Sermana 6: Los medios de comunicación y el derecho a decir la verdad
Observa detenidamente el dibujo de la habitación de un adolescente.
VERDAD, OBJETIVIDAD Y VERACIDAD
Los medios masivos de comunicación transmiten de manera permanente todo tipo de información, por ello es necesario estar alerta, no se debe creer ciegamente en lo que se lee en los periódicos o revistas, o en lo que se escucha y observa tanto en la radio como en la televisión, pues, siempre existirá el peligro que las personas que escriben o transmiten los hechos, los manipulen con fines ideológicos, económicos o políticos.
Los investigadores han demostrado que la noticia es el resultado de una construcción social de los profesionales de la información. Estos diseñan planes de búsqueda de los acontecimientos y de ellos muestran aquello que tenga el poder de llamar la atención, de impactar y en ese sentido de ganar audiencia. Incluso cuando se realizan emisiones en directo, algunas veces el reportero estará preparado para mostrar lo que a juicio del empresario dueño o director del medio es importante. Generalmente, desde el estudio de la cadena noticiosa, en radio o en televisión, hay un comunicador encargado de conducir la noticia, haciendo preguntas a quien hace el reportaje.
Por ello, es necesario estar preparados para diferenciar una información falsa de una verdadera o una útil, de una inútil. El mundo de la información recibe cada día miles de datos, un periódico, una agencia de noticias en radio o de televisión, reúne el material y procede a seleccionar y jerarquizar las noticias, de acuerdo con su importancia y veracidad, descartando aquellas que puedan ser falsas, que no interesen o que generen daños o conflictos sociales. Sin embargo, la objetividad de la selección en algunos casos resulta difícil, pues los propietarios, directores de los medios y los jefes de redacción, pueden estar sometidos a las limitaciones que imponen algunos gobiernos, grupos económicos nacionales o internaciones, y a sus propias ideas, vínculos políticos y sociales.
Conviene recordar la filosofía de los refranes populares, que dicen que “no todo lo que brilla no es oro”, “de eso tan bueno no dan tanto” o “las apariencias engañan”, y la de los grandes pensadores como Descartes, quien enseñó que todos los seres humanos están dotados de buen sentido o razón y facultados para juzgar bien, distinguir lo verdadero de lo que es falso y la verdad de la mera opinión.
LA TELEVISIÓN Y LA ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN
La televisión por utilizar a la vez imágenes y sonidos, es uno de los medios de comunicación más completos y también el más popular. Ella combina la imagen del cine, el sonido y el directo de la radio y todos los géneros informativos y publicitarios de la prensa escrita.
Sin duda alguna, la sociedad moderna es la sociedad de la imagen, pues ella constituye la mayor fuente de información y de socialización. Las personas, especialmente los niños y jóvenes pasan varias horas diarias frente al televisor o frente al computador, y el contenido de sus programas muestra actitudes, comportamientos y valores que en muchos casos son imitados por ellos.
Algunos estudios concluyen que los ciudadanos modifican algunas de sus conductas en función de la televisión; desde sus horarios, hasta la distribución de los espacios y muebles en el hogar. También, al mostrar gran variedad de imágenes que carecen de un hilo conductor, puede generar en el espectador un pensamiento carente de actitud crítica, ya que se escucha y se ve sin discutir.
Se culpa a ciertos programas de fomentar la agresividad y la violencia, el aislamiento de los niños e incluso del sobrepeso y las malas posturas, ya que se asocia a la televisión con el sedentarismo y la sobrealimentación.
Por otro lado, la existencia de la publicidad comercial —la principal fuente de financiación de los medios de comunicación privados—, hace que las personas se vean sometidas permanentemente a discursos manipuladores y persuasivos que las induce a crear necesidades… comprar productos y servicios. Para ello, los medios utilizan imágenes y palabras, colores, formas y tamaños llamativos y convincentes, de manera que, crean que su salud y su calidad de vida mejorarán si adquieren el producto que se anuncia.
INTERNET Y LA ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN
Desde su nacimiento en los inicios de la década de los años sesenta y la generalización de su uso a mediados de los años noventa, el internet se ha convertido en una herramienta que ha revolucionado el mundo de la informática y de las comunicaciones, acortando las distancias y simplificando la vida de las personas.
En la actualidad, el internet ofrece una amplia gama de servicios, siendo los más conocidos el correo electrónico, a través del cual se pueden enviar y recibir mensajes y las páginas web, que combinan textos, gráficos, sonido y animaciones, de las cuales los usuarios pueden obtener todo tipo de información.
El chat es una de las herramientas más utilizadas hoy en día por los jóvenes. Estas conversaciones (chats) se dan dentro de plataformas como redes sociales o aplicaciones. A través de él se puede hablar en tiempo real con otras personas ubicadas en cualquier lugar del mundo. Solo basta que ambos cuenten con un computador, correo electrónico y una conexión a internet. Estas conversaciones se pueden desarrollar por medio del teclado o a través de la combinación de imágenes y audio o video llamadas.
El internet permite dialogar, obtener información, viajar por el mundo, hacer compras, jugar, entre otros. Sin embargo, aún no existe suficiente control sobre la información que se sube a la red, y por esto, mucha de esta información viene cargada de contenidos peligrosos.
Por otro lado, los niños y jóvenes que han nacido en la era de las TIC, desarrollan desde temprana edad habilidades en el manejo de sus herramientas, pasan varias horas al día conectados a la red y no siempre la utilizan para ampliar sus conocimientos; su preferencia son las redes sociales, entre ellas Facebook y Twitter. Ellas constituyen un gran avance en las comunicaciones, pero como todo, pueden también traer riesgos.
Ejercicio:
1. Debate: ¿Los medios informan o manipulan?
Sigue las indicaciones del docente.
2. En tu cuaderno: ¿Cuáles serán a partir de ahora tus 5 reglas personales para un uso ético de internet y redes sociales? Escríbelas.
Semana 4 a 5: Me comunico responsablemente: digo la verdad
MENTIR O DECIR LA VERDAD
Seguramente habrás escuchado o utilizado expresiones como: dime la verdad, ¿me estas mintiendo?, en honor a la verdad o la verdad sea dicha, ¡en verdad te amo!; te diré toda la verdad, pero no ahora; de verdad te queda bien ese vestido, entre otras.
Decir la verdad significa ser honestos y actuar de buena fe, se asocia con la sinceridad, la confianza y la fidelidad, por el contrario mentir es faltar a la verdad de manera intencional o por equivocación.
Decir siempre la verdad no siempre es fácil, si alguien te pregunta ¿Cómo estás? ¿Responderás ¡bien gracias!, aunque en ese momento una dolencia física o espiritual te esté haciendo sentir muy mal?
¿Es común que la persona que pregunta esté siendo cordial contigo, aunque en realidad no le interese cómo te encuentres? ¿Es oportuno decir la verdad cuando ella no viene al caso o cuando al decirla herimos a las personas? En ese sentido si alguien te hace un obsequio y pregunta: ¿te gustó mi regalo? ¿Responderás alagando las cualidades del obsequio y lo bonito del detalle, aunque no te haya agradado o dices la verdad?
Las madres y padres suelen alagar la inteligencia y la belleza de sus hijos, con expresiones como: ¡qué hermoso te ves! o ¡eres la personita más inteligente que conozco! Y aunque ellos agradecen el concepto, algunos suelen decir: “no es cierto, solo me miras con los ojos del amor”.
¿Es mejor en todos los casos y ámbitos —la familia, el trabajo, los amigos— decir la verdad, haciendo uso de un lenguaje respetuoso, sin herir ni desaprobar? ¿La verdad siempre es útil y necesaria? o ¿Es mejor callar cuando la verdad puede causar daño y generar conflictos?
Frente a las dificultades que enfrentan los seres humanos para decir siempre la verdad, la opción es ser asertivos comunicando todo o parte de lo que sabemos, pensamos y sentimos, siendo oportunos y pertinentes, haciendo uso de un lenguaje adecuado, evitando expresiones corporales agresivas y teniendo en cuenta las características y los derechos de quien recibe el mensaje. Así es preferible decirle a un niño antes que le tomen una muestra de sangre que va a sentir un pinchazo, pero que durará poco tiempo a decirle que no le va a doler.
La mentira daña el concepto que se tiene de las personas
Es correcto en ausencia de las personas hablar bien de ellas, exaltando sus valores, pero nunca unirse al chisme que denigra, deshonra y daña su bienestar. El buen nombre de una persona puede destruirse cuando:
• Se profieren calumnias que exageran sus faltas o defectos, o se dice que han hecho algo malo sabiendo que no es verdad.
• Se difama comentando sus defectos o se piensa mal sin justo motivo.
• Se declara en un juicio algo que no es verdad y que la perjudica.
Piensa éticamente
Hay quienes planean bromas y se divierten con la reacción de los demás. En la mayoría de los casos abusan de la buena fe de las personas y de su intención de servir y brindar ayuda oportuna, desencadenando sorpresa y emociones fuertes asociadas con el miedo.
• ¿Qué haces en el momento en que sucede esto? Te ríes – Te enojas – Te es indiferente
• ¿Cómo te sientes respecto a la persona a quién le juegan la broma? Te da lástima – Te produce burla – No te importa
• ¿Cómo te sentirías si fueras tú a quién le juegan la broma? Feliz – Triste – Enojado
• ¿Esto es mentir o solamente sana diversión? Justifica tus respuestas
• ¿Qué consecuencias tendrán a futuro este tipo de acciones en la práctica de los valores relacionadas con la solidaridad y el servicio?
• ¿Crees que las bromas pueden llegar a afectar la salud mental o física de las personas?
• ¿Qué reparación deben hacer quienes planean con todos los detalles este tipo de bromas a las personas que se ven afectadas por ellas?
El pastorcito mentiroso
Había una vez un joven pastor que vivía en una aldea muy tranquila. El joven, que no tenía familia, tenía la fea costumbre de decir mentiras.
Una vez el joven pastor, cuando estaba cerca a la villa, alarmó a los habitantes tres o cuatro veces gritando: —¡El lobo, el lobo!
Pero cuando los vecinos llegaban a ayudarle, los campesinos encontraron al pastorcito revolcándose en el pasto muerto de la risa.
Días después el pastorcito gritó: ¡El lobo, el lobo!
Nuevamente los pastores salieron de sus casas para perseguir al animal pero en vez del animal se encontraron con el pastorcito que otra vez se burlaba de sus buenas intenciones.
Sin embargo, semanas después un grande y feo lobo llegó a la villa y comenzó a atacar a las ovejas del pastorcito, quien, lleno de miedo, gritaba:
—Por favor, vengan y ayúdenme; el lobo está matando a las ovejas.
Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensar en acudir a auxiliarlo.
Y el lobo, viendo que no había razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.
La moraleja es que al mentiroso nunca se le cree, aun cuando diga la verdad
(Fábula de Esopo)
Ejercicio:
1. Lee la fábula del pastorcito mentiroso y responde:
a) ¿Conoces alguien que le haya pasado algo parecido?
b) ¿Por qué ya nadie creyó al pastorcito?
c) ¿Qué relación tiene esto con la vida escolar?
d) ¿Cómo se reconstruye la confianza?
2. Explica qué piensas de las siguientes máximas:
a) El problema no es que nos mientan. El problema es que les creamos.
b) Una mentira es lo mismo que una traición, por eso prefiero la verdad aunque me duela el corazón.
c) Ocultar la verdad es la forma más sutil de mentir.
d) Una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida.
3. Diseña un afiche que ayude a las personas a actuar con base en los valores éticos y morales, sin necesidad de utilizar la mentira como estrategia para lograr sus objetivos.
4. Un estudiante difunde un rumor falso como “broma”, pero otro compañero se siente humillado. Responde:
a) ¿Es una mentira o una diversión inocente?
b) ¿Qué consecuencias puede tener en el grupo?
c) ¿Qué valores se ven afectados?
Semana 1: DE QUÉ VA LA ÉTICA
Hay ciencias que se estudian por simple interés de saber cosas nuevas; otras, para aprender una destreza que permita hacer o utilizar algo; la mayoría, para obtener un puesto de trabajo y ganarse con él la vida. Si no sentimos curiosidad ni necesidad de realizar tales estudios podemos prescindir tranquilamente de ellos. Abundan los conocimientos muy interesantes pero sin los cuales uno se las arregla bastante bien para vivir: yo, por ejemplo, lamento no tener ni idea de astrofísica ni de ebanistería, que a otros les darán tantas satisfacciones, aunque tal ignorancia no me ha impedido ir tirando hasta la fecha. Y tú, si no me equivoco, conoces las reglas del fútbol pero estás bastante pez en béisbol. No tiene mayor importancia, disfrutas con los mundiales, pasas olímpicamente de la liga americana y todos tan contentos.
Lo que quiero decir es que ciertas cosas uno puede aprenderlas o no, a voluntad. Como nadie es capaz de saberlo todo, no hay más remedio que elegir y aceptar con humildad lo mucho que ignoramos. Se puede vivir sin saber astrofísica, ni ebanistería, ni fútbol, incluso sin saber leer ni escribir: se vive peor, si quieres, pero se vive. Ahora bien, otras cosas hay que saberlas porque en ello, como suele decirse, nos va la vida. Es preciso estar enterado, por ejemplo de que saltar desde el balcón de un sexto piso no es cosa buena para la salud; o de que una dieta de clavos (¡con perdón de los fakires!) y ácido prúsico no permite llegar a viejo. Tampoco es aconsejable ignorar que si uno cada vez que se cruza con el vecino le atiza un mamporro las consecuencias serán antes o después muy desagradables. Pequeñeces así son importantes. Se puede vivir de muchos modos pero hay modos que no dejan vivir.
En una palabra, entre todos los saberes posibles existe al menos uno imprescindible: el de que ciertas cosas nos convienen y otras no. No nos convienen ciertos alimentos ni nos convienen ciertos comportamientos ni ciertas actitudes. Me refiero, claro está , a que no nos convienen si queremos seguir viviendo. Si lo que uno quiere es reventar cuanto antes, beber lejía puede ser muy adecuado o también procurar rodearse del mayor número de enemigos posible. Pero de momento vamos a suponer que lo que preferimos es vivir: los respetables gustos del suicida los dejaremos por ahora de lado. De modo que ciertas cosas nos convienen y a lo que nos conviene solemos llamarlo «bueno» porque nos sienta bien; otras, en cambio, nos sientan pero que muy mal y a todo eso lo llamamos «malo». Saber lo que nos conviene, es decir: distinguir entre lo bueno y lo malo, es un conocimiento que todos intentamos adquirir —todos sin excepción— por la cuenta que nos trae. […]
Lo de saber vivir no resulta tan fácil porque hay diversos criterios opuestos respecto a qué debemos hacer. En matemáticas o geografía hay sabios e ignorantes, pero los sabios están casi siempre de acuerdo en lo fundamental. En lo de vivir, en cambio, las opiniones distan de ser unánimes. Si uno quiere llevar una vida emocionante, puede dedicarse a los coches de fórmula uno o al alpinismo; pero si se prefiere una vida segura y tranquila, será mejor buscar las aventuras en el videoclub de la esquina. Algunos aseguran que lo más noble es vivir para los demás y otros señalan que lo más útil es lograr que los demás vivan para uno. Según ciertas opiniones lo que cuenta es ganar dinero y nada más, mientras que otros arguyen que el dinero sin salud, tiempo libre, afecto sincero o serenidad de ánimo no vale nada. Médicos respetables indican que renunciar al tabaco y al alcohol es un medio seguro de alargar la vida, a lo que responden fumadores y borrachos que con tales privaciones a ellos desde luego la vida se les haría mucho más larga. Etc.
En lo único que a primera vista todos estamos de acuerdo es en que no estamos de acuerdo con todos. Pero fíjate que también estas opiniones distintas coinciden en otro punto: a saber, que lo que vaya a ser nuestra vida es, al menos en parte, resultado de lo que quiera cada cual. Si nuestra vida fuera algo completamente determinado y fatal, irremediable, todas estas disquisiciones carecerían del más mínimo sentido. […]
A diferencia de otros seres, vivos o inanimados, los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros, frente a lo que nos parece malo e inconveniente. Y como podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos, que es algo que a los castores, las abejas y las termitas no suele pasarles. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar. A ese saber vivir, o arte de vivir si prefieres, es a lo que llaman ética.
(Savater, Fernando. Ética para Amador)
Ejercicio:
En el cuaderno:
Anota cuatro frases de la lectura que te hayan llamado la atención.
2. Explica con tus palabras qué significa “saber vivir” según el texto de Savater.
3. Savater menciona diferentes ideas sobre una vida buena. Elige dos y explica en qué se diferencian.
4. ¿Por qué la ética no ofrece respuestas únicas y definitivas como las matemáticas? Justifica.