No debo, por eso no quiero convertir esta web en un blog. Aunque confieso que en este momento me encantaría Sí, me gustaría poder explicar mi experiencia de peregrinación a Santiago, pero como para ello necesitaría un blog, lo cual excede las intenciones de esta web, voy a recomedarte unos cuantos enlaces y luego narrar lo más sustancial de mi experiencia jacobea.

Enlaces recomendables sobre el Camino de Santiago

caminosantiago.org: sin duda, la mejor web, que es la web de las asociaciones de amigos del camino de Santiago. Haciendo clic en la cabecera de esta página vas directamente a ella.

caminodesantiago.consumer.es: Mucha información. de gran calidad y precisión. Una de las webs más interesantes. Es la fuente de información que yo utilicé en mi peregrinación.

elcaminosantiago.com: vale la pena, y poruqe toda información siempre es buena.

peregrinoszaragoza.org: Es la asociación de amigos del camino de Santiago en Zaragoza.

www.bicigrino.com.: por si piensas hacer el camino en bicicleta. Yo te recomiendo que lo hagas a pie, porque la esencia del camino está en el polvo que impregna cada día las botas y porque las tortugas saben más que las liebres de los caminos.

más, muchos más enlaces... aquí.

Imágenes del camino de Santiago


elcaminosantiago Webshots tiene una buena colección de ella. Seguro que en la web hay maś..

y la música del camino...

La música del peregrino: yo diría que está aquí porque esta música contiene el alma de galicia.
Hay más música, pero ya no es lo mismo... es ésta. No es gallega.


¿Por qué peregrinar a Santiago?

Una reflexión que me hago  y te hago... por si quieres leerla.

El enjambre urbano

En este siglo XXI: momento de la historia gobernado por la diosa ciencia y su hija tecnología. Vivo en la era de los transportes ultrarápidos. De los trenes más veloces, de los aviones más grandes y los barcos más autónomos. La era en que las carreteras que sustituyeron los caminos son sustituidas por autopistas. La era en que las distancias ya no se miden en días de camino sino por horas o kilómetros.
En esta era casi todo el mundo en mi entorno tiene una máquina mecánica de transporte personal a la que suele llamar "coche" y con la que se mueve por el enloquecedor enjambre urbano en que vive, dentro de un laberinto de vías pavimentadas y a tanta velocidad como se le deja. Y es que en el enjambre, ahora más que nunca el tiempo es un factor a tener en cuenta. Porque el tiempo aumenta el valor de las cosas o lo disminuye. Ya nada en el enjambre es indiferente al paso del tiempo. Ni siquiera el propio tiempo. Así una empresa de negocios del enjambre tiene ahora un valor, pero 10 minutos después tiene otro, y 20 minutos después otro, y luego otro, y otro, y otro...

En esta era que el tiempo altera el valor de las cosas con tanta facilidad, mi civilización no ha optado por iniciar antes los viajes, sino por acortarlos, aumentando la rapidez. Generando así un nuevo valor: la velocidad. Por tanto, cualquier máquina o proceso es tanto mejor cuanto más rápido es. Lo cual siempre lleva implícita otra conclusión: que lo importante no es tanto el proceso como el resultado.
Así, pues, y aunque a todo el mundo en el enjambre le parece absurdo, lo que hacemos está condicionado y hasta gobernado por la velocidad. No tenemos tiempo para hacer esto o aquello. Vamos a allí en coche porque es más rápido. Prefiero este supermercado porque es más rápido. Todo tiene que ser rápido: los transportes, los ordenadores, los servicios telefónicos, los restaurantes... Mc Donald's alardea de que sus clientes tienen un tiempo promedio de espera de 1.5 minutos antes de ser atendidos. Se jactan, precisamente, de ser los reyes de la rapidez.

En el enjambre conducimos máquinas que desarrollan velocidades prohibidas. La mía, por ejemplo, un modelo del año 92, supera en un 33% la velocidad máxima permitida en este país. Así es que a veces, cuando la utilizo, me muevo a velocidades absolutamente ilegales.

Una peregrinación en el S.XXI

El viaje más largo y el viaje más duro, el viaje más feliz, el más fascinante y el más emocionante. El viaje más barato y el viaje más culturalizante son todo uno. Todo ello es el camino de Santiago.
Peregrinar a Santiago fue un viaje por la historia, la antropología, el arte y la religión, un viaje por la gastronomía y las gentes. Un viaje de introspección y filantropía, una alegoría de la vida en el que conoces a los demás y a ti mismo. Un viaje en el que pronto aprendes que, al final de un día, lo que necesitas para vivir es realmente muy poco, y todo lo demás, casi todo lo que tengo en casa, tiene bastante de innecesario, hasta de superfluo. Sí, en el camino aprendí que todo lo que necesito para un día de mi vida, cabe en una pequeña mochila de 8 Kg de peso que llevo a mi espalda.

Esa es una gran lección para mi. En esta era, el valor de las cosas no es su importancia, sino el precio, donde lo económico y lo material es más importante que lo espiritual, y el "cuando" es más importante que el como.

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Los peregrinos en el S. XXI

Pero esto no siempre fue así. Sé que hubo un tiempo en este país cuando la gente andaba por los caminos. Cuando las distancias se medían en días, y no en horas, cuando hombres y animales transitaban por la misma vía. Voy en busca de ese tiempo. Cuando volar era todavía un sueño  y cuando nadie pensó que los coches un día existirían.

La era en que la inmediatez de los beneficios prima sobre cualquier otra consideración. Donde lo material predomina sobre lo espiritual y donde lo bueno y lo malo es sinónimo de lo útil y lo inútil. Reduccionismo fatal para la moral. Así nos va a todos. se reduce a lo cómodo y lo incómodo, cualquier esfuerzo sin beneficio material o sin resultados físicos a todos parece fútil.
Lo que pretendo no es peregrinar sino lograr esos encuentros multidimensionales y me parece que el camino de Santiago es el lugar adecuado para lograrlos. Por eso peregriné a Santiago de Compostela.

El destino

La meta es Santiago, pero el objetivo del viaje no es Santiago, sino el propio camino.

El camino

Desde mi punto de vista en este momento, Santiago de Compostela no es más que el fin del camino. Santiago no es el objetivo del viaje, ni la culminación del sueño, principalmente poruqe el móvil de mi viaje no es la "Causa Pietatis". Lo importante para mí, al menos en este momento, no es si llego a Santiago ni cuando llego. Lo importante es por donde paso. El objetivo de mi viaje es atravesar castilla a pie, andar por esos lugares cuajados de historia, de cultura hispánica. Sentir el camino tan auténticamente como lo pudieron sentir en el pasado. Por eso rehuso hacer el camino en bicicleta y deseo hacerlo a pie, tal como se ha hecho durante siglos, sintiendolo bajo los pies y padeciendolo como tantos miles a lo largo de la historia lo padecieron antes que yo. Sí, el objetivo del viaje es el propio camino.

¿Qué busqué y qué encontré en el Camino de Santiago?

Recorrer el camino de Santiago, fue un encuentro con varios elementos importantes de mi vida. En el camino contemplé y ahondé en el conocimiento de verdades importantes para mí que en la vida cotidiana no puedo reconocer ni contemplar tanto como quisisera, quizás, poruqe el ritmo de vida que me impone la ciudad y las relaciones que adopto con los que me rodean... me lo impide. Sí, encontré parte de aquello perdido. Parte de la inocencia de tiempos pasados que la sociedad occidental ha perdido. Me encontré conmigo, con los demás, con mi historia, con mi cultura y con el arte, y quizás, por qué no, me encontré con Dios.

1. Un encuentro conmigo mismo.
2. Un encuentro con los demás.
3. Un encuentro con Dios.
4. Un encuentro con mi historia.
5. Un encuentro con la cultura.
6. Un encuentro con el arte.
7. Un encuentro con la tradición.
8. Un encuentro con la sociedad rural española contemporánea.

El peregrino y el turista, dos maneras de viajar

El turista es el símbolo supremo de nuestro tiempo. El turismo crece y la industria del turismo florece. Cuanto más rico es un país más gastan sus habitantes en viajes. Por eso la prosperidad económica comporta aumento de los gastos en turismo. Y son varias las características comunes que definen a todos los turistas, independientemente del país de procedencia, de la cultura del país de destino y del viaje en cuestión. Entiendo que estas características  comunes a los turistas y que aquí critico son:

1. El turista no se integra: visita, pero no pertenece.
El turista sólo quiere mirar, quizás conocer, y algunas veces comprender. Más que integrarse en su nuevo entorno, pretenden alejarse de su origen por razones diversas y aunque sólo sea por un tiempo. Con frecuencia se encuentra con personas a las que observa, con las que quizás hable, pero con las que no se identifica. Todo cuanto hace es circunstancial, coyuntural y ocasional. Se siente extranjero, piensa como tal y se comporta como lo que es: un individuo extraño que se comporta de manea extraña en un entorno por el que pulula en busca de distracción.

2. El turista se encuenta con nativos, pero sigue siendo extranjero.
El turista siempre se encuentra con los lugareños. Estos encuentros suelen estar motivados por la necesidad de obtener algún bien o servicio. La mayoría de las relaciones humanas del turista se producen con otros turistas iguales a él. Entre ellos forman una micro sociedad en medio de la comunidad que visitan. Son como una minúscula gota de aceite en un océano de agua.

3. El turista mantienen su identidad: no asimila ni se mezcla.
El turista puede viajar a culturas lejanas y remotas. A pesar de ello, habla su propia lengua, procura comer su propia comida y mantiene su ideosincrasia. No comprende la cultura del lugar, ni las tradiciones, ni las gentes. Tampoco lo pretende. Le basta con visitar y observar.

4. El turista consume recursos y servicios, pero contribuye con poco.
Gastan y malgastan, peor cuando se van, sólo dejan su dinero tras de sí. Pasan por lugares que no les pertenecen y con los que no se identifican. Ninguna huella de su presencia queda tras de sí, ningún recuerdo de su visita, salvo algún desperfecto en el medio. Y a veces, ensuciando y causando desperfectos que otros deben reparar.

5. El turista vista y explora sin un motivo concreto

6. El turista deambula: su viaje no tiene un destino último.

7. El turista se marcha dejando basura que otros tienen que limpiar.

8. El turista siempre regresa a su lugar de procedencia.


En cambio, el peregrino es un personaje diferente, sacado quizás de otros tiempos, que también tiene características propias.

1. El peregrino observa, aprende, se adapta y se mezcla.
El peregrino aprende, descubre, crece y se enriquece como persona por el camino. Es un acto participativo y no meramente espectativo.

2. El peregrino consume poco y contribuye mucho.

3. El peregrino viaja en compañía de otros peregrinos.

4. El peregrino transita: tiene un claro sentido del destino.
Su viaje no es tanto un movimiento como un progreso. Es durante el viaje que el peregrino aprende, descubre, crece... por eso el peregrino no vagan erráticamente por el tiempo y el espacio. El peregrino tiene su vista puesta en su destino: Santiago, o lo que es lo mismo: el camino.

5. El peregrino avanza: su viaje no es deambulante.
El peregrino está en viaje, sabe que no ha llegado, por eso prosigue. El peregrino pertenece a una vieja estirpe de guardianes de antiguas certezas de la fe y ofendidos por lo que consideran arrogantes proclamaciones de "verdades" que no están seguros que existan. Su viaje es un progreso, no un mero deambular.

6. El peregrino no se lleva “souvenirs” a casa.

7. El peregrino carga sólo con lo indespensable.