Noriko suspiro al voltear el coche de bebe por otro camino en el parque. Vaya, pensó, esta es la tercera vez que pasamos el lago. Miro profundamente al coche, y su hijita de un mes, Miki, le regreso la mirada. La cara de la pequeña estaba brillante, tranquila y alerta–y no tenia la menor seña de tener sueño. Noriko suspiro otra vez, y se pregunta si estaba tomando demasiado café. Volteo los ojos al camino delante de ella, y siguió caminando. Por lo menos bajare el peso del embarazo…
Sus ojos siguieron por el camino, y pararon al ver a una joven sentada en un banco. Estaba vestida en alguna ropa China que parecía ser demasiada grande para ella, y para empeorar la situación, llevaba mojada la ropa y el cabello. Se miraba como una niña jugando poniéndose la ropa de papá. Su pelo color de fuego, algo no muy común para una Japonesa, estaba atado en una trenza. Se miraba muy triste, tenia la cara inclinada en el pecho. Estuvó ahí las ultimas dos veces que pasaron el lago también.
Noriko y su hija se acercaron. Si estaba destinada a ser la Holandesa Voladora (¿Mamá voladora?) Esta noche, por lo menos debería tratar de hacer algo mas que simplemente matar el tiempo. Esta joven se miraba como que le hacía falta una cara amigable.
“¡Hola!” Venturó Noriko.
La joven no respondió. “¿Hola?”
La pequeña pelirroja levanto la cara, revelando ojos sobresalientes, claros y azules, y una boca perfecta puesta en una cara delicada y clásica. La joven era simplemente bella, el tipo de belleza que era cálida y abordable en vez de altanera y remota.
Miro a Noriko y el coche, y pareció retraerse un poco. “Um... Hola.” Tenia una voz soprano linda, pero parecía muy plana para una muchacha.
“¿Esta bonita la noche, no crees? Un poco humeda.”
La muchacha parecía estar distraída. “Eí.” Ojeo el coche de nuevo. “¿Saliendo a caminar?”
Noriko estaba confundida; la ropa, postura floja, y habla brusca y masculina hacia un contraste severo con su apariencia y voz. Se trato de coleccionar, “Sí.” Sonrío y encogió los hombros. “Mi hijita nueva no se quiere dormir. Mi mamá me sugirió que me la sacara a caminar en el cochecito.”
La joven pareció mas angustiada al oír esas palabras; no respondió por buen rato.“¿O, y esta funcionando?”
“Para nada.” Noriko se río, y la pelirroja soltó una carcajada. “¿Y tu?”
La adolescente bajó la cara de nuevo, y se oyó desanimada.
“Buscaba a alguien. No lo encontré. Y busque en todos lados, también.”
Noriko estudio cuidadosamente a la joven. “Parece que lo intentaste por buen rato.”
La pelirroja cabeceo. “Dos, tres horas, por lo menos.” Levanto la cabeza de nuevo y miro alrededor, pareciendo notar la oscuridad por primera vez. “Creo que ya se esta haciendo tarde.”
“¿No deberías regresar a casa con tu mamá y papá?”
La joven se entiesó visiblemente, y cerro los ojos por un momento.
“A... supongo. Mi mamá y papá. Sí.”
Las sospechas estaban aumentando en la mente de Noriko. “¿Vas a estar bien? ¿Tienes a … a donde ir, sí?”
La joven parpadeo en sorpresa. “Ah, si. Estaré bien. Vivo con … con los Tendo.” Se pareció animar al mencionar el nombre, sus labios relajaron un poco para dar un poco de una sonrisa.
Noriko se relajo, sus preocupaciones aliviándose. “Me alegra saber eso.” Paro. “Conozco a Kasumi-san; a veces la veo en el mercado.” Sonrió; si esta muchacha vivía en la casa de Kasumi, entonces estaba siendo bien cuidada. Al pensarlo, Kasumi había mencionado que tenían huéspedes en la casa.
La joven aun estaba ahí, jorobada en el banco. “¿Sucede …algo?”
La pelirroja suspiro. “Si.” Se enderezo un poco.
“Pero…quedándome aquí no va a ayudar. Mas vale ir a casa y encararlo.” Su expresión endureció. “El huir no es la respuesta.” Se puso de pie.
Noriko sonrió. Parecía ser buena niña, al pesar de los modales bruscos. “Así se dice.”
La joven sonrió en gratitud. “Gracias, señora.”
“No hay por que. Lo que sea, cariño, buena suerte.” La chica sonrió de nuevo, y partió a su camino.
Noriko la observo partir. En contraste al modo que estaba sentada en la banca, caminaba airosamente, pero con un paso raro que tenia algo masculino en el. Su postura era erguida aunque sus hombros estaban caídos de le depresión, y sus pies casi bailaban y parecían no tocar el suelo, caminaba sin hacer un sonido. Era un poco inspirador de temor.
Noriko sacudió la cabeza lentamente; la joven parecía una contradicción viviente y andante. Se pregunto si se encontraría con este enigma trenzado de nuevo.
Atreviendo se a tener esperanza, volvió la vista a su hija. Dos ojitos pequeños y alertas la miraban y parpadearon una vez. Suspiro en resignación, y sus propios hombros cayeron, y cansadamente empezó a rodar el cochecito por el camino una vez mas. Se preguntaba quien se iba a desmayar primero. Estaba a medio camino al lago cuando paro de repente. ¿Que no dijo Kasumi que era un muchacho y su padre quienes estaban de huéspedes con ellos?