Semana 8: Avances de las tecnologías de la comunicación y el lenguaje respecto a la filosofía
LAS TECNOLOGÍAS DE LAS COMUNICACIONES Y LA FILOSOFÍA
En la encrucijada de un mundo cada vez más digitalizado, la filosofía emerge no como un vestigio del pasado, sino como una herramienta esencial para comprender y dar sentido a la vertiginosa transformación tecnológica que estamos experimentando. La filosofía, lejos de ser una disciplina abstracta y alejada de la realidad, se presenta como una brújula indispensable para orientarnos en el complejo «infomundo». Este nuevo entorno, moldeado por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), desafía nuestras concepciones tradicionales de espacio, tiempo, relación y conocimiento, exigiendo una reflexión profunda y crítica que solo la filosofía puede proporcionar.
Uno de los principales aportes de la filosofía en la era tecnológica es su capacidad para fomentar el pensamiento crítico y la reflexión ética. En un mundo inundado de información, donde las noticias falsas y los filtros burbuja amenazan con distorsionar nuestra percepción de la realidad, la filosofía nos dota de las herramientas necesarias para discernir, analizar y cuestionar la información que recibimos. Nos invita a no aceptar todo lo que vemos en internet como verdad absoluta, sino a examinar las fuentes, evaluar los argumentos y formar nuestras propias opiniones. Esta capacidad de pensamiento crítico es fundamental para resistir la manipulación y promover un debate de calidad en la democracia digital.
Además, la filosofía nos ayuda a reflexionar sobre las implicaciones éticas del desarrollo y uso de las tecnologías. A medida que la inteligencia artificial, la robótica y otras tecnologías avanzadas se integran cada vez más en nuestras vidas, es crucial establecer límites y principios que garanticen el respeto a la dignidad humana, la libertad y la justicia. La filosofía, con su larga tradición de reflexión sobre la moral y la ética, puede aportar valiosas perspectivas para guiar el desarrollo tecnológico de manera responsable y evitar consecuencias no deseadas.
Sin embargo, para cumplir este rol de manera efectiva, la filosofía debe superar el «prejuicio fisicalista» que ha dominado tradicionalmente la filosofía de la técnica. Este prejuicio concibe las técnicas como operaciones sobre objetos físicos, ignorando las particularidades de las TIC, que operan con información y símbolos. Para comprender plenamente el impacto de las TIC, es necesario adoptar un nuevo paradigma filosófico que reconozca la importancia de la información, las relaciones y las formas sociales.
En este sentido, es fundamental reconocer que las TIC transforman las relaciones sociales y crean un «tercer entorno» que modifica nuestras nociones de espacio, tiempo y relación. Este nuevo entorno, caracterizado por la interconexión global y la comunicación instantánea, presenta desafíos inéditos para la filosofía. Es necesario reflexionar sobre la naturaleza de la identidad, la comunidad y la democracia en este espacio virtual, así como sobre los riesgos de la alienación, la desinformación y la manipulación.
La filosofía también puede aportar valiosas perspectivas para la educación en la era digital. Los estudiantes de hoy en día se enfrentan a una sobrecarga de información y a una cultura del hiperenlace que dificulta la concentración y la reflexión profunda. Ante esta situación, es crucial fomentar la lectura crítica, la capacidad de análisis y la creatividad, en lugar de simplemente promover la memorización y la reproducción de información. La filosofía, con su énfasis en el pensamiento independiente y la argumentación rigurosa, puede ayudar a los estudiantes a desarrollar estas habilidades esenciales para navegar con éxito en el infomundo.
La filosofía no es un lujo, sino una necesidad en la era tecnológica. Su capacidad para fomentar el pensamiento crítico, la reflexión ética y la comprensión profunda de las transformaciones sociales la convierte en una herramienta indispensable para navegar con éxito en el infomundo y construir un futuro más justo, equitativo y humano. Al superar el prejuicio fisicalista y abrazar un nuevo paradigma filosófico que reconozca la importancia de la información y las relaciones, la filosofía puede guiarnos en este apasionante y desafiante viaje hacia el futuro.
Semana 6: ¿Qué problemas estudia la filosofía?
Naturaleza de la filosofía
Desde tiempos antiguos los filósofos buscaban explicar los fenómenos naturales; a estos filósofos se los conoce como Cosmólogos, ya que buscaban la razón (Logos) dentro del universo (Cosmos). La forma en que buscaban el conocimiento, era generalmente la reflexión sobre lo que podían observar en la naturaleza. De este modo, buscaban explicar el universo de la forma más razonable y lógica, pero este razonamiento no siempre resultó ser cierto y eficaz. Por ejemplo, se observa que una hoja de papel cae más despacio que una roca, con lo cual se puede llegar a la conclusión lógica de que los objetos pesados caen más rápidamente que los livianos. Este hecho fue aceptado como verdadero por cerca de 2 mil años, hasta que Galileo, por medio de varios experimentos, demostró que la diferencia se debía a la resistencia del aire y no a la masa del objeto. Esto lo puedes comprobar rápidamente al soltar una bola de papel (en lugar de un papel extendido) y una roca al mismo tiempo.
El método experimental busca la verdad al realizar varias pruebas y comparar resultados. Galileo en Italia, paralelamente con Francis Bacon en Inglaterra, desarrollaron el método científico, diferenciándolo del método filosófico; aquél se basa estrictamente en la observación y en la experimentación como métodos para comprobar o descartar una hipótesis o explicación provisional.
A partir de estos aportes, y otros similares, hoy solo se admite como científicos los conocimientos que pueden ser observables y experimentables, y la filosofía no calza en esta definición, ¿Qué es entonces la filosofía? La filosofía, aunque por origen se la definió como la madre de todas las ciencias, no es una ciencia porque está más allá de todas ellas; ella se pregunta por el ser de las cosas, es entonces ontología (estudio del ente, del ser); pero también da respuestas sobre aquello que rebasa el plano de lo físico; es entonces metafísica.
No sólo los griegos desarrollaron el concepto de «sabiduría» como saber práctico. En América, por ejemplo, encontramos que en lengua Kichwa, el verbo saber (yachay) significa además experimentar. Un yachayniyoq es una persona experimentada, un sabio en un sentido vivencial. Aunque su conocimiento no es como el de un científico, su saber se origina en la experiencia y el conocimiento. Este conocimiento está fundamentado en las enseñanzas de los ancianos (yayaqkuna), en la tradición, en las costumbres. Este saber no requiere una explicación científica, sino que vive como parte del patrimonio sapiencial del pueblo, y también debe ser tomado en cuenta como fuente valiosa el saber.
El acto de filosofar
Dos hechos de la vida cotidiana pueden aclararnos lo que el común de la gente cree sobre la filosofía. En revistas, diarios, en la red, en la televisión, suelen presentarse imágenes en las que se caricaturiza al filósofo como una persona rara, lejana, meditabunda, inconexa con la realidad. Por otra parte, cuando la gente escucha la palabra filosofía, referida al estudio de textos filosóficos o a las clases de filosofía, la piensa como algo árido, confuso, aburrido. Estos hechos han determinado que, en alguna medida, exista animadversión e ignorancia con respecto a la filosofía.
Para variar, y por suerte no en todos los casos, pero sí en muchas ocasiones, los adultos han sido educados según un pénsum en el que la materia filosofía aparecía arrinconada en el espacio reservado a las cosas inútiles. Esto se presentaba por causa de la metodología; o más bien por la falta de metodología para la enseñanza de la filosofía como asignatura. Las clases se presentaban como una prolongada y aburrida repetición de ideas inconexas extraídas de la historia de la filosofía, las que debían repetirse de memoria.
Pero cuando el acercamiento a la filosofía se hace permitiendo que el estudiante filosofe, el panorama es distinto. Es que las personas se nutren y se encantan con las preguntas, las indagaciones y el debate de ideas. Esto nos ha demostrado que las personas necesitan entusiasmarse por la filosofía, por el pensar profundo, porque esa es la manera en que encuentran la claridad que requieren para conducirse en la vida con convicciones.
Quien ha tenido la satisfacción de entablar algún tipo de conversación con un filósofo, descubre en él al sabio jovial, cercano, sereno, envolvente y encantador; y entonces gusta de la filosofía; descubre en este saber los fundamentos para orientar el sentido de la vida; encuentra respuestas a las preguntas que siempre le han inquietado. Pero aunque no conozcamos específicamente a un filósofo, sí podemos descubrir al filósofo que todos llevamos dentro, aquel que despierta cuando la vida nos exige respuestas, según las cuales configuremos el horizonte de felicidad que normalmente todos buscamos. Motivados por esta meta, encontraremos la frase exacta, la palabra oportuna que siempre estuvo ahí, tal vez desde hace muchos años, pero que la pasamos por alto ya que en ese momento no la necesitábamos.
Mientras tanto, la filosofía seguirá allí, renovándose constantemente gracias a la acción de los filósofos profesionales, de los sabios; pero no arrinconada en el espacio de las cosas inútiles, sino conduciendo al mundo y siempre dispuesta a que la apreciemos en su sentido real, cuando la vida de cada uno así lo requiera.
Ejercicio
Debate filosófico: Nos dividiremos en dos equipos para argumentar a favor y en contra. El tema es: ¿Es la filosofía útil en el mundo moderno? Anota los aportes de tus compañeros según las indicaciones del docente.
Semana 4: La necesidad de filosofar
¿Mi existencia me obliga a filosofar?
A todos nos gusta filosofar, aunque lo hagamos de forma ocasional y poco intensa. De hecho, filosofamos a diario, casi sin darnos cuenta; la filosofía, pese a que a veces no la percibamos, o no percibamos que la empleamos, está presente en nuestras vidas de manera muy real. No en vano, es una de las llaves más preciadas que tenemos, si sabemos cómo utilizarla, para abrir puertas a soluciones que nos hacen más humanos y felices (sea esto último, la felicidad, lo que cada cual quiera), si bien esas soluciones no las aporta la propia filosofía, sino nuestro propio recorrer a lo largo de la vida. Ella sólo muestra, si acaso, el camino, la dirección, y nada más.
Filosofar es examinar la vida, cuestionarla, interrogarla, precisamente para poderla vivir humana y cabalmente.
Todo esto es de sobra conocido: sabemos que la filosofía es importante (o, en caso contrario, debería serlo), que dota de sentido a nuestras búsquedas intelectuales y proporciona pautas útiles para enten-der y afrontar, casi a la manera de una psicología muy especial, los grandes problemas que hemos padecido y las grandes preguntas que nos hemos hecho desde siempre. Ahora bien, ¿por qué filosofamos, cuál es la razón de que la especie humana sienta la necesidad de filosofar, de dónde procede el estímulo que nos lleva hasta ella?
Existen tres motivos, por los cuales el ser humano en la vida, siente la necesidad de filosofar, ellos son: El Asombro, la Duda y las Situaciones límites.
El Asombro: Nuestros ojos nos hacen ver el maravilloso espectáculo del universo del cual somos parte. Nuestra admiración por lo que nos rodea y por lo que nos resulta extraño nos lleva a querer conocer. En la admiración advertimos todo lo que no sabemos, descubrimos nuestra ignorancia: ¿Qué es esto que nos rodea? ¿De dónde viene? Nos preguntamos de aquello que ocasiona nuestro asombro, nuestra sorpresa.
La Duda: Tratamos de dar respuestas a las preguntas suscitadas por nuestro asombro. Pero ni bien creemos satisfacernos con estas respuestas, surge en nosotros la duda. Advertimos que todo conocimiento humano es falible y desconfiamos de nuestro imperfecto saber. Lo que nos parecía obvio resulta luego ser falso. La duda aparece. Por eso, ante cada aparente solución surge un nuevo problema y la posibilidad siempre latente del error.
Las situaciones límites: Siempre estamos inmersos en alguna situación: tenemos que estudiar para un examen o estamos por salir con nuestros amigos o se nos presenta la oportunidad de realizar un viaje. Las situaciones son cambiantes y nos exigen respuestas variadas. Pero hay situaciones permanentes, que no cambian. Son situaciones fundamentales, definitivas, que revelan nuestros límites: no podemos no morir, no podemos no sufrir, no podemos no sentir angustia. Por lo general, somos conscientes de estar en una situación límite cuando vivimos momentos difíciles: la muerte de un ser querido, la enfermedad de alguien cercano, el amor no correspondido, el fracaso de un proyecto. La conciencia de nuestros límites nos lleva a filosofar porque surge necesariamente en nosotros la pregunta por el sentido y el valor de la existencia humana.
Ejercicio:
1. ¿Por qué al hacernos conscientes de nuestros límites terminamos haciéndonos preguntas?
2. En la lectura se afirma que «filosofar es examinar la vida, cuestionarla, interrogarla, precisamente para poderla vivir humana y cabalmente». ¿Tú qué piensas al respecto?
3. ¿Qué significa para ti la expresión «examinar la vida»?
4. Piensa en algo que te cause asombro, o te genere grandes dudas, o que ponga en evidencia tus límites. Escribe dos párrafos argumentando lo que sientes y piensas al respecto, y cómo tratas de comprender ese asunto.
Semana 3: Pensar críticamente
Lee el libro "Tal vez sí, tal vez no", de Dann Barker.
Para complementar, puedes ver estos dos vídeos:
a) Cómo te engañan los brujos y estafadores esotéricos:
https://youtu.be/e8ujhM6BQr8?si=2FB4aVvrtHrqRXxq
b) ¿Para qué fueron inventados ciertos milagros en la colonia?
https://youtu.be/WJ-n79oCwec?si=ZlzW00jTnl1aezQL
Ejercicio:
1. Argumenta qué utilidad puede tener para ti lo que leíste.
2. Investiga sobre alguna creencia pseudocientífica (puedes investigar en la Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Pseudociencia) o supersticiosa y realiza un escrito en el que evalúes sus fallos aplicando los pasos aprendidos en el libro.
Semana 1: El origen de la filosofía
Vídeo: https://youtu.be/flOJubw6SG0?si=l3NebrJxQx-hSp7I
El origen de la filosofía
Cuenta la leyenda que un profesor de filosofía, en un examen final, colocó una silla frente a sus alumnos y les dijo: "Demuestren que esta silla no existe". La mayoría de los estudiantes improvisaron complejas teorías sobre la realidad y la percepción. Pero uno de ellos escribió algo rápidamente y entregó el examen. A los pocos segundos, este estudiante, por cierto, fue el que mayor nota obtuvo.
¿Tienes curiosidad por saber qué respondió? Lo que escribió fue: "¿Qué silla?".
Esta no es más que una anécdota simpática que nos sirve como excusa para hablar de la curiosidad que sentías hace un momento por saber cuál era la respuesta. La curiosidad es algo innato en nosotros; la manifestamos de muchas formas. La curiosidad nos hace pasarnos horas en Facebook, viendo fotos de nuestros conocidos, pero también nos lleva a querer adquirir conocimiento sobre el mundo que nos rodea. Los seres humanos, de todos los tiempos, nos hemos preguntado sobre temas como: ¿Cuál es el origen del universo? o ¿Qué significa ser un buen ciudadano?
Lo que sucede es que tradicionalmente se buscaba la respuesta a estas preguntas en la fe religiosa, en fenómenos sobrenaturales, en lo que conocemos como mitos. Os pongo un ejemplo: Hesíodo creía que podía oír a unas Musas que le dictaban la verdad absoluta sobre el origen del universo. Decía que solo existía el caos hasta que aparecieron unos dioses con poderes tipo X-Men, que no paraban de pelearse entre ellos, dando lugar, entre tanto, al mundo que conocemos. Como veis, no parecen explicaciones muy fiables, pero gran parte de la población las aceptaba y se las creía. Recordad que eso que nosotros llamamos mitología era su religión.
Por suerte, en el siglo VI a.C. sucede algo decisivo para la historia del pensamiento: un grupo de intelectuales fue abandonando las respuestas mitológicas tradicionales. No se formaban con explicaciones imaginativas sobre dioses, sino que, por primera vez, investigaron de forma racional y desacralizada el origen y la naturaleza del mundo. A esto se lo conoce como el paso del mito al logos. Logos, en griego, significa palabra y razón.
Ya sabemos que la filosofía comenzó en el siglo VI a.C. Ahora tenemos que preguntarnos: ¿En qué lugar nació la filosofía? Nació en Mileto, Jonia, una colonia griega en Asia Menor. ¿Qué tenía de especial este lugar para que se originara en él el pensamiento filosófico? ¿Fue casualidad o hay algo más?
A continuación, veremos algunas razones:
Primera razón: Tolerancia religiosa. La religión griega carecía de dogmas, no había un grupo de representantes religiosos amenazándole. Había mucha libertad de pensamiento.
Segunda razón: En este lugar y tiempo se producían muchos movimientos migratorios. Vivían en un ambiente cosmopolita, y el conocer a gente con culturas y formas de pensar diferentes les ayudaba a ser personas con una mente abierta. Estaban acostumbrados a oír muchas ideas y puntos de vista. Esto puede haber ayudado a que, en este momento, se confeccionaran los primeros mapas. Se hicieron expediciones de reconocimiento del terreno. Los cartógrafos, las personas que hacen mapas, se dieron cuenta de que no había una correspondencia entre la geografía de los libros míticos, como la Odisea, y la realidad. Esto les hizo dudar de la veracidad de los mitos.
Tercera razón: También, en este momento, se empiezan a escribir las primeras legislaciones. Los legisladores se dan cuenta de que el pensamiento mítico es insuficiente para responder a las necesidades del pueblo, y paralelamente, los intelectuales griegos se dan cuenta de que necesitan alejarse del pensamiento mítico para encontrar explicaciones sobre el mundo que les rodea.
Otra razón es que, gracias al comercio, algunos ciudadanos vivían acomodados, pudiendo disponer de tiempo de ocio. Como en aquella época no existía la televisión, pues se dedicaban a pensar.
¿Quién fue el primer filósofo? En general, se acepta que el primer filósofo fue Tales de Mileto. Le llamaban así porque era de Mileto. Él es el primer intelectual que intentó explicar el origen del cosmos, el principio del que se compone todo, sin recurrir a mitos, basándose exclusivamente en la naturaleza. Inauguró así la historia de la filosofía y de la ciencia, que al principio fueron lo mismo, aunque en la actualidad cada una tiene su ámbito de estudio propio.
Ejercicio:
En hojas
1) Haz un cuadro comparativo que explique brevemente el origen del universo desde la perspectiva mitológica (Hesíodo) y la perspectiva filosófica (Tales de Mileto).
2) Redacta una pregunta filosófica sobre la realidad y propón tu propia respuesta. Utiliza un enfoque racional (logos) para intentar responderla.