiste en coger el elemento radiactivo y rodearlo con un bloque de Plomo que absorbe esta radiactividad salvo por una pequeña salida.
3. La radiación alfa "α" se detenía fácilmente incluso en el aire. Tenía una carga eléctrica positiva doble que el electrón. Su masa era 4 veces la del hidrógeno Exactamente tenían una masa relativa 4. Parecían estar hechas de !!HELIO¡¡. Dentro de los átomos radiactivos estaban los electrones como ya sabíamos pero ¿Helio? ¿el elemento gas noble descubierto en el Sol estaba metido en los átomos?.
2. Otra parte se llamo radiación
beta "β". Como las partículas beta se desviaban mucho más, debían ser más ligeras. Tenían carga negativa. Becquerel las identificó como electrones, es decir las mismas partículas del experimento de los rayos catódicos. Estos rayos no sorprendieron gran cosa ya que sabíamos que en el interior del átomo teníamos los electrones.