EL TORERO TOTAL
"Figura del toreo es cuando llegue el día en el que ya no siga aquí y la gente me reconozca lo que he hecho en la plaza"
FOTOS: MELANIE HUERTAS
La elegancia de la entrada es sólo un aperitivo de la belleza que alberga el edificio en todos sus rincones. El hotel Alfonso XIII impresiona desde cualquier punto y sirve como perfecto telón de fondo para este encuentro. El regionalismo de sus fachadas adorna una entrevista personal aunque directa, sosegada pero intensa. Daniel, tras el saludo, especifica que se llegó a vestir aquí en aquel domingo de resurrección del llamado "G5", día que toreó una corrida de Miura para abrir un abono raro en la Maestranza. Su transparencia no sorprende. Su verdad, siempre. No se tapa y habla. No huye, como jamás ha hecho. Afronta el final de año, de una temporada más arriba, un torero total.
Te noto cansado.
-Te tengo que decir que hay partes de la temporada que a los toreros nos pesa un poco más, pero a mí en realidad lo que me cuesta es arrancar. Hay momentos que depende como vayan saliendo las cosas pues te sientes de una forma o te sientes de otra. Ahora mismo me encuentro en un momento bastante bueno.
El año pasado atravesaste algunas líneas en la temporada. ¿Has cruzado alguna más?
-Cada vez que uno se pone delante de un toro supone un reto siempre. Es muy difícil tener que explicar todos los días lo que uno es capaz de hacerle a un toro o no. Valoro mucho lo que los toreros hacen porque parece que salen toros aún más difíciles de lo que nos creemos o vemos. Yo creo que a raíz de la temporada y de lo que va pasando, hay días en los que tienes que tirar para adelante. Depende mucho también de la personalidad de cada uno.
¿Sigues teniendo que convencer a alguien?
-Siempre intento convencerme a mí mismo de lo que puedo hacer. A mis años de alternativa he pasado por muchos momentos. Ahora lo único que intento es crecer. A alguno habré defraudado seguramente, pero se intenta volver a convencerlo.
Háblame de los objetivos.
-Más que objetivos, quizás es mejorar durante las temporadas. Como te he dicho antes, hay momentos que te pueden pesar más o menos, pero sí que es verdad que ahí es donde los toreros sufrimos, sufrimos mucho. Aprender a sufrir menos y a que las cosas malas te afecten poco es muy importante.
¿Eres un torero que necesita de ciertos fracasos para tirar hacia adelante?
-Yo, en ese sentido, una tarde mala no la considero un fracaso. Al revés. Lo que tenemos que tener siempre en mente es que todos los días no es para uno.
¿Sería egoísta?
-No sería el toreo ni sería nada. Todas las tardes no pueden ser para el mismo. Ni toda la suerte. Tú cuando triunfas y te vas para tu casa dices, hoy qué bien me han salido las cosas. A tu compañero no. Nunca te pones en el lugar del que le han salido mal las cosas, nunca nos ponemos. Yo sí me pongo. Cuando triunfo me pongo para saber cómo llevar ese “fracaso”, que para mí no lo es. A lo mejor no he tenido la suerte que se tiene que tener en un día clave. Uno cree que hoy tiene que pasar algo, pero si está para que pase.
Coincidimos en Huelva, cuando salías del hotel tras torear. Noté que necesitas un reto más grande por días. Me hablaste de la de Ana Romero en Azpeitia, que venías de otro aire diferente. Ahora te pregunto: ¿lo que es un reto equivale siempre a superación?
-Ignacio, esta profesión es tanto de retos y superaciones. Lo ejemplifico en el campo. Si voy al campo y no hago lo que quiero y lo que tengo en mi cabeza, ya me está perjudicando. Quiero avanzar. No es nada fácil. Por eso el que es capaz de pasar todas las barreras seguro que va a ser el que más se va a mantener.
Cambiamos de tercio. Sistema. Topicazo pero de una realidad innegable. En 2021 me decías que te preocupaba más que respetaran tu trayectoria y tu momento.
-Fíjate. Hace poco Vicente Zabala sacó un artículo sobre Francia. Te lo digo porque lo vivo día a día. También vivo ahora lo que he vivido allí tanto tiempo y veo cómo viven la fiesta allí, como la quieren y la defienden. Muchas veces veo ese sistema del que me estás hablando y la echo de menos. No sé qué hay que hacer. No sé cómo hay que hacer. Incluso voy a más. Hay veces que uno siente y se pregunta por qué está ahí y no otro compañero.
Eres empático. Y eso no se suele ver.
-Hay veces que sí, que hay que serlo.
Tengo la pesada sensación de que esto no avanza.
-Es que es lento. Es que es muy lento. Tú eres muy joven todavía. Y yo también. Anda que no nos queda nada por vivir, por ver, por acertar, por equivocarnos, por aprender; por eso esta profesión es así.
Hay aficionados –entre los que me incluyo-, que mencionan que se han equivocado de época del toreo.
-A lo mejor le preguntas a los de aquella época y te dicen lo mismo. Nosotros no podemos ni andar para adelante ni andar para atrás. Intentar que el granito que cada uno pueda aportar que sea para bien.
En esta te vas a tener que mojar. ¿Peor o mejor que hace 20 años?
-Yo creo que mejor. Oye, que es mi sensación. Puedo estar equivocado, que es lo más seguro. No sé, mi sensación de ahora es que vivo la tauromaquia de otra forma por ser tan joven en ese tiempo. No me gusta ser negativo. Me gusta ser positivo.
¿Qué es lo que más te cansa de esta tauromaquia? Se charla con triunfadores, con toreros que han dado golpes importantes y te hablan de cierta hartura.
-Hay que estar al margen de esas cosas. Aunque uno sabe que te están perjudicando, esto está muy difícil.
Me sigue pareciendo increíble cómo puede un torero tolerar tantas cosas.
-¿Qué haces? Es que no puedes hacer nada. Es lo que te toca vivir. Esto es como los burros. Las anteojeras y palos para adelante. Poquito a poco. Llega un momento, que al final, las cosas salen. Si tiene que salir. Es que, por ser triunfador de Sevilla, tú de Bilbao, este de Madrid y el otro de Logroño, no tenemos que estar al cien por cien ahí.
Pero debería ser lo normal, ¿no crees?
-Claro, pero muchas veces no sabe el público y el aficionado si es por el empresario o por el propio torero que no acepta lo que le dan.
Concienciar de que nos faltan datos.
-Lo que te dije antes de las personas que opinan. Si supieran la verdad y la realidad, sería distinto. Pero claro, si supiéramos todos ese tipo de cosas, ni tú serías el periodista, ni yo el torero ni el otro el aficionado.
Esta te la han hecho mucho. Pero me veo en el deber de preguntarte porque creo que el concepto, según están los tiempos, han cambiado. ¿Tú te consideras figura?
-Figura del toreo es cuando llegue el día en el que ya no siga aquí y que la gente me reconozca lo que he hecho en la plaza. Le tengo tanto respeto a esas palabras porque al final no soy capaz de decir lo que soy, me cuesta mucho decir lo que soy. En este camino tan largo y tan duro, te vas a encontrar tantas cosas que estamos hablando que cuando eres capaz de sobrepasarlas y que no te afecten, que cuando uno quiera torear va a torear y quiera decidir va a decidir en ese momento, en esa feria, ahí puedes decir que tú mandas. Hay momentos en los que hay decidir queriendo o sin querer.
¿Hay algo más bonito que torear?
-Eso no está pagado. El recuerdo que tengo aquí, que estamos en Sevilla. Ese recuerdo que tengo yo con el toro de El Parralejo no me lo puede quitar nadie. Ese día fui a la plaza y yo no me imaginaba que iba a torear un toro así. Ni que podía ser en Sevilla. Yo por lo menos no soy capaz de llevar ese guión escrito a una plaza.
Improvisación.
-No, simplemente que hay cosas que te sorprenden. Eso es lo bonito, que no sabes cuando va a pasar. “Este torero está en muy buen momento” y cualquier día un toro te para. No es el mejor momento. Y el que menos te esperas, listo. Ahí está tu vida.
Tema inevitable. ¿Cómo es la relación ahora mismo con Roca Rey?
-Para mí, la relación es la misma. No he cambiado en nada. Sé que va por buen camino y lo que todo el mundo desea pasará o no pasará, pero estoy seguro que más pronto que tarde. Las cosas son como son. Volvemos a lo de antes. Todo el mundo habla, todo el mundo dice y al final la realidad es otra. Pronto nos sentaremos y se hablarán las cosas. Por mi parte va por buen camino y por la suya me consta que también. De hecho, hemos mantenido conversaciones hace poco preguntándome por mi padre, cosa que le agradezco de corazón. Un detalle bastante bueno como persona y lo valoro mucho. Lo demás, pues cuántas veces tiene uno millones de cosas con cualquiera y se sienta y se arreglan las cosas. Por mi parte, arreglado y aclarado.
El aficionado paga y es exigente. Y esta es una pregunta que muchos, muchísimos aficionados quieren que se le haga a ganaderos y a toreros. ¿Qué ocurre con el afeitado?
-Mira lo que te voy a decir. Yo tengo poca barba y me afeito todos los días cuando toreo. Yo todavía, al tiempo que tengo, no he contestado nunca a esta pregunta porque es difícil saber cuándo un animal está afeitado.
Pero la sospecha está ahí.
-De lo que piense cada uno. Yo creo que hay bastantes cosas para preocuparnos, otros temas. Toros que salen a la plaza que no tienen que salir con defectos que no es el afeitado. Las pezuñas, la vista, etc. Yo en Bilbao me puse delante de uno con la vista cruzada. Eso sí es un peligro. Y gordo, además.
Pues todavía hay gente que dice que ni te pusiste.
-Ni me iba a poner. ¿Con un animal que me va arrollar? Ni yo ni el noventa ni el cien por cien de mis compañeros. A gusta que un toro le coja. Cuando me he tenido que poner delante un toro malo me pongo y le expongo, pero un toro con la vista cruzada... todo el mundo no es capaz de verlo. O las cuadrillas lo han visto y no pueden hacer nada. Yo en esas sí machacaría más que otras cosas. Al final, un animal en el campo, en la plaza o en un camión, ¿qué sabe uno lo que hace en un mueco o en un cajón? Es que hace un viaje. Está cinco seis días en una plaza donde hay pared, donde se le llama con una bandera, etc. Entiendo que todo el mundo pregunte esas cosas, pero también hay que ver la realidad o más allá.
Dile algo a Sevilla.
-Sevilla. Como la canción, ¿no? Jajajaja. Es especial. A día de hoy, cuando voy a salir a esta plaza no salgo como antes. Ahora salgo con una moral e ilusionado. Eso ya es un logro muy importante.
Gracias, torero.
-A ti Ignacio.