Mis consejos para jugar a la pocha


Mis años de empedernido jugador de pocha y mi preclara mente para este juego me han enseñado muchas cosas sobre la pocha. Bueno, muchas cosas salvo una: ¡como ganar de manera incontestable! Pero para todo lo demás es mejor leerse estos sencillos pero sabios consejos. Seréis igual de malos jugadores, pero eso sí: mucho más felices.

1er y principal consejo: LA POCHA ES UN JUEGO

Es elemental y es lo más importante: jugamos a la pocha para divertirnos. Te puedes jugar un café, una copa o, lo que es peor, la honra. Pero ante todo lo importante es divertirse y pasárselo bien con unos amigos (o mejor aún: amigas). Si jugando a la pocha se sufre lo mejor es dejarlo y dedicarse a invertir en bolsa o al estudio de los lepidópteros (por dar dos ejemplos de actividades más serias y académicas).

 

2º consejo: RESPETAR AL RIVAL

La evidencia de la superioridad de nuestra pocha no debe hacernos despreciar a nuestros rivales. Mofarnos sí, pero siempre desde el respeto y la amistad.

 

3er consejo: NO APOSTAR DINERO

Pocha Feliz

Pocha Feliz: aquella pocha que, gracias al estado de gracia de sus participantes, es chispeante, divertida, hilarante, tensa, emocionante y, sobre todo, recordada durante años por los jugadores e incluso espectadores.

No hay estudios que hayan podido establecer una correlación entre el nivel de juego de los participantes y el grado de felicidad de una pocha. En cualquier caso, la regla de oro es siempre recordar que la pocha no es el póquer: la pocha es un juego.



Este autor desaconseja fervientemente las apuestas de dinero en este y otros juegos. Para perder dinero recomiendo los casinos, los bancos y las casas de citas.

 

4º consejo: APOSTAR

La experiencia me demuestra que ningún sitio enseña tanto como la barra de un bar cuando toca pagar los cafés o consumiciones. No tiene nada de ludopatía jugarse una ronda de copas o de cafés. Si se juega la variedad de pocha llamada doméstica (o sea, la que se juega en casa de uno de los jugadores), puede amenizarse con pequeños marrones domésticos. El autor ha jugado sus partidas más tensas cuando lo que se dirimía era quién fregaba los platos, quién quitaba la mesa o quien le cambiaba el pañal al abuelo. En estos casos el jugador más benévolo se convierte en mercenario y el más inocente en una alimaña sin escrúpulos.

 

5º consejo: CUIDAR Y RESPETAR EL ESCENARIO

Se necesita poco para una pocha. Unas cartas, lápiz y un trozo de papel. Pero el escenario importa y da nombre a las más renombradas pochas: la pocha marina (aquella que discurre cerca del mar y a la vista de estupendas señoritas en biquini); la pocha alpinista; la pocha crepuscular; la nocturna; la de aeropuerto pre-luna de miel; la de tasca; la de explorador (cuidado con las alimañas…); etc.

 

6º consejo: ¡ESAS CARTAS…!

A la pocha se juega con baraja española de Don Heraclio Fournier. Esto es así desde Calasparra (Murcia) hasta Boston (Massachusset). Este autor desaprueba vivamente el uso de barajas sucedaneas como las de los chinos (con todo respeto a los ciudadanos oriendos de tan noble país) o esas de publicidad donde el rey de copas parece un viejo borracho y la sota de oros una golfilla a la que le han birlado el bolso.


Saber jugar a la pocha
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